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Poesía alvaradeña dedicada a los héroes de 1846.

20 noviembre 2012

Panorámica de la ciudad de Alvarado, Veracruz., a principios o mediados del siglo XX.

***

Nota dedicada a Focker.

Esta nota surgió por el comentario de Focker, un asiduo lector del blog. Nada tengo que decir de esta poesía publicada en 1948 y que por el breve comentario del lector, debió ser ampliamente conocida en una época. Yo no la conocía, seguramente por mi escaso apego a la poesía, debido a un “trauma escolar infantil” pero, bueno, esa es otra historia. Al final pongo la breve semblanza sobre el autor: Luis T. Carmona que en 1948, escribió y publicó Francisco Aguirre Beltrán.

QUINCE DE OCTUBRE

A los héroes del Puerto de Alvarado en el año de 1846.

Se necesitan trompas de bélicos acentos

y una lira gigante, y al par heroica y bella,

para esparcir en alas de los treinta y dos vientos

¡La inmensa, la sublime, la histórica epopeya!

No había por nuestra parte veteranos fogueados,

duchos en los combates…

Bisoños eran jefes y bisoños soldados.

Hijos de las riberas, no del Nilo o Eufrates,

sino del Papaloapan en aguas caudaloso,

la integridad del suelo defendían temerarios

contra las rubias bestias que mandaba el Coloso

a hincar en nuestro suelo sus garras de corsarios.

Ellos tenían su escuadra mandada por marinos

célebres por sus proezas, y nosotros las dunas

costaneras y extensas, formadas por los finos

granos de duras rocas, que al son de las tontunas

que en las calmas musitan los insondables mares,

y en sus furias terribles, fabrican noche y día

en sus divinas máquinas millones de millares

obedeciendo al ritmo de infalible armonía.

Ellos tenían técnicos y viejos artilleros;

práctica en trayectorias y cañones mejores.

Nosotros… ignorantes y humildes pescadores,

cañones de desecho!… buenos… ni para salvas;

pero el amor a México hizo brotar patriotas

que improvisaron fuertes macizos en las calvas

de los cerros; y huyendo del estigma de ilotas

respondieron al fuego de la gente bizarra

que en alto la bandera de barras y de estrellas,

querían, temerarios, entrar a nuestra Barra

audaces en su fuerza y a golpes de centellas.

Rugieron como fieras en celo los cañones,

flores de espuma abriendo en la glauca llanura,

borrando de los cielos los rápidos alciones

y sembrando en la arena las bombas, que cultura

creó para sarcasmo de pueblos indefensos;

granadas de exterminio sus granos repartían

y poseídos de espanto los ecos, sus inmensos

remedos deformados, doquiera repetían.

Una certera bala del vapor enemigo,

Una certera bala del vapor enemigo,

en manos de la PALIDA cayó sobre el baluarte;

y para darle gloria, quiso llevar consigo

a uno de los valientes que designó el dios Marte.

No cundió el desconcierto. Con más furia rugieron

negras bocas de fuego, y en los aires silbando,

rosas de destrucciones, con estruendo se abrieron

metrallas poderosas, humo y sangre regando.

Un grito de entusiasmo salió de las sonoras

gargantas de los bravos y heroicos paladines. . .

Los buques enfilaron hacia el Naciente proras,

volando a toda máquina con rumbo a los confines

adonde no llegaran candentes elementos

del fuerte, donde existen aún, entre nopales,

las ruinas y cañones antiguos, que en momentos

trágicos de la patria, vomitaron triunfales

 las balas que tiraron los mismos invasores;

y a las que les cortaban las mechas encendidas

los bravos, arrojados y , listos pescadores

con sus filosas facas, a riesgo de sus vidas.

Como en el fuerte flanco de un gran toro salvaje

el cazador sereno un perdigón le aloja

y así para sus ímpetus tremendos y coraje

dejando a la res coja,

así una pieza antigua de nuestra artillería

a los tritones rubios causándoles sorpresa,

clavó en el buque insignia su bomba y puntería,

desde el fortín que llaman aún “Santa Teresa”

los hijos y los nietos de aquellos pescadores

que se sentían, antes que nada ¡ MEXICANOS!

y que el natío hermoso llenaron de fulgores

de gloria, ante el asombro de hábiles veteranos.

Se necesitan trompas de bélicos acentos

y una lira gigante y al par heroica y bella,

para esparcir en alas de los treinta y dos vientos

¡La inmensa, la sublime, la histórica epopeya!

***

LUIS T. CARMONA

La vigorosa personalidad de este poeta se ha destacado en varios aspectos de la actividad humana. Maestro distinguido, LUIS T. CARMONA es uno de los más altos valores espirituales de Alvarado. Vigor en la expresión, riqueza en el colorido, inagotable fecundia, para abordar los temas más diversos, particularmente por lo que respecta a la poesía amatoria: tales son los rasgos característicos de este fuerte poeta jarocho que hemos colocado en lugar preeminente en este Florilegio de poetas alvaradeños.. Su musa, festiva a veces, a ratos rebelde y contundente, posee la capacidad expresiva y la emotividad características del alma de la costa. En el fondo de su poesía palpita, sobre todo, el romántico, condición que no puede faltar en nadie que sea un poeta genuino. Sus paisajes costeños son admirables por la .precisión y el colorido, todo lo cual da a este ponida la fuerza y el vigor que, como antes hemos dicho, lo colocan en lugar distinguido en la pléyade de poetas jarochos.

Fuente bibliográfica:

Aguirre Beltrán, Francisco, La poesía alvaradeña: Semblanzas literarias, México: Ediciones Veracruz, 1948, pp. 81, 89-91.

Casas en ruinas en Alvarado, Veracruz. Foto publicada en 1912, en The real america in romance, vol. 2, p. 291.

*

Parque central de la ciudad de Alvarado, Veracruz, en 1942.

***

VISITAR RESUMEN GENERAL

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One Comment leave one →
  1. 23 noviembre 2012 18:27

    Muchas Gracias por la poesia, tenia aproximadamente 18 años de no saber su origen ni procedencia, y con ello reviviste los recuerdos. algo que impacto en mi en ese tiempo fue ese parrafo “Nosotros… ignorantes y humildes pescadores, cañones de desecho!… buenos… ni para salvas”.

    se me quedo grabado pues aunque es una poesia, recita los hechos que aun conociendo nuestra historia tenemos la riqueza como lo dice el siguiente parrafo:

    ” donde existen aún, entre nopales,

    las ruinas y cañones antiguos, que en momentos

    trágicos de la patria, vomitaron triunfales

    las balas que tiraron los mismos invasores”

    y aun asi seguimos sin comprender aquellos vestigios que hoy tenemos.

    Saludos
    Focker.

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