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1870-1920: El sillón de Hernán Cortés.

29 mayo 2016
Recreación del sillón publicada en El Informador el 16 de enero de 1983.

Recreación del sillón publicada en El Informador el 16 de enero de 1983.

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En estos días, revisando periódicos de la hemeroteca, encontré una nota sobre la existencia de un sillón que se afirmaba estaba relacionado con Hernán Cortés y el ayuntamiento de Veracruz, lo que me despertó la curiosidad y decidí rastrearlo con el sistema de búsqueda electrónico que tiene la Hemeroteca Nacional de México, lo que dio por resultado una serie de datos aislados en pequeñas notas de periódicos que  cubren un periodo de 50 años entre 1870 y 1920. Ahora, estos datos se muestran ordenados y al final se ofrece un punto de vista.

Me pareció interesante por los temas que he venido tratando en el blog: 1.- Historia y evolución formal del escudo de Veracruz; y 2.- La formación de mitos a partir de determinado momento históricos sobre hechos o elementos culturales ya sean tangibles o intangibles, recreándoles un pasado glorioso y con ello crear una identidad a partir de la difusión masiva. Este caso es curioso porque surgió y desapareció. ¿Lo mismo sucederá con los mitos aún vigentes?

Descripción del mueble.

En cuanto a la forma y estilo del sillón solo se tienen descripciones generales. No se tiene foto, aunque debe existir alguna por ser varios e importantes los eventos en donde se usó.

El sillón era de madera de caoba “ricamente tallada” (1) con asiento y respaldo en tela color rojo, en la parte media del respaldo ostentaba el escudo de la ciudad de Veracruz bordado con hilo de plata y oro, más arriba del escudo tenía inscrito el año “1523” y remataba “con una figura de madera, consistente en dos leones sosteniendo una corona.” (2)  Por el color de la tela y, posiblemente, por el color de la madera, daba el aspecto de un sillón rojo o rojizo.  En 1870, se describió con un genérico: “sillón gótico”. (3)

Propietarios y uso (1870-1920).

La primera noticia que se tiene del sillón está en el periódico El Siglo Diez y Nueve del 3 de julio de 1870:

“…El Lic. Alcalde amaba, como el sabe amar, un sillón gótico que debió heredar Hernan Cortés de sus antepasados, si los tuvo, y que le arrebató por treinta dineros un Harpagon judáico; …” (3)(4)

El licenciado Joaquín Alcalde nació en Xalapa en 1833 y murió en la ciudad de México en 1885, estudio en el Instituto Literario de Toluca.  “…fue, además de abogado de prestigio y tribuno, un poeta ocasional que publicaba sus trabajos en la prensa, aunque nunca se preocupó por recoger sus composiciones en volumen; y también se distinguió como aficionado entusiasta a la música y a las artes.” (5) En 1867, fue el abogado de Antonio López de Santa Anna. (6) No parece que lo haya heredado, sino adquirido en algún momento de su carrera, ¿acaso sería un regalo de Santa Anna? Nada se sabe cómo llego a sus manos.

Como brevemente se expone, el sillón dejo de pertenecerle antes de julio de 1870, y por lo que se da a entender, lo tuvo que vender de manera forzada, a lo mejor por alguna deuda.

El siguiente propietario conocido fue el ingeniero Manuel Gargollo y Parra, profesor de la Escuela Nacional de Bellas Artes (conocida por su antiguo nombre: Academia de San Carlos). Él lo entregó a dicha Escuela y ahí permaneció hasta alrededor de 1903.

Hay dos versiones sobre la manera que llegó a las instalaciones de la Academia.

En 1900, María Gargollo expresa que su padre lo había prestado a la institución, dato confirmado por Roman S. Lascurain, director de la academia, agregando fue con motivo del centenario de la Academia en 1881. (7)  En contraste, el 26 de octubre de 1903, en el periódico El Popular se expuso que Gargollo y Parra lo había obsequiado a la Academia, cuando aún era presidente Benito Juárez,  esto es, antes de 1873. (8)

Ambas versiones, tiene el problema que se dieron a conocer mucho tiempo después de que llegó el sillón a la Escuela, además que Gargollo y Parra había fallecido desde 1888, (9) por lo tanto no podía dar fe de su voluntad. En lo que coinciden ambas versiones es que después de poseerlo Gargollo, lo tuvo en posesión la Academia de San Carlos por 2 o 3 décadas.

Estando en la Academia fue ocupado para diversos actos conmemorativos o artísticos, de los cuales se tiene conocimiento de cinco.

En 1900, Roman S. de Lascurain cuenta que se utilizó en la celebración del centenario de la Academia de San Carlos (7) por lo tanto, fue el 5 de noviembre de 1881 En las crónicas periodísticas de 1881, no se menciona el sillón, así que no se sabe qué importancia se le dio, pero es muy probable fuera el asiento principal y como el acto lo encabezó el presidente, Manuel González, seguramente fue usado por él. (10)

El 1 de febrero de 1892 fue el asiento central del templete levantado para la celebración del centenario de la Escuela de Minería, las crónicas  señalan que la pieza  fue prestada por la Academia de San Carlos En esa ocasión lo uso el presidente de la república Porfirio Díaz. (11)

El 8 de enero de 1899, se utilizó en la apertura de XXIII Exposición Nacional de Bellas Artes y aunque estaba destinado para ocuparlo el presidente, este no asistió por enfermedad y en su lugar estuvo el licenciado Ignacio Mariscal, Secretario de Relaciones Extranjeras, en su calidad de Vicepresidente.

Así se describió la plataforma y el sillón en una crónica:

“Entrando, a la izquierda y ocupando ese lado del patio en toda su longitud se levantó una plataforma destinada al Ministerio, al Cuerpo Diplomático, y al Cuerpo de Profesores de la Escuela; en el centro de esa plataforma se levanta un dosel de seda carmesí, bajo el cual estaba el sillón que se ha dicho perteneció a Hernán Cortés, pero que de cualquier modo, sí está probado que existe desde los tiempos de la Conquista esta verdadera joya del arte que por si sola constituía el mejor adorno de la plataforma, pues son de gran mérito los tallados de la madera y el escudo de Veracruz preciosamente bordado con hilo de oro que se admira en el respaldo de ese mueble.” (12)

El 19 de marzo del mismo año, el sillón volvió a ser el asiento principal, esta vez en la entrega de los premios de la Exposición. A la que sí asistió el presidente Porfirio Díaz. (13)

El 27 de febrero de 1900, fue la última vez conocida en donde se utilizó el sillón y fue en la velada  en donde se nombró Directora Honoraria de la Escuela de Declamación a la actriz española María Guerrero. El sillón sirvió de asiento para la actriz homenajeada. La velada se efectuó con toda fastuosidad en el Conservatorio y con la asistencia del presidente Porfirio Díaz. (14)

Meses después, en carta del 4 de septiembre, María Gargollo de Morán, hija del ing. Manuel, solicitó a Román S. Lascuraín, le fuera reconocida la propiedad del sillón, ya que su padre solo lo había prestado por el tiempo en que Lascurain ocupara el cargo de director. El 6 de septiembre,  Lascurain contestó dándole la razón.  (7)

En enero de 1903, Lascurain dejo de ser director (15) y en octubre el sillón ya estaba a la venta. Seguramente, Lascuarin o su sucesor, el ing. Antonio Rivas Mercado, lo devolvieron a los descendientes del Ing. Gargollo, sustentados en las cartas de 1900. Esta información, seguramente no era pública porque un grupo de alumnos de la Escuela no se explicaban como es que el sillón había pasado a  ser propiedad de los comerciantes que lo estaban vendiendo, y por ello,  a finales de octubre, tenían la intención de dirigirse “…al Sr. Lic. (Justo) Sierra, Subsecretario de Instrucción Pública, con el fin de que se haga una averiguación acerca de la manera como fue sacado de la escuela el sillón, y quienes son los responsables de ello.” (8)

El 17 de noviembre, se publicó una aclaración muy conveniente y que eliminaba cualquier reclamo, basándose en la antigüedad y relación con el personaje histórico:

“ACLARACION DEBIDA

El sillón de Hernán Cortés.

Días pasados dimos una noticia relativa a la desaparición de un sitial, que se decía fue usado por el conquistador Hernán Cortés, fundados en los datos que se nos proporcionaron.

Sobre este punto, nos informa un amigo nuestro, no haber habido tal propiedad de D. Hernán Cortés en dicho sillón, que fue mandado construir por un Sr. Zurutusa, dueño de la Casa de Diligencias, para obsequiarlo al Ayuntamiento de Veracruz.

El mueble se ha conservado después cuidadosamente, en gracia a su mérito intrínseco.

Tal es la verdad de los hechos, según nuestro informante.” (16)

La nota se refiere al sr. Anselmo Zurutuza, dueño de la compañía de diligencias con sede en la ciudad de México y que manejaba varia rutas, entre ellas la de México-Veracruz. Él falleció en julio de 1852, (17) así que de ser cierta esta versión el sillón sería anterior a ese año.

Estos datos difieren con el origen conocido desde 1870 y que habían dado a conocer sus propietarios. La versión dada de manera anónima parece en un momento muy conveniente, porque con ello elimina cualquier reclamo e interés histórico hacia el sillón, en el momento que empieza a cuestionarse su salida de la Academia de San Carlos. Además, que al dar una fecha de fabricación unos 50 años antes, no habría quien pudiera dar fe de su veracidad. El dato bien puede tener algo de verdad pero será difícil poder comprobarlo.

En 1904, todavía se seguía investigando sobre la autenticidad del sillón. (18) No se tienen datos sobre el resultado de la pesquisas, pero lo que sí parece seguro es que no volvió a la Escuela Nacional de Bellas Artes, además de que siguió siendo considerado el sillón de Hernán Cortés.

En 1920 el sillón estaba en manos de anticuarios, tal como lo deja entrever Rafael López, director del Archivo General de la Nación, en un artículo publicado en El Universal el 7 de noviembre de ese año. Rafael López pone en duda la autenticidad del sillón en base a tres puntos: el estilo del mueble, que es diferente a las sillas representadas en el Lienzo de Tlaxcala que data del siglo XVI;  la decoración de los dos leones que rematan el respaldo, que él supone más congruente que tuviera el águila bicéfala de los Austrias; y la tela que no hubiera resistido al clima de la costa veracruzana. Reforzando sus dudas, al exponer ejemplos de varios objetos supuestamente relacionados a personajes históricos que resultaron falsos. Terminando su artículo con la recomendación de ponerlo en “cuarentena rigurosa; no vaya a ser que el gusano de la mentira, haya hecho su nido, tras su felpa de maravilla y paradoja.” (2)

 Después de esto no se logró encontrar algún dato adicional pero pueden suponerse dos cosas: El sillón fue adquirido por alguien y pertenece a una colección particular (difícilmente, podría estar en algún museo teniendo como antecedente el demoledor artículo de Rafael López); o que ante casi el nulo valor, se haya vendido como un mueble cualquiera que lo hubiera llevado a su destrucción.

El mito y sus variantes.

En el periodo de 50 años, se dieron variantes sobre su creación uso y propósito original, esto más que reafirmar su autenticidad, hacen dudar de ello.

En 1870, se dice perteneció a Hernán Cortés quien lo habría heredado, lo que implicaría haberse  construido y traído de España.

En seis referencias, entre 1892 y 1904, solo se le atribuye la propiedad pero no como lo adquirió. Esto implica que podría haber sido de su uso personal y que bien pudo estar en alguna de sus casas. Esto no descarta la versión que fuera heredado, pero parece que ese dato ya no era conocido.

En dos notas, una de 1900 y la otra de 1903, menciona que solo lo uso, no que le hubiera pertenecido, ni lo relacionan con actos en Veracruz, el uso pudo ser en México o cualquier otro lugar.

En otras dos notas, de 1898 y 1899, ya solo se dice  que “sirvió de asiento” o que el que “que ocupó Hernán Cortés al presidir el primer Cabildo del Ayuntamiento de la Veracruz.”  Donde es muy cuestionable eso de que “presidio el primer cabildo”, pero dejemos eso de lado. El que lo solo le sirviera de asiento no implica que le perteneciera, en todo caso era propiedad del ayuntamiento de Veracruz.

En 1920, ya el sillón no se indica que le perteneciera o que lo hubiera usado, ahora era “…el sillón histórico donado por Cortés al primer Ayuntamiento de Veracruz;…” Esto implicaría que estando bajo su propiedad decidió entregarlo o que lo hubiera mandado a fabricar para donarlo.

En el extracto de la carta de 1900, que escribió la hija de Manuel Gargollo solo lo presenta como el “sillón histórico”, habría que consultar el documento original para saber si es el único atributo dado al sillón o si sigue alguna de las versiones que se venían manejando sobre él.

Con todo esto, está claro que el sillón paso de pertenecer a Hernán Cortés, a solo usarlo o usarlo en un acto del ayuntamiento de Veracruz,  y por último, ser una donación al mismo ayuntamiento. Eso nos quiere decir que la historia que se difundía era imprecisa, casi a la inventiva o interpretación del divulgador.  Un mito difuso pero atractivo.

Rompimiento del mito.

El primer golpe contra el mito se da en 1903, en donde se atribuía su fabricación a Anselmo Zurutuza con la intención de donarlo al ayuntamiento de Veracruz. Solo se manejó como un rumor y no se presentaron pruebas. Esta versión sobre su origen tiene un punto de coincidencia con una de las otras versiones que lo relacionan con Cortes: era una donación al ayuntamiento de Veracruz.

A pesar de esto el mito siguió vigente, no se desechó por completo. El 1920, el director del Archivo Generala de la Nación lo analiza exponiendo sus dudas razonadas sobre la antigüedad y autenticidad del mueble (que serían casi suficientes para negarle alguna relación con Cortés y el ayuntamiento de Veracruz), pero no lo rechaza totalmente, solo propone ponerlo en suspenso, a lo mejor con la esperanza de encontrar más datos que lo avalen o rechacen su autenticidad. Aun con esto el sillón desapareció de la escena pública.

El sillón y la historia de Veracruz.

Ahora se pone este sillón bajo la luz de la historia de la ciudad de Veracruz y la Nueva Veracruz. El año “1523” se supone es del año de la donación, en ese entonces, la Villa Rica de la Veracruz estaba en Quiauiztlán, Cortés sí estuvo en la Villa ese año, por lo que hubiera sido posible. Supongamos que es cierto: Cortes regalo el sillón al ayuntamiento, entonces, este se hubiera trasladado en 1525 a orillas del río Huitzilapán, junto con la villa y el ayuntamiento. En el siglo XVI, la villa convertida en ciudad, sufrió varias inundaciones desastrosas en donde se perdían cuantiosas y valiosas mercancías, así como documentos del ayuntamiento (a finales del siglo ya no se contaba con documentos como la cedula real donde se otorgó el escudo o del nombramiento como ciudad); así que la preservación o rescate del sillón en alguno de esos desastres, parece difícil. Por último, supongamos que el sillón sobrevivió a lo anterior; en las notas periodísticas se relaciona el sillón con la ciudad que conocían con el nombre de Veracruz (es decir, la Nueva Veracruz), siguiendo la historia oficial de que la ciudad y ayuntamiento se había mudado al sitio frente a Ulúa. Lo que realmente no sucedió, ya que la ciudad de Veracruz se quedó en su sitio y se creó una nueva ciudad llamada Nueva Veracruz con su propio ayuntamiento. Por lo tanto, el sillón debió seguir estando en la verdadera Veracruz (hoy, La Antigua), las autoridades civiles no hubieran permitido su traslado, ya que se opusieron, hasta que los mismos particulares se llevaran sus casas. Estas evidencias históricas hacen poco probable que el sillón hubiera sobrevivido durante su estancia en Veracruz (hoy, La Antigua) y en todo caso que hubiera sucedido la donación en 1523 o Cortés lo hubiera usado, no tendría relación con la Nueva Veracruz, como se da a entender en las versiones conocidas. Una inconsistencia más con el mito creado.

Iconografía y escudo. Los mismos leones, que hacen dudar a Rafael López sobre que sea del siglo XVI, también hacen dudar que sea de mediados del siglo XIX, porque para esos años, puede suponerse que antes de elegir un elemento haciendo referencia  a la época de dominación española, se hubiese elegido uno que hiciera referencia a la república, a lo mejor un águila, esto por no mencionar la corona, un elemento anacrónico. ¿Acaso era un sillón del ayuntamiento de la Nueva Veracruz hecho en los siglos XVII o XVIII? No se puede saber, pero lo que podría servir para fechar este sillón, sería el escudo del respaldo. Ya que el diseño del escudo fue cambiando con el paso de los años, por lo tanto si se conociera su composición, se podría establecer una época aproximada.

El año “1523” que tiene inscrito en el respaldo, es probable que se hubiera puesto por ser el año en que se le otorgó el escudo a la Villa Rica de Veracruz.

Independientemente, de la fecha que se hubiera hecho, en el peor de los casos a mediados del siglo XIX, el diseño del escudo sería interesante conocerlo y poder confrontarlo con los ya conocidos.

Cuando se llegue a tener alguna foto de este sillón habrá que compararlo con los cuatro sillones fijos del siglo XVIII usados por el cabildo de Veracruz que a principios de la década de 1960, estaban expuestos en el museo del Baluarte de Santiago. (19) Desconozco si todavía existen estos sillones, pero cuando menos fotos deben quedar.

Comentario final. Al no conocer el sillón físicamente o cuando menos por medio de alguna fotografía, todo son especulaciones. Por lo pronto, ante las dudas que genera su origen indefinido,  y  la iconografía del mismo mueble, parece que de lo que no queda duda es  su nula relación con Cortés y el ayuntamiento de Veracruz (La Antigua), acaso tenga relación con el ayuntamiento de la Nueva Veracruz (hoy, Veracruz).

Queda en duda el origen real del sillón ante su efímera aparición pública de unos 50 años. ¿Lo mando a fabricar Anselmo Zurutuza para regalarlo al ayuntamiento de Veracruz a mediados del siglo XIX, acaso copiando el diseño de los sillones existentes en ese momento? Esta versión es más creíble a que hubiera pertenecido o usado Hernán Cortés, pero habrá que esperar se encuentren documentos que puedan sustentarla.

Habrá que esperar algún día encontrar una foto o documentos adicionales.

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Referencias:

(1) “Extravagancia sin nombre.” El Diario del Hogar, 28 de diciembre de 1898, p. 4

(2) López, Rafael, Reliquias históricas, El Informador, 8 de agosto de 1965, p. 22; y 16 de enero de 1983, p. 27. En varios libros se registra que fecha original de publicación fue el 7 de noviembre de 1920, por ejemplo: Diccionario de escritores mexicanos, siglo XX: desde las generaciones del Ateneo y novelistas de la Revolución hasta nuestros días, Volumen 4, México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1988, p. 410. Pero se consultaron las dos reproducciones en el periódico El Informador.

(3) El Siglo Diez y Nueve, 3 de julio de 1870, p. 1.

(4) La expresión “treinta dineros” hace referencia a las treinta monedas que le dieron a Judas por entregar a Jesús y  “Harpagon” es el personaje principal de la obra “El Avaro” de Moliere, que al paso de del tiempo se consideró sinónimo de “avaro”,

 (5) Cárdenas Gutiérrez, Salvador,  Azuela Güitrón, Mariano (present.), La Constitución Mexicana y sus Alegorías, México: Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2006, p. 66

(6) Payno, Manuel, Compendio de la Historia de México: Historia Nacional, Volumen 12, México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1996, p. 220

(7) Báez Macías, Eduardo, Guía del archivo de la antigua Academia de San Carlos, 1867-1907, Volumen 2, México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1993, p. 601

(8) “El sillón de Hernán Cortés.” El Popular, 26 de octubre de 1903, p. 3.

(9) El siglo Diez y Nueve, 29 de diciembre de 1888, p. 4

(10) El Diario del Hogar, 6 de noviembre de 1881, p. 4

(11) El Monitor Republicano, 3 de febrero de 1892, p. 2; “El centenario del Colegio de Minería”, Memorias de la Sociedad Científica “Mario Alzate”, Tomo VI, Mexico: Imprenta del Gobierno Federal, 1892, p.220.

(12) “En la Academia de Bellas Artes.” El Tiempo, 10 de enero de 1899, p. 2

(13) “En la Academia Nacional de Bellas Artes.” El Imparcial, 30 de marzo de 1899, p. 1.

(14) Revista Moderna, México, 1ª. quincena de junio de 1900 Núm. 11, p.163; “Velada en honor de María Guerrero.” El Amigo de la Verdad, 2 de marzo de 1900, p. 2

(15) “Nuevo director de la Escuela de Bellas Artes.” La Voz de México. 11 de enero de 1903, p. 2.

(16) “Aclaración debida. El sillón de Hernán Cortés.” El Popular, 17 de noviembre de 1903, p. 1.

(17) El Siglo Diez y Nueve, 28 de julio de 1852, p. 4.

(18) “Gacetilla.” El Tiempo, 18 de junio de 1904, p. 3.

 (19) Guía de museos de la América Latina, Habana: UNESCO, 1963, p. 139

***

Todo sobre el escudo de armas de Veracruz (historia, legislación, simbolismo, etc.)  en:

Escudo de Veracruz – Indice

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