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Nueva Veracruz: Ciudad de tablas (Parte IV)

16 septiembre 2012

Libro: Ciudad de tablas.  Autor: Francisco del Paso y Troncoso.

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CUADRAS TÍPICAS DE LA NUEVA VERACRUZ

 Temas a destacar:

  1. Escasas construcciones en la ciudad.
  2. Huertos
  3. Descripción de la cuadra que ocuparía la iglesia de la Divina Pastora
  4. Descripción de la cuadra frente a la parroquia.
  5. Calles y plazas amplias. 

Cuadra frente a la parroquia.

*

El caserío de la ciudad no es muy crecido. Excluyendo los edificios púbicos, pueden contarse los particulares y no llegan a doscientos. Como seis veces mayor era el número de casas que, a perímetro igual, tenía la ciudad moderna, solo intramuros.

Una que otra manzana, y no de suburbios, ni casas tiene: habrán servido tal vez de corrales por estar cercados de tapias, Otras manzanas tienen una sola casa, con vista para la calle y en uno de los ángulos, quedando el resto del perímetro cercado simplemente; pero hay cuadras cuyo contorno se ve cerrado sólo con tapia, estando en el interior el edificio, que aparece alguna vez rodeado de arboleda, pues en el poblado la vegetación es bien abundante, por los suburbios hay copia de hortaliza, y en el centro de la ciudad mucho arbolado que llena los patios de varios edificios públicos y casas particulares.

Todo esto explica lo reducido del caserío, en tan extenso ámbito, pues casi no hay edificio que no tenga patio grande anexo, con o sin arbolado; siendo muy superior en las manzanas el perímetro de tapias al de habitaciones. De los edificios públicos tienen jardín la Inquisición y San Juan de Dios: en este último se habrá puesto como disposición de higiene, por haber sido también hospital; por cierto que, siendo niño, alcancé a ver en una casa de la manzana restos de aquel arbolado.

Otros varios huertos, casi todos particulares, hay en la ciudad: pero sólo mencionaré dos de filiación dudosa, por lo cual conviene conservar el recuerdo de ambos en ulteriores investigaciones.

Ocupa uno toda la cuadra que corresponde actualmente a la Divina Pastora y depende de una casa de altos que tiene la misma situación de la iglesia, pero con fachada para el Sudoeste: da la espalda del huerto para cierto callejón ancho, con sendas paredes a los lados que tienen forma de línea quebrada en ángulos rectos: hoy es la calleja que sale para lo que antaño fue Plazuela de la Caleta.

Cuadra donde posteriormente se construyó la iglesia Divina Pastora.

*

El segundo jardín es común a dos habitaciones principales; un caserón de mampostería y una casa de madera. El casón es de altos frontero a la Parroquia y llena todo ese lado de la manzana, menos una esquina, donde, anexa al primero, queda la casa de madera cuyo frente da para la calle que llaman del Vicario (antaño, título del Cura); siendo de, advertir que no hay en esa calle más habitación, porque al frente se ven los edificios y jardines de la Inquisición, y por el mismo lado de la casa de madera corre una tapia, sin interrupción hasta la esquina de las Damas, pues la calle no está cortada por la callejuela todavía. Como dependencia de ambas viviendas aparecen otras construcciones más humildes, unas en el interior del jardín, y otra con vista para la calle de María Andrea, hoy de Zamora; ocupa media manzana todo aquel conjunto de habitaciones con su jardín. (Véase el croquis con letra P).

La vecindad de la Parroquia, la falta de viviendas en la cuadra del templo (como antes dije), la existencia de una casa única en la calle del Vicario, la relación y dependencia de aquellas habitaciones entre sí; todo, todo, hace surgir esta cuestión: Habrá sido aquella fundación piadosa, y vivienda del Vicario la casa de madera? Solo algún curioso de la localidad puede contestar, consultando los papeles del archivo comunal, pues allí debe haber antecedentes, por pagar censo a la Municipalidad o a la Beneficencia según creo recordar, una buena parte de la manzana. El nombre que se le dio a la calleja también se debe tener presente para investigar lo que aquello era, pues en México llamaban entonces Casa de los Desamparados a un hospital y asilo de niños. Aquel grupo de casas tenía por límite una tapia en el fondo del jardín arrimado a la cual se ve un cobertizo, largo, estrecho y de dos aguas; en el sitio precisamente que ocupa la callejuela de los Desamparados, abierta más tarde para comunicar la calle del Vicario con la que , antes llamábase de María Andrea. Y no terminaré tan larga digresión sin recordar que la última calle fue reminiscencia por su nombre, tal vez, de localidades vecinas a la primitiva Villa Rica de la Veracruz, en cuyos contornos hay un cerro que todavía se llama de María Andrea.

Plano de la cuadra frente a la parroquia.

*

Las calles y las plazas tenían mayor amplitud que las actuales a juzgar por el plano. De aquéllas faltan varias de las modernas por no existir manzanas enteras que más tarde se construyeron, como luego lo diré; otras por no haberse abierto en aquellos tiempos varias callejas que luego dividieron manzanas grandes en dos pequeñas. Por el primer motivo faltan la calle que fué 1a de la Compañía, las callejuelas de Moncayo, de Astudillo y de la Lagunilla con la placeta homónima; por la segunda causa, las callejas de los Desamparados y de la Merced ya citadas; las de la Inquisición, de los Naranjos y otras varías.

Que fueran las vías públicas tan amplias no debe asombrar, porque, ni estaba muy poblada la ciudad, ni faltaba terreno para dilatarla. Calculando la población por el número de habitaciones, y poniendo quince convivientes en cada una (lo cual ha de parecer exagerado por ser casi todas de un piso) se obtienen tres mil habitantes para las doscientas casas. Agregando por los edificios públicos, guarnición de la fortaleza, gente de mar, etcétera, un tercio más que también es mucho, no puede haber pasado la población de Veracruz en aquel tiempo de cuatro mil habitantes.

De 15 a 20 millares nos dicen que tuvo, a perímetro igual, nuestro recinto fortificado en los primeros años del siglo; y para contener tanta gente fue preciso estrechar calles, llenar plazas y plazuelas de casas, construir altos en las habitaciones y nuevas viviendas en huertos, patios y corrales. convertir en moradas particulares varios edificios públicos, desviar las aguas del Tenoya para ocupar una parte de su cauce, y cambiar por último el aspecto primitivo de la población que, con razón se desconoce al examinar el antiguo panorama de la Ciudad de Tablas.

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Notas relacionadas: 

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2 comentarios leave one →
  1. 18 febrero 2014 8:16

    Cuando pase de esta a la otra vida y si me llego encontrar a Francisco Javier Clavijero, le comentare su opinión sobre lo que escribio en 1895. Don Fernando, creo que se confunde, yo no escribi este texto.

  2. Fernando Estrada permalink
    18 febrero 2014 5:26

    Estos comentarios están llenos de inventos sin ninguna medida ni fuente verídica de información mas que el de una persona que pretende usarlos para sustituir su carencia de estudios con una cantidad de blogs con patrañas e inventos como para sacar alguna ventaja de lo mismo, se nota enseguida al no citar alguna fuente seria y verídica

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