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1993: La quema del viejo en Catemaco.

14 enero 2018

Un viejo reposa frente al portón en Catemaco. Foto: Leticia Arriaga Stransky.

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En diciembre de 1993, la revista México Desconocido publicó un artículo sobre la quema del viejo en Catemaco, Veracruz, y además de las descripción de como se llevaba a cabo esta costumbre, exponiendo su punto de vista sobre su antigüedad y origen. En sí mismo, no aporta datos concretos pero si deja ver que hay otra otra visión, distinta a la que se fue formando en la ciudad de Veracruz.

Este artículo deja en claro que no se considera como una influencia porteña, sino que va más allá, haciéndola descender de tradiciones caribeñas y africanas. La raíz española o europea ni siquiera es mencionada.

En cuanto a su antigüedad, solo lo deja en que es “una antigua celebración”, aunque vaga puede entenderse que no se considera reciente o que algún anciano recuerde su inicio. Contrario a lo que sucedió en la ciudad de Veracruz, en donde por esos mismos años, principios de los años 1990s, se fue formando la hipótesis que se trataba de una tradición nacida en esa ciudad.

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La quema del viejo.

Texto y fotografías: Leticia Arriaga Stransky.

La quema del viejo es una antigua celebración de las culturas del trópico y su origen, un tanto impreciso, parece tener nexos con el continente africano.

En Catemaco, la fiesta de fin de año tiene un matiz muy singular ya que en ella se lleva cabo la “quema del viejo”, tradición sincrética de carácter alegre que año con año y desde que se acuerdan los más viejos se lleva a cabo en la región de los Tuxtlas, en el extremo sur del estado de Veracruz.

Poco se sabe del origen de esta celebración y poca es la gente que se interesa en saberlo. Desgraciadamente ésta es una de las razones por las que las fiestas pierden su significado. Sin embargo, en esta región tropical del país la tradición musical es una necesidad de los pobladores y “el viejo”, como casi todas su celebraciones, tiene sus coplas que se entonan en toda la zona y que se han mantenido vivas hasta nuestros días gracias a la disposición musical de los lugareños y a la tradición oral.

La quema del viejo, fiesta de influencia africana y caribeña, fue llevada hasta las costas del Golfo de México desde épocas muy remotas. En el pasado se celebraba desde la vertiente del Papaloapan hasta el sur de Tabasco y aunque era mal vista por la Iglesia, tomó una especial fuerza en la región de los brujos, especialmente en Catemaco y en San Andrés Tuxtla, donde se celebra con más intensidad cada año:

Una limosna para este pobre viejo

que ha dejado hijos,

que ha dejado hijos, para el año nuevo

Ya don Ferruco se muere de tristeza

porque a media noche,

porque a media noche,

le vuelan la cabeza

El invierno se avecina y los nortes amenazan; los calores se han ido y la algarabía de chicos y grandes se deja sentir desde el interior de las casas de madera junto a la laguna. Estamos en Catemaco y, a puerta abierta, los habitantes del lugar preparan minuciosamente a su viejo con los trapos más gastados del abuelo.

Después de hurgar en el baúl y seleccionar los atuendos que vestirá el personaje y víctima de la celebración, lo rellenan de aserrín para darle forma y le introducen toda clase de cohetes que lo harán explotar en el momento adecuado.

Algunas veces, el viejo tomará la fisonomía de un campesino robusto con sombrero de palma y azadón; otras veces parecerá un minero o trabajador de Pemex, con botas anchas, “overol” y un casco metálico; también puede parecer un terrateniente o un ganadero con sombrero vaquero, cadenas de oro en el cuello y un gran puro en la boca; o un guerrillero con anteojos, barba ancha y un disparatado panfleto o, en fin, un simple borrachín. Pero eso sí, todos y cada uno de los personajes de la fiesta tendrán la expresión y los ojos del anciano que la imaginación familiar pueda darle.

Una vez creados los muñecos, los cuales simbolizan todas las buenas y malas experiencias que la comunidad y la familia que los hizo tuvieron en el transcurso de un año, van apareciendo uno por uno sentaditos en el portón de las casas, con letreros o con botellas en la mano para convertirse en espectadores de su propia fiesta.

Cuando todo está listo, al son de la marimba y el tambor los niños y jóvenes del pueblo salen disfrazados para representar la obra callejera y el drama de los últimos días del viejo. Los personajes principales son la viuda, el cura, el doctor y, por supuesto, otros ancianos danzarines. Últimamente y como resultado de la modernidad, salen también animales y seres de ultratumba que van cantando:

Ahí viene el viejo muriéndose de risa

porque a media noche,

 porque a media noche,

lo vuelven cenizas

La fiesta se convierte entonces en un recorrido por todas las calles del pueblo que dura varios días (generalmente del 24 al 31 de diciembre). Durante ese periodo los llantos y gritos de las viudas suenan en todas direcciones mientras los viejos son colocados a media calle para prenderles fuego. El drama general invade todo el pueblo y cuando los otros participantes logran alejar a las viudas vienen unos segundos de silencio y al son de la tambora los muñecos explotan vertiginosamente con todo y manos, cuerpo y cabeza hasta quedar convertidos totalmente en cenizas ante la algarabía de la gente.

Caminar en estos días por las calles de Catemaco es toda una aventura ya que los sorpresivos viejos pueden aparecer a la vuelta de la esquina cuando uno menos se lo espera.

Sí, la quema del viejo parece un cuento en el que uno puede participar fácilmente creando su muñeco, para hacerse una limpia de todo lo malo quemando todas las ideas pasadas, cantando y bailando para comenzar frescos y ligeros y renovados el año nuevo.

Fuente: Arriaga Stransky, Leticia, “La quema del viejo”, Mexico desconocido núm 202, diciembre de 1993, pp. 52-57

Novedades en el paseo del viejo en Catemaco: disfraces de animales y seres de ultratumba. Foto: Leticia Arriaga Stransky.

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Disfraces diferentes a los tradicionales en el paseo del viejo en Catemaco. Foto: Leticia Arriaga Stransky.

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Notas relacionadas:

1907: Se prohíbe el paseo del “Pobre Viejo” en Veracruz.

1911: Fiesta de año nuevo y el “Pobre Viejo”

1911: Celebración de fin de año y el Viejo.

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1951-1953: El viejo en Veracruz y San Andrés Tuxtla.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.

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