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1993: La quema del viejo en Catemaco.

14 enero 2018

Un viejo reposa frente al portón en Catemaco. Foto: Leticia Arriaga Stransky.

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En diciembre de 1993, la revista México Desconocido publicó un artículo sobre la quema del viejo en Catemaco, Veracruz, y además de las descripción de como se llevaba a cabo esta costumbre, exponiendo su punto de vista sobre su antigüedad y origen. En sí mismo, no aporta datos concretos pero si deja ver que hay otra otra visión, distinta a la que se fue formando en la ciudad de Veracruz.

Este artículo deja en claro que no se considera como una influencia porteña, sino que va más allá, haciéndola descender de tradiciones caribeñas y africanas. La raíz española o europea ni siquiera es mencionada.

En cuanto a su antigüedad, solo lo deja en que es “una antigua celebración”, aunque vaga puede entenderse que no se considera reciente o que algún anciano recuerde su inicio. Contrario a lo que sucedió en la ciudad de Veracruz, en donde por esos mismos años, principios de los años 1990s, se fue formando la hipótesis que se trataba de una tradición nacida en esa ciudad.

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La quema del viejo.

Texto y fotografías: Leticia Arriaga Stransky.

La quema del viejo es una antigua celebración de las culturas del trópico y su origen, un tanto impreciso, parece tener nexos con el continente africano.

En Catemaco, la fiesta de fin de año tiene un matiz muy singular ya que en ella se lleva cabo la “quema del viejo”, tradición sincrética de carácter alegre que año con año y desde que se acuerdan los más viejos se lleva a cabo en la región de los Tuxtlas, en el extremo sur del estado de Veracruz.

Poco se sabe del origen de esta celebración y poca es la gente que se interesa en saberlo. Desgraciadamente ésta es una de las razones por las que las fiestas pierden su significado. Sin embargo, en esta región tropical del país la tradición musical es una necesidad de los pobladores y “el viejo”, como casi todas su celebraciones, tiene sus coplas que se entonan en toda la zona y que se han mantenido vivas hasta nuestros días gracias a la disposición musical de los lugareños y a la tradición oral.

La quema del viejo, fiesta de influencia africana y caribeña, fue llevada hasta las costas del Golfo de México desde épocas muy remotas. En el pasado se celebraba desde la vertiente del Papaloapan hasta el sur de Tabasco y aunque era mal vista por la Iglesia, tomó una especial fuerza en la región de los brujos, especialmente en Catemaco y en San Andrés Tuxtla, donde se celebra con más intensidad cada año:

Una limosna para este pobre viejo

que ha dejado hijos,

que ha dejado hijos, para el año nuevo

Ya don Ferruco se muere de tristeza

porque a media noche,

porque a media noche,

le vuelan la cabeza

El invierno se avecina y los nortes amenazan; los calores se han ido y la algarabía de chicos y grandes se deja sentir desde el interior de las casas de madera junto a la laguna. Estamos en Catemaco y, a puerta abierta, los habitantes del lugar preparan minuciosamente a su viejo con los trapos más gastados del abuelo.

Después de hurgar en el baúl y seleccionar los atuendos que vestirá el personaje y víctima de la celebración, lo rellenan de aserrín para darle forma y le introducen toda clase de cohetes que lo harán explotar en el momento adecuado.

Algunas veces, el viejo tomará la fisonomía de un campesino robusto con sombrero de palma y azadón; otras veces parecerá un minero o trabajador de Pemex, con botas anchas, “overol” y un casco metálico; también puede parecer un terrateniente o un ganadero con sombrero vaquero, cadenas de oro en el cuello y un gran puro en la boca; o un guerrillero con anteojos, barba ancha y un disparatado panfleto o, en fin, un simple borrachín. Pero eso sí, todos y cada uno de los personajes de la fiesta tendrán la expresión y los ojos del anciano que la imaginación familiar pueda darle.

Una vez creados los muñecos, los cuales simbolizan todas las buenas y malas experiencias que la comunidad y la familia que los hizo tuvieron en el transcurso de un año, van apareciendo uno por uno sentaditos en el portón de las casas, con letreros o con botellas en la mano para convertirse en espectadores de su propia fiesta.

Cuando todo está listo, al son de la marimba y el tambor los niños y jóvenes del pueblo salen disfrazados para representar la obra callejera y el drama de los últimos días del viejo. Los personajes principales son la viuda, el cura, el doctor y, por supuesto, otros ancianos danzarines. Últimamente y como resultado de la modernidad, salen también animales y seres de ultratumba que van cantando:

Ahí viene el viejo muriéndose de risa

porque a media noche,

 porque a media noche,

lo vuelven cenizas

La fiesta se convierte entonces en un recorrido por todas las calles del pueblo que dura varios días (generalmente del 24 al 31 de diciembre). Durante ese periodo los llantos y gritos de las viudas suenan en todas direcciones mientras los viejos son colocados a media calle para prenderles fuego. El drama general invade todo el pueblo y cuando los otros participantes logran alejar a las viudas vienen unos segundos de silencio y al son de la tambora los muñecos explotan vertiginosamente con todo y manos, cuerpo y cabeza hasta quedar convertidos totalmente en cenizas ante la algarabía de la gente.

Caminar en estos días por las calles de Catemaco es toda una aventura ya que los sorpresivos viejos pueden aparecer a la vuelta de la esquina cuando uno menos se lo espera.

Sí, la quema del viejo parece un cuento en el que uno puede participar fácilmente creando su muñeco, para hacerse una limpia de todo lo malo quemando todas las ideas pasadas, cantando y bailando para comenzar frescos y ligeros y renovados el año nuevo.

Fuente: Arriaga Stransky, Leticia, “La quema del viejo”, Mexico desconocido núm 202, diciembre de 1993, pp. 52-57

Novedades en el paseo del viejo en Catemaco: disfraces de animales y seres de ultratumba. Foto: Leticia Arriaga Stransky.

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Disfraces diferentes a los tradicionales en el paseo del viejo en Catemaco. Foto: Leticia Arriaga Stransky.

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Notas relacionadas:

1907: Se prohíbe el paseo del “Pobre Viejo” en Veracruz.

1911: Fiesta de año nuevo y el “Pobre Viejo”

1911: Celebración de fin de año y el Viejo.

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1951-1953: El viejo en Veracruz y San Andrés Tuxtla.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.

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Veracruz: Fotografías de turistas a mediados de los 1950s.

14 enero 2018
Veracruz plaza 1950s c turistas portales 03a blog 01

Vista parcial de la Plaza de Armas y el hotel Prendes desde la esquina de la av. Independencia y la calle Zamora, hacia el norte. Año: 1956ca.

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En el sitio web: México en Fotos, recientemente el usuario “yayozarate” puso a la venta una serie de diapositivas a color de la ciudad de Veracruz, que por la semejanza entre ellas y que en algunas se ven a las mismas personas, se supone que las hicieron unos turistas extranjeros, hasta se podría suponer son del mismo día porque algunas fueron tomadas en la mañana, al mediodía y en el atardecer.

A las imágenes en ese sitio web se le sobrepuso un texto y el año 1947 pero en la descripción se indica que son de alrededor de 1953, ambos años son equivocados. La pista para fecharlas la da el Hotel Veracruz que estaba en construcción por lo que estas fotos fueron tomadas alrededor de 1956, por lo tanto, se tomó la decisión de borrarles el año sobrepuesto para evitar confusión.

Al no conocer nada sobre estos turistas y que hicieron en la ciudad, se organizaron las fotos haciendo un recorrido imaginario, sustentado solo en la proyección de las sombras, por lo que se supone partieron en la mañana de la Plaza de Armas, visitaron algunas calles y luego se dirigieron a la plaza de la República y muelles, para finalizar en la tarde en los portales y la Plaza de Armas.

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Calle A. Serdán, entre la av. Independencia y Zaragoza. Año: 1956ca.

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Casas con tendencias decorativas de mediados del siglo, destaca la casa recubierta de azulejos, aún existente, en la esquina de la calle Francisco Canal y el callejón Clavijero. Año: 1956ca.

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Veracruz calle Canal 1950s c turistas 01a blog 01

Calle Francisco Canal, entre el callejón Clavijero y la av. Zaragoza. Este gran edificio fue demolido y desde hace muchos años solo es un terreno baldío, al fondo, se alcanza a ver el antiguo edificio del Ilustre Instituto Veracruzano. Año: 1956ca.

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Callejón Bohorquez visto desde la calle A. Serdán, al fondo el Edificio Trigueros. Año: 1956ca.

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Turistas en la zona de muelles. Año: 1956ca.

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Bahía con el Castillo de San Juan de Ulúa. Año: 1956ca.

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Muelle número 4 y al fondo, la isla de San Juan de Ulúa. Año: 1956ca.

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Turistas haciendo un recorrido por uno de los barcos atracados en el muelle. Año: 1956ca.

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Plaza de la República y la calle Marina Mercante, desde la fachada de la Aduana Marítima, al fondo, los edificios de Telégrafos y Correos y la Estación Terminal. Año: 1956ca.

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Hotel México, desde la Plaza de la República. Al fondo se ve parte del edificio del Hotel Veracruz, aún en construcción. Año: 1956ca.

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Vista panorámica de Torre de la antigua iglesia de San Francisco y la Plaza de la República, desde el Hotel México. En la parte inferior de la foto, se ve el lote baldío en donde se construyó el edificio del Registro Civil en 1972. Año: 1956ca.

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Veracruz plaza 1950s c turistas portales 02a blog 01

Restaurantes de los Portales de Lerdo. Año: 1956ca.

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Veracruz plaza 1950s c turistas portales 01a blog 01

Restaurantes de los Portales de Lerdo. Año: 1956ca.

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Grupo de agentes de tránsito en la Plaza de Armas. Año: 1956ca.

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Veracruz plaza 1950s c turistas hotel 02a blog 01

Grupo de agentes de tránsito en la Plaza de Armas, posando de manera chusca. Al fondo se ve parte del edificio del Hotel Veracruz en construcción. Año: 1956ca.

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Fuente de las ranitas, en medio de la Plaza de Armas. Al fondo, la puerta lateral de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora. Año: 1956ca.

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Grupo de boleros en la Plaza de Armas y a un lado de la av. Independencia. Año: 1956ca.

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Portal del Hotel Diligencias. Año: 1956ca.

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Veracruz plaza 1950s c turistas cafe 01a blog 01

Gran Café de la Parroquia en la esquina de la av. Independencia y la calle Zamora. Año: 1956ca.

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Gran Café de la Parroquia en la esquina de la av. Independencia y la calle Zamora. Año: 1956ca.

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Veracruz plaza 1950s c turistas palacio 01a blog 01

Plaza de Armas y Palacio Municipal de Veracruz. Año: 1956ca.

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Notas relacionadas:

Fotos de Veracruz en los años 1950s.

Veracruz: Fotos de Villa del Mar en los años 1950s (5a. Serie)

1901: El Viejo, una costumbre de la ciudad de México.

2 enero 2018

Alegoría del Año Viejo de 1874 y el Año Nuevo de 1875, mostrando la dualidad entre lo que quedaba atrás, los males, la pobreza, lo obscuro; y lo que representaba el nuevo: la esperanza, la riqueza, la luz. Publicado en La Ilustración Española y Americana, Madrid, 8 de enero de 1875, p. 13.

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En 1901, Adolfo Prantl y José L. Grosó describen como era una la celebración del año nuevo en la ciudad de México y que consideran como una costumbre. Parte de la fiesta, después de las medianoche, era arrojar en el salón de la fiesta un muñeco de “luenga barba y cabello cano en quien se representa el año viejo: lo pisotean, lo vejan, lo acriminan, y le gritan mueras.”

Son evidentes las diferencias con el “Pobre Viejo” de Veracruz, aquí la costumbre era entre la clase media o alta, en un lugar cerrado y no se quemaba. En esto ultimo concuerda con las crónicas en 1907 y 1912, y con lo narrado por Eduardo Turrent Rozas.

La escena que describen Prantl y Grosó, se parece mucho a las alegorías del año viejo y nuevo que se publicaban en revistas y periódicos de aquella época.

Sobre su antigüedad y origen no hay nada, excepto que al considerarla como una costumbre puede suponerse que ya tenía varios años de llevarse a cabo.

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742 Año Nuevo. — Termina un año, un año que es toda una historia para cada individuo; historia de muchas angustias, de muchos dolores, de muchas desventuras, de ilusiones y ensueños fracasados, de esperanzas que no han podido realizarse, de sucesos fatídicos que no se aguardaban de afanes inútiles, de fuerzas desperdiciadas, de luchas mil y de mil desventuras; historia sombría y dolorosa en la que apenas una que otra página blanca, luminosa, radiante habla de unas cuantas efímeras dichas.

¿Es el deseo de olvidar todos los sucesos adversos ocurridos en un año que agoniza, el que nos hace pensar en divertirnos durante las últimas horas que quedan del año viejo? ¿Es el gusto que nos causa el conocimiento de que ya no se sucederán los mismos males que nos agobiaron en ese año? ¿u acaso la esperanza, esa eterna mariposa que creemos á cada instante que va á ser nuestra y que nos burla de continuo, que huye revolando, siempre revolando á nuestra vista; esperanza de mejorar nuestra existencia, de realizar bellos proyectos, de obtener algunos bienes, de proporcionarnos el alivio de tantos males que siempre nos han acosado; esa esperanza ideal, loca, misteriosa, la que nos incita a divertirnos, á pasar alegres las primeras horas de un año nuevo? …..

Chi lo sa?……Mas ello es que ora en soberbios saraos, ora en bailes modestos; ya en suntuosos banquetes ó en intima y cordial tertulia, todos procuran esparcir el ánimo, divertirse y gozar.

Oiréis en los banquetes, cuando el reloj anuncia que un año nuevo se estremece con los primeros vagidos, el estallido de un tapón del champagne, que se desborda en arroyos de áurea espuma, y oiréis un hurra atronador; en los bailes, la orquesta toca diana y un mancebo implacable arroja enmedio del salón á un pelele de luenga barba y cabello cano en quien se representa el año viejo: lo pisotean, lo vejan, lo acriminan, y le gritan mueras, en tanto que una linda señorita aparece arrullando á un rorro blondín, recibido con agasajos, regocijo y entusiastas aclamaciones. En los teatros también se vitorea al año nuevo; y en la tabérna, y en la calle y en todas partes oís un ¡Viva el Año Nuevo! ……vibrante, entusiasta, inmenso……

Y el día primero, al despertar, tendréis ya las primeras tarjetas de felicitación que os envían la amistad ó el cariño, y á poco los aguinaldos; y luego los cordiales apretones de manos, los abrazos afectuosos, los recuerdos que os llegan de largas distancias y aun en la calle no oiréis otro saludo que el de le deseo á Vd. un año muy feliz….

¡Oh si, este día es feliz, es feliz para todos, todos se felicitan, todos reciben felicitaciones y todos sueñan, anhelan, esperan muchas venturas; mas ¡ay! este día pasa, no se repite y es, para no pocos seres, quizás el único de todo el año en que fueron felices!

Fuente: Prantl, Adolfo y José L. Grosó, La ciudad de México: novísima guía universal de la capital de la República Mexicana, Mexico: Juan Buxó y Compañía, 1901, p. 813.

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Notas relacionadas:

1907: Se prohíbe el paseo del “Pobre Viejo” en Veracruz.

1911: Fiesta de año nuevo y el “Pobre Viejo”

1911: Celebración de fin de año y el Viejo.

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1951-1953: El viejo en Veracruz y San Andrés Tuxtla.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.

1907: Se prohíbe el paseo del “Pobre Viejo” en Veracruz.

30 diciembre 2017

Alegoría de un “Año Viejo” publicado en el periódico La Opinión el 31 de diciembre de 1910.

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Entre el 26 de diciembre de 1907 y el 3 de enero de 1908, el periódico La Opinión publicó una serie de cartas firmadas con los seudónimos “Un lector” y “Samuel” exponiendo sus puntos de vista ante la prohibición de sacar a pasear el “Pobre Viejo” por las calles de Veracruz. Medida impuesta por el Jefe Político del Cantón, el ingeniero Eulalio Vela. La prohibición incluyo la Noche Buena en donde solo se solía cantar y pedir el aguinaldo.

Es serie de cartas nos enseñan que lo que ahora se conoce como “El Viejo”, a principios del siglo XX se le denominaba “Pobre Viejo”.

Los ejemplares del periódico están dañados, hay partes que faltan o son ilegibles, pero por las palabras rescatadas se puede entender el sentido de los párrafos dañados.

Antigüedad y origen. Nada aportan en cuanto a estos rubros.  y solo se refieren a ella como una “costumbre típica de Veracruz”, “costumbre del pueblo” o “costumbre de antaño”, por lo que se  intuye entre líneas es que ambos le atribuían una antigüedad respetable y no conocida por ellos. Puede suponerse que de haber conocido “Un Lector” el supuesto origen de la protesta de trabajadores, lo hubiera esgrimido como un elemento de discusión y no hubiera aceptado la catalogación que le da “Samuel” como una “costumbre de antaño“.

El paseo.  “Un Lector” es quien aporta los datos que permiten tener una visión de cómo se llevaba a cabo esta tradición en esos años:

“[…] lo paseos y gritos de grupos […] llevando en procesión un disforme muñeco, representando al “Año Viejo.” Los mencionados grupos, formados casi siempre por individuos, muchas veces en lastimoso estado de embriaguez, recorren esa noche las calles, e invadiendo los portales, proporcionan á los extranjeros un espectáculo por demás repugnante y molesto; pues esas cuadrillas no abandonan una víctima sino después de haber recibido algunos (… …)”

“Los mismos grupos son también terror de las familias que á su aproximación se ven obligadas á cerrar las puertas para no ser molestadas y entonces los tienen allí, cantando (?) hasta que no se les dá para “ese pobre viejo.””

Los instrumentos usados por estos grupos eran latas, barriles y otros objetos que pudieran producir algún tipo de sonido.

Prohibición. A pesar de la discusión y seguro revuelo que ocasiono entre el pueblo, los “pobres viejos” no salieron a la calle ese año. La prohibición oficial causo efecto  pero sin duda ayudo el mal tiempo, esa noche hubo grandes aguaceros en toda la región.  No se tienen datos que para 1908, siguiera la prohibición. Lo que si volvió a ocurrir en diciembre de 1909 y 1910, volviéndose a festejar en diciembre de 1911.

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26 de diciembre de 1907

(Desap)arecen las “latas” a(nuale)s.

(…) que (…) sagrada! (…) de música (… …)s y escándalos (…) gratuitos de (…)os y tranv-(…) durante las (…) de diciembre (…) condenados a sopor(tar … …)ra y (hasta) de los (…) para celebrar la Noche Buena y Año Nuevo, es necesario imitar á los naturales del Congo, no solamente con cantos destemplados y de pésimo gusto, sino acompañándose de instrumentos (?) que además de imprimir en el ánimo de extranjeros y forasteros, una idea muy triste de la cultura del primer puerto de la República, hacían muy poco favor á las autoridades que permitían manifestaciones propias de un pueblo de Africa. Considero que no es posible cortar de raíz las costumbres de un pueblo; pero sí moderar sus manifestaciones y hacerlas razonables marcándoles un límite.

Esperamos del recto criterio, sensatez y energía del funcionario antes aludido, que disposición igual será dada para evitar lo paseos y gritos de grupos que cada año tenemos muchos el disgusto de ver, llevando en procesión un disforme muñeco, representando al “Año Viejo.” Los mencionados grupos, formados casi siempre por individuos, muchas veces en lastimoso estado de embriaguez, recorren esa noche las calles, e invadiendo los portales, proporcionan á los extranjeros un espectáculo por demás repugnante y molesto; pues esas cuadrillas no abandonan una víctima sino después de haber recibido algunos (… …) apre(surar) á  (…) librarse de molestias que (… …) por quienes tienen el deber de velar y (… … ) pública.

Los mismos grupos son también terror de las familias que á su aproximación se ven obligadas á cerrar las puertas para no ser molestadas y entonces los tienen allí, cantando (?) hasta que no se les dá para “ese pobre viejo”

Esperando de su bondad la publicación de la presente, reitero á Ud. Querido Director, las seguridades de mi más profunda estimación y aprecio.

Su afmo atto. Amigo y S.S.

Un Lector.

Fuente: La Opinion, Veracruz, 26 de diciembre de 1907, p. 4

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27 de diciembre de 1907

“El pobre viejo” no debe prohibirse por ser una costumbre del pueblo de Veracruz.

No es acertado pretender desarraigar las costumbres de antaño…

El Jefe Político, según se asegura ha suprimido la celebración que el pueblo acostumbra hacer el día último de año y un lector de “La Opinión” ha publicado una carta para manifestar que tal prohibición es acertadísima porque con “el pobre viejo” damos al extranjero una prueba de poca cultura, ya que es esa una diversión propia de los habitantes del Congo.

Siempre he encontrado acerta(… ….)estra(….) llenar (…) pero en este caso siento disentir del juicio (…) de “La Opinión.”

Todo pueblo tiene sus costumbres que le son peculiares, y la mayor parte de las veces esas costumbres, aun en los pueblos de gran civilización, son reveladoras de poca cultura, y esto por dos razones: la primera porque el pueblo en todas partes es pueblo, y la segunda, porque en diversiones verdaderamente gordas, es difícil exigir de nadie, aunque sea perfectamente culto, que conserve su cultura y no aparezca digno habitante del Congo. Basta para convencerse de esta verdad, recordar un 15 de Septiembre en México, en donde el escándalo es insoportable, y allí, en México, y el de 15 de Septiembre, encontraréis que los hijos de Norte América, esos que van á la cabeza de la civilización, compiten con ventaja en el escándalo con el más pelado de los pelados. Basta recordar una Noche Buena en la Habana, en donde el pueblo hace una celebración muy poco culta con sus parrandas, no obstante que el pueblo de la Habana es culto, siente verdadero placer en una corrida de toros, espectáculo poco en armonía con la civilización. Basta recordar que el pueblo americano, cultísimo, celebra el 4 de Julio de manera borrascosa y se extasía en una lucha de box que no hace juego con la cultura. Y bien, si en todas partes se cuecen habas, es decir, si todos los pueblos, por cultos que sean, tienen distracciones de salvajes, ¿por qué ningún extranjero había de extrañarse de que nuestro pueblo, que por desgracia no es de los de mayor cultura, celebrara de manera poco culta la terminación de un año?

Por lo demás, el procedimiento que preconiza EL LECTOR es sencillamente hipócrita, según él, pues le encuentra como gran virtud que el extranjero no debe conocer que nuestro pueblo carece cultura. Lo cual es sencillamente inútil. En efecto, el pueblo que es tan poco culto que celebra de manera salvaje el fin del año, ¿deja de ser poco culto por que suprima esa diversión por la fuerza? – ¿Sería acaso bondadoso el malvado que dejara de hacer mal por estar amarrado?- Pero además, si el pueblo es inculto, el extranjero lo conocerá en multitud de ocasiones que no son las del «pobre viejo,»  y de todos modos pensará lo que el LECTOR quiere evitar: dirá que el pueblo de Veracruz carece de cultura si esto es cierto, aunque no celebre el fin de año y deje de sacar el «pobre viejo» y dirá que es cultísimo si en efecto lo (sea) aunque cada uno de los habitantes de este puerto saque á la calle millares de viejos.

Siempre he sido opuesto á las medidas extremas en los problemas sociales, y esta es una medida de esa clase. Si hubiéramos de ser consecuentes, habríamos de mandar cerrar incontinente todas las cantinas, porque de ellas salen la parte de los escándalos; debiéramos evitar ciertos atropellos de autoridades de pueblo que nos pintan de muy mala manera: debiéramos evitar que se hiciera alarma al anunciar un fuego, porque doce ó catorce de los que duermen se molestan y desvelan; debiéramos prohibir los bailes públicos, porque en ellos son frecuentes las riñas y segura la embriaguez; debiéramos, en fin, reglamentar hasta el número de las comidas, porque un atracón puede producir la muerte; debiéramos, en una palabra, cam(… …) lo cual es(… …) con un decreto por sabio que él sea.

No es, pues, justificada la prohibición del «pobre viejo,» costumbre típica de Veracruz que no debe desaparecer por engañar hipócritamente al extranjero; si de tal costumbre provienen escándalos, que se prevenga á la policía para que los evite, que no es plausible razón el que algunos hagan mal uso de una cosa para prohibirla y coartar la libertad de TODOS.

SAMUEL.

Fuente: ““El pobre viejo” no debe prohibirse por ser una costumbre del pueblo de Veracruz”,  La Opinión, Veracruz, 27 de diciembre de 1907, p. 1.

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30 de diciembre de 1907

 (… )Viejo.”

(….) que ext(… ) rompen gé(…) sido los «pe(…) del Año Viejo) … de tribulaciones. Por mi parte (no) tocaré más el asunto, la primera autoridad política sabe muy bien lo que puede y no debe hacer, Estoy seguro que como yo, hay muchos que opinan lo mismo; así como la mayoría estarán á favor de D. Samuel.

Mi mozo me relataba ayer los comentarios (…)

(…)

(…) esto no quiere decir que porque mi vecino acostumbre celebrar su cumpleaños con actos extravagantes, yo deba hacer lo mismo. Yo menos que otros, mis canas no me lo permiten.

Esperando que en esta mi segunda y última sobre el «Año Viejo» no encuentre nada de ofensivo mi estimado amigo don Sam, me es muy grato, querido Director, suscribirme de Ud. Una vez más, su afmo atto. amigo y S.S.

UN LECTOR.

Fuente: La Opinión, Veracruz, 30 de diciembre de 1907, p.3

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31 de diciembre de 1907

La cuestión del “Pobre Viejo”

Insistimos.

Es de necesidad insistir para contestar al LECTOR y corresponder á su galantería.

Agradezco al LECTOR (…) amable réplica y siento decirle que no ha comprendido del todo mi anterior artículo.

«El pueblo es siempre pueblo,» dije en mi anterior artículo y el bondadoso LECTOR tomó esta frase al pié de la letra como una verdad de Pero Grullo que le aseguro que mi mente fue dar ´entender que en todo tiempo el pueblo ha sido y es, un conjunto de seres dotados de todos los atributos de poca cultura, de ignorancia, etc., de todo ese conjunto de atributos que hacen que se le llame pueblo.

No ha comprendido tampoco el LECTOR por qué recordé que los distintos pueblos tienen variadas y muy distintas costumbres, y sólo así puede concebirse que infiera lo siguiente: «esto no quiere decir que porque mi vecino acostumbre celebrar su cumpleaños con actos extravagantes, yo deba hacer lo mismo.» – Nó, estimable LECTOR, yo no he asegurado nunca que las extravagantes costumbres del vecino NOS OBLIGUEN á hacer lo mismo: yo he dicho que no tiene derecho á criticar nuestras costumbres extravagantes el vecino que las tiene iguales, ó en otras palabras, que no debemos dejar de celebrar nuestro cumpleaños de manera extravagante, por temor á la crítica del vecino que lo celebra tan extravagante como nosotros. Y esto debí recordarlo por aquello de que el «pobre viejo» debía prohibirse para que el EXTRANJERO no viera esa costumbre propia del Congo. Hay gran diferencia entre lo que dije y lo que el LECTOR entendió.

Siento de corazón que LECTOR (lleva) decidido (no escribir) más sobre (el asunto) porque el «pobre viejo» (envuelve cuestiones) de verdadera importancia para todos.- Yo quisiera que alguno me fundara el por qué (…) la prohibición. Supongamos que Juan, Pedro y Antonio, personas correctísimas, se proponen sacar un «pobre viejo» con la más sana intención de divertirse, ¿con qué razón plausible seles había de prohibir que tal hicieran? Ya sé el LECTOR me contestara lo siguiente:

1. Que las personas correctas no sacan «pobres viejos».

2. Que se podría prohibir por el temor de que se molestara á los vecinos.

3. Que se prohibía porque el «pobre viejo» provoca escándalos.

Alguna razón tendría el LECTOR: las personas correctas, POR LO GENERAL, no sacan «pobres viejos»; pero ¿podría nadie asegurar que todo el que saca un viejo es incorrecto?-¿es acaso inmoral ó ilícito el hecho de sacar un «pobre viejo»?-Que muchos hagan mal uso del «pobre viejo» no quiere decir nada, por que muchos hacen mal uso de las armas, y sin embargo á nadie se le ha ocurrido prohibir la venta de las armas.

En cuanto al temor de molestar á los vecinos, yo me permitiría pedir con el mismo fundamento que se prohibiera tocar las campanas y sonar los silbatos á (las) doce de la noche, y pediría también que se secuestrara al vecino su fonógrafo y aun su piano.

¿Qué el «pobre viejo» provoca escándalos? –Qué se ha hecho acaso una estadística de los lesionados ó estropeados por tal causa? – ¿Se sabe que con la prohibición disminuirán los escándalos? Y si nada de esto se sabe, ¿con qué fundamento se sostiene la prohibición?

Para terminar debo manifestar al LECTOR:

1. Que siempre es sensible que se pierdan las costumbres populares, porque son ellas las que caracterizan é individualizan á todo pueblo, siendo éste tanto más grande cuanto más sabe conservar sus costumbres.

2. Que es igualmente sensible que la autoridad tenga que reglamentar detalles tan de poca importancia, como es el «pobre viejo,» porque el pueblo es tanto más pequeño cuanto mayor es la ingerencia de sus autoridades en asuntos baladíes.

SAMUEL

Fuente: “La cuestión del “Pobre Viejo””, La Opinión, Veracruz, 31 de diciembre de 1907, p. 1

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2 de enero de 1908

Los costumbristas y el “Pobre Viejo”

Veracruz, enero 1° de 1908.

Sr. Ing. Francisco S. Arias.

Director de «La Opinión»

Ciudad.

Estimado amigo:

En mi anterior del 28 de próximo pasado ofrecí no ocuparme más del tan cacareado asunto del «pobre viejo;» pero la corrección y mesura de mi amable amigo Don Samuel, me invitan á que á mi vez insista en los expuesto anteriormente.

Agradézcole infinito su luminosa definición del pueblo; que nada nuevo me enseña; aun cuando se crea que no comprendí su idea.- Que me perdone mis dificultades para expresarme; los profesionales deben en todo caso, ser indulgentes con los aficionados.

Respecto á su párrafo sobre las costumbres; vale más «no meneallo» -por deducciones, lógicas unas veces y otras no, podemos hacer ver que lo blanco es negro y lo negro blanco –El pueblo, (habla Don Samuel) ese conjunto de seres dotados de todos los atributos de poca cultura, de ignorancia, etc. etc…. vé en el «pobre viejo» un pretexto para poder entregarse con holgura á sus naturales instintos; comienza cantando libremente y acaba en la Detención.- Vemos pues, que el exceso de alegría le perjudica.

¿No sería más loable la celebración del Año Nuevo, en familia; ó reunidos en grupos los que carecen de ella y cada uno cooperando con lo que sus recursos le permiten?

Se dice que el Jefe Político á pesar de las vivas protestas de Don Samuel, negó el permiso á varios que lo solicitaron para el famoso paseo del «pobre viejo» -También hubo iguales disposiciones que en la Noche Buena por lo que respecta al uso de instrumentos- (léase latas, barriles, etc.)?- ¿Qué dice á esto Don Samuel? –Me dirá que tal vez que el mal tiempo fue la causa de la desaparición del Año Viejo.- Entonces direle que en años anteriores con peores noches los hubo.

Refiriéndome á su hipótesis de que Juan, Pedro y Antonio, personas correctísimas, se propusieran sacar un «pobre viejo,» creo que no es muy necesaria la correspondiente réplica. El sólo se contesta.- ¿Podría hacerlo mejor uno de tan corto entendimiento como yo, incapaz de comprenderle?

Respecto á prohibir campanas, silbatos, secuestrarle al vecino su fonógrafo y aun el piano.- ¡Válgame San Caralampio! – ¡Que ocurrencias tiene el amigo Don Samuel! – ¿Estadísticas? Brrhh!!! -¿Disminución de escándalos? – Muy fácil es comprobarlo con sólo visitar la Inspección de Policía y solicitar, si es permitible, la comparación de los partes de los gendarmes de hace un año, con los de hoy – Estoy seguro que debe haber una notable diferencia.

Parodiando á Don Samuel y refiriéndome á sus dos conclusiones (¿) del final, debo manifestarle:

1.- Que es muy cierto que es sensible la pérdida de costumbre populares cuando éstas caracterizan ó individualizan á un pueblo, digamos las fiestas patrias ó las que se hacen en honor de la memoria de uno de sus conciudadanos que por mayores ó menores motivos es acaeedor á ellas; pero no veo que el «pobre viejo» pueda caracterizar al Pueblo de Veracruz, ni hacerlo más grande. En cambio si puede hacerlo más pequeño la indiferencia y frialdad por fechas que anteriormente se celebraban con verdadero entusiasmo. Por esas son por las que debía abogar don Samuel y dejar en paz al «pobre viejo.» El pueblo, él lo dijo, es siempre pueblo : este año y el entrante, si se repitiere la prohibición, protestará á regañadientes, hará los comentarios de costumbre; pero al año siguiente encontrará nuevas diversiones y entonces tal vez encuentre ridículo lo que hoy considere muy natural.

2.- Encuentra don Samuel, sensible, que la autoridad tenga que reglamentar de tan poca importancia, «como es el pobre viejo» y más que en su quinto párrafo asienta que el asunto de «el pobre viejo» envuelve cuestiones de verdadera «importancia» para todos ¡Ahora si que no comprendo á don Samuel! En que quedamos ¿es ó no es de importancia el asunto? ¿En tan poco espacio pierde los estribos mi estimado amigo D. Sam? Yo creo que si importancia tendrá esto, será temporal y únicamente debido á nuestras réplicas, pasados 15 días no hay quien se acuerde del asunto.

Espero la contestación del amigo don Samuel, á quien como á Ud., mi querido Director, deseole sinceramente toda clase de felicidades y prosperidades para el Nuevo Año.

Suplicándole la publicación de la presente y anticipándole desde luego las  más expresivas gracias por ello, me repito de Ud., como siempre, su incondicional, Afmo., atto., amigo y S.S.

UN LECTOR.

Fuente: “Los costumbristas y el “Pobre Viejo””, La Opinión, Veracruz, 2 de enero de 1908, p.1

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3 de enero de 1908

Una cuestión que envuelve un precedente.

Lo del “Pobre Viejo”

EL LECTOR parece que no quiere comprender nada de lo que yo digo. En su última carta asegura que incurro en gran contradicción al sostener que el «Pobre Viejo» no tiene importancia en sí pero que ENVUELVE cuestiones que son de interés para todos. No existe tal contradicción, querido LECTOR, un asunto que de en si mismo ser completamente pueril, y no obstante ENVOLVER cuestiones muy importantes. Carece de importancia que salga ó no el «Pobre viejo» por que esto nada significa para la sociedad, pero en cambio, la prohibición sin fundamento alguno, aunque se refiera á asunto sin importancia, sienta un precedente que es importantísimo para la sociedad, ya que á ella le interesa y mucho, que se funden las disposiciones de las autoridades. En el caso concreto la sociedad no debe temer por el precedente, porque nuestro actual Jefe Político es incapaz de obrar arbitrariamente, pero como discutimos en teoría y como las personas cambian, bien puede mañana haber una autoridad que se aproveche del precedente. Ya habrá comprendido el LECTOR que no hay contradicción alguna: el «Pobre Viejo» EN SI no es importante: más si lo es el precedente que ENVUELVE. Del mismo modo, el papel que en la tienda de la esquina se usa, nada vale; y no obstante el  mismo papel puede ENVOLVER brillantes.

Nuestra polémica , LECTOR, ha tomado un nuevo giro que no presenta ningún interés para el público, porque nos hemos reducido á criticarnos nuestra manera de expresar y comprender, sin ocuparnos ya del asunto principal.- Por tal motivo, propongo al LECTOR el siguiente armisticio: suspenderemos nuestra polémica hasta que se acerque el fin de año; entonces discutiremos de nuevo, y si la autoridad prohíbe por segunda vez el «pobre viejo», yo confesaré mu derrota y me obligaré á celebrar el año en familia como desea el LECTOR, más si la prohibición (no se) sostiene, entonces el (…) LECTOR me hará (…) de acompañar  (…)a sacar el más feo de los viejos que podamos conseguir y á (…) cantaremos mi triunfo.- ¿Le parece bien á mi correcto contrincante?¿ Si así fuera, hasta Diciembre, y que sea Ud. muy feliz en el nuevo año, son los deseos de su atto. S. S.

SAMUEL

Fuente: “Una cuestión que envuelve un precedente.” La Opinión, Veracruz, 3 de enero de 1908, p. 6

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Notas relacionadas:

1911: Fiesta de año nuevo y el “Pobre Viejo”

1911: Celebración de fin de año y el Viejo.

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1951-1953: El viejo en Veracruz y San Andrés Tuxtla.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.

 

 

1911: Celebración de fin de año y el Viejo.

30 diciembre 2017

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El 1 de enero de 1912, el periódico La Opinión publicó dos reseñas sobre lo ocurrido la noche anterior en la fiesta de año nuevo en la ciudad de Veracruz. La que se presenta en esta nota apareció en la columna Cinematógrafo Policial, muy al estilo de su autor.

En cuanto a la antigüedad de la costumbre de pasear el Viejo señala que fue “establecida de pocos años á esta fecha”, a pesar de ser muy vaga la referencia es mucho más reveladora que “costumbres de nuestros mayores” indicada por el autor de la otra reseña de ese año. Ya que da a entender que el autor fue testigo de su establecimiento y no lo atribuye a otras generaciones como el otro autor. Aquí el meollo sería determinar a lo que se refiere con “pocos años”: 10, 20 o 40, difícil deducirlo. Habrá que esperar lo que aporten otros documentos.

Esta crónica concuerda con lo escrito por Eduardo Turrent Rozas: El Viejo y los demás peleles no se quemaban, se despedazaban o se agarraban a golpes hasta hacerlos trizas.

*

Cinematógrafo policial.

Fué todo un soberano relajo en pelo, para el caído que suspira tras las rejas de Santiago Tlaltelolco, la celebración del fin de año, anoche en Veracruz.

La práctica, costumbre establecida de pocos años á esta fecha en la ciudad de parrandear un pelele, al són de cantos y de rumbas y de ir de casa en casa extendiendo la mano para el viejo, la tomaron ayer para hacer una sarcástica ironía del que no supo caer como los valientes en el campo de batalla!!

Los peleles no fueron más que remedos de don Bernardo Reyes, llegando algunos hasta llevar inscripción alusiva del asunto. La gente estaba de vena y hasta la anticuada rumba aquella cubana de “Tú lo ves Fondeviela, como Cuba es libre,” cantada en los principios de la revolución última, y adaptada más tarde cuando la lucha lectoral á Pino Guerra, se cantó aquí aplicada á Pino Suárez… Erase ella con respecto á la candidatura del Gobierno del Estado de Veracruz.

Quien va, Pino Suárez, quien va? decían los de la primera voz.

Y respondía el coro… El que el pueblo quiera, va!!

Tú ves Pino Suárez, tú ves….

Como el pueblo pide, tu es….

Y ya lo creo que el pueblo pedía y cantaba.

A las doce de la noche cuando los pitazos de los buques era más ensordecedores, los campanazos de la iglesia más rotundos, cuando todos los brazos se levantaban con una botella y en todas partes se abrazaban, los unos con los otros, y los catrines con los de leva, salió una banda de música formal á hacer alegre recorrida por las calles. A partir de aquel momento el entusiasmo delirante se transformó en alegría de vesanos. En la calle donde no volvieron trizas al muñeco, no tocando ni á pedacito á los rumberos, se aporreó al de la barbita ó se le sujeto á los tormentos primitivos de la inquisición, llegando yo hasta presenciar un auto de fe en plena zarzuela.

¡Ah! si el jurado que habrá de juzgar al general Reyes saliera de esas turbas populares… se la hubieran ya tronado desde anoche.

Viva el año 12!! gritaba todo el mundo. Y sin querer me vino á la imaginación la constitución de Cádiz. Viva el año nuevo!! Con pobreza concejal y todo!! murmuraba yo pa mis adentros. Viva el niño Dios! balbutía un pasado de la raya, sosteniéndose de caer, contra una puerta.

Y en los bailes públicos se suspendió el danzón y se tocó diana y en los cafés se chocaron las copas y en el seno de la familia, y en la puerta del zaguán donde yo me vivo y lloro (también) á uso de gato pegaba yo unas mordidas á mi hembra en el cogote, que hasta bizca la ponían. Fué la única libertad que me permitió después de cuatro días de relaciones…..

Qué mordida santo cielo!! Si esta mañana que de paso para esta redacción la ví acabada de levantarse, se me figuró que la había dibujado un giote en el pescuezo!!

No había ni frío ni calor, la luna acompañada de dos luceritos sureaba la bóveda celeste, los gendarmes contagiados de la alegría ni se metían con uno, aunque le vieran mordiendo en el cogote!!

Esa calle real era un hervidero de humanidad, la Alameda, las iglesias la calle de la Huaca como fin….

Cómo hubo descorche de botellas. Cómo hubo estómagos asqueados!

A las dos de la mañana que ya yo estaba tendido boca arriba mirando el cielo de la cama y pensando en las papas que había de venirles á escribir hoy de temprano, todavía á los lejos oía á los cantadores, el rodar de los coches de sitio, el carcajear de las picús, la hora del germán.

Hasta que me quede dormido como un bendito, con sonrisa de ángel y actitud serena.

[…]

Fuente: “Cinematógrafo Policial”, La Opinión, Veracruz, 1 de enero de 1912, p. 3

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Notas relacionadas:

1911: Fiesta de año nuevo y el “Pobre Viejo”

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1951-1953: El viejo en Veracruz y San Andréz Tuxtla.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.

1911: Fiesta de año nuevo y el “Pobre Viejo”

29 diciembre 2017

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El 1 de enero de 1912, el periódico La Opinión publicó dos reseñas sobre lo ocurrido la noche anterior en la fiesta de año nuevo en la ciudad de Veracruz. La que se presenta en esta nota apareció en la primera plana y seguramente, estuvo a cardo del jefe de redacción, la otra esta esta incluida en la columna Cinematógrafo Policial (leer aquí). Cada una aporta importantes datos para conocer un poco más de la tradición de El Viejo.

En esta nota lo importante con relación al tema de El Viejo es que informa la reanudación del paseo del “Pobre Viejo” (como se le llamaba entonces), luego de dos años de suspensión.

En la nota no se ofrece pista alguna sobre el origen o antigüedad en la ciudad y solo se concreta a marcar que eran ” costumbres de nuestros mayores”.

Otro punto novedoso en la nota es que además de “los viejos”, se hacían otros peleles representando a políticos, como actualmente se hace en otras partes del estado y en el carnaval. En ese año se hizo el “entierro” del general Bernardo Reyes que ese año se sublevó contra el gobierno de Francisco I. Madero y acababa de ser apresado; el otro “enterrado” fue el vicepresidente José María Pino Suárez. No se aclara como se realizaba “entierro”: Si eran despedazados como lo registra Eduardo Turrent o alguno era quemado como actualmente sucede con Juan Carnaval.

*

Pino Suárez y el General Reyes fueron enterrados anoche por las multitudes.

Los cantos al pobre viejo 1911-1812.

Anoche presentaba nuestra ciudad un aspecto de inusitado y bullicioso regocijo.

Las calles se veían pletóricas de gente dispuesta á celebrar, con jubiloso entusiasmo, el alborear del Nuevo Año que venía repartiendo promesas, arpesjando ilusiones de ventura y de prosperidad.

El júbilo era general : todas las bocas reían, todos los corazones palpitaban, movidos por un mismo anhelo de bienandanzas.

El año llegaba como un mago de leyenda, ante el cual los ojos deslumbrados miraban como sortilegio de dichas.

Y el pueblo, ese pueblo que lucha y sufre, que siente y calla, llegó anoche á la apoteosis más grande de sus expansiones legítimas, en una explosión de júbilo delirante.

Los ‘costumbristas’ están de plácemes.

La tradicional fiesta de Año Nuevo, que había sido suprimida durante dos años, sin causa justificada, puesto que deben respetarse y glorificarse las costumbres de nuestros mayores, que forman, precisamente, la característica de nuestra vida étnica, se reanudo anoche con el entusiasmo que era de esperarse.

Pelotones de nuestro pueblo recorrían las calles en algazara delirante, ostentando el “Pobre Viejo” y tocando tamboriles y otros atributos inherentes, al compás de un canto monótono, lleno de melancolía, evocadora de recuerdos de otros años que desfilaron por el mismo carril.

En esas manifestaciones de alegría, como tenía que suceder en Veracruz, hubo contactos de política burlona ó hiriente : Las figuras de Reyes y de Pino Suárez encarnaban en forma carnavalesca en los Peleles que exhibía la muchedumbre. Y con tal motivo hubo también frescas intencionadas, chistes de buena cepa, pero todo ello con el mayor orden y armonía. A hora oportuna Pino y Reyes fueron enterrados con los ceremoniales de costumbre.

La noche fue, pues pródiga en expansiones. En muchas partes hubo bailes, tertulias y otros espectáculos de regocijo para despedir al Año Viejo y saludar al Año Nuevo.

La nota social sobresaliente fue el baile dado por el Círculo Español Mercantil, que calificamos de suntuoso. Allí se congregó la flor y nata de nuestra colectividad.

En los portales y en los teatros cuando el reloj marcó las doce y la campana mayor y los silbatos de los buques, dejaron oír sus vibraciones, que eran augurios de esperanzas, los amigos se unieron en franco y efusivo regocijo; brillaron en las copas las rubias burbujas del champaña, y hubo brindis entusiásticos por la felicidad común de todos.

Las fiestas continúan. Las oficinas públicas y el comercio al por mayor, permanecen cerrados. Los cafés se ven concurridos. En optimismo general reina en todos los corazones como manifestación inequívoca de que aún soñamos….

Pino y Reyes ya deben estar en el principio de la descomposición.

Fuente: “Pino Suárez y el General Reyes fueron enterrados anoche por las multitudes”, La Opinión, Jalapa, 1 de enero de 1912, p. 1.

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Notas relacionadas:

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1951-1953: El viejo en Veracruz y San Andréz Tuxtla.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.

1951-1953: El viejo en Veracruz y San Andrés Tuxtla.

28 diciembre 2017

Alegoría del Año Nuevo, publicada en el periódico La Opinión, el 31 de diciembre de 1910.

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Entre 1951 y 1953, Eduardo Turrent Rozas publicó dos libros de memorias (Veracruz de mis recuerdos y Ayer) en los que incluyo breves relatos de cómo se realizaba el recorrido y el final de El Viejo, en la ciudad de Veracruz y en San Andrés Tuxtla.  En ambos no se ofrece dato alguno sobre su origen, solo se relata lo que sucedía.

El relato sobre Veracruz lo ubicó en 1907, el otro lo dejo sin determinar, sin embargo, por notas publicadas en el periódico La Opinión a finales de ese año y principios de 1908, se dio a conocer que en ese año el Jefe Político determino prohibir ese tipo de festejo popular y aunque el mismo periódico no precisa si hubo algún intento por hacerlo o se llevó a cabo parcialmente, si informa que esa noche hubo mucha lluvia, lo que habría sido factor determinante para que no hubiera el paseo de El Viejo. Así que lo más razonable es considerar ambos relatos como los recuerdos de las primeras décadas del siglo XX de una persona que los escribió unos 30 o 40 años después.

Los dos eventos descritos tienen diferencias entre si y con otros de la época. Lo más raro es lo que narra sobre el final del muñeco en la ciudad de Veracruz: el muñeco se despedazaba, no se quemaba; esto es una gran diferencia con todos los demás relatos.

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El Viejo en la ciudad de Veracruz.

[…] llegó el 31 de diciembre. Por las calles aturdía el griterío de los muchachos que en desvencijada silla llevaban a un muñeco con barbas hechas de algodon. Ante cada puerta i en los portales, se detenían para cantar:

“Una limosna

para este pobre viejo.

Una limosna

para este pobre viejo ;

que ha dejado hijos,

que ha dejado hijos,

para el año nuevo”.

I el correteo por las calles es incesante entre el detonar de cohetes i ensordecedor toque de latas i toda clase de objetos susceptibles al ruido i escándalo, hasta que se despedaza al muñeco al dar el reloj del Ayuntamiento las doce campanadas. Un nuevo día que nace, igual a otro cualquiera; pero es el primero de enero; primero de un año nuevo. Uno más, uno menos, que dicen los viejos que sienten la proximidad del final del camino. Las sirenas de Ulúa i todos los barcos en bahía, dejan oír su penetrante aullido i en los portales se levantan copas i al toque de las campanas del templo cuyo metálico canto aturde, se suma el de los disparos de las pistolas de cuyos cañones brota en la obscuridad, la fugaz llama de la pólvora. I todo a esa hora es motivo o pretexto en Veracruz para el contento. Abrazos, estrechar de manos; promesas para los días que vienen i allá en lo recogido de algún hogar, la oración de la abuelita o la madre pidiendo por sus seres queridos.

Fuente: Turrent Rozas, Eduardo, Veracruz de mis recuerdos, México: Impresora Veracruz, 1953, p. 87-88

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El Viejo en San Andrés Tuxtla.

Después del 28 de diciembre, la juerga seguía en todo San Andrés esperando la llegada del 31 para despedir al año i el 1ro. de enero para celebrar el nacimiento del nuevo. ¡ Qué de pólvora se consumía el 31 ! Por las calles se paseaba un muñeco barbón vestido con desaliño representando al año que moría tras del cual iba cortejo de llorones i momentos antes de las doce, se le colocaba a la entrada del parque sobre un reguero de pólvora que se hacía previamente desde la puerta de la iglesia de Santa Rosa, con cohetes chinos, tronadores i de arranque colocados sobre la pólvora en dirección a uno i otro lado de la calle para que no hubiera casa que se librara de los estallidos. Tan pronto como las campanas tocaban saludando al nuevo año, se prendía el fuego comenzando por el extremo opuesto al parque. Aquéllo era atronador e imponente. En la obscuridad de la noche se veía correr la flama incendiando el coheterío. El traquido aturdía i la gente seguía la flama a todo correr hasta llegar al parque, donde el viejo volaba destrozado ‘ en pedazos por las bombas que dentro se le colocaban.

Fuente: Turrent Rozas, Eduardo, Ayer, México: Impresora Veracruz, 1951, p. 201

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Notas relacionadas:

1911: Fiesta de año nuevo y el “Pobre Viejo”

1911: Celebración de fin de año y el Viejo.

1946: Tradición de Los Viejos en Veracruz.

1954: Veracruz: Los viejos de fin de año.

1986-1987: El año viejo del almanaque.

1992: El Viejo, una tradición porteña.

1994: Un poco más sobre la costumbre de quemar al viejo.

1998: El viejo en Veracruz.