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1989: Las condesas de Vergara y Malibrán.

12 junio 2016
Encabezado del artículo publicado en El Siglo de Torreón el 21 de enero de 1989.

Encabezado del artículo publicado en El Siglo de Torreón el 21 de enero de 1989.

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Artículo de Antonio Salazar Paéz sobre las supuestas condesas de Vergara y de Malibrán. Fue publicado en 1989 en el periódico El Siglo de Torreón. Antonio Salazar Paéz fue profesor, periodista y cronista de la ciudad de Veracruz, falleció el 22 de junio de 2010, a los 90 años de edad.

La leyenda de la Condesa de Malibrán, actualmente tiene varias versiones que se han ido escribiendo con el paso de los años, más basadas en la imaginación de quien las escribe que de una comprobada recopilación de la tradición oral y mucho menos, con base en documentación histórica de los protagonistas.

El primero que trato de investigar el lado histórico de la leyenda fue el ingeniero y cronista, Juan José González en la década de 1940, apoyándose en documentos del Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Veracruz. Se desconocen con precisión que documentos consultó y la información que contienen, pero su texto tiene varios errores o confusiones. No se tiene el artículo del cronista González pero se localizó este texto de Salazar Paéz,  donde retoma algunos datos de él.

Estas son las imprecisiones:

1.- Juan Malibrán llegó a la Nueva España en 1745, no en 1750. En 1750, se emite la cédula de expulsión de extranjeros que afectó directamente a Juan Malibrán por ser francés y no español.

2.- Juan Malibrán era de nacionalidad francesa, no español, ante el peligro de expulsión tramitó y obtuvo su carta de naturalización en 1758.

3.- Beatriz del Real era española pero nació en la ciudad de Veracruz, no en España. No llegó con Juan Malibrán.

4.- El nombre de la hermana de Beatriz fue María Magdalena. Ella fue quien se casó con Juan Malibrán el 25 de julio de 1757.

5.- Beatriz estaba casada con Lorenzo de Arrinda desde 1751, quedo viuda en 1765, en 1771 contrajo nupcias con Miguel Laso de la Vega y volvió a quedar viuda en 1795.

6.- Juan Malibrán murió en 1766, María Magdalena del Real en 1778 y Beatriz del Real en 1802.

Como se pude comprobar, Juan José González no escapó de hacer varias suposiciones que a la postre resultaron falsas.

Un dato destacado es que ubica la morada de ambas supuestas condesas, en la calle Esteban Morales. La de la condesa de Vergara en la esquina de Landero y Cos y la de la condesa de Malibrán, entre al av. Independencia y 5 de Mayo, en donde esta actualmente la escuela José Miguel Macias.

El texto tiene algunos saltos en la redacción, posiblemente fue editado para adaptarse al espacio disponible del periódico.

No se comenta sobre la condesa de Vergara, por no tener otras referencias y porque esta serie de notas tratan sobre la condesa de Malibrán.

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Las condesas de Vergara y Malibrán.

Por Antonio Salazar Páez.

Las condesas de Vergara y Malibrán, envueltas en leyendas fantásticas y lujuriosas, fueron españolas muy ricas que, por sus atuendos y joyería, los veracruzanos las llamaron condesas y, al fin devotas, doña María Luisa Martínez, esposa del Caballero de Vergara, y doña Beatriz del Real, esposa de don Juan Malibrán y Bósquez, cuidaron de la parroquia de la Asunción y de la ermita de San Sebastián, respectivamente.

Los esposos de Vergara arribaron a la ciudad amurallada y compraron la casona de la esquina de 9a. de la Playa con la ya para entonces calle de la Condesa, porque al fin comerciante el señor de Vergara abajo, entresuelto para los empleados y amplios salones para residir alegres año de 1800.

El lugar era atractivo e importante, pues al frente estaba la estación del Ferrocarril local, en las contraesquinas Las Proveedurías, el cuartel de lanceros-Pardos y Morenos, y la comandancia general de Marina. A los pocos años compró terrenos en el Norte, hasta Punta Gorda, y erigió una hermosa casa que le pusieron Palacio de Vergara, a donde solían pasear, pues las grandes fiestas las realizaban en su casa de la ciudad.

El caballero hispano murió en un accidente y María Luisa vendió el palaceta urbano a don José Mirón y Mosquera y se refugió en la heredad campirana. En 1877 la viuda de Mosquera la entregó en sucesión a Justino Ramón de Velasco, y éste a José Valeriano, y según don Octaviano García Fernández, oficial mayor del Registro Público de la Propiedad, la dio en la misma forma Valeriano a José Luis de la Pedroza Sainz Calde- (sic) Joaquín Tiburco Rodríguez que la vieja ncasa (sic) se convirtió en un patio de vecindad que en 1975 compró don Antonio Exsome Nahum a Tomás de la Pedroza del Valle y la obsequió al ayuntamiento a través de la Dra. Lilia Berthley, que pensaba instalar allí la Casa de la Cultura.

Fue en la administración del Lic. Adalberto Tejeda Patraca, que se trasladaron las 33 familias que había allí desde hacía 50 años, al edificio de Altamirano, para que la casona solariega se convirtiera ahora en Biblioteca y Archivo.

Fueron los cultos amigos C.P. Francisco Broissin Abdalá y, por su parte, el historiador Anselmo Mancisidor Ortiz, los que hicieron dos leyendas de la Condesa de Vergara, con tanta imaginación, que dicen los ancianos que en las noches de luna llegaron a ver a la bella mujer subir por las escaleras y deslizarse por los corredores.

Tanta imaginación puso Mancisidor en esta leyenda, que una ocasión que estábamos en el Café Parroquia el general Heriberto Jara Corona, don Anselmo y el que esto escribe, y en otra mesa el general Modesto A. Guinart, éste le mandó un sobre al segundo con hojas de mariguana y el siguiente mensaje: fúmatelas, amigo, para que hagas más leyendas”.

De los esposos de Vergara, sólo por oídas y referencias; en cambio, todo lo que podemos afirmar de la Condesa de Malibrán lo apoyamos con bibliografía y lo que escribió el cronista Juan José González. En el archivo general de Indias hay un extenso legajo.

Corría el año de 1750 cuando arribaron a San Juan de Ulúa y luego a tierra firme y acaudalado español Juan de Malibrán y Bósquez con las hermanas Regina y Beatriz del Real, y se establecieron en una casa que estaba en donde funciona la escuela José Miguel Macías. La belleza y figura de las mujeres destacaba en la calle de las Damas (5 de Mayo) y al poco tiempo las llamaron condesas, por eso a la calle Esteban Morales se le llamó de la Condesa. En 1761 compró el caballero De Malibrán terrenos alrededor a la Ciénega de la Hormiga, cercana al Colegio Cristóbal Colón e hizo su palacete en el sitio donde funciona la agencia Datsun. Las tierras eran del capitán Andrés Bercera, quien las obtuvo al morir Antonio del Castillo en 1730, mismo que las recibió del virrey marqués de Casa Fuerte, en pago de las casas que le demolieron porque estorbaban al tiro de los baluartes. La casona se llamó Hacienda de Malibrán, con hornos de cal y ladrillo y una represa que aprovechaba el agua de la laguna y conectaba con la laguna de los Cocos. Los ganados pastaban hasta la Boticaria y Boca del Río, en cuya margen de la corriente existe un paredón que recuerda un trapiche de los Betlemitas y que De Malibrán convirtió en criadero de toretes para la lidia en Veracruz y que se le conoció como Hacienda de San José Novillero.

No hay documentos que señalen si De Malibrán y Regina regresaron a España o murieron, pues como dice el Ing. González, hasta 1797 se habla de que doña Beatriz, como propietaria de las haciendas, pidió al virrey, porque no le hacían caso las autoridades, que le pagaran las ruedas de su volanta y los perjuicios del desbordamiento de la presa, y se quejaba amargamente de que al fin viuda –lo que quiere decir que fue esposa de De Malibrán- se aprovechaban de su debilidad. Era tan devota de San Sebastián, que el cura párroco le encargó la iglesia.

Al morir a principio de 1800 se precipitaron sobre la casona los buscadores de tesoros y sólo hallaron esqueletos, que eran de los varios heridos que se refugiaran en la hacienda al escapar de los ataques a la Casa de Francisco de la Mata-Casamata por ignorancia el vecindario la calificó de prostituta y, al fin siglo de las consejas la consideraron una diablesa, que conjuró un cura del Santo Cristo.

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Fuente: Salazar Paéz, Antonio, “Las condesas de Vergara y Malibrán.” El Siglo de Torreon,  22 de enero de 1989, p. 74.

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