Saltar al contenido

1944: Cronica de la Inundación en Cosamaloapan.

7 septiembre 2010

Año 1944: Calle inundada en Cosamaloapan, enfrente del Palacio Municipal.

LA INUNDACIÓN DE 1944

Profra. Aurora Ferat de Zamacona

El año de 1944 a fines del mes de septiembre en la alta sierra de Oaxaca ocurrió un meteoro espantoso con el derrumbe de unos cerros, y la creciente tuvo como consecuencia que se desatara el correr impetuoso del caudal del río que intrépido con sus aguas espesas de lodo inundó desde la sierra todos los pueblos ribereños.

La catástrofe fue espantosa, el agua comenzó a correr con ímpetu bravío por las calles de Cosamaloapan a las 6 de la tarde y a las 9 de la noche en el centro había dos metros de altura de agua lodoza y en los aledaños de la población las casas tenían el agua hasta el techo de las humildes moradas.

Afortunadamente el Presidente Municipal de la localidad era el profesor Arriola Molina, quien a las doce de la noche estaba en el Palacio Municipal organizando los cordones de salvamento, después de impartir los primeros auxilios. (Consternación por todas partes); las familias refugiadas en el templo, en el teatro y en las grandes góndolas situadas en la estación del ferrocarril. Todos los elementos de Cosamaloapan se movilizaron guiados por tres ilustres personas: El profesor Rafael Arriola Molina, el Dr. Cipriano Villasana Jiménez y el Dr. Ángel Estrada Loyo, A cuántas personas rescataron de los altos árboles. Al mismo tiempo que Cosamaloapan, se inundó, la vecina Tlacotalpan.

Inundación de Tlacotalpan en 1944. Al fondo se ve la iglesia de San Miguel.

A pesar de todas estas angustias el jefe de Telégrafos, señor Don Eustiquio Suástegui inmediatamente trasladó sus oficinas al Palacio Municipal y ahí trabajó día y noche con el personal de su oficina.

La ciudad de Alvarado inmediatamente ofreció su hospitalidad a Cosamaloapan y Tlacotalpan. Cosamaloapan permaneció en su lugar agradeciendo el salvamento; pero Tlacotalpan tuvo que irse a refugiar a la mencionada generosa ciudad alvaradeña.

Ahí faltó un Rafael Arriola Molina que pidiera desesperado por todas partes el auxilio, como lo pidió para Cosamaloapan. Fue tan trascendental su labor que hizo venir a Cosamaloapan al Presidente de la República Don Manuel Avila Camacho. A los damnificados nada les faltó: alimentos, vestidos, abrigo y medicinas, todo tuvieron.

Octubre de 1944: El presidente Manuel Avila Camacho recorriendo Carlos A. Carrillo, Veracruz.

De Cosamaloapan que fue el centro de beneficencia, diariamente partían comisiones llevando siempre algún médico, medicinas, alimentos y ropas, así visitaron a Tuxtepec para prestarle ayuda a Otatitlán, Chacaltianguis y a todos los pueblos ribereños incluyendo Tlacotalpan y Tierra Blanca. La inundación de Tuxtepec, causaba más pavor, tenía más de tres metros sobre el nivel de las aguas; las corrientes del río transportaban el ganado muerto; muebles, techos de casa, en fin, la ruina de la Cuenca del Papaloapan.

El clamor del profesor Arriola Molina llegó a las altas esferas oficiales; los médicos Villasana y Estrada Loyo no descansaban y el profesor Arriola Molina descalzo y con las piernas enrojecidas y quemadas, actuaba salvando familias y cuidando la seguridad pública de Cosamalopan.

El Gobierno del Estado mandó telegráficamente $25,000.00 y el Ingenio de San Cristóbal y Anexas, aportó fuerte cantidad.

Un grupo de damas entre ellas María de los Angeles Suárez y Luz María Ferat, tenían a su cargo la protección de los enfermos del rumbo de San Gabriel, llevando medicinas, alimentos, cobijas y aplicando inyecciones antipalúdicas.

Virgen de la Inmaculada Concepción.

El pueblo de Cosamaloapan, lleno de amargura pero henchido de fe, a los siete días de estar bajo las aguas pidió permiso a la autoridad para sacar en una chalupa ala Virgen de la Inmaculada Concepción.

La imagen surcó las aguas, el sol se abrillantó y al solemne paso de la imagen de la Concepción, Cosamaloapan entero se postró a sus pies. Alas dos horas de estar la Santísima Virgen nuevamente en su altar comenzaron a bajar las aguas. Para los incrédulos casualidad; para los creyentes: Milagro.

El germen de ayer depositado, en tierra abonada y fértil rompe en floración de colores que alegran el mañana.

Después de la catástrofe, no hubo ser humano que no reconociera que el guía del salvamento fue el profesor Rafael Arriola Molina. Felices los que sufren, si se sienten con una fuerza superior a los caprichos del destino. Cosamaloapan resurgió. Cuando emergió de las aguas el horizonte inundó con destellos la filantropía de diversos sectores.

Fuente: Ferat Viuda de Zamacona, Profra Aurora, Historia de la Cultura en Cosamaloapan de Carpio, México: Editora del Gobierno de Veracruz, 1982, Págs. 237-241.

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: