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Siglo XIX: Primeros Jarochos en publicaciones.

20 abril 2015
Jarocho de tierra caliente. 1838.  Johann Moritz Rugendas. Colección Museo Nacional de Historia.

Jarocho de tierra caliente. 1838. Johann Moritz Rugendas. Colección Museo Nacional de Historia.

*

Estos son los antecedentes más antiguos de la palabra Jarocho que nos permiten un acercamiento al uso que se le daba a principios del siglo XIX. La palabra ya se aplicaba como gentilicio definiendo a un grupo de personas relacionadas con el trabajo en haciendas, siendo un extracto bajo dentro de la clasificación social, pero no estaba relacionado con la costa veracruzana, o al menos no exclusivamente, como sucedió después de la lucha de independencia.

* ***  1726  ***

La referencia documental más antigua que se ha localizado del termino jarocho es en: “A new dictionarySpanish and english and english and Spanish” publicado en 1726, (1) asi como en otros diccionarios de 1786 (2) y 1800, (3) aunque solo traen un lacónico:

“Jarocho, vid. Xarócho”

Pero al buscar en la X, la palabra no aparece, por lo tanto se desconoce el significado que tenían los autores del diccionario.

*

*** 1806 ***

Las dos siguientes referencias documentales datan del 24 de agosto 1806. En el Diario de México, se publicó una poesía (romance) bajo la firma de F. E. y O. (4):

Romance anti-fenómeno.

Señor Diarista: el afecto

Que profeso á mis paisanos

Me hace, que en este romance

Los regañe, y eche un taco:

Diciendoles¿si es posible

Que de un jarocho taimado

Se hayas dexado engañar?

¡No lo creo, ni con mirarlo!

Pues no me cabe en el juicio,

Que por que lo dice un payo,

Y usted, por suma atención

Lo anunciare en su diario,

(…)

Que las señales que tiene

En el cutis sobre el cráneo,

Fueron dos llagas viscosas

Procedidas del contagio;

Cuyas cicatrices quiere

El don jarocho encajarnos,

Que son, por que allí tenía

Los pitones, ó los cachos,

(…)

La palabra es aplicada como gentilicio y como sinónimo de payo. En ambas referencias, lo presenta como autor de un engaño y en la primera le añade el adjetivo de “taimado” (astuto).

En el mismo año y diario, pero con fecha del 19 de diciembre, se encontró de nuevo la palabra Jarocho, en una supuesta carta firmada bajo la iniciales S.C. y con el título “Idioma del lenguaje payuno”. En la carta se hace sátira de la forma de expresarse de los payos. La supuesta carta es una respuesta a otra que se publicó el 7 de octubre de 1806, con el título: “Carta de un payo” firmada con la iniciales: J.N.C. hecha con el mismo sentido satírico.

“… lla se ve que yo no soy tan en demaciado de jarocho digo perdonuste cavayero que le corrompo su honrada palabra …” (5)

El texto, en general, trata de reflejar la manera de expresarse y escribir de los payos, quedando un escrito en donde se juntan palabras, se recortan otras o se deforman, dificultando una lectura fluida. La ubicación de la palabra jarocho no permite entender si hace referencia a un tipo de persona o solo es una deformación de alguna otra palabra.

Sin embargo, por el romance publicado el 24 de agosto, no queda duda que para estos años, la palabra Jarocho era usada como gentilicio, identificando a un grupo de personas de las mismas características o semejantes a los payos.

Lo que no se puede determinar por el texto es, si el termino esta relacionado con un ámbito geográfico.

*

*** 1810 ***

La aparición de la palabra Jarocho en “BOSQUEXO DE LA REVOLUCION DE NUEVA ESPAÑA” escrito el 19 de noviembre de 1810 en México por un autor no conocido y publicado en 1811 por José María Blanco White, (6) arroja bastante luz sobre el termino.

El texto que hace la crónica de los dos primeros meses del levantamiento insurgente, con sus avances y derrotas, contiene el siguiente párrafo:

“… El Cura Hidalgo se había declarado Generalísimo del exército de América : tenientes generales Allende, Aldama, y un tal Abasolo, con una larga promocion de Coroneles, y otros subalternos, formando su mayor fuerza de 3 mil hombres de tropa reglada de los cuerpos de Milicias infieles, y de 14 mil hombres de á caballo de los jarochos de las haciendas, que las iban talando, y destruyendo al paso.”

Explícitamente no hace referencia a la ubicación geográfica de estos jarochos, pero por el mismo contexto, se deja ver que la actividad insurgente se concentraba en Guanajuato, Michoacán y el estado de México, por lo que las haciendas debían estar en esa zona y por lo tanto, los jarochos mencionados eran de esa misma región. Nada que ver con Veracruz o la costa, ¿cabría la posibilidad que el autor aplicara mal la palabra? Eso no se puede saber, hasta tener otras referencias documentales.

En otro párrafo se lee:

“En México se creo un cuerpo de voluntarios de Europeos y Americanos, en que instantáneamente excedió el alistamiento de 4 mil hombres decentes de todas clases ; y temeroso el Virey de que el enemigo viniese á esta capital desde Valladolid por Toluca, despachó al teniente Coronel Dn. Torquato Truxillo, familiar suyo, con mil hombres escasos de tropa reglada y 500 lanceros de las haciendas inmediatas.”

Por contraste, se puede apreciar la diferencia en el tratamiento que hace el autor al referirse a las personas que laboraban en las haciendas y se integraron a la lucha. Llama lanceros a los que se unen a las fuerzas realistas y jarochos a los que integran a los insurgentes. Esta diferenciación nos informa dos cosas: la palabra podía darsele un uso peyorativo y había relación con los lanceros. No creo que el autor haya querido hacer hincapié que los insurgentes forzaban a unirseles todos los habitantes de las haciendas, mientras que los realistas solo a los que tenían cierta preparación como lanceros.

En el texto se denuesta frecuentemente a los insurgentes (“infame revolución”, “entraron los vandidos”, etc.) mientras que a las fuerzas reales le atribuye mejores adjetivos (“La prontitud con que estas tropas llegaron a Queretaro salvo esta ciudad”, etc.) en esta línea no es extraño que las personas de las haciendas que se unieron a Hidalgo fueran llamados jarochos y lanceros a los que fueron leales al gobierno virreinal.

Al referirse, en general, al mismo tipo de personas con diferentes adjetivos, permite establecer una relación entre jarochos y lanceros. Tomando en cuenta que las lanzas eran semejantes a la garrochas, por lo tanto los lanceros también eran jarochos porque una de las teorías sobre el origen del termino jarocho proviene por el uso de las garrochas para el cuidado del ganado.

Esto puede ser una de las mas solidas fuentes que documenten el posible origen del termino.

*

*** 1831 ***

La ultima referencia de Jarocho en el altiplano se encontró en una novela publicada en 1831. (7) En donde se menciona una trajinera que lleva el nombre “la jarocho”, puede parecer banal esta referencia, si se compara con la referencia de 1810, pero algo tiene de interesante al reflejar que la palabra era conocida y empleada en cosas cotidianas.

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Comentarios finales.

Estas son las referencias más antiguas que se tienen de la palabra y como se expreso al principio, demuestran su uso a principios del siglo XIX como gentilicio pero sin relación explicita con Veracruz o los habitantes de la costa veracruzana. Se puede deducir que ya venia usándose desde el siglo XVIII.

¿Podemos concluir que no era usada en Veracruz? No lo creo, seguramente, también se utilizaba pero no de manera exclusiva. ¿Como llego a identificarse con esta región? Ello seré cuestión de futuros estudios o hallazgos documentales que permitan dilucidar ese asunto.

Por lo pronto, queda claro un uso diferente al actual sobre todo en cuanto a su ámbito geográfico.

***

Referencias bibliográficas:

(1) Stevens, John, A new dictionary Spanish and english and english and Spanish, Londres: J. Darby (y otros 8), 1726. 

(2) Diccionario español e ingles, Tomo I, Londres: Acosta de Piestre y Delamolliere, 1786, p. 393

(3) Baretti, Giuseppe, A Dictionary Spanish and English, and English and Spanish, Luke Hansard, Great Turnstile, Lincoln’-Inn Field, 1800.

(4) Diario de México, 24 de agosto de 1806, Núm. 328 Tom. 3 p. 469

(5) Diario de México, 19 de diciembre de 1806, Núm. 445 Tomo 4 p. 449

(6) Blanco Whatie, J. M., El Español, Tomo III, Londres: Imprenta de R. Juigné, 1811, (El Español, No. XIII, 30 de abril de 1811) p. 23 y 24

(7) Fernández de Lizardi, José Joaquín, La Quijotita y su prima: historia muy cierta con apariencias de novela, Tomo III, segunda edición, Mexico: Imprenta de Altamirano, 1831, p. 227

***

Notas relacionadas:

Los jarochos olvidados del siglo XIX.

Veracruz: Los jarochos en documentos de 1822.

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2 comentarios leave one →
  1. 21 abril 2015 0:11

    Realmente ignoraba del todo esta información…Es una verdadera suerte y honor estar en esta magnifica pagina….Mil gracias.

    • 21 abril 2015 0:18

      Realmente ignoraba del todo esta información…Es una verdadera suerte y honor estar en esta magnifica pagina….Mil gracias.

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