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Nueva Veracruz: Ciudad de tablas (Parte VI)

16 septiembre 2012

Centro de la ciudad de la Nueva Veracruz.

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Libro: Ciudad de tablas.  Autor: Francisco del Paso y Troncoso.

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EDIFICIOS DE LA NUEVA VERACRUZ

 Temas a destacar:

El Tenoya divide la ciudad en margen izquierda y derecha.
Barrio de la Merced.
Matadero y carnicería.
Palacio Municipal.
Real Aduana y Plaza del muelle.

*

CONSIDERANDO a la Veracruz de Tablas dividida por el Tenoya es como se puede hacer mejor su descripción a grandes rasgos. En la margen derecha, la menos poblada, resaltan como principales edificios, en el orden religioso, los tres conventos de Jesuítas, Dominicos y Mercedarios: en el orden civil, dos modestas construcciones, probablemente ligadas con el abasto de la ciudad y que deben haber sido matadero y carnicería; formando, podríamos decir, cada una de dichas fábricas, un barrio: luego hablaré de todos. La margen izquierda, más avecindada, dispuesta con mayor esmero, de mejores fábricas, y donde se hallaban los principales edificios públicos, contiene la Iglesia Parroquial, los Conventos de Franciscanos y Agustinos, el Hospital y Convento de Juaninos y la Inquisición, construcciones todas del orden religioso; siendo sus principales fábricas en el orden civil y administrativo la Casa de Cabildo (que llamamos hoy Palacio Municipal), los edificios de la Real Aduana y el muelle.

Diré a Ud. con la posible brevedad lo más importante que a cada una de dichas fracciones corresponde.

Comenzare por la margen derecha. Con alguna extensión he hablado ya de lo que podríamos considerar como barrios de Santo Domingo y de la Compañía; pero queda por describir el barrio de la Merced. Constituye la parte más retirada de la ciudad, rumbo al Sudeste, hallándose allí las últimas casas del poblado, y siendo la Merced misma extremo límite de todo el barrio por e! rumbo indicado. Más allá de sus tapias, ni el más miserable casucho se descubre, a pesar de quedar trazado en el panorama un buen tramo de playa, desde la desembocadura del arroyo hasta los Hornos, que por cierto no existen allí, como tampoco las Capillas del Cristo y de San Sebastián, ni rastro de otro curso de agua; por lo cual debemos considerar al actual cauce del Tenoya como resultado de una desviación que artificialmente se hizo de la corriente primitiva.

Barrio de la Merced o de los Huertos, según nombre asignado por Francisco del Paso y Troncoso.

El barrio de la Merced podría llamarse de los huertos, pues abundan por allí los arbolados, que dan á toda esa parte de la ciudad un aspecto agradable. Frontero de la Merced, por el rumbo del Noroeste, hállase un huerto que ocupa los dos tercios de una gran manzana (N); y lo cito, no como el mayor de ellos, sino por la circunstancia de ser el único de que haya quedado rastro en la nomenclatura de las vías públicas.

En aquella manzana no hay más que seis casas de madera, todas con vista para la calle de la Independencia; el resto de la cuadra, formado por simples tapias en su perímetro, se ve lleno enteramente de un arbolado tan compacto como crecido, sin que haya el menor vestigio de la callejuela que allí existe y que después llamaron de los Naranjos. Debo creer que hubiera copia de aquellos frutales en el huerto, y que su recuerdo se conservara en el nombre de la calleja que más tarde se abrió de Sudeste a Noroeste para dividir en dos la manzana.

Matadero y carnicería supongo que son dos construcciones, verdaderamente rústicas, colocadas a la mitad de la distancia entre la orilla del mar y el caserío que tiene vista para la playa en la margen derecha del Tenoya. Al actual sitio de la Carnicería viene a corresponder en el plano un garitón amplio, con techo de madera, que descansa sobre postes, dispuesto de modo que los grandes lados del rectángulo que forman son paralelos a la playa.

Garitón con matadero y carnicería, al fondo el corral circular.

Ese garitón no se hallaba tan distante de la Compañía para que dejemos de considerarlo en su barrio, pero la otra construcción queda lejana y en barrio separado. Es una estacada de maderos altos, gruesos, enteramente juntos unos con otros, y circunscribiendo una superficie de forma circular: tiene todas las condiciones de un corral para reses, y es probable que allí encerraran las destinadas a la matanza para el abasto de la población y de las flotas. El cercado corresponde al sitio que actualmente ocupa la plazuela de Santiago; y el barrio vecino, donde hay más tapias y corrales que habitaciones, tiene aspecto tan pobre como el de la Caleta. En cierto lugar, correspondiente a la esquina de las calles que se llamaron después de la Amargura y de Chafolonía, distinguese un hacinamiento de casuchos con aspecto ruin, habitación probable de gente misérrima. El nombre de Chafalonía parece revelar que aquello seria barrio de chafallones o remendones, es decir, de la clase artesana más humilde.

No teniendo más que decir de la margen derecha del Tenoya, pasemos a la izquierda. Contenía los principales edificios públicos, casi todos mencionados y parcialmente descritos en los párrafos anteriores; así es que me detendré con especialidad sólo en dos: la Real Aduana y la Casa de Cabildo. Ésta tiene la situación actual y ocupa toda la manzana, entonces más reducida, porque todavía no se arrimaban a las espaldas del Palacio Municipal esas casas particulares dispuestas en fila, y todas con frente para la calle que después allí se formó en la carrera de la Compañía.

Casa de Cabildo y plaza mayor de la Nueva Veracruz.

El Palacio es de Mampostería, de altos y con techo de tejas (S): está reducida la construcción a cuatro alas que limitan al interior un patio de grandes dimensiones, y tiene vista para otras tantas vías públicas. El frente de la Plaza Mayor tiene portal en su planta baja, pero en los altos falta la galería de arcos. Tampoco existe la torre que, por una inscripción lapidaria, se sabe cuando y por quien se construyó más de un siglo después. Sólo se ven cuatro arcos muy separados en el Portal de la Plaza, el cual está cerrado por los costados, como el de la Diputación de México en tiempos anteriores. De todo ello se infiere que más tarde la fachada se reformó y embelleció, abriendo mayor número de arcos en la planta baja y construyendo la galería de los altos; si no es que ambas galerías, alta y baja, se arrimaran a la fachada primitiva, porque así se construyeron varios de los portales de México y los demás de nuestra ciudad como adelante lo diré: los cuatro arcos viejos, en este último caso, habrán pasado a ser puertas. En el frente que tiene vista para el Noroeste no hay señas del otro pequeño soportal, en cierta época llamada de los escribanos por haber existido allí las notarías públicas: debe haber sido su fábrica muy posterior también a la fecha del plano. Ese frente hace calle con la manzana frontera (R), como en la actualidad; también el otro costado del Palacio que tiene vista para el Sudeste, forma calle con la manzana señalada en el croquis por la letra D; pero las espaldas de la fábrica no dan para ninguna calle, sino que hacen parte de la plaza del Muelle como lo diré pronto.

Está la Real Aduana tan cerca de la playa como en nuestros tiempos, pero queda mucho más retirada del Muelle, pues de los dos edificios que la forman, el primero se levanta donde hoy concluyen los Almacenes Aduanales; es decir, muy cerca del portal que tiene vista para el Noroeste; y el segundo edificio, más bajo de techos y de mejor anchura, se ve arrimado al primero y en su prolongación. Uno y otro tienen forma de rectángulo con grandes lados paralelos a la playa; son de altos, de ruin aspecto y de madera: se comprende que aquellas construcciones eran provisionales.

El Muelle corresponde a la bocacalle de San Francisco: no tiene como el actual brazos laterales, y la rama longitudinal es mucho más corta y menos ancha; pero se parece notablemente al que nosotros alcanzamos cuando éramos niños, en dos caracteres: la extremidad o punta es curvilínea, y sobre aquella parte descansa una plataforma que sobresale bastante del piso del muelle. Está éste cubierto en una parte de su longitud por un techo de madera que se levanta sobre postes, y que se comprende tenia por destino abrigar a las mercancías de la intemperie.

Un tramo de plaza grande, ancho y escueto, que comienza en la Real Aduana y termina en la desembocadura del Tenoya, puede considerarse como plaza de aquel muelle. La Real Oficina le sirve de límite por trecho corto en la parte frontera del Sudeste; la iglesia y convento de San Francisco, la cuadra del Portal de Flores (R), la Casa de Cabildo (S), y la cuadra señalada en el croquis con la letra D; es decir, cuatro manzanas, o, con más propiedad, sus frentes dispuestos para el Nordeste, forman el segundo lado de la plaza; siendo de advertir que los frentes de las dos últimas cuadras, por quedar más retirados de la playa, forman recodo con los de las otras dos. El tercer lado tiene por límites la manzana señalada en el croquis con la C; y la margen izquierda del Tenoya. Así, pues la plaza comienza en la bocacalle de Nava y termina en la bocacalle del Vicario; faltando en aquel tramo, además de la cuadra de los almacenes aduanales y de las casas arrimadas al Palacio Municipal, dos manzanas enteras de viviendas particulares, que son: la cuadra en que habitó el Gobernador Zamora, y la frontera, donde hoy está el hotel de Oriente; fábricas nuevas que no creo sean anteriores al tiempo en que se levantaron las murallas de la ciudad.

Aduana Real y Plaxa del Muelle.

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Notas relacionadas:

4 comentarios leave one →
  1. Jose Ramirez permalink
    11 enero 2015 0:54

    Clavijero ya estaba bien muerto; la carta que describe el mapa es de Francisco del Paso y Troncoso…

    • 12 enero 2015 9:01

      Creo se refiere a uno de los comentarios. Esta usted en lo cierto, no tengo excusa con la revoltura de los nombres. Le agradezco por señalar ese error y ahora lo corrijo. Saludos.

  2. Fernando Estrada permalink
    18 febrero 2014 5:21

    Ese no era el Río Tenoya, el Río Tenoya estaba más al sur, este análisis es patético y solo se puede rescatar las imágenes que fueron sustraídas de una fuente francesa pero el análisis de el autor que escribe este artículo está tan equivocado como de la tierra a la luna; es una lástima que gente sin los estudios suficientes se dedique a desinformar como lo hace esta persona, ojalá nadie crea las sandeces escritas en este blog lleno de informalidades y sin cita de fuentes verídicas y serias

    • 18 febrero 2014 8:13

      Creo, don Fernando que deja llevar por el corazón, esto no lo escribi yo (ya quisiera yo escribir con tanta claridad) esto fue escrito en 1895 por Francisco del Paso y Troncoso. Las imagenes no correpsonden a la panoramica que esta en la Biblioteca Nacional de Francia, sino a la reprodución que mando hacer del Paso y Troncoso de otra versión.

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