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1862: Lucien Biart describe a la Virgen de Cosamaloapan.

8 diciembre 2014
Portada del libro: La Tierra Caliente.

Portada del libro: La Tierra Caliente.

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En 1862, Lucien Biart en su libro La Tierra Caliente, dedica escasos tres párrafos a la Virgen de Cosamaloapan y su templo, pero proporciona interesantes datos sobre la historia de la virgen y su llegada.

El primer punto relevante que no menciona su llegada milagrosa por el río, aunque lo insinúa al mencionar que “se mostró por primera vez” en el “Paso de la Virgen”. El segundo punto, es que no perteneció desde el inicio a la iglesia, si no a un particular y es hasta su fallecimiento cuando se integra a la iglesia. Esto esta en total contraposición a la historia generada en el siglo XVII, que señala estaba destinada a la iglesia por un letrero de la caja en donde se encontró. En un tercer punto, relacionado con los milagros, concuerda con la historia escrita en el siglo XVII.

Por otro lado y contrario a la aparición de la virgen que se había dado casi tres siglos antes, los que le contaron al autor sobre la destrucción del santuario por el río, habían olvidado la fecha del suceso, cuando es conocido que eso ocurrió a finales del siglo XVIII, unos 60 años antes. Además que no sucedió de imprevisto, ya que el río se fue acercando con el paso de los años, y en principio solo se llevo una parte, la virgen y sus bienes los sacaron después de ello y no se perdieron.

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p.  243

Nuestra Señora de Cosamaloapan, escultura de madera de dos metros de alto, más o menos, tiene adornos por más de 300,000 francos. Se mostró por primera vez en el lugar dicho Paso de la Virgen, cerca de la choza de un pescador. Aparecía y desaparecía a intervalos, lo que atrajo la atención hacia Ella; pronto se supo que recorría Tierra Caliente haciendo milagros en todas partes. Si volvía con el vestido lleno de arena, era que había salvado a unos náufragos de muerte inminente. Si su ropa estaba hecha jirones, era que había vuelto al camino a un ranchero perdido en las profundidades de la selva. En las sabanas, más de un jinete había sido protegido por Ella contra los ataques de toros furiosos. El feliz propietario de este tesoro pronto vio llegar a su choza toda clase de dones. Cuando murió, la imagen fue llevada a la iglesia, y colocada en un nicho. Desde entonces, ya no se ha movido.

La Virgen de Cosamaloapan, como todas las imágenes de Tierra Caliente, pasa por ser de carne y hueso. Un día, mientras la vestían, un alfiler la picó, y la sangre salió en el acto. Cuando la llevan en procesión, enrojece de placer, y sería uno muy mal visto si negara el milagro.

p. 236

Las ruinas de una antigua iglesia de fabricación española, emergen todavía hoy en medio de las aguas. De acuerdo con la tradición, este edificio fue tragado en una noche de tormenta, con las riquezas que encerraba; pero nadie me pudo decir la fecha de la catástrofe.

Fuente: Biart, Lucien, La tierra caliente, escenas de la vida mexicana, 1849-1862, México: Editorial Jus, 1962, pp. 236,243.

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