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1909: La marquesa de Malibrán.

16 junio 2016
Carruaje tirado por 4 caballos, medio de transporte de Beatriz el Real, según el autor; pero Beatriz utilizaba una volanta, según documentos de la época.

Carruaje tirado por 4 caballos, medio de transporte de Beatriz el Real, según el autor; pero Beatriz utilizaba una volanta, según documentos de la época.

*

El 1 de mayo de 1909, el periódico La Opinión de la ciudad de Jalapa, publicó la leyenda de Beatriz del Real  en la composición poética titulada “Veracruz viejo” firmado por el seudónimo “Creelman”.

Esta versión es muy distinta a todas las conocidas, porque a la protagonista se le hace dueña de la noche, con viajes nocturnos a la ciudad pero sin especificar cuál era el motivo, todo lo deja a la imaginación del lector. No recurre a descripciones de su crueldad, no la relaciona con brujería, no señala su gusto por las fiestas o su actividad sexual. Todo lo deja en el misterio. Apenas insinúa que pasaban cosas raras en las noches veracruzanas.

La Beatriz del Real que dibuja con su narración es una persona en vida y no un fantasma.

¿Condesa o marquesa? Otra novedad es el uso del título nobiliario de “Marquesa” y no el de “condesa”, con el que se conoce actualmente y que también, era usado a principios del siglo XX.

En 1945, Francisco Broissin Abdalá en su relato “Un amor de doña Beatriz del Real” (1) también le obsequio el título de “marquesa”, junto con el de condesa. Lo mismo hace Roberto Williams en 1993. (2)

¿Por qué predominó el título de condesa? Seguramente, por el nombre antiguo de la calle Esteban Morales, que era precisamente el de “Condesa”.

El autor. El seudónimo “Creelman” fue usado por el licenciado Saúl Ortiz.  Rafael Domínguez en 1946 expone su personalidad en estas palabras:

“¿Y este otro, el Lic. Saúl Ortiz? Más que como abogado hay que juzgarlo como literato. Nadie podrá olvidar aquellos artículos jocosos, llenos de sal, de gracia, de exquisito donaire que, con el seudónimo, de Creelman, publicaba semanariamente en El Dictamen. Y, como escribía, hablaba. Su charla era amenísima, festiva, deliciosa. Siempre llevaba a flor de labio algún cuento, algún calambour, algún chiste picante.” (3)

*

Veracruz viejo

 

Ené Veracruz en un tiempo

noble y poderosa villa

bautizada por un Grande

con nombre de Villa Rica;

y en Verdad que así lo era

y tenida en alta estima,

pues siempre fué de abolengo

y de nombre sin mancilla.

Aquella ciudad escueta

que la leyenda nos pinta,

con sus paredes negruzcas

que desprenden la caliza;

aquella ciudad pequeña

de murallas circuida,

que era muy triste de noche

y muy alegre de día.

Cuando cerraba sus puertas

á las horas de consigna,

mil cosas allí ocurrieron

de las que jamás se olvidan….

Veracruz era un poema

de las doce para arriba;

¡qué de rarezas pasaban!

qué de tristezas se oían!

………………………………..

A las once todo el mundo

en sus casas se encerraba,

y por murallas y fuertes

los centinelas paseaban…..

Cualquier tranquilo viajante

que en hora muy avanzada

de la noche, y en silencio

hasta Veracruz llegaba,

era recibido siempre

por aquella voz bien clara

que de los fuertes salía

y en la soledad vibraba;

era el grito acostumbrado

tradicional de “quien pasa”

que detenía al caminante,

y bien claro le mostraba

que allí terminaba el viaje

donde el sigilo empezara.

Tan solo cuenta la historia,

que á la ciudad penetraba

persona de gran renombre

y no desmentida fama.

Noche á noche, sin descanso,

cuando las once sonaban

en el reloj de la iglesia

sucedían escenas raras….

Una elegante carroza

por cuatro jacas tiraba

y corriendo á todo escape,

á Veracruz se acercaba,

llevando así tan de prisa

á dama de nombre y fama,

señora de horca y cuchillo

en cien leguas renombrada;

Doña Beatriz del Real era,

de estirpe noble y preclara,

Marquesa de Malibrán

con títulos agraciada,

que según la tradición

ha luengos años se pasa

yendo a Veracruz de noche

sin conocerse la causa.

Y en noches de temporal

cuando el viento se desata

y despedaza vidrieras

y destroza las ventanas,

y nadie á salir se atreve

ni un momento de su casa,

la leyenda nos describe

lo que no obstante pasaba.

En los furores del viento

que las casas amenaza,

muy de lejos se percibe

de un carruaje la rodada.

Jamás intentan las gentes,

según la historia relata,

siquiera entreabrir las puertas

para ver que es lo que pasa :

saben que es doña Beatriz,

señora de corte y casa,

á quien ninguno conoce

y de la que todos hablan,

y que en Malibran ostenta

un palacio por morada,

luciendo esquisito gusto

digno de tan regio alcazar.

Sobre pequeña colina

que á distancia se levanta,

erguido con gallardía

el palacio se destaca…..

El exterior es bien triste

y la ruina le amenaza;

cuatro paredones viejos

saliendo de entre las ramas;

pero á pesar de que el tiempo

todo lo destruye y mata,

le ha quedado siempre un sello

con su grandeza (…)ata

(…)ie el interi(…)e

(…) secreto (…) da

sin embargo no faltó

quien á sus puerta llegara

y por tanto descubriera

lo que el palacio encerraba.

Grandes patios, escaleras,

antepechos, balaustradas,

espaciosos corredores

circundados de pilastras;

mil artísticas figuras

en jaspes y porcelanas,

y bien acabados grupos

de mármoles de Carrara;

grandes y ostentosas puertas

con metales adornadas

llevando todas al frente

el escudo de la casa.

Toco con lujo, riqueza,

y elegancia refinada,

demostrando sin reparo

la nobleza de la dama.

Estaba tan rica joya

además muy bien guardada

por infinidad de esclavos

de triste y austera traza;

estos eran vigilantes

que cuidaban las espaldas

á la señora Marqueza

cuando á Veracruz llegaba.

Formaban largo cortejo

siguiendo en pos de la dama,

con lo que no permitían

que ninguno se acercara….

Iban silenciosos, mudos,

siguiendo á paso de carga

muy de cerca la carroza

por cuatro jacas tirada.

¿A qué iba la Marquesa?

inquirirlo nadie osaba,

la tradición solamente

lo transcrito nos relata,

pues en esta Heroica Villa

en aquel siglo, pasaban

infinidad de sucesos

y de no pocas hazañas.

Aquella ciudad escueta

de murallas rodeada,

muchos misterios tenía

¡muchos horrores guardaba!

………………………..

Aún existe todavía

una estrecha callejuela

que todo el mundo conoce

y bien su nombre recuerda;

de la “Inquisición” le llaman,

y lo que tal nombre expresa

es que el “Tribunal” más “Santo”

en un tiempo allí estuviera.

Dando frente al callejón

hay una casa muy vieja,

ruinosa y de mal aspecto

que la tradición conserva;

esa casa, es bien sabido,

y así los antiguos cuentan,

dependencia de los frailes

de Santo Domingo era.

Solo al recordar la gente

lo que allí pasaba, tiembla

pensando en aquellos tiempos

cuyo recuerdo amedrenta.

En el fondo de la casa

hay una obscura galera

que ha sido múltiples veces

teatro de tristes escenas;

allí perdieron la vida

personas buenas y quietas

sobre las que, por herejes

pesaba horrible condena,

la cual quedaba cumplida

con tan singular fiereza

que no hay ejemplo en la historia

con que igualar tales penas.

En tribunal tan infeno

no se escuchaban las quejas,

se aplicaba el cruel tormento

desoyendo toda oferta.

Queda por tanto el recuerdo

y la memoria tan fresca

que aún con recelo miran

esa vetusta calleja….

Hoy Veracruz ha cambiado,

no es ya la ciudad escueta

y poco á poco va siendo

una población moderna.

Sin embargo, lo pasado

no se olvida, dejó huellas,

y todo el pueblo conoce

sus viejísimas leyendas;

las que fueron hace siglos

en Villa Rica muy ciertas,

y de las que ahora solo

vagos recuerdos nos quedan.

 

CREELMAN.

*

Fuente de texto: “Veracruz viejo”, La Opinión, 1 de mayo de 1909, pp. 2-3

*

Referencias:

(1) Illescas, Francisco R, Escritores veracruzanas: reseña biográphico-antológica, México : Imprenta Veracruz, 1945, pp. 654-659

(2) Williams García, Roberto, ¡Arriba mi heroica tierra de ensoñación!, en Dos ensayos sobre la ciudad de Veracruz, Veracruz : Gobierno del Estado de Veracruz, Instituto Veracruzano de Cultura, 1993, p. 33

(3) Domínguez, Rafael, Veracruz en el ensueño y el recuerdo: apuntes de la vida jarocha, Editorial Bolívar, 1946, p. 53.

***

Notas relacionadas:

6 comentarios leave one →
  1. Miguel Salvador permalink
    7 julio 2016 12:43

    Hola, necesito contactarle

    • 7 julio 2016 12:52

      Hola, Miguel Salvador. Estoy para servirle, usted me dirá en que puedo serle útil. Saludos.

      • Miguel Salvador permalink
        7 julio 2016 14:05

        Amigo, tendrá algún correo, tengo algunos datos que me gustaria compartir con usted de Beatriz del Real, usted tiene mi correo personal?

      • 7 julio 2016 22:13

        Me daría mucho gusto en compartir datos sobre este personaje del siglo XVIII. Ahora estoy terminando una breve biografía de ella, aunque me ha costado resumir algunas etapas, debido a tanto material que hay sobre ella. Básicamente, he encontrado 4 etapas en su vida (realidad serian 5 pero sobre su infancia hasta su primer matrimonio en 1751, no hay nada, más allá de algunos datos). ¿Cómo le parce si aquí en el blog vamos compartiendo los datos? Así podemos ir enriqueciendo mutuamente nuestros conocimientos de esta dama.

      • Miguel Salvador permalink
        8 julio 2016 12:20

        Muchas gracias, escribí un articulo que compartiré con usted, agradeciendo y dando el crédito de su blog. Hay información muy importante y encontré el registro de defunción de don Miguel Lazo de la Vega.

      • 9 julio 2016 21:54

        Disculpas por tardar en responder pero trate de primero terminar el primer bosquejo de biografía de Beatriz del Real. Mismo que hace un momento subí al blog. Por sus artículo publicados en La Jornada veo que tiene acceso al archivo histórico y contacto con su directora, espero pronto pueda compartirnos parte de los documentos importantes relacionados con doña Beatriz del Real. Yo no tengo opción de poder consultarlos. Por lo que me comenta que encontró la acta de defunción de Miguel Laso de la Vega, veo que ha revisado los archivos digitalizados de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora que la iglesia mormona ha puesto a disposición del publico en general por medio de su página http://www.familysearch.org He revisado casi la totalidad de los libros del periodo de 1750 a 1809, es arduo y lento el trabajo de búsqueda pero rinde frutos y es grande la satisfacción de encontrar un nuevo documento. Había dudado en subirla al blog pero ahora que usted lo menciona, estoy de acuerdo con usted que es importante ponerla a disposición de quien desee leerla. Saludos y seguimos comentando esta historia.

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