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Nueva Veracruz: Ciudad de tablas (Parte V)

16 septiembre 2012

Cauce del río Tenoya en la ciudad de la Nueva Veracruz, según la panorámica atribuida a Adrián Boot, y descrita por Francisco del Paso y Troncoso.

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Libro: Ciudad de tablas. Autor: Francisco del Paso y Troncoso.

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RÍO TENOYA CRUZA LA NUEVA VERACRUZ

Temas a destacar:

    1. Curso del río Tenoya por la ciudad.
    2. Descripción de la cuadra que cruza el río
    3. Descripción de la plaza de Santo Domingo
    4. Descripción de la cuadra donde posteriormente estuvo la Inquisición.
    5. Cruces en las plazas.
    6. Calle de Salinas.
    7. Descripción de la residencia de los Jesuitas.

***

Ahora veamos en el plano la disposición del Tenoya. Queda trazado en las afueras tomando dirección recta para entrar en la ciudad por la carrera en cuya prolongación está la calle que se llamó de la Condesa; es decir, corre de Sudoeste a Nordeste hasta llegar a la encrucijada de la primera vía con la calle de las Damas; el arroyo, allí, cambia de Sur a Norte hasta la esquina del Convento de Santo Domingo, cortando así las calles de las Damas, de la Lagunilla y Principal, para seguir corriendo en la dirección primitiva por la calle de Salinas, donde pasa delante de las callejas de San Vicente y de Bonorquez, corta la calle de la Compañía, baña exteriormente las tapias del Convento Convento de Jesuitas, y desagua en la mar, siempre de Sudoeste a Nordeste.

Sobre la corriente se ven tres puentes, uno en la bocacalle de la Lagunilla, otro en la calle de la Independencia o Principal, enfrente de Santo Domingo, el tercero en la calle de la Compañía. el curso del riachuelo por el interior de la ciudad ofrece detalles tan curiosos, que no se debe omitir su enumeración.

En el primer tramo sólo es de notar la grande anchura de la calle de la Condesa por cuya parte media va corriendo el arroyo pero, al cambiar de dirección en la esquina de las Damas, no corta la corriente una calle, sino una plazuela grande que allí se forma por no haberse todavía fabricado la manzana de casas hoy comprendida entre la calle de las Damas y la calleja de Moncayo. Pasa el Tenoya por la parte oriental de aquella plazuela (número VI del croquis), y oblicuamente se dirije al ángulo meridional de la cuadra limitada en nuestros tiempos por las vías públicas de la Independencia, de la Lagunilla, de Moncayo y de la Condesa, siendo ese ángulo el que las dos últimas forman

El arroyo, al tocar aquella esquina, no sigue corriendo por las calles, sino que cruza diagonalmente la cuadra citada, entrando por el ángulo del Sur y saliendo por el del Norte, o sea por el cantón que forman las calles de la Independencia y de la Lagunilla; lo cual exige que se diga como estaba constituida la manzana (Croquis, letra J). Su perímetro era de tapias todo; pero en la esquina septentrional, con fachadas para la calle de Independencia, se ven tres casas de mampostería, enteramente juntas, debajo de las cuales pasa el arroyo que, artificialmente y aprovechando sin duda bajuras del terreno, se convirtió en subterráneo por aquel tramo corto. También es indicio de haber hondonada en el sitio, la existencia de un puente sobre la bocacalle de la Lagunilla y casi tangente al ángulo de donde la corriente sale por debajo de las casas. La secuestración del riachuelo dentro de tapias y debajo de fábricas parece indicar que la manzana tenía por destino un aprovechamiento público. Adecuada para lavaderos y tendederos, no me atrevo a decir que fuera tal cosa mientras no lo declare alguno con documentos municipales en la mano.

La plaza de Santo Domingo, según la panorámica atribuida a Adrián Boot.

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Al salir de aquella manzana, el Tenoya cruza diagonalmente la gran plaza de Santo Domingo, desde la esquina que acabo de citar hasta el cantón occidental del Convento, pero sin tocar en este último, sino a respetable distancia: es decir, llegando allí a la parte media de la calle de Salinas, que como las demás de la ciudad, era entonces mucho más ancha. De la gran plaza del Convento alcanzamos todavía una fracción pequeñísima los que conocimos el atrio del templo. Veamos como estaba constituida, estudiándola por fracciones (número V del croquis).

Formaba Santo Domingo uno de los lados de la plaza, el frontero del Sudoeste. Antaño la fachada del Convento comenzaba sobre la línea donde hoy está la esquina occidental del templo, reconocible todavía, y, siguiendo la dirección del Noroeste al Sudeste, remataba por un cantón oriental en la esquina de la Lagunilla; así es que todo el paralelogramo de casas que tiene por grandes lados la línea citada y la acera de la Independencia, formaba parte de la plaza. El lado de la misma, frontero del Sudoeste, aun era más extenso, por estar formado a expensas de un paralelogramo de la manzana donde antes estuvo el Correo Viejo y hoy la botica. Esa manzana, por tal causa, es exagonal y tiene la forma de una escuadra en el Croquis letra (I), de donde resulta que terminaba la plaza de Santo Domingo por ese lado en una rinconada (V). Ahí mismo comenzaba otro de los lados, el frontero del Noroeste, constituido en parte por la rinconada de la manzana del Correo Viejo y en parte por la acera de la calle de la Lagunilla frontera del mismo lado Noroeste. Al terminar este lado, y torciendo a la izquierda, se pasaba en el acto a la plazuela de las Damas ya citada, número (VI) del croquis, que no era realmente más que una dependencia de la gran plaza de Santo Domingo, con la cual ampliamente se comunicaba. El tercer lado de la plaza de Santo Domingo, frontero al Nordeste, no sigue línea recta, sino quebrada en ángulos rectos, pues queda formado por la acera correspondiente de la calleja de la Lagunilla; pero como también falta en esa manzana (y a expensas de la calle de la Lagunilla) un paralelogramo de casas, hasta lo que llaman hoy Callejón sin Salida, se hace por aquella parte una segunda rinconada (V”) y un saliente constituido por fábricas que parecen recientes y que se habrán ido construyendo a expensas de la plaza, como resulta del bosquejo que acompaño. Además, en la manzana de la Inquisición (no cortada por la calleja homónima todavía) falta otro paralelogramo y allí se forma la tercera rinconada (V’’’).

Para entender mejor ese lado, que de frente para varios rumbos por el saliente que forma, resumiré con brevedad su descripción. Comienza por el costado del Callejón sin Salida que da frente al Nordeste; hace, después, en ángulo recto, una primera inflexión (que forma la segunda rinconada de la plaza) y da frente para el Sudeste, dilatando considerablemente lo que después fué la calle de la Lagunilla; en la esquina que forma esta última con la calleja homónima sufre la segunda inflexión y da frente para el Nordeste como en el primer tramo; hace la 3a inflexión al llegar a la esquina que forman la calleja de la Lagunilla con la que fue después calle de Salinas, y allí da frente para el Noroeste aquel 4o tramo; finalmente, atravesando la calle de Salinas, alcanzamos el 5o tramo, frontero también del Nordeste y formado a expensas de la manzana de la Inquisición. Al terminar este tramo, se halla la tercera rinconada de la plaza.

Por faltar un paralelogramo en cada una de las manzanas de la Lagunilla y de la Inquisición, eran una y otra exagonales y con figura de una escuadra (G, F).

 La descripción del 4o y último lado de la plaza es muy sencilla. Da frente para el Sud-este. Comienza en la 3a rinconada (V’’’), y, sin interrumpirse (por no existir todavía la calleja de la Inquisición), sigue hasta la calle de la Independencia, cruza ésta y continúa por lo que después fue calle de las Salinas hasta la esquina de la callejuela de San Vicente; advirtiendo que antaño era mucho más ancha que hoy la última calleja, y no tenía dirección oblicua, sino paralela respecto a la calle de la Independencia. Y no pasaré adelante sin señalar la singularidad de ser la dirección actual de la callejuela una simple prolongación del rumbo seguido por el Tenoya cuando cruza la plaza de Santo Domingo; lo cual es indicación, tal vez, de que se quiso sacar (o se sacó más tarde) el cauce del arroyo de la calle de las Salinas y pasarlo a la del Vicario atravesando la callejuela, pues siendo ésta primero simétrica es muy extraño de verdad, que se haya trazado después de un modo arbitrario, sin motivo fundado.

Cuadra donde estuvo la Inquisición. Francisco del Paso y Troncoso en el texto supone que ya estaba en ese sitio al momento de hacer la panorámica, lo que es dudoso.

La mayor parte del último lado corresponde al edificio de la Inquisición, y me detendré por un momento a escribirlo (F). Llena una manzana limitada por las calles de la Independencia, del Vicario, de las Damas y de las Salinas: hoy convertido en dos cuadras por la callejuela que llevó el nombre del célebre Tribunal.

Las fábricas principales eran cuatro y daban para la calle de la Independencia, todas de mampostería y de altos: tres con fachada para la misma calle, y la cuarta, más elevada que las otras, con frente para la plaza de Santo Domingo. Dos fábricas más humildes, de madera, daban a la calle de las Damas: eran de igual dimensión, simétricas, paralelas y separadas por el anchor de la cuadra; sus costados correspondían respectivamente a las calles del Vicario y de Salinas. El resto del perímetro estaba cerrado por simples tapias que limitaban a un jardín extenso, lleno enteramente de árboles: la entrada quedaba por la calle de Vicario (f) y era una puerta bastante amplia, situada precisamente donde hoy está la entrada de la callejuela. Los cuatro edificios principales habrán servido para oficinas, cárceles y viviendas del personal: los de madera parecen dependencias del jardín. No es extraño que tuviera el Tribunal tan amplia casa, ya que Veracruz era entonces la única entrada de nuestra nación, y allí tenía que ser muy activa la vigilancia, no sólo de los que al país llegaban para radicarse, sino de la gente de mar que venía y regresaba en las flotas, pues bien sabido es que las marinerías no estaban formadas exclusivamente por españoles, , sino que había en ellas muchos levantinos, cismáticos, e individuos de otras naciones, en las cuales no existía una sola fe y una sola creencia como en España.

La gran plaza de Santo Domingo, al ser cruzada por el Tenoya de Sur a Norte, resulta dividida en dos partes: triangular y más pequeña la que corresponde a la banda del Convento: de forma irregular y mucho más grande, la de la otra banda . Comunicábanse las dos fracciones por otros tantos puentes cuya situación he dado ya.

En la banda del Convento, a regular distancia de su fachada, se ve un pedestal de grandes dimensiones que sostiene una cruz muy grande (h”). Para no repetir esto mismo en otro lugar, agregaré que por la ciudad hay repartidas otras cruces, también sobre pedestales y en sitios despejados: una delante de la torre de la Merced, donde se forma una placeta; otra delante de la fachada de San Juan de Dios (T) donde también hay una plazuela (VII); y la tercera en la plaza mayor, hoy de la Constitución (número I), frente a la puerta del costado de la Parroquia (o”). Probablemente las habría cerca de los otros templos, pero no se ven, y servirían todas para las estaciones que se rezaban por las calles el Viernes de la Semana Mayor. La cruz que nosotros alcanzamos en la contraesquina del sitio que correspondió a San Agustín el Viejo, debe haber sido la del referido templo, cerca del cual hay otra placeta en nuestro plano (VIII), y el nombre de la Cruz Verde que llevaba una de nuestras calles, era reminiscencia también de una de las estaciones públicas de aquel antiguo Calvario.

Para que hubiera lugar tan extenso y despejado en el centro de la ciudad,  encuentro varias causas. Ciertos edificios públicos como el Santo Domingo y la Inquisición, no habían de consentir el arrimo de casas; el cauce mismo del Tenoya era rémora para la construcción de otros edificios; finalmente, las bajuras del terreno por todo aquel rumbo estorbaban tambiénla fábrica de casas, tanto porque los sitios habrán sido anegadizas, cuanto por el crecido costo que se habría de originar tejiendo que rellenarlos y apisonarlos para dar solidez a los cimientos. Que se anegaba por completo aquella parte durante la estación lluviosa, nos lo están diciendo las tres designaciones homónimas de otras tantas vías públicas que por allí se formaron después: la calle, la calleja y la placeta de la Lagunilla; las cuales vías, con la calleja de Astudillo y las calles de la Independencia y de las Salinas, sirvieron de límite a dos manzanas de casas que por allí se construyeron más tarde, y probablemente con mucho costo, cuando faltaba ya mejor terreno por haber quedado la ciudad rodeada de murallas.

Es probable que una gran parte de la plaza de Santo Domingo, de sus tres rinconadas, y aun de la manzana cruzada por el Tenoya quedaran comprendidas en la superficie de aquella laguna estacional.

No alcanzo por qué motivo se dio el nombre de Salinas a una de las calles inmediatas a la plaza, pues no ha llegado a mi noticia que hubiera dentro de la ciudad misma beneficio de la sal: es muy de notar que por la parte media de la referida calle tuviera curso el último tramo del Tenoya y desaguara en la mar.

Ultimo tramo del río Tenoya por la calle de Salinas hasta su desembocadura en el mar.

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A lo que dije hablando en términos generales del arroyo, tengo que agregar poco al describir la última fracción. Es esta la que corre por la calle de las Salinas, desde la esquina occidental de Santo Domingo hasta la mar, en dirección de Sudoeste a Nordeste; dejando a la derecha los Conventos de Dominicos ,y Jesuítas, y teniendo a la izquierda varias manzanas con edificios de madera, que, por su aspecto en el plano, están indicando que servían para depósito y expedición de mercancías. Aquello habrá sido entonces, como actualmente, barrio del comercio menudo. Son semejantes todas las casas: bajas, largas, estrechas, arrimadas unas a otras y sin patios: solamente una manzana (C) tiene común para todas sus viviendas. Merecen bien el nombre de bodegas, y con el mismo aspecto hay en la margen derecha del Tenoya otra manzana (B) que completa por ese lado el barrio del comercio (uniéndose a él por medio de un puente) y forma el principio de la calle que se llamó después de la Compañía; quedando la manzana frontera de la vivienda de Jesuitas y casa de estudios (a’).

Habrá servido antaño todo el barrio para la celebración de los mercados, destino que todavía conserva. El hacinamiento de casas bien revela su carácter provisional: debe haber sido para la ciudad amago constante y foco probable de incendios, por lo cual no es extraño que su reconstrucción haya modificado tan radicalmente aquellos sitios. La manzana B, hoy es mucho más extensa. Limitada ya no sólo por la plazuela de la Campana, cuyo perímetro tanto se ha reducido, sino también por la callejuela homónima. La manzana C., con vista para la calle de las Salinas al Sudoeste y para la del Vicario al Noroeste, fue absorbida, en parte, por la plazuela del Mercado, existente ya en aquel tiempo, pero con dimensiones menores.

La manzana (D) ocupa una parte del sitio donde se levantó, ya en nuestro siglo, el edificio del mercado Municipal. En cuanto a las tres manzanas que llevan la letra E. sufrieron también modificaciones, pues la que tiene vista para la plazuela del Mercado quedó en parte absorbida por esta plazuela: y las otras dos manzanas, aunque son cuadriláteras todavía, no tienen ya la forma de rectángulos, por la dirección oblicua que se dió a la calle de San Vicente.

Con el croquis a la vista se puede tener mejor idea del sitio donde se hallaba el Convento de Jesuítas, ya descrito ( A). Ocupaba una manzana pero heptagonal y de proporciones exiguas, pues, aunque tenía casi la misma latitud actual de Nordeste a Sudoeste, su longitud era muchísimo menor, ya que su límite por el Noroeste llegaba a tan sólo las calles de las Salinas, o mejor dicho a la margen derecha del Tenoya, que por aquella calle pasaba y bañaba las tapias del Convento. Desviado el curso del arroyo y seco su cauce primitivo, los Jesuitas hicieron nuevas construcciones en la dirección del Sudeste a Noroeste, y, antes de su extrañamiento en 1767 y de la ocupación del sitio por los Agustinos (lo que determinó el abandono de San Agustín el Viejo), llegaron hasta la calle del Vicario las fábricas de la Compañía, con el mismo perímetro que le conocimos a San Agustín el Nuevo. El antiguo cauce del arroyo vino a quedar debajo de la nueva iglesia, y la manzana marcada en el croquis con la C desapareció, correspondiendo su sitio parcialmente al atrio del templo, que nosotros alcanzamos, y parcialmente a la plazuela del Mercado, llamada también de San Antonio que así se amplió y regularizó.

Curso del Tenoya por la Ciudad de Tablas realizado por Francisco del Paso y Troncoso. Fuente: Southworth, p. 84.

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Fuente de plano: Southworth, J. R., El Estado de Veracruz-Llave. Su Historia, Agricultura, Comercio e Industria, México: Gobierno del Estado de Veracruz, 1900. Ed. facsimilar – Veracruz: Editora de Gobierno, 2005. p. 84. Digitalización cortesía de  la investigadora 223-666-222

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