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(1 junio 1683) – Los piratas en la Nueva Veracruz según fray Juan de Ávila.

1 junio 2013

Relación verdadera del saco y suceso que hizo la armada y junta de piratas en la ciudad de la Nueva Veracruz

Fray Juan de Avila

*

Martes, 1 de junio de 1683.

A el amanecer, me embarque, salte en tierra enfrente de la isla, una legua de la Veracruz desde allí nos llevaron los mulatos a la ciudad, a muchos a caballo. En la playa estaban muertas las mulas y caballos ensillados y enfrenados que había muerto el enemigo,  a el embarcarnos. Entre en la Veracruz hallela destruida porque lo que no podía, ni pudo llevar el enemigo lo hizo pedazos, hasta las puertas y ventanas destruyeron a balazos.

El computo que hacían en la isla los vecinos de la Veracruz, y con particularidad los demás cuenta a quienes les habían quitado más y sabían lo que había, por ser oficiales reales de la ciudad, es que se llevó el enemigo de cinco o seis mil pesos y se computaba de esta manera:

En reales, millón y medio, en joyas, perlas y plata labrada y plata de las iglesias que era mucha la que había;

más de otro millón, en grana, aceite y vino que se llevaron y derramaron, en lona y harinas

y los ciento y cincuenta mil pesos del rescate

Otro millón, en ropa de las tiendas y almacenes ropa de vestir

y de arreo de casa otro millón. Esta fue una partida muy muy considerable porque ya saben los que conocían la Veracruz lo que había en galas y de ropa blanca. Solo un vecino me dijo que no restauraría la perdida de la ropa de vestir de su casa con veinte mil pesos, este se llama el Capitán Arias.

En más de dos mil esclavos que se llevó y murieron y en los que destruyo en la ciudad de  alhajas, caballos, mulas y ganados otro millón.

Sin lo que fuere descubriendo el tiempo.

Disese que morirían los nuestros, unos a balazos, otros de hambre, otros de enfermedad hasta = 400 = personas, de todas edades. De los suyos hasta cuarenta, porque unos a otros, cuando bebían, se mataban y se ahogaban en los embarcaderos;  porque a manos de los  nuestros no se sabe que llegasen a 3 los muertos.

El jueves (27 de mayo) en la tarde viendo el Almirante Lorenzo lo que padecimos, le dijo a el General que nos echasen en tierra porque quería hacer con nosotros el general se encolerizo y me dijeron había dicho que pasarnos a cuchillo. A las voces que daban llegue en ocasión que el Almirante arranco el alfanje con tal ligereza que antes que el general se desembozase  le había dado un alfanjazo en un brazo y otro en la oreja,  detuvieronlos y vi que llamo el almirante a sus soldados y lo envió a su navío que era la almiranta, desde este día no lo vimos más. Dijose después, citando por autor a el padre prior de San Agustín que fue con ellos.

Había entre ellos algunos aunque pocos que eran caritativos yo les llegaba a pedir limosna y me daban agua y biscocho de lo que tenían en sus ranchos. Otros eran desgraciados porque si les pedían limosna les daban sino eran muchos palos. Cuando estábamos en la iglesia me sucedió que estando comiendo lo que teníamos de posta nos llegábamos algunos de nosotros, muertos de hambre, a verlos comer y se levantó uno de ellos y apartando a los nuestros, se llegó a mí y me dio una pierna de gallina y me dio panecillo y unas hojas de tabaco que quito de un manojo que traía debajo del brazo y me dijo toma padre prefecto, come.

Un chiquillo, que me pareció portugués, mostraba la lástima que nos tenía a los sacerdotes en  que cuando íbamos a cobrar la ración de biscocho y agua, las guardias llovían palos sobre nosotros y este nos apartaba con las manos porque no nos dieran y nos alcanzaron los palos y muy afligido que solo le faltaba llorar.

Otros nos miraban como que se confundían y lastimaban de nuestros trabajos aunque (no) nos lo decían pero se echaba de ver. En que estos aunque eran pocos no nos hacían mal y estaban muy tristes: otros se dieron a conocer aquellas personas con quienes habían estado en la Veracruz, y a los que les habían echo  buen cuartel y les traían algún sustento, aunque poco. de cuando en cuando.

Un negro nuestro que poco había que les había cogido en la costa de Alvarado un navío en que iba prisioneros y mato algunos cogiéndolos embriagados. Era por quien estuvieron preguntando siempre desde que entraron en la Veracruz y buscándole a este, estuvimos escondidos debajo de una banca en el coro de la iglesia los sacerdotes cinco días como que estaba agonizando el se ha puesto tal que cuando nos sacaron de la iglesia lo dejaron por moribundo.

El que más me dio que pensar y que discurrir fue uno de los enemigos que todas las mas tardes en los días que estuvimos en la isla se venía a mi rancho y sin hablar palabra se estaba una o dos horas mirándonos tan triste que me causaba confusión el verlo. Dios Nuestro Señor lo traiga a verdadero conocimiento de nuestra santa fe y a nosotros nos de perseverancia en ella y conocimiento de lo enorme de nuestras culpas que ellas son la causa de nuestros trabajos padecidos en la ciudad de la Nueva Veracruz. La Divina Majestad de Dios Nuestro Señor se apiade de nosotros y nos mire con ojos de su infinita misericordia, amen.

Fuete de Texto:

***

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