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Los jarochos olvidados del siglo XIX.

3 mayo 2015
Localización de los jarochos en el siglo XIX.

Localización de los jarochos en el siglo XIX.

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En la búsqueda de los orígenes del uso del vocablo Jarocho, se han encontrado grupos de personas a las que se denominaba: “jarochos” en otras zonas geográficas del territorio que pertenecía a México en el siglo XIX: en la zona del Bajío, en Texas, Durango y Sinaloa.

Son pocas las referencias documentales que se han localizado y no permiten conocer a detalle las características de estas personas, pero si es posible hacer algunos comentarios.

Hasta el día de hoy, la existencia de jarochos en otras lugares ha sido olvidados por todos y ello se puede afirmar porque no existen referencias en libros y publicaciones actuales que tratan el tema, tampoco en páginas de internet con esta tematica.

La importancia de la localización de estos datos estriba en que aporta material para replantear todas la versiones que existen sobre el vocablo.

Tienen que someterse a revisión las versiones localistas, aquellas de que el termino se genero en las calles o barrios de la ciudad de la Nueva Veracruz, así como que estaba relacionado a criadores de puercos o la supuesta relación con los excrementos humanos, también se tiene que someter a revisión, la supuesta relación entre el termino y los afrodescendientes. Teorías que se han ido formando cuando menos desde hace unos 150 o 160 años, en donde cada autor ha ido añadiendo o quitando detalles de acuerdo al gusto, por lo que en la actualidad ha quedado algo informe que crea confusiones a la gran mayoría de las personas.

Por lo pronto, queda claro y demostrado que el uso del vocablo era muy extendido y muy relacionado con los rancheros, es decir trabajadores del campo y en menor medida relacionados con los rancheros que utilizaban los caballos como medio de trabajo o  transporte.

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Jarochos en el Bajío.

En cuanto a los jarochos en el bajío hay dos referencias: una relacionada a las personas y la otra a una población.

1.- La mención de Jarochos en “BOSQUEXO DE LA REVOLUCION DE NUEVA ESPAÑA” (1) escrito el 19 de noviembre de 1810, es la referencia más antigua a este tipo de personas ajenas a la costa veracruzana y arroja bastante luz sobre el término. El texto es la crónica de los dos primeros meses del levantamiento insurgente, con sus avances y derrotas, contiene el siguiente párrafo:

“(…) El Cura Hidalgo se había declarado Generalísimo del exército de América : tenientes generales Allende, Aldama, y un tal Abasolo, con una larga promocion de Coroneles, y otros subalternos, formando su mayor fuerza de 3 mil hombres de tropa reglada de los cuerpos de Milicias infieles, y de 14 mil hombres de á caballo de los jarochos de las haciendas, que las iban talando, y destruyendo al paso.”

Explícitamente no hace referencia a la ubicación geográfica de estos jarochos, pero tomando en cuenta toda la narración, se deja ver que la actividad insurgente se concentraba en Guanajuato, Michoacán y el estado de México, esto es, en la zona del Bajío, por lo que las haciendas debían estar en esa zona y por lo tanto, los jarochos mencionados eran de esa misma región.

En otro párrafo se lee:

“En México se creo un cuerpo de voluntarios de Europeos y Americanos, en que instantáneamente excedió el alistamiento de 4 mil hombres decentes de todas clases ; y temeroso el Virey de que el enemigo viniese á esta capital desde Valladolid por Toluca, despachó al teniente Coronel Dn. Torquato Truxillo, familiar suyo, con mil hombres escasos de tropa reglada y 500 lanceros de las haciendas inmediatas.”

Por contraste, se puede apreciar la diferencia en el tratamiento que hace el autor al referirse a las personas que laboraban en las haciendas y se integraron a la lucha. Llama lanceros a los que se unen a las fuerzas realistas y jarochos a los que integran a los insurgentes. Esta diferenciación nos informa dos cosas: la palabra podía darsele un uso peyorativo y tenía relación con los lanceros. No creo que el autor haya querido hacer hincapié que los insurgentes forzaban a unirseles todos los habitantes de las haciendas, mientras que los realistas solo a los que tenían cierta preparación como lanceros.

En el texto se denuesta frecuentemente a los insurgentes (“infame revolución”, “entraron los vandidos”, etc.) mientras que a las fuerzas reales le atribuye mejores adjetivos o comentarios (“La prontitud con que estas tropas llegaron a Queretaro salvo esta ciudad”, etc.) en esta línea, no es extraño que las personas de las haciendas que se unieron a Hidalgo fueran llamadqs jarochos y lanceros a los que fueron leales al gobierno virreinal.

Al referirse, en general, al mismo tipo de personas con diferentes adjetivos, permite establecer una relación entre jarochos y lanceros, por lo tanto, puede suponerse que los lanceros también eran jarochos.  Si se toma en cuenta que las lanzas eran semejantes a la garrochas y que una de las teorías sobre el origen del termino jarocho proviene por el uso de las garrochas para el cuidado del ganado.

2.- En el municipio de Huanímaro del estado de Guanajuato existe la población Jaroches. Actualmente, también se le conoce como Joroches. Se presenta aquí por: 1.- la similitud del vocablo, 2.- A principios del siglo XIX, en la zona del Bajío había personas a las que se les llamaba jarochos, por lo que la región no es ajena al uso del vocablo y 3.- la coincidencia de que en Sinaloa, en donde también se usaba el vocablo, existió un asentamiento con el mismo nombre. Todo ello lleva a sospechar que hay alguna relación.

Jaroches, Guanajuato, a principios del siglo XX tenía 155 habitantes. (2) En 1897, Antonio Peñafiel define el vocablo de esta manera:

Jaroches. La palabra es de origen tarasco del Estado de Guanajuato.

Xarrucha se llamaban los que hablaban lengua extraña en Michoacan, y parece que de esa palabra se deriva Xaroches. (3)

No se tienen argumentos para rebatir esta definición de Peñafiel, pero estando empapados en el tema del análisis del vocablo, es muy difícil no relacionar a “Jaroches” con los jarochos que habitaron la región y “Xarrucha” con Garrocha el instrumento que se usaba para el manejo del ganado, mismo que según una versiones actuales es el origen etimológico de la palabra.

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Localización aproximada de los jarochos en el actual estado de Texas, EE. UU.

Localización aproximada de los jarochos en el actual estado de Texas, EE. UU.

Jarochos de Texas.

A estos jarochos solo se les encontró citados en una carta que reportaba las actividades del ejército mexicano en contra de la sublevación de los federalistas en el noreste de la república. No tiene fecha pero el mismo ejemplar de periódico del 26 de septiembre de 1840, trae otra carta con fecha del 30 de agosto de 1840, así que puede suponerse que es de ese periodo.

“Según cartas particulares, la reunión conquistadora Canalo-tejana se compone de aventureros quintoques, orleaneses, jarochos del Rio de la Nueces, indios carrizos y otros vándalos de las otras tribus. Ninguno de los Tamaulipas se les ha presentado de grado.” (4)

Antes de continuar, unos datos históricos para entender mejor la cita.

Entre 1835 y 1836, hay un cambio de gobierno en el país, de uno federalista a otro de tipo centralista. El 2 de octubre de 1835 se aprueban las Bases Constitucionales, que será el preámbulo para la reforma de la constitución con las Siete Leyes, el 30 de diciembre de 1836. Esto provoco un amplio disenso, que llevo a varias sublevaciones, entre ellas la rebelión federalista de los estados de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León que inicio el 6 de noviembre de 1838 y termino en noviembre de 1840. (5) Dos de los líderes fueron Antonio Canales y Jesús Cárdenas. A principios de 1840 estos sublevados formaron la República de Rio Grande. Después de varios enfrentamientos, en agosto-septiembre (cuando se escribió la carta), las fuerzas mexicanas al mando de Mariano Arista estaban en persecución de Canales, que se había replegado hacia la frontera con Texas, en donde consiguió ayuda. En noviembre, canales se rindió, poniendo fin a la sublevación. El termino “canalo-tejana” es por la unión de Canales con los texanos.

En cuanto a los jarochos del río de las Nueces, al no tener otra fuente documental, poco o nada se puede sacar en conclusión respecto a ellos , pero tomando como referencia a los jarochos de otras partes del país, puede suponerse que hacen alusión a rancheros de la zona. Por el momento, no se tienen otros datos que ayuden a definir a estos jarochos.

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Jarochos de Durango.

En un relato fechado el 18 de marzo de 1841 que trata sobre la violencia presente en Durango, se menciona a jarochos de las haciendas cercanas:

“(…) y en estos últimos días corrió la funesta nueva de que ese mismo feroz enemigo había incendiado la ciudad de Cinco Señores, cabecera del partido de su nombre, correspondiente al distrito de Cuencamé: nueva que llenó de espanto y consternación á este vecindario en las pocas hora que circuló antes de que se confirmara su falsedad.

Aun está fresca la triste memoria de los estragos que en fines de Junio y principios de Julio causaron seis ó siete indios barbaros de este departamento, y de la mortal languidez que infundio en todos los espiritus el arrojo de aquellos y la impotencia de las autoridades para repelerlo. Recordamos que se acercaron á la distancia de cuatro leguas de esta capital, y que pudieron haber asaltádola si oportunamente no se les hubiera obligado a emprender la fuga, con pérdida de dos o tres de los suyos, por unos pocos jarochos de las haciendas inmediatas, que se reunieron para perseguirlos. Estos hechos unidos a la probabilidad que hay de que aquella miserable partida de haber penetrado hasta estas cercanías con el fin principal de explorar el terreno, prestan sobrado fundamento para temer que en el verano procsimo sean devastadas todas las haciendas de las inmediaciones de esta capital, e incendiadas las habitaciones que están fuera de nuestros muros. Si: nada ecsageramos al asegurar que en breve nos lamentaremos de haber cabídonos una suerte igual á la del vecino departamento de Chichuahua.” (6)

A estos jarochos los describen como trabajadores de las haciendas, semejante a los jarochos del Bajío y diferente a los jarochos de Sinaloa que se describen como rancheros, independientes. Aunque en ambos casos, son trabajadores del campo.

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Jarochos de Sinaloa.

El termino Jaroches o Jarochos se han localizado en cuatro publicaciones que describen a Sinaloa, en tres se refiere a las personas que habitaban la zona y la restante, trata de un poblado que existió incluyendo una propuesta de origen etimológico.

1.- En el libro El Archiduque Maximiliano de Austria en Méjico publicado en 1867, se narra la expedición a los estados de Sinaloa y Sonora que encabezó el general francés Castagny y que partió de Durango el primero de enero de 1865.

“Hé aquí la verdad tocante á ese país fantástico en contra de lo que han contado varias personas que suponen haber viajado por él sin haberle visto jamás. La colonia que no me pesaría que perteneciera á mi patria por lo agradable, por lo rica y por lo provechosa, es el Estado de Sinaloa, comarca que se halla fortificada naturalmente por las imponentes cumbres de Sierra Madre que la circuye por todas partes á guisa de verdadera muralla, sin dejar paso mas que por dos desfiladeros, el uno de los cuales parte de Durango y el otro de Tepit permitiendo defenderse con un puñado de tropas, auxiliadas por una pequeña estacion naval para guardar el puerto.

Esa separacion natural de Sinaloa del resto del país, es tan marcada que hasta los moradores de este Estado se dan una denominacion distinta de los otros puntos de Méjico, titulándose á sí mismos Jaroches (gentes del arco) y motejan á los demás mejicanos con el apelativo de Chileros, ó sea, comedores de chile.” (7)

No se hace referencia que se trate de alguna etnia, sino a todos los habitantes de la zona. Al proporcionar la interpretación etimológica (gentes del arco), inmediatamente se puede encontrar similitud con una de las versiones que actualmente se manejan sobre el vocablo jarocho en Veracruz. Ya que si los de Sinaloa manejan arcos, entonces también flechas. A las flechas también se les conocía como Jaras. Solo hay la discrepancia que la versión de las Jaras en Veracruz la hacen sinónimo de garrocha.

2.- Los jarochos de la siguiente fuente documental los ubica entre el camino de Durango y Mazatlán, en 1860, aunque la narración esta fechada en 1878.

“Durango, Agosto 1º de 1878. (…) a fines de 1860, (…) (al) coronel del ejército conservador D. Domingo Cajen (…) (se le ) eclipso su buena estrella en el punto del Espinal –camino de Mazatlan,- no sin haberlo previsto muchísimos y de lo que procuramos convencerlo; pero aunque nos oyó a algunos, se obstinó en su fatal idea y llevó a perder allá, casi por completo , una brigada de más de dos mil hombres bien armados, municionados y abastecidos (…) Sin embargo, no podía serle su fortuna constantemente propicia, como nunca lo es así, y repito que en el Espinal se despidió de él para siempre, (…) las caballerias del enemigo, que para nada se habían fatigado en su marcha de Mazatlan al Espinal, perseguían hasta muy lejos y daban alcance fácilmente a muchos dispersos, que mataron sin piedad. Esto mismo también hicieron los salvajes jarochos de los ranchos del camino en la sierra, matando y robando impunemente y sin ninguna resistencia, a los que ni militares eran, y por lo que tomaron ninguna parte en el combate. Iban a distancia de las fuerzas, y también a distancia se quedaron esperando resultados para que según fuera, continuar o no su marcha; pero no les salvo la vida no ser enemigos, en el natural cruel y pérfido de estos hombres de las montañas, en lo general, de costumbres muy depravadas. (…)” (8)

El vocablo esta usado de manera despectiva, atribuyéndole hasta “costumbres muy depravadas” lo que se explica porque fue escrito por alguien de Durango, quienes salieron derrotados en la batalla. Este toque peyorativo lo une a las demás menciones de Durango, Texas y el Bajío.

3.- En 1889, en el libro The Works of Hubert Howe Bancroft, el vocablo pero no solo lo circumscribe a Sinaloa sino a todos los estados del noroeste del país.

“Nevertheless, the Spanish element remains strong, and the mixture has been little varied by the admission of negro blood. The indolence and unsustained impulsiveness of the nation is less marked in the border states, settled, as they were, chiefly by enterprising and energetic emigrants from Biscay, Navarre, and Catalonia. Their comparative isolation has tended to preserve a tincture of the superstition brought from the original mountain homes. On the other hand, they are widely praised for hospitality and as dashing riders, whose cavalry has earned deserved laurels m the wars. As may be supposed, the jarocho or petty farmer element of Mexico, is widely represented here in small scattered ranchos, with their airy, shed-like dwellings, their enclosed patches for maize, beans, yams, and other succulents, shaded by occasional bananas, or other palms, and near by the heads of live stock, that form the main reliance of the settler. ” (9)

Describe al jarocho como el pequeño agricultor mexicano ocupado en sus ranchos. Este autor lo caracteriza con una fuerte ascendencia española y como propietario, no como el trabajador de haciendas. A diferencia de las otras fuentes no los describe de manera despectiva.

4.- Esta última referencia del término relacionado con Sinaloa, es el nombre de un asentamiento. Se presenta aquí por dos hechos, es igual a la denominación que se daban los propios habitantes en 1865: “Jaroches” y por la coincidencia que en el Bajío, hay una población con el mismo nombre y da la casualidad que también hubo jarochos en esa zona.

JAROCHE.-La indonimia es un vocablo náhuatl. La raíz de esta palabra viene de xallo, adjetivo de xalli, que significa arena, y la terminación mexicana tz, cuyo sonido es desconocido en castellano, pero al formar los aztequismos ha modificado su sonido, corres- pondiéndole cha o chi, el equivalente es más abajo. Toponimia.Se interpreta como “lugar más debajo de lo arenoso” o “más debajo de la arena”. Historia.-Jaroche fue un asentamiento indígena perteneciente al distrito de San Ignacio, que en 1887, era directoría de El Limón y alcaldía de Coyotitán. (10)

¿Estará equivocado el autor de este libro? Por las otras referencias, da la impresión que el nombre corresponde al nombre que se asignaban los antiguos sinaloenses. La objeción a la etimología planteada requiere mayor conocimiento del tema, por lo pronto, se destaca su existencia y su paralelismo con el Bajío guanajuatense porque en ambos lugares hubo jarochos y por lo tanto, es razonable buscar un posible origen en ese vocablo . Además, el que en Sinaloa se plantee una raíz náhuatl y en Guanajuato un origen en la lengua tarasca, es decir, orígenes etimológicos diferentes para la misma palabra, genera la duda que ambas explicaciones sean erroneas,, .

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Referencias documentales:

(1) Blanco Whatie, J. M., El Español, Tomo III, (No. XIII, El Español, 30 de abril de 1811), Londres: Imprenta de R. Juigné, 1811, p. 23-24.

(2) González, Pedro, Geografía local del estado de Guanajuato, Guanajuato: Tip. de la Escuela Industrial Militar “J.O.G.”, 1904, p. 427

(3) Peñafiel, Antonio, Nomenclatura geográfica de México (v. 2) México : Oficina Tipográfica de la Secretaria de Fomento, 1897.

(4) Diario del Gobierno de la República Mexicana, 26 de septiembre de 1840, México, p. 78 (Consultado en la Hemeroteca Nacional Digital de México, el 3 de mayo de 2015).

(5) Green, Stancey C. La república del río Grande y Nuevo León, en Ortega Ridaura, Isabel, Et al., El noreste: reflexiones, Fondo Editorial de NL, 2006, p. 53 y ss.

(6) El Cosmopolita, serie 1837-1843, 31 de marzo de 1841, México, p. 3. (Consultado en la Hemeroteca Nacional Digital de México, el 3 de mayo de 2015).

(7) Torres, Martín de las, El Archiduque Maximiliano de Austria en Méjico, Librería de D.A. de San Martín, 1867, pp. 318-319.

(8) Voz de Mexico, 30 de agosto de 1878, México, p. 2. (Consultado en la Hemeroteca Nacional Digital de México, el 3 de mayo de 2015).

(9) Bancroft, Hubert Howe, The Works of Hubert Howe Bancroft; History of the north Mexican states and Texas , v. 16, San Francisco : A. L. Bancroft, 1889, p.744.

(10) Navidad Salazar, Teodosio, Compendio Toponímico, Histórico y Geográfico de Sinaloa, Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa, 2006, p. 314.

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Notas relacionadas:

Veracruz: Los jarochos en documentos de 1822.

Siglo XIX: Primeros Jarochos en publicaciones.

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One Comment leave one →
  1. Francisco García Ranz permalink
    19 octubre 2015 9:52

    Uluapa Sr,

    Muy interesante todo lo que publica. Está usted formando un acervo impresionante y muy valioso. Verdaderamente muchas gracias,

    Francisco García

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