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Nueva Veracruz: Ciudad de tablas (Parte VIII)

22 septiembre 2012

  Libro: Ciudad de tablas.  Autor: Francisco del Paso y Troncoso.

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PIANO DELLA RADA E DELLA CITTA DELLA VERACRUZ

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Acabo de adquirir, ya escrito lo anterior, un Piano della rada e della citta della Veracruz. Es carta hidrográfica y no tiene fecha; pero el nombre del artista sirve para determinar que fue grabada en Liorna por el año 1760, bien que se había tomado de otra hecha, por lo menos, con anterioridad de un treintenio. Un rectángulo que tiene 15 centímetros de base y 18 de altura encierra toda la costa desde Collado hasta Punta Gorda, con las Islas Blanca, Verde, de Sacrificios y de Ulúa, y todos los arrecifes de la bahía; de manera que la planta correspondiente a la ciudad es reducidísima, pero todavía da mucha luz en las cuestiones relacionadas con su historia y desarrollo. Creo recordar que Ángel Núñez ha mencionado también esta carta, mas no tengo presente lo que habrá dicho refiriéndose a ella.

En Sacrificios nótase un edificio a modo de torre, y otro frontero en la playa de Collado: pueden ser construcciones prehispánicas que se habrán convertido en médanos después de tanto tiempo; aunque debo advertir que, además de ruinas indígenas tenía la Isla de Sacrificios (llamada Jesús del mar) una casa de recreación hecha por los españoles, según datos que proporciona la obra del P. Ciudad Real. El plano que describo tiene trazada con puntos una línea dentro del mar, en la ensenada de Collado, para fijar el sitio de la pesca que llaman nuestros guadañeros todavía lance de pámpanos.

Siguiendo la playa, de Collado para el Norte se ve a orilla del mar el edificio de los Hornos: la inscripción forao di calcina revela cambio en el sistema de construcción y en el material empleado para las fábricas de la ciudad, las que se habrán hecho ya de mampostería y no de tablas.

Al Sudoeste de los Hornos hay dos inscripciones que dicen: Capella di S. Sebastiano, Capella di Cristo; las fábricas faltan, sin embargo; pero bastan las leyendas para saber que por aquel tiempo existían ya las dos Capillas, dedicadas respectivamente al patrono de la ciudad y a la imagen de Cristo en la Cruz, que todavía recibe culto allí mismo.

Ambas capillas nos están diciendo, además, que habría casas por aquel rumbo aunque no estén representadas como no lo están en el interior de la ciudad. Comenzaba, pues, a tener vida la población extramuros, floreciente a principios de nuestro siglo, arruinada después por las guerras, reconstruida más tarde y en nuestros tiempos tan próspera.

Continuando por la playa llégase, desde los Hornos, a la desembocadura del Tenoya, que tiene ya la situación actual, como también el cauce del arroyo, no quedando ni rastro de su curso por el interior de la ciudad. La inscripción dice: Fiume dove si va a far acqua, lo cual acusa que se surtían de allí las tripulaciones y también los vecinos, por lo menos los menesterosos, pues la clase acomodada es regular que se proveyera ya de la llovediza por el sistema de aljibes. Cuando el Tenoya corría por el centro del caserío, es probable que no se haya bebido más agua que la, suya, porque la naturaleza de las fábricas no se amoldaba para la construcción de cisternas. También es probable que las filtraciones de los médanos, encauzadas después en el alcantarillado que llamábamos Caño del Fraile. se hayan unido primitivamente al curso del arroyo, aumentando su caudal y haciendo las aguas medianamente potables.

Del arroyo de Vergara, llamado así por el español que lo descubrió, es regular que se haya provisto la población también en pequeñas cantidades, pues el P. Ciudad Real dice que aquellas aguas eran muy estimadas en la comarca. Tengo para mi que la costumbre, aún subsistente, de llevar a las casas el agua en barrilejos y sobre angarillas, a lomo de cabalgaduras; esa costumbre, repito, especialísima de nuestra población, habrá sido impuesta por la necesidad en tiempos remotos, cuando las aguas se transportaban de largas distancias; ya de Vergara para la Veracruz de Tablas, ya de fuera para dentro de los muros, tal vez aún de más lejos; pues no todos avendríanse, antes de haber cisternas, con tomar las aguas del Tenoya, las cuales no habrán sido mejores, de verdad, que las encauzadas en el Caño del Fraile y que surtían por las tradicionales pilas de la Aguada, de San Antonio, de Loreto, de la Caleta y de la Merced, pues aunque la población menesterosa las tomaba en nuestros tiempos, recordará usted que aquellas aguas eran gruesas y de gusto poco delicado.

Todavía después de habérselo desviado seguía cumpliendo nuestro Tenoya con su misión de separar a la Veracruz Nueva en dos fracciones: la margen derecha era la población extramuros, y la izquierda la plaza fortificada. Esta última se ve defendida ya de la muralla, pero sólo por la parte de tierra, pues la cortina del mar falta completamente, lo cual prueba que se construyó mucho después. A los dos extremos del recinto aparecen los dos baluartes principales: Santiago al Sudeste, con la inscripción Magazzino da Polvera; la Concepción al Noroeste, con la designación de Ridotto della Calletta, los baluartes pequeños están indicados pero defectuosamente y sin nombre. Sólo dos puertas hay en toda la muralla: la de México y la de la Merced; y, la circunstancia de faltar fecha conservada en sitio cercano al que ocupó la Puerta, se sabe la época de su construcción, y la carta se habrá hecho con anterioridad.

Por la pequeñez de la planta, solo se han representado dentro de la ciudad los edificios más importantes, y no por cierto con exactitud, ni en la colocación, ni en la nomenclatura. Mal designadas están: la Merced, cerca de la Puerta homónima, con el nombre de Gli Agostiniani, y la Parroquia llamada La cattedrale; pues el vocablo en italiano es anfibológico, expresando lo mismo residencia del obispo que del párroco. Mal colocada está la Inquisición, pues no corresponde a la contraesquina sino al costado de la Parroquia: en cambio se marcan allí los progresos de la manzana, pues queda señalada con sombras de planta exagonal primitiva, que, con dos líneas en ángulo recto, se vuelve rectangular; y esto nos revela que se había cerrado ya con tapias la rinconada que formaba la cuadra. La Dogana o Real Aduana está colocada más cerca del Muelle. La Casa de Cabildo lleva el nombre de Palazzo del Gobematore. La Compañía llamada en la carta I Gesuiti, tiene forma de rectángulo con grandes lados paralelos a la playa que hasta la fecha conserva San Agustín el Nuevo; así es que, cuando la carta se trazó, ya los Jesuitas habían regularizado su fábrica y ocupado el cauce del Tenoya. El último edificio marcado es la Casa della Compagnia dell Asiento; es decir, de la Compañía que tuvo el monopolio para la introducción de negros en la Colonia : el edificio está entre Santiago y la Casa de Jesuitas y parece frontero de la playa.  

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