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1911: Celebración de fin de año y el Viejo.

30 diciembre 2017

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El 1 de enero de 1912, el periódico La Opinión publicó dos reseñas sobre lo ocurrido la noche anterior en la fiesta de año nuevo en la ciudad de Veracruz. La que se presenta en esta nota apareció en la columna Cinematógrafo Policial, muy al estilo de su autor.

En cuanto a la antigüedad de la costumbre de pasear el Viejo señala que fue “establecida de pocos años á esta fecha”, a pesar de ser muy vaga la referencia es mucho más reveladora que “costumbres de nuestros mayores” indicada por el autor de la otra reseña de ese año. Ya que da a entender que el autor fue testigo de su establecimiento y no lo atribuye a otras generaciones como el otro autor. Aquí el meollo sería determinar a lo que se refiere con “pocos años”: 10, 20 o 40, difícil deducirlo. Habrá que esperar lo que aporten otros documentos.

Esta crónica concuerda con lo escrito por Eduardo Turrent Rozas: El Viejo y los demás peleles no se quemaban, se despedazaban o se agarraban a golpes hasta hacerlos trizas.

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Cinematógrafo policial.

Fué todo un soberano relajo en pelo, para el caído que suspira tras las rejas de Santiago Tlaltelolco, la celebración del fin de año, anoche en Veracruz.

La práctica, costumbre establecida de pocos años á esta fecha en la ciudad de parrandear un pelele, al són de cantos y de rumbas y de ir de casa en casa extendiendo la mano para el viejo, la tomaron ayer para hacer una sarcástica ironía del que no supo caer como los valientes en el campo de batalla!!

Los peleles no fueron más que remedos de don Bernardo Reyes, llegando algunos hasta llevar inscripción alusiva del asunto. La gente estaba de vena y hasta la anticuada rumba aquella cubana de “Tú lo ves Fondeviela, como Cuba es libre,” cantada en los principios de la revolución última, y adaptada más tarde cuando la lucha lectoral á Pino Guerra, se cantó aquí aplicada á Pino Suárez… Erase ella con respecto á la candidatura del Gobierno del Estado de Veracruz.

Quien va, Pino Suárez, quien va? decían los de la primera voz.

Y respondía el coro… El que el pueblo quiera, va!!

Tú ves Pino Suárez, tú ves….

Como el pueblo pide, tu es….

Y ya lo creo que el pueblo pedía y cantaba.

A las doce de la noche cuando los pitazos de los buques era más ensordecedores, los campanazos de la iglesia más rotundos, cuando todos los brazos se levantaban con una botella y en todas partes se abrazaban, los unos con los otros, y los catrines con los de leva, salió una banda de música formal á hacer alegre recorrida por las calles. A partir de aquel momento el entusiasmo delirante se transformó en alegría de vesanos. En la calle donde no volvieron trizas al muñeco, no tocando ni á pedacito á los rumberos, se aporreó al de la barbita ó se le sujeto á los tormentos primitivos de la inquisición, llegando yo hasta presenciar un auto de fe en plena zarzuela.

¡Ah! si el jurado que habrá de juzgar al general Reyes saliera de esas turbas populares… se la hubieran ya tronado desde anoche.

Viva el año 12!! gritaba todo el mundo. Y sin querer me vino á la imaginación la constitución de Cádiz. Viva el año nuevo!! Con pobreza concejal y todo!! murmuraba yo pa mis adentros. Viva el niño Dios! balbutía un pasado de la raya, sosteniéndose de caer, contra una puerta.

Y en los bailes públicos se suspendió el danzón y se tocó diana y en los cafés se chocaron las copas y en el seno de la familia, y en la puerta del zaguán donde yo me vivo y lloro (también) á uso de gato pegaba yo unas mordidas á mi hembra en el cogote, que hasta bizca la ponían. Fué la única libertad que me permitió después de cuatro días de relaciones…..

Qué mordida santo cielo!! Si esta mañana que de paso para esta redacción la ví acabada de levantarse, se me figuró que la había dibujado un giote en el pescuezo!!

No había ni frío ni calor, la luna acompañada de dos luceritos sureaba la bóveda celeste, los gendarmes contagiados de la alegría ni se metían con uno, aunque le vieran mordiendo en el cogote!!

Esa calle real era un hervidero de humanidad, la Alameda, las iglesias la calle de la Huaca como fin….

Cómo hubo descorche de botellas. Cómo hubo estómagos asqueados!

A las dos de la mañana que ya yo estaba tendido boca arriba mirando el cielo de la cama y pensando en las papas que había de venirles á escribir hoy de temprano, todavía á los lejos oía á los cantadores, el rodar de los coches de sitio, el carcajear de las picús, la hora del germán.

Hasta que me quede dormido como un bendito, con sonrisa de ángel y actitud serena.

[…]

Fuente: “Cinematógrafo Policial”, La Opinión, Veracruz, 1 de enero de 1912, p. 3

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Notas relacionadas:

1911: Fiesta de año nuevo y el “Pobre Viejo”

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1951-1953: El viejo en Veracruz y San Andréz Tuxtla.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.

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1911: Fiesta de año nuevo y el “Pobre Viejo”

29 diciembre 2017

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El 1 de enero de 1912, el periódico La Opinión publicó dos reseñas sobre lo ocurrido la noche anterior en la fiesta de año nuevo en la ciudad de Veracruz. La que se presenta en esta nota apareció en la primera plana y seguramente, estuvo a cardo del jefe de redacción, la otra esta esta incluida en la columna Cinematógrafo Policial (leer aquí). Cada una aporta importantes datos para conocer un poco más de la tradición de El Viejo.

En esta nota lo importante con relación al tema de El Viejo es que informa la reanudación del paseo del “Pobre Viejo” (como se le llamaba entonces), luego de dos años de suspensión.

En la nota no se ofrece pista alguna sobre el origen o antigüedad en la ciudad y solo se concreta a marcar que eran ” costumbres de nuestros mayores”.

Otro punto novedoso en la nota es que además de “los viejos”, se hacían otros peleles representando a políticos, como actualmente se hace en otras partes del estado y en el carnaval. En ese año se hizo el “entierro” del general Bernardo Reyes que ese año se sublevó contra el gobierno de Francisco I. Madero y acababa de ser apresado; el otro “enterrado” fue el vicepresidente José María Pino Suárez. No se aclara como se realizaba “entierro”: Si eran despedazados como lo registra Eduardo Turrent o alguno era quemado como actualmente sucede con Juan Carnaval.

*

Pino Suárez y el General Reyes fueron enterrados anoche por las multitudes.

Los cantos al pobre viejo 1911-1812.

Anoche presentaba nuestra ciudad un aspecto de inusitado y bullicioso regocijo.

Las calles se veían pletóricas de gente dispuesta á celebrar, con jubiloso entusiasmo, el alborear del Nuevo Año que venía repartiendo promesas, arpesjando ilusiones de ventura y de prosperidad.

El júbilo era general : todas las bocas reían, todos los corazones palpitaban, movidos por un mismo anhelo de bienandanzas.

El año llegaba como un mago de leyenda, ante el cual los ojos deslumbrados miraban como sortilegio de dichas.

Y el pueblo, ese pueblo que lucha y sufre, que siente y calla, llegó anoche á la apoteosis más grande de sus expansiones legítimas, en una explosión de júbilo delirante.

Los ‘costumbristas’ están de plácemes.

La tradicional fiesta de Año Nuevo, que había sido suprimida durante dos años, sin causa justificada, puesto que deben respetarse y glorificarse las costumbres de nuestros mayores, que forman, precisamente, la característica de nuestra vida étnica, se reanudo anoche con el entusiasmo que era de esperarse.

Pelotones de nuestro pueblo recorrían las calles en algazara delirante, ostentando el “Pobre Viejo” y tocando tamboriles y otros atributos inherentes, al compás de un canto monótono, lleno de melancolía, evocadora de recuerdos de otros años que desfilaron por el mismo carril.

En esas manifestaciones de alegría, como tenía que suceder en Veracruz, hubo contactos de política burlona ó hiriente : Las figuras de Reyes y de Pino Suárez encarnaban en forma carnavalesca en los Peleles que exhibía la muchedumbre. Y con tal motivo hubo también frescas intencionadas, chistes de buena cepa, pero todo ello con el mayor orden y armonía. A hora oportuna Pino y Reyes fueron enterrados con los ceremoniales de costumbre.

La noche fue, pues pródiga en expansiones. En muchas partes hubo bailes, tertulias y otros espectáculos de regocijo para despedir al Año Viejo y saludar al Año Nuevo.

La nota social sobresaliente fue el baile dado por el Círculo Español Mercantil, que calificamos de suntuoso. Allí se congregó la flor y nata de nuestra colectividad.

En los portales y en los teatros cuando el reloj marcó las doce y la campana mayor y los silbatos de los buques, dejaron oír sus vibraciones, que eran augurios de esperanzas, los amigos se unieron en franco y efusivo regocijo; brillaron en las copas las rubias burbujas del champaña, y hubo brindis entusiásticos por la felicidad común de todos.

Las fiestas continúan. Las oficinas públicas y el comercio al por mayor, permanecen cerrados. Los cafés se ven concurridos. En optimismo general reina en todos los corazones como manifestación inequívoca de que aún soñamos….

Pino y Reyes ya deben estar en el principio de la descomposición.

Fuente: “Pino Suárez y el General Reyes fueron enterrados anoche por las multitudes”, La Opinión, Jalapa, 1 de enero de 1912, p. 1.

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Notas relacionadas:

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1951-1953: El viejo en Veracruz y San Andréz Tuxtla.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.

1951-1953: El viejo en Veracruz y San Andrés Tuxtla.

28 diciembre 2017

Alegoría del Año Nuevo, publicada en el periódico La Opinión, el 31 de diciembre de 1910.

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Entre 1951 y 1953, Eduardo Turrent Rozas publicó dos libros de memorias (Veracruz de mis recuerdos y Ayer) en los que incluyo breves relatos de cómo se realizaba el recorrido y el final de El Viejo, en la ciudad de Veracruz y en San Andrés Tuxtla.  En ambos no se ofrece dato alguno sobre su origen, solo se relata lo que sucedía.

El relato sobre Veracruz lo ubicó en 1907, el otro lo dejo sin determinar, sin embargo, por notas publicadas en el periódico La Opinión a finales de ese año y principios de 1908, se dio a conocer que en ese año el Jefe Político determino prohibir ese tipo de festejo popular y aunque el mismo periódico no precisa si hubo algún intento por hacerlo o se llevó a cabo parcialmente, si informa que esa noche hubo mucha lluvia, lo que habría sido factor determinante para que no hubiera el paseo de El Viejo. Así que lo más razonable es considerar ambos relatos como los recuerdos de las primeras décadas del siglo XX de una persona que los escribió unos 30 o 40 años después.

Los dos eventos descritos tienen diferencias entre si y con otros de la época. Lo más raro es lo que narra sobre el final del muñeco en la ciudad de Veracruz: el muñeco se despedazaba, no se quemaba; esto es una gran diferencia con todos los demás relatos.

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El Viejo en la ciudad de Veracruz.

[…] llegó el 31 de diciembre. Por las calles aturdía el griterío de los muchachos que en desvencijada silla llevaban a un muñeco con barbas hechas de algodon. Ante cada puerta i en los portales, se detenían para cantar:

“Una limosna

para este pobre viejo.

Una limosna

para este pobre viejo ;

que ha dejado hijos,

que ha dejado hijos,

para el año nuevo”.

I el correteo por las calles es incesante entre el detonar de cohetes i ensordecedor toque de latas i toda clase de objetos susceptibles al ruido i escándalo, hasta que se despedaza al muñeco al dar el reloj del Ayuntamiento las doce campanadas. Un nuevo día que nace, igual a otro cualquiera; pero es el primero de enero; primero de un año nuevo. Uno más, uno menos, que dicen los viejos que sienten la proximidad del final del camino. Las sirenas de Ulúa i todos los barcos en bahía, dejan oír su penetrante aullido i en los portales se levantan copas i al toque de las campanas del templo cuyo metálico canto aturde, se suma el de los disparos de las pistolas de cuyos cañones brota en la obscuridad, la fugaz llama de la pólvora. I todo a esa hora es motivo o pretexto en Veracruz para el contento. Abrazos, estrechar de manos; promesas para los días que vienen i allá en lo recogido de algún hogar, la oración de la abuelita o la madre pidiendo por sus seres queridos.

Fuente: Turrent Rozas, Eduardo, Veracruz de mis recuerdos, México: Impresora Veracruz, 1953, p. 87-88

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El Viejo en San Andrés Tuxtla.

Después del 28 de diciembre, la juerga seguía en todo San Andrés esperando la llegada del 31 para despedir al año i el 1ro. de enero para celebrar el nacimiento del nuevo. ¡ Qué de pólvora se consumía el 31 ! Por las calles se paseaba un muñeco barbón vestido con desaliño representando al año que moría tras del cual iba cortejo de llorones i momentos antes de las doce, se le colocaba a la entrada del parque sobre un reguero de pólvora que se hacía previamente desde la puerta de la iglesia de Santa Rosa, con cohetes chinos, tronadores i de arranque colocados sobre la pólvora en dirección a uno i otro lado de la calle para que no hubiera casa que se librara de los estallidos. Tan pronto como las campanas tocaban saludando al nuevo año, se prendía el fuego comenzando por el extremo opuesto al parque. Aquéllo era atronador e imponente. En la obscuridad de la noche se veía correr la flama incendiando el coheterío. El traquido aturdía i la gente seguía la flama a todo correr hasta llegar al parque, donde el viejo volaba destrozado ‘ en pedazos por las bombas que dentro se le colocaban.

Fuente: Turrent Rozas, Eduardo, Ayer, México: Impresora Veracruz, 1951, p. 201

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Notas relacionadas:

1911: Fiesta de año nuevo y el “Pobre Viejo”

1911: Celebración de fin de año y el Viejo.

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1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

26 diciembre 2017

En 1992, Bernardo García Díaz publicó en el libro Puerto de Veracruz, la versión de El Viejo con origen en la protesta de los trabajadores del muelle. ¿Por qué no incluyó la versión del viejo del almanaque, sí ya era conocida?

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Entre las tradiciones populares decembrinas, una auténticamente porteña es la de El Viejo, a diferencia de Las Ramas, que si bien pronto se aclimató en la ciudad, nació en Sotavento.

El Viejo surgió con rasgos de protesta social a finales del siglo XIX, según rememora Paco Pildora. Dirigidos por Brovil, un personaje de rompe y rasga del patio “Panamericano”, un grupo de trabajadores del muelle fue a hacer ruido con latas y cencerros hasta las casas alemanas. Estas repartían aguinaldos anuales a sus empleados, pero nada a sus trabajadores manuales. Ante el escándalo callejero, los patrones no tuvieron más remedio que regalar botellas con licor y alimentos.

Así, el hacer ruido se volvió costumbre navideña y, a la petición del aguinaldo, se agregaron más tarde cantos, coplas y el paseo de un muñeco de trapo en una silla, el cual simbolizaba al año viejo y terminaba consumido por las llamas, entre la algarabía y la música de guitarras e instrumentos de percusión.

Una limosna para este pobre viejo,

una limosna para este pobre viejo,

que ha dejado hijos,

que ha dejado hijos,

para el Año Nuevo.

Fuente: García Díaz, Bernardo, Puerto de Veracruz, México: Archivo General del Estado de Veracruz, 1992, p. 337

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Notas relacionadas:

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

26 diciembre 2017

En 1986 o 1987, la revista Imagen publicó un articulo tratando el tema de El Viejo y La Rama, tradiciones decembrinas de la ciudad de Veracruz, sin embargo solo se reproduce la parte con el tema de El Viejo. El artículo solo relata una de las versiónes conocidas: La del disfraz de una persona a semejanza de la ilustración de un almanaque.

Es de destacar la siguiente frase: “… cuando empezaron a llegar los almanaques con los años viejo y nuevo, llamó mucho la atención uno de origen japonés, …” El texto es ambiguo pero si se presta atención la primera parte se refiere a que los almanaques traían ilustraciones de personas representando el año viejo y nuevo, una de esas ilustraciones era de origen japones (o eso les pareció), lo que no implica que el almanaque fuera hecho en Japón. Lo que tiene lógica, si se toma en cuenta que en el país se imprimían varios almanaques, además de los que se importaban de España, no tendría caso, importar almanaques de Japón con las dificultades del tiempo y el idioma. Es más sencillo suponer que alguno de los almanaques disponibles tuviera alguna ilustración con ese tema y los personajes tuvieran rasgos orientales. Este texto ambiguo se convirtió al paso de los años en una afirmación: Los almanaques japoneses llegaban a Veracruz.

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Es natural pensar que los españoles que se establecieron en las ciudades de las costas del Golfo de México hayan traído los romances, seguidillas, fandangos y todo el acervo de canciones y danzas de la época que les hacían recordar la tierra lejana y cuyo género alcanzó en España su auge al comenzar el siglo XVIII.

Al fundirse las civilizaciones española y americana, las fiestas de la Nueva España, particularmente las celebradas en los pueblos indios, tomaron mucho de las novedades traídas por los europeos, pero conservaron algo de los ritos, ceremonias, bailes y juegos paganos y religiosos del México prehispánico.

Los dos siglos de colonialismo consolidaron el mestizaje de la nueva raza y la música trasplantada; ante todo en las cálidas tierras tomaron un nuevo estilo.

Entre muchas de las bellas tradiciones que en épocas pasadas cobraron un notorio desarrollo y alegría, perviven en las ciudades costeras de los estados de Yucatán, Campeche, Veracruz y Chiapas. Entre ellas, y como parte de la celebración navideña, podemos mencionar “El Viejo” y las “Ramas”.

Según contaba un viejecito estibador del puerto de Veracruz, llamado Don Florentino Arrieta, que cuando empezaron a llegar los almanaques con los años viejo y nuevo, llamó mucho la atención uno de origen japonés, porque el personaje que representaba al año viejo tenía notable parecido con un coreano, aguador de la cuadrilla de estibadores que vivía por el rumbo de la playa. Los habitantes de la barriada tuvieron la ocurrencia de vestirlo tal y como aparecía en el almanaque, acompañado por un niño que la hacía de año nuevo. Los pasearon por toda la barriada con tanto alboroto del vecindario que decidieron hacerlo después de la última noche del año. Para ello organizaron un grupo de personas que tocaban guitarras y güiros, quienes desde muy temprano, acompañando a los años viejo y nuevo, realizaron un recorrido seguidos de la multitud que iba agregándose al natural entusiasmo y alegría hasta muy entrada la noche. Esta fiesta del viejo coreano forma parte de una hermosa y alegre tradición del puerto de Veracruz. Actualmente puede disfrutarse en casi todas las barriadas. Así vamos a llevar al viejo o pedir aguinaldo, podemos ver a un muñecón originalmente vestido, sentado en una silla, al son de las rumbeadas coplas, grandes y chiquitines cantan para recibir dinero o golosinas de sus vecinos y amistades.

[…]

Fuente: Revista Imagen, Banamex, 1986 o 1987. (No se tienen datos precisos del autor y nombre de este artículo, ni la fecha de publicación)

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Notas relacionadas:

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

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1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

26 diciembre 2017

Paseo de Olentzero en la ciudad de Tafalla, Comunidad Foral Navarra, España, el 24 de diciembre de 2017. Fuente de foto: Noticias de Navarra.

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En enero de 1994, la revista México Desconocido publicó una carta del antropólogo Roberto Williams García donde expone en breves líneas su postura sobre el origen de esta costumbre, sin plantear fecha aproximada de inicio en el estado de Veracruz. Destaca por ser diferente a todas las demás versiones.

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Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

Sobre el origen de El Viejo en la costa veracruzana no se ha llegado a ninguna conclusión. Parece ser una costumbre europea que llegó a través de España. En el país vasco acostumbran pasear un muñeco en la temporada de cuestaciones y aguinaldos, el cual personifica a Olentzaro en el papel principal de pedigüeño. Al concluir la cuestación, Olentzaro es quemado y por esta circunstancia se le vincula con personalidades no cristianas y con ciertas simbologías de fin de año. La costumbre del maniquí en el papel de peticionario pudo haber entrado, vía el Caribe, a los puertos del Golfo de México.

En el puerto de Coatzacoalcos, en la niñez, participé en las comparsas de El Viejo. Horas antes de finalizar el año se confecciona un muñeco con trapos y viruta y se le rellena con cohetes. El Viejo, atado a una silla, permanece exhibido hasta el anochecer, momento en el que un muchacho lo carga con todo y silla y es seguido por la comparsa. El “diablo” es el primero en posesionarse del sitio donde colocan a El Viejo. La “viuda” se lamenta, el “médico” diagnóstica y el “cura” bendice y de inmediato todos ellos bailan al son de una rústica sonaja de corcholatas aplanadas coreando un estibillo que reza: “Ai viene el viejo, un vai que zumba, a bailar señores, a bailar la rumba”. Tras recibir paga en diversas casas particulares y comerciales, la comparsa se concentra en el hogar para esperar el momento decisivo. Las doce horas son coreadas por silbatazos de barcos, de locomotoras y hasta por balazos. Hay felicitaciones y abrazos y luego en el patio o en centro de la calle El Viejo es quemado. Con él se incinera el tiempo acumulado y se le dice adiós al pasado. Se asiste a un rito de revivificación, de reanimación. La noche se puebla de esperanzas y de buenas intenciones.

Roberto Williams García

Jalapa, Ver.

Fuente: Williams García, Roberto,”Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo” en México desconocido, número 203, Organización editorial Novaro, enero de 1994.

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1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

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1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

26 diciembre 2017

En 1946, Rafael Domínguez publicó un breve comentario sobre la tradición de Los Viejos en la ciudad de Veracruz, solo la describe sin ofrecer algún dato sobre su origen y antigüedad, ya sea porque lo desconocía o no era de su interés. Muestra su preocupación porque estaba cayendo en desuso. A diferencia de la actualidad en donde se recorre las calles con una persona disfrazada, el autor describe que se hacia la procesión con el muñeco, igual como se hacia en las descripciones de 1907 y 1954.

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Una tradición muy hermosa que todavía existe, aunque empalideciendo poco a poco, es la de Los Viejos. La última noche del año, la noche terrible, profundamente conmovedora de San Silvestre, el puerto es invadido por las comparsas de Los Viejos, conjuntos de ocho, diez o doce personas que salen por las calles con un muñeco de grandes barbas blancas que representa el año próximo a expirar cantando estos versos:

Una limosna

para este pobre viejo

que ha dejado hijos

que ha dejado hijos

para el Año Nuevo.

Los muchachos que forman el grupo se detienen en las cantinas, cafés y casas de familia para cantar, después de lo cual esperan que les den dinero espontáneamente, o lo piden con algazara, para gastarlo luego en golosinas. Estos viejos también van desapareciendo; cada año se ven menos por las calles.

Fuente: Domínguez, Rafael, Veracruz en el ensueño y el recuerdo, México, Editorial Bolívar, 1946, p. 105.

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