Skip to content

1786: 3a. Carta de Beatriz del Real a su marido.

28 julio 2016
Fragmento de la carta de Beatriz del Real.

Fragmento de la carta de Beatriz del Real.

*

Tercera carta localizada de Beatriz del Real que escribió a su marido Miguel Laso de la Vega el 17 de marzo de 1796, desde la ciudad de Puebla.

Beatriz ya iba de regreso hacia la ciudad de la Nueva Veracruz, después que la Audiencia Real había declarado nulo todo el proceso que se había llevado a cabo en 1785, ordenando en primera instancia que se  tratara de unir a la pareja y que se reiniciara el proceso.

*

Laso: el espitiru de reunión, que contienen mis cartas, tan lejos está de distar mucho de la paz; que antes bien se identifica con ella, y el pensar lo contrario es una prueba nada equiboca de que la reusas. Yo sobre tu conducta en Megico, nada informé, ni presenté un solo escrito: la Soberania de su Alteza por los mismos autos de esa ciudad determinó lo que sabrás calificando mi justicia en los intereses; y esto si que dista mucho de la separacion, y de darte motivo justo para ella. Sino quieres decirme la causa, en el tribunal lo harás, y se resolverá en mi audiencia si te conviene, o no vivir sin mi siendo tu mujer legitima, y no habiendo causa justa para divorcio: mas como a mi me conviene aunque te importunes hacer visibles las políticas solicitudes con que para obiar ruidosos litigios procuro evitarlos, y como cristiana reunirme por medios suaves, amorosos, y dóciles por mas que le pese al decoro mujeril, pues antes soy cristiana, que litiganta: te vuelvo a repetir esta carta, diciéndote, que estoy pronta á recivirte en mis brazos con la mayor ternura, y á cumplir con lo mandado por la Real audiencia: tu saves, si puedes, ó deves en tales circunstancias responderme.= Celebro tu buena salud que me participas, y agradeciéndote la que deseas mantenga en esta ciudad, pido a Dios nuestro señor te felicite muchos años.= Tu esposa Beatriz, Puebla 17 de marzo de 86.

Beatriz del Real.

*

Fuente de documento: Archivo General de la Nación, Civil, vol. 461, exp. 1, fs. 126-126v

***

Notas relacionadas:

Dar click sobre imagen para leer todo sobre

Veracruz banner Malibran Beatriz del Real 01

1786: 2a. Carta de Beatriz del Real a su marido.

28 julio 2016
Fragmento de la carta que escribió Beatriz del Real a su esposo Miguel Laso de la Vega a principios de 1786.

Fragmento de la carta que escribió Beatriz del Real a su esposo Miguel Laso de la Vega a principios de 1786.

*

Segunda carta localizada de Beatriz del Real que escribió a su marido Miguel Laso de la Vega a principios de 1796, estando en la ciudad de México.

*

Laso: es escusado el que nos cansemos en disputas por contestaciones, quando ni a ti te hacen fuerza mis razones por mas solidas que las veas, ni a mi me satisface lo que he visto, toco, y experimento de obras contrario a las palabras: y asi remitamanos al tiempo, y obre la justicia esperando en Dios que dé, a quien la tenga. Aquí acavaria; pero por decir algo, te dire, que tus leyes distan mucho de las de Dios, y de gentes. Y pues no es del dia tratar de esto, ni nosotros hemos de juzgar, sino los tribunales superiores, esperemos a que lo egecuten.

Me admira vengas diciendo, que no convine contigo los gastos de mi venida, y estada aquí. Cierto que es buena frescura, y mejor, persuadirse de que puedo recibir esta dealada de miel, fabricada sin duda en el panal de aparente dulzura preparado por tu hijo para hacerme tragar la hiel. Pero aunque mas se santifiquen Padre, e hijo en solo sus labios, ya mi sinceridad está sobre los estribos de la desconfianza, que me ha despertado la misma experiencia. Solo el hecho de dejarme hai morir de necesidad con resistente inhumanidad a entregarme lo necesario para mantenerme, y litigar, aun con ser de mis propios bienes, basta para confundirte a ti, y tus hijos en los Tribunales de la tierra, y mas en el de Dios, á donde emplaso a tdos, y á donde no se oculta ninguna máxima del corazón humano, por mas que en los Pulpitos se ostente pureza, y rectitud de intención. Y pregunto ? Qual es la tuya, de tu hijo el cura en la ridícula cuenta de Juan de las Viñas, mas para rayar las tripas, que para darte el nombre de gracioso con que la figuraste? Pero esa cuenta asi como tu la pintaste, este regio Tribunal la liquidará, mal que te pese, y a quien te dirigem y juzgará, si es justo dar a cada uno lo que es suyo como fundamento sobre que estriban la justicia de Dios, y los preceptos de las Leyes. Nada me acobardan las omisiones de los juicios si al fin ha de resplandecer la justicia. Padecere mientras tanto las indispensables formalidades jurídicas; y si al ultimo quedase la verdad envuelta en tinieblas, apelaré al juicio de Dios, emplazándote, y a quantos lisongean tus intenciones.

Vive en horabuena con tus hijos, y nietos, como has vivido siempre. Abandona tu propia carne, que es tu esposa, y desprecia los avisos de tu corazón, que algún dia te reconvendrá mi amor a tu persona, mi didelidad al talamo, mi temor a Dios, y demás con que he procurado cumplir las leyes conjugales. Te reconvendre también con los ultrajes, que me has hecho sufrir en el curso de un litigio a que tu mismo diste lugar abusando de mi senceridad y paciencia, poniéndome en el estremo de salir al teatro del foro en justa defensa de mis legitimos derechos, y en precausion del temor de verme expuesta a mendigar de puerta en puerta después de tus días. Si tu fueras solo, yo prescindiría de todo, y me sacrificaría gustosa por ti; pero veo en tu pecho oculta la pasión por tus hijos, y abandonado el amor de tu esposa, que devias preferir a todo, y por lo mismo devo ponerme en salvo, guiada ya de los desengaños.

Lo demás que contienen tus cartas son chinchorrerias de dijo me dijo, sin mas substancia de la que le quiere dar la criminalidad en el animo. Y asi concluyo encomendándote a Dios, y remitiendo nuestra causa a su soberano juzgado, mientras en los de la tierra nos deciden las Leyes, ó la fortuna.

Esta te dese tu mas fiel esposa.

Beatriz del Real

*

Fuente de documento: Archivo General de la Nación, Civil, vol. 461, exp. 1, fs. 124-125v

***

Notas relacionadas:

Dar click sobre imagen para leer todo sobre

Veracruz banner Malibran Beatriz del Real 01

1786: 1a. Carta de Beatriz del Real a su marido.

25 julio 2016
Fragmento de la carta que Beatriz del Real dirigió a su marido Miguel Laso de la Vega a principios de 1786.

Fragmento de la carta que Beatriz del Real dirigió a su marido Miguel Laso de la Vega a principios de 1786.

*

Primera carta localizada de Beatriz del Real que escribió a su marido Miguel Laso de la Vega a principios de 1796, estando en la ciudad de México.

En el siglo XIX y XX, a Beatriz del Real el “vulgo ignorante” la sentenció en el “tribunal de la impiedad” (retomando sus palabras) como la cruel y casquivana “Condesa de Malibrán”, una persona muy diferente a lo que refleja esta carta.

Importante documento dentro de la leyenda que permite conocer a la mujer que se defiende ante lo que consideraba injusto, pero sobre todo a la esposa que expone el afecto a su esposo y dispuesta a regresar a su lado.

*

Laso: esta ciudad se halla amenasada de una general epidemia, según las enfermedades, y muertes que se están viendo. Yo acavo de salir a nueva vida, que asi puedo llamarla por el riesgo en que estuve de perecer. Temo la recaida, y quiero poner los medios para libertarme en quanto deja lo posible a las causas segundas. Esto supuesto, y que mi presencia no hace aquí falta para el seguimiento de mi justicia, he pensado retirarme, y para esto dar al mundo una nueva prueba de mi modo de obrar, contra las calumniosas especies que corren impunes en ofensa de mi conducta, y quiero principalmente cumplir con Dios, que es lo mas.

Nuestro litigio es puramente temporal. Nuestra desunión ha sido en apariencia y tu el causante. En ella no ha intervenido la Yglesia, como que no hemos tratado de divorcio. Con que estamos en el caso, de volver a unirnos, ó desunirnos para siempre según sea tu voluntad, en cuyo ultimo estremo seria preciso que promovieses las causas ante el Juez Eclesiastico, y oyesemos la sentencia, según los meritos, que cada uno alegase.

Es cierto que me vine, mas no sin tu licencia, como dire después, pero aun quando lo hubiera echo de mi propia voluntad, pude mui bien hacerlo: lo primero por que ya entonces me hallaba abandonada de ti, y perseguida de tus mal premeditadas ideas: y lo segundo por que siendo mi pleito contigo, era forzoso, en uso de mi derecho, venir a seguir mis defensas a un Tribunal Superior que me hubiera concedido la licencia, si tu me la hubieses negado. Pero no, no puede servirte esto de efugio para haver levantado el grito con tanto desentono para calumniarme de que hasta sin tu noticia me vine, dando lugar a que el vulgo ignorante sentencie contra mi en el Tribunal de la impiedad sin audiencia de la parte, que padece. Acuerdate de que si en algo me exedi, fue en sumisión a ti; que consulté mi viage con tu voluntad; y que aun con espíritu de desprecio me diste salvo conducto para venirme; y si lo negases por olvido, saldrá al encuentro, y te convencerá tu propia esquela, en que asi lo afirmaste, la qual existe en el Ylustrisimo Señor Obispo de Puebla, a quien le pasé a precaucion temiendo prudentemente que esos impíos rumores llegasen a los oídos de su Ylustrisima y obscureciesen el concepto, que le meresco. Con que por qualquiera parte, que lo tomes esta a mi favor la justicia: y mucho mas resplandece a vista de esta acción en que me sugeto a buscarte. Es verdad que tus cartas me lisongean de tu amor; y creido en que no será fingido, quiero acreditarte con las obras, no solo el que te correspondo, sinó el que te exedo, aunque nunca sea exeso lo que es cumplir con la Ley de Dios. Y asi dejo serrados los portillos por donde pueda entrar la cavilación a formar contrarias ideas a las licitas, que me encaminan amorosa a buscar tu compañía.

En mi auçencia menos puedes fundar legitima causa que te sirva de efugio para evadirte de la reunión, pues mi honor, y mi temor a Dios han sabido conservar mi amor a tu persona, y mi fidelidad al talamo, como lo he guardado en tantos años de matrimonio conforme a los sentimientos de Religion, y de pundonor, que me inspiran.

Si tu quieres, supuestas estas notorias evidencias, que vivamos juntos con inseparable unión, estoi pronta a que por mi no falte, pues esto no impide el que cada uno defienda su derecho hasta que las Leyes decidan; y ninguno deberá quejarse de quanto el Papel hable para que cada uno exponga su justicia, y aclare su verdad, contestándose, y rebatiéndose mutuamente en las alegaciones, que precisamente hemos de dejar en manos de los Profesores del Derecho, que respectivamente se han elegido.

Si te conformas con esta nuestra unión con que te convido, ha de ser con la calidad, indispensable de que has de mantener, no con las faltas, que hasta aquí he sufrido, sino con respeto a tu calidad, y posibles; y conforme a mi merito, y circunstancias: no siendo yo tan imprudente, que dege de hacerme cargo de lo que el tiempo y sus mutaciones permiten a las facultades: ni faltar a la concideracion, y disimulo en aquellos defectos, que lo permitan.

Si asi te entregas a la condescendencia, podras desde luego disponer nuestra habitación, donde ire gustosa a buscarte, sin tardar mas de lo preciso a esperar tu resolución expresa, y categorica para ponerme en camino, y sin que atribuyas esta determinación mia a los propios temores que al principio dejo manifestados, pues estos procuraría evitarlos en Xalapa, u otras partes de mejores temperamentos: a más de que, aun quando no condesciendas, no me extraviaré a otra parte; pues de todos modos, he de volverme a Veracruz por el mismo camino, que me vine.

Si desprecias la paz, y unión conyugal con que te brindo, no estrañaras, que en tal extremo tome a mi cargo mi propia habitación, y tu serás el responsable a Dios, y al mundo de los escándalos, y demás cargos a que tu misma indocilidad se haga merecedora, supuesto, que yo cumplo con mi honor, con mi amor, y con mi conciencia en dejar en manos de tu voluntad la mia, para cuya justificación, me servirá de comprobante esta carta original, que a ti mismo te acuse, y su copia que conservándola, me salve a mi, como un publico testimonio de mi sumisión a quanto me obliga en el fuero interno, sin perjuicio de mis derechos, que la Leyes Divinas, y humanas me permiten defender.

Que sea indispensable me asistas, y alimentes, lo exige tu propia obligación, quando no, tu honor; pues mientras la Yglesia no nos separe por sentencia justa, existe el matrimonio en su fuerza, y en mi el derecho a tu misma obligación de mantenerme, que perderia, si de ti huyese, y me abandonase a una contumaz resistencia contra la razón, y justicia, que constituye el bien común con que mi amor se ligo a ti.

Resuelve pues, quanto te dicte tu voluntad, haciéndola compatible con tu propio honor, con la razón, y conciencia, mientras pide a Dios por tu vida, y felicidades tu amante, y fiel esposa.

Beatriz del Real.

*

Fuente de documento: Archivo General de la Nación, Civil, vol. 461, exp. 1, fs. 120-123v

***

Notas relacionadas:

Dar click sobre imagen para leer todo sobre

Veracruz banner Malibran Beatriz del Real 01

1a. Serie: Fotos del Parque Zamora en Veracruz (1915-1939).

24 julio 2016
El 7 de septiembre de 1915, en el periódico El Pueblo se publicó esta imagen del Proyecto del Parque Zamora con la silueta sobrepuesta del patio Plaza de Toros que se planeaba demoler. Esta borrosa la foto pero se logran ver la distribución de los andadores, la glorieta central y otras cuatro pequeñas. A una de ellas se movió el monumento del coronel Manuel Gutíerrez Zamora.

El 7 de septiembre de 1915, en el periódico El Pueblo se publicó esta imagen del Proyecto del Parque Zamora con la silueta sobrepuesta del patio Plaza de Toros que se planeaba demoler. Esta borrosa la foto pero se logran ver la distribución de los andadores, la glorieta central y otras cuatro pequeñas. A una de ellas se movió el monumento del coronel Manuel Gutíerrez Zamora.

*

El parque Zamora se empezó a construir en 1915, sobre el terreno de la antigua Alameda y el patio Plaza de Toros. El nuevo diseño era de planta cuadrangular con una serie de andadores concentricos y perimetrales, con una glorieta al centro y otras cuatro pequeñas en medio de los andadores, a una de estas se desplazó el monumento del coronel Manuel Gutíerrez Zamora que antes ocupaba el centro de la Alameda.

Este diseño se conservo hasta 1939, cuando se prolongó sobre el parque la avenida Salvdor Díaz Mirón y se construyó sobre la esquina de la av. Prim y la calle Rayón una gran glorieta.

*

Parque Zamora pocos años después de haberse formado sobre la antigua Alameda, de la aún quedaban algunas palmeras. El monumento del coronel Manuel Gutiérrez Zamora, ya en su nueva ubicación, con el frente hacia la av. La Libertad (hoy, Diaz Mirón). Al fondo, a la izquierda, se ve el Cuartel y a la derecha, la escuela Josefa Ortiz de Dominguez. La postal fue utilizada en 1920.

Parque Zamora pocos años después de haberse formado sobre la antigua Alameda, de la aún quedaban algunas palmeras. El monumento del coronel Manuel Gutiérrez Zamora, ya en su nueva ubicación, con el frente hacia la av. La Libertad (hoy, Diaz Mirón). Al fondo, a la izquierda, se ve el Cuartel y a la derecha, la escuela Josefa Ortiz de Dominguez. La postal fue utilizada en 1920.

*

Alrededor de 1924, el parque se utilizó provisionalmente para mercado, mientras se construía el mercado Hidalgo. Al fondo, de izq. a der., están los edificios que quedaron del antiguo cuartel militar, ya convertido una parte como Palacio Federal. Foto compartida en facebook por: Ruben Rodríguez González.

Alrededor de 1924, el parque se utilizó provisionalmente para mercado, mientras se construía el mercado Hidalgo. Al fondo, de izq. a der., están los edificios que quedaron del antiguo cuartel militar, ya convertido una parte como Comandancia Militar (hoy, Palacio Federal). Foto compartida en facebook por: Ruben Rodríguez González.

*

Detalle de uno de los puestos provisionales colocados sobre el Parque Zamora, mientras se construía el mercado Hidalgo, alrededor de 1924.

Detalle de uno de los puestos provisionales colocados sobre el Parque Zamora, mientras se construía el mercado Hidalgo, alrededor de 1924.

*

Otra fotografía de alrededor de 1924, cuando era ocupado por locales comerciales, pero esta parte estaba libre, solo a la izquierda se alcanzan a ver unas mesas. La esquina del parque se ve es la que esta frente a la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje, calle Doblado y av. Prim. Al fondo, el parque Juarez, y entre las palmeras, el monumento de Benito Juárez; A la izquierda, el Salón de Variedades.

Otra fotografía de alrededor de 1924, cuando era ocupado por locales comerciales, pero esta parte estaba libre, solo a la izquierda se alcanzan a ver unas mesas. La esquina del parque se ve es la que esta frente a la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje, calle Doblado y av. Prim. Al fondo, el parque Juárez, y entre las palmeras, el monumento de Benito Juárez; A la izquierda, el Salón de Variedades.

*

Iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje vista desde al Parque Zamora, a principios de la década de 1920. Foto compartida en facebook por Patricia Castro.

Iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje vista desde al Parque Zamora, a principios de la década de 1920. Foto compartida en facebook por Patricia Castro.

*

Parque Zamora a mediados de la década de 1920. Al fondo la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje.

Parque Zamora a mediados de la década de 1920. Al fondo la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje.

*

Gasolinera de la Huasteca Petroleum Company en el Parque Zamora. Fotografía de Joaquín Santamaría.

Gasolinera de la Huasteca Petroleum Company en el Parque Zamora. Alrededor de 1928. Fotografía de Joaquín Santamaría.

*

Parque Zamora y la av. 5 de Mayo, alrededor de 1930 o finales de la década de 1920. En primer plano, uno de los varios kioscos que se levantaron alrededor del parque. Fotografía compartida por Ricardo Cañas vía facebook.

Parque Zamora y la av. 5 de Mayo, alrededor de 1930 o finales de la década de 1920. En primer plano, uno de los varios kioscos que se levantaron alrededor del parque. Fotografía compartida por Ricardo Cañas vía facebook.

*

Monumento del coronel Manuel Gutíerrez Zamora, a principios de la década de 1930. Al fondo, entre los árboles, se alcanza a ver la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje.

Monumento del coronel Manuel Gutíerrez Zamora, a principios de la década de 1930. Al fondo, entre los árboles, se alcanza a ver la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje.

*

Parque Zamora y la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje vistos desde la av. Prim, alrededor de 1930.

Parque Zamora y la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje vistos desde la av. Prim, alrededor de 1930.

*

La calle Hernán Cortés vista desde el parque Zamora, a principios de la década de 1930.

La calle Hernán Cortés vista desde el parque Zamora, a principios de la década de 1930.

*

Monumento del coronel Manuel Gutíerrez Zamora, en el parque del mismo nombre, a principios de la década de 1930. Autor probable de la foto: Manuel Bada.

Monumento del coronel Manuel Gutíerrez Zamora, en el parque del mismo nombre, a principios de la década de 1930. Autor probable de la foto: Manuel Bada.

*

Parte central del Parque Zamora en la década de 1930. Autor de foto: Manuel Bada.

Parte central del Parque Zamora en la década de 1930. Autor de foto: Manuel Bada.

*

Iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje vista desde el Parque Zamora, posiblemente, a mediados de la década de 1930.

Iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje vista desde el Parque Zamora, posiblemente, a mediados de la década de 1930.

*

Andadores del Parque Zamora en la década de 1930, cerca del lado de la calle Doblado.

Andadores del Parque Zamora, posiblemente en la segunda mitad de la década de 1930, cerca de la calle M. Doblado.

*

Fotografía aérea del parque Zamora y sus alrededores en 1932. Al centro del parque no observa el monumento de Manuel Gutiérrez Zamora, apenas se alcanza a ver una pequeña manche circular ¿Sera una fuente? ¿Donde estaba el monumento?. Foto: Fundación ICA.

Fotografía aérea del parque Zamora y sus alrededores en 1932. Foto: Fundación ICA.

***

Notas relacionadas:

3a. Serie de imágenes de la alameda de Veracruz (1892-1915)

2a. Serie: Fotos del Parque Zamora en Veracruz (1939-1950s)

***

Cientos de fotos antiguas de la ciudad de Veracruz en:

Fotografías históricas de Veracruz (Resumen)

*

*

 

1876: Pormenores de un incendio en Cosamaloapan.

23 julio 2016

Cosamaloapan 1876 incendio ferat correo de comercio 01 blog 01

*

El 6 de mayo de 1876, se incendió la despepitadora de algodón de Próspero Ferat, que estaba entre las calles de Hidalgo, Ocampo, Morelos y el callejón de la Maquina.

En dos periódicos de la ciudad de México se publicaron reseñas del incendio. A continuación se transcribe lo que dio a conocer el diario “El Correo del Comercio” el 19 de mayo.

Se respetó la ortografía del texto original.

*

Pormenores de un incendio en Cosamaloapam.

Dice un periodico de la Heróica:

“De una carta de un amigo nuestro ha recibido de dicho punto y que ha tenido la bondad de enseñarnos, extractamos con su permiso lo siguiente:

“Como a las doce y media del dia 6, la campana mayor de la Parroquia de esta población tocaba a fuego. El toque referido acudió la mayor parte del vecindario al lugar del incendio que era la casa del ciudadano Próspero Ferat, situada en la calle Principal, y en la cual existe una máquina de vapor que despepita algodon.

“A la actividad nunca desmentida del pueblo para acudir con su auxilio en los momentos de tales desastres, se debe el que no haya desaparecido completamente la parte de la población que queda al Norte de la casa incendiada, cuyas llamas arrojaba sobre los adyacentes el viento sur que en aquellos momentos soplaba con fuerza y sin interrupcion, lográndose, merced á inauditos esfuerzos, cortar el incendio como á las 3 de la tarde, aunque á costa de cuatro hombres heridos, dos de alguna gravedad y dos levemente y algunos accidentados de cansancio, resultado del mal que les ocasionaba el inmenso calor del sol y del fuego en medio del frente sur que corria.

“Aunque se salvó mucha parte del algodon que habia allí depositado, se quemaron siempre como cuarenta quintales de dicho téxtil. Tambien fueron presa de las llamas los dos cajones de despepitar, todo el maderámen de la maquinaria y una gran parte del edificio que fué preciso echar abajo para cortar el incendio, calculándose la pérdida total en seis ó siete mil pesos.

“No he podido averiguar la causa del siniestro, aunque se cree generalmente que ha sido obra de la casualidad.

“Cediendo á un sentimiento de justicia, debo consignar aquí, que uno de los primeros que llegó al lugar del incendio fué el jefe político y comandante militar C. Marcelo Leon con alguna fuerza de las que existen en esta cabecera, despues de haber situado en lugares convenientes otra parte á fin de evitar una sorpresa.

“Tanto el jefe político, como el vecindario se han portado de una manera admirable.”

Fuente de texto: El Correo del Comercio, México, 19 de mayo de 1876, p. 2

***

Notas relacionadas:

1876: Incendio en despepitadora de Cosamaloapan.

Cosamaloapan y la Cuenca del Papaloapan. (Resumen)

Biografía de Juan Malibrán (1710ca -1766)

21 julio 2016
Documento de 1752 con el que se hace constar que vivía en la Nueva Veracruz y no en la ciudad de México.

Documento de 1752 con el que se hace constar que vivía en la Nueva Veracruz y no en la ciudad de México.

*

Juan Malibran ciudadano francés y naturalizado español en 1758, vivió en la Nueva Veracruz desde 1745 a 1766, año en que murió. Su apellido es conocido hasta la actualidad por la leyenda de la Condesa de Malibrán y físicamente en la ciudad llevan este nombre una laguna, un mercado y una calle. Juan tuvo varios hijos pero el apellido no se perpetuo en la actual ciudad de Veracruz, sino en el estado de Tamaulipas. La calle es en donde estuvo la casa principal del rancho que en el siglo XVIII se conoció como Santa Bárbara y en el siglo XIX y XX , como Rancho o hacienda de Malibrán.

Desde el siglo XIX se le ha considerado con el título de “Conde” lo que es falso y se puede comprobar con el cuadro genealógico que proviene de una familia de comerciantes. Así mismo, se le ha considerado como esposo de Beatriz del Real, igualmente falso, ya que él fue esposo de la hermana de Beatriz: María Magdalena.

*

Datos biográficos.

Juan Malibrán y Bosques nació a principios del siglo XVIII, posiblemente, alrededor de 1710,  en la ciudad de Pézenas, perteneciente a la diócesis de Agne, ubicada al sur de Francia y cerca de la frontera con España. Sus padres fueron Jean Antoine Malibran (nació en 1680) y Jeanne Bosc (o Bosque) quienes se casaron el 1 de marzo de 1707 y cuando menos, tuvo un hermano: Antoine.

En algún momento, Juan castellanizó su nombre, ya que el original era: Jean Malibran. En los documentos de la década de 1750, hizo lo propio como los de sus padres y hermano, quedando como Antonio,  Juan Antonio Malibrán y Juana Bosques. ()

Siendo muy joven emigró a Cádiz, España, con sus tíos Michel y Jean Barthélemy quienes tuvieron en sociedad un negocio a partir de 1728. Hacia 1739, el giro de su negocio era la mercería: algodones, sedas, guantes, delantales, botones, flores artificiales, etc. La unión de sus tíos se disolvió pero los negocios de la familia Malibrán en Cádiz continúo por todo el siglo XVIII. En 1747, Antoine Malibran y Bosques,  hermano de Juan, laboraba con su tío Jean-Barthélemy. ()

Juan Malibrán y Bosques se estableció en la Nueva Veracruz en 1745, para ese momento, Juan tendría alrededor de 35 años. Es muy probable, mantuviera el mismo giro comercial que sus tíos en Cádiz.

A partir de 1751, su estancia en la nueva España peligró debido a una cédula real emitida el 6 de marzo de 1750, en donde el rey pidió al virrey “…se observaran y cumplieran puntualmente las leyes dispuestas por el título 27. libro 9. de la Recopilación de las leyes de Indias sobre prohibir el pase y residencia de los extranjeros en el virreinato,…” () El nombre de Juan apareció en la lista de extranjeros  del 2 de septiembre de 1751, como:

“José Malibron, con tienda calle Santo Domingo, cajero francés.” ()

Evidentemente hay un error con el nombre, pero no se puede determinar si así está en la lista original o se hizo mal la transcripción.

Llama la atención que el Consulado de México lo tenía registrado con tienda en esa ciudad, sin embargo, en 1757 el declaró que residía en la Nueva Veracruz desde 1745, posiblemente haya sido temporal su estancia en México.

El arresto no se llevó a cabo por no localizarlo. Pidió ayuda a su hermano de Cádiz quien  preparo una serie de documentos con vista a obtener su naturalización. En agosto de 1754, se presentó la solicitud ante el Oidor Domingo Valcárcel quien resolvió favorablemente y mando el expediente al Consejo de Indias para su consideración, dio a Malibrán 2 años para obtener su carta de naturalización del Consejo, mientras tanto, ordeno que no se le molestare. El Consejo rechazó darle la Carta y ante nueva solicitud, se le volvió a negar por no estar casado.  Malibrán pidió tiempo para casarse, lo que es nuevamente rechazado. El 25 de junio de 1757, se casó y por cuarta ocasión pide su naturalización. Finalmente y después de 7 años, en octubre de 1758 de emite la real provisión que lo acredita como español.

Juan Malibrán se casó con María Magdalena del Real, española pero natural de la Nueva Veracruz, hija del capitán Gonzalo del Real, que ya era difunto, y Anna de Herrera. Magdalena era hermana de Beatriz del Real y sobrina del cura beneficiado de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora y Comisario de la Inquisición, Miguel Francisco de Herrera. Uno de los testigos de la boda fue Lorenzo de Arrinda, esposo de Beatriz.

En su matrimonio tuvieron 5 hijos: María Josepha Catharina (bautizada el 3 de mayo de 1758), Manuel María (b. el 20 de mayo de 1760), María Magdalena Josepha (b. el 4 de febrero de 1762), María del Carmen Anselma (b. el 22 de abril de 1764) y Juan Ignacio María (b. el 1 de agosto de 1765).

Era común que muchos recién nacidos fueran entregados a diversas familias para su crianza. No se especifica quienes hacían la entrega, pero seguramente la mayor parte se haría por petición de las madres, por haber sido procreados fuera del matrimonio o por extrema pobreza, denominándolos “expositos” o “expuestos”. La familia Malibrán Real no fue la excepción, el 29 de enero de 1760, se bautizó a una niña expuesta en su casa. La madrina fue Ana del Real.

La actividad comercial le generó utilidades que invirtió en propiedades. En 1754 presento pruebas de que poseía bienes raíces. En 1761, compró el rancho Santa Bárbara al bachiller Antonio Berdeja y el 14 de mayo de 1764 tomó posesión de él. Otra propiedad que se conoce poseía Juan, era la casa de la calle de la Amargura, que se la había comprado a Vicente Paredo, guarda de la Real Contaduría, Grúa y Contratación. Seguramente, tenía otros bienes pero por ahora, no se pueden especificar su valor o especificaciones.

Juan Malibrán falleció a principios del año 1766, y aunque su familia había crecido de manera constante y ya tenía 5 hijos, parece que sus negocios no habían sido tan fructíferos.  No se sabe con certeza el monto de sus deudas y el origen de ellas, pero rebasaban el valor de sus propiedades.

El 14 de febrero de 1766, los acreedores iniciaron el inventario y posterior remate de sus bienes que no alcanzaron a cubrir todas las deudas. El rancho Santa Bárbara no se vendió en esa ocasión, sino hasta febrero de 1768 a Beatriz del Real, cuñada de Juan Malibrán, en 10 mil pesos a pagar en 3 años. La casa de la calle de la Amargura, se puso en remate el 10 de marzo de 1767, adquiriéndola Luis de Astudillo, pero ya en 1771 la poseía Beatriz.

Viuda y sin propiedades, María Magdalena es apoyada por su hermana Beatriz. En 1771, le tenía asignados varios esclavos que trabajaban por jornal, también le pagaba la renta de la casa donde vivía y a partir de 1774, vivió en la pequeña casa que construyó Beatriz en la calle de la Condesa (hoy, Esteban Morales). Sobrevivió a su esposo por más 12 años, falleciendo en 1778. Su entierro fue el 14 de diciembre en la capilla del Patriarca San José de la iglesia parroquial.

Los hijos más pequeños murieron antes que ella: María del Carmen se enterró el 20 de marzo de 1771 y de Ignacio no se sabe la fecha.

María Josepha, llego a la edad adulta pero aún en 1802 no se casaba.

María Magdalena se casó con Patricio Fernández en 1780, y tuvieron cuando menos a 6 hijos: Patricio María Sotero Ramón Vicente (1781), Jacinto Josef Andrés (1782), María Josefa Clemencia (1784), Patricio María Damaso (1785), y José María Teofilo (1788), que nacieron en la Nueva Veracruz y María Merced que nació en Orizaba. María Magdalena murió alrededor de 1809.

Manuel hizo carrera militar, primero como cadete en el Regimiento de Dragones de México entre 1782 y 1785, después como alférez segundo de la 2a compañía volante de la Colonia del Nuevo Santander (hoy, estado de Tamaulipas, parte de Nuevo León y sur de Texas) entre 1785 y 1788, año en que solicitó su baja por resultar herido en un enfrentamiento con “indios barbaros”. Se le concedió a partir del 1 de enero de 1789, gozando de fuero militar y derecho a usar el uniforme, pero sin sueldo. Se asentó en Villa Escandón (Cd. Xicotencatl, Tamaulipas), en donde aún hay descendientes que llevan el apellido Malibrán.

*

(en proceso)

Referencias documentales y bibliográficas:

Archivo General de la Nación.

Jahier, Hugues. – L’horlogerie genevoise dans la Cadix de l’âge d’or: la clientèle Dufalga / Hugues Jahier. – In: Genava, 52, 2004, p. 119–132.

Nunn, Charles F., Foreign Immigrants in Early Bourbon Mexico, 1700-1760, Cambridge: Cambridge University Press, 2003, pp. 99-101.

Pedro Pérez Herrero, “Actitudes del Consulado de México ante las reformas comerciales borbónicas (1718-1765)”, en Revista de Indias, Sevilla, núm. 171, enero-junio, 1983, pp. 172-173.

Cuadro genealógico de Juan Malibrán (Jean Malibran)

Cuadro genealógico de Juan Malibrán (Jean Malibran)

***

Notas relacionadas:

Dar click sobre imagen para leer todo sobre

Veracruz banner Malibran Beatriz del Real 01

Biografía de Beatriz del Real (1730ca-1802).

9 julio 2016
Ruinas del rancho Santa Bárbara propiedad de Beatriz del Real desde 1768 a 1802. En el siglo XIX, se conoció como rancho de Malibrán. Grabado hecho en base a un dibujo de George C. Furber de 1847.

Ruinas del rancho Santa Bárbara propiedad de Beatriz del Real desde 1768 a 1802. En el siglo XIX, se conoció como rancho de Malibrán. Grabado hecho en base a un dibujo de George C. Furber de 1847.

*

Beatriz del Real es el nombre de una dama que vivió en la Nueva Veracruz en el siglo XVIII. Mujer que nació dentro de una familia, no rica pero si de la élite militar del puerto y en ese ámbito castrense estuvo cuando menos la mitad de su vida;  la otra parte de su vida, la desarrollo dentro del ámbito del comercio, como esposa de un negociante y como empresaria, forjando un modesto patrimonio, que propicio el que se dieran desencuentros con la familia del esposo.

Ella murió en 1802 pero por algún motivo no fue olvidada y pronto se generó una leyenda donde era la protagonista. La leyenda no resaltaba sus valores como mujer emprendedora o religiosa, sino algunos aspectos de su vida que pudieron ser comunes en la época pero que en la imaginación popular, se exageraron o deformaron, además de aumentarle otros. Difícilmente se podrá saber quién genero los primeros rumores,  sin embargo al repasar su vida podría insinuarse que habrán salido del ámbito familiar del segundo esposo. La versión más antigua de la leyenda data de 1861 y al paso de más de 150 años surgieron otras versiones, modificándose de acuerdo a la imaginación de cada autor que la escribió.

En esta biografía se trata de indagar en base a la documentación histórica lo que hizo Beatriz del Real durante su vida para que por contraste de lo que se cuenta de ella, se tenga una idea  aproximada del grado de deformación al que se ha llegado en las supuestas leyendas.

Los datos detallados de su vida familiar y personalidad  no se pueden tener pero si hay indicios en varios documentos con los que  se puede armar la historia más completa conocida hasta el día de hoy.

Este es un primer bosquejo de la vida de Beatriz, seguro que con el paso del tiempo seguirán surgiendo datos, sobre todo de los documentos del Archivo Histórico de la ciudad de Veracruz.

Primera etapa.

 1730s-1765

Beatriz del Real nació en la ciudad de Veracruz. Hija legítima del capitán Gonzalo del Real y de Anna de Herrera, tuvo varios hermanos pero solo se conoce el nombre de dos: Blas y María Magdalena, quien en 1757 se casó con Juan Malibrán.

En 1751, Beatriz se casó con Lorenzo de Arrinda, quien era militar y que ese mismo año fue ascendido a segundo teniente de una de las compañías de infantería del batallón de la Corona.

La fecha de su nacimiento sigue siendo una incógnita, aunque puede estimarse alrededor de 1730, más o menos 5 años.  Eso se sustenta, porque al momento de su matrimonio debió tener cuando menos una edad mínima de unos 15-16 años, lo que lleva al año de 1735-1736. La edad máxima es difícil de suponer  pero bien podría ser mayor a los 20 años, porque si bien muchas muchachas se casaban a temprana edad, otras no tanto, muchas veces veían pasar el tiempo por la dote que tenían que entregar al que las desposaba, entre otras circunstancias. Así que de manera tentativa no suena ilógico señalar su nacimiento alrededor de 1730.

Beatriz durante su matrimonio con Lorenzo tuvo cuatro hijos, uno de ellos se llamó Juan Nepomuceno María, bautizado el 23 de junio de 1754. Se desconoce el año en que murieron, lo único seguro es que fue antes de 1771.

Las actividades en que se ocupó Beatriz durante su matrimonio con Lorenzo no se saben por falta de documentos que lo avalen, sin embargo, puede suponerse que se ocupó en su hogar.  Las actas de bautismo de esa época, dejan asomarse a parte de su vida social. En 1754, Lorenzo y Beatriz se hicieron compadres de Narciso Baldovino, capitán comandante del batallón de la Corona, mismo en donde servía Lorenzo. En 1756, fue madrina de una hija de Juan Antonio González y Anna Herrera, quien tenía el mismo nombre de la madre de Beatriz, por lo que podría tratarse de una prima hermana. En 1760, fue madrina de una hija del teniente Juan Francisco Camino y de Luisa Josepha Sánchez, seguramente compañero de Lorenzo.

En esta época, no solo fue comadre de españoles, también lo fue de pardos: en 1762 fue madrina  del hijo de Joseph Siscara y de María García, y en 1764, de la hija de Pedro Martir Casarin y de María Josepha Ramona Quirina. En otras actas de bautismo, solo aparece su esposo como padrino, seguramente Beatriz habrá tenido alguna relación social con los compadres de él.

Especial mención merece la relación con su hermana Magdalena, Beatriz fue madrina de uno de sus hijos: Manuel María en 1760, pero Lorenzo lo fue de cuatro, quien además fue testigo en la boda de Juan Malibrán y Magdalena. Lo que deja ver una relación estrecha entre ambos matrimonios. Otras dos madrinas de los hijos de Magdalena fueron Anna María de Herrera, que si no era la mama de Magdalena, era alguna prima; y Ana Real, sobre esta Ana queda la duda si era hermana o alguna prima de Beatriz y Magdalena. En 1757, la madre de ambas, Anna de Herrera todavía vivía.

Esto sin dejar de lado que Beatriz era sobrina de Miguel Francisco de Herrera, cura beneficiado de la parroquia de la Asunción y comisario del Santo Oficio de la Inquisición desde 1752 hasta su muerte en 1777.

Todo ello plantea una amplia y cercana red familiar por el lado materno de Beatriz

La administración de sus bienes, ya sean los de su dote o la herencia de su padre,  la debió llevar su marido, como se puede presumir del siguiente dato: En 1761, se atribuye la propiedad del esclavo Gonzalo Real a Lorenzo, sin embargo por el nombre se deduce que ese esclavo debió ser comprado por el padre de Beatriz y como para ese año ya había muerto, la propiedad debía ser de Beatriz y no de su esposo.

En estos años se encontraron tres actos que muestran el lado humano de Beatriz o en todo caso del matrimonio de Beatriz y Lorenzo. Lorenzo otorgó la libertad a dos niñas de sus esclavos Gonzalo del Real y Magdalena Sánchez al momento de bautizarlas en 1761 y 1763, que si en realidad eran de Beatriz, seguramente fue con su consentimiento. Esto junto con que fue madrina de niños pardos, refleja su cercanía y no odio hacia ellos. Otro hecho, fue haber aceptado en su casa a una niña expuesta en 1754.

Lorenzo murió entre mayo y diciembre de 1765, no se conoce que tuviera otros parientes cercanos en Veracruz. Lorenzo fue militar, el año de su ingreso a la milicia se desconoce pero en el periodo de 1744 a 1763, ascendió paulatinamente. En 1744 era alférez del batallón de la marina.  En 1751 se le nombró segundo teniente de una de las compañías de infantería del batallón de la Corona, en 1754, además era ayudante del batallón. En 1757 se le nombro ayudante mayor o primer ayudante, y finalmente en 1763,  capitán de infantería del mismo batallón. También, tenía conocimientos sobre la madera usada para arbolar navíos, así en 1756 se le comisionó para ir al río Papaloapan y determinar si era conveniente trasladar allí la madera cortada en el río Coatzacoalcos. El 15 de mayo de 1765, emite su opinión sobre unos palos de arbolar podridos que se habían enviado a la Habana. A finales de la década de 1750 y la siguiente, se le menciona en varios documentos, por cuestiones de deudas.  Las descripciones de las fichas del Archivo General de la Nación, no son explicitas pero parece que la deuda fue heredada por su suegro Gonzalo del Real.

Segunda etapa.

1766-1771

Al quedar viuda, la vida de Beatriz da un giro y se vuelve más pública, como lo evidencian los múltiples documentos.

Empezando, por los tramites de su pensión que al parecer no tuvieron contratiempo y el 23 de enero de 1766, el gobernador Felix de Ferras avisa al virrey que el día 16 dio la orden a los oficiales reales que se pague a Beatriz el medio sueldo que le corresponde del Monte Pío Militar. Así mismo, le notifica que ya dio aviso a la viuda.

Casi de inmediato, Beatriz dio muestras que sus inconformidades las daba a conocer. En los siguientes días pidió que se le evitara pagar un peso al escribano de registro por la carta de pago que debe formalizar cada vez que reciba su pensión.  El 12 de febrero, el gobernador Felix de Ferras avisa al virrey que le parece justa la solicitud y además, hace extensiva la excepción del pago a todos los casos semejantes. El día 19, el virrey aprueba lo hecho por el gobernador.

Entre mayo de 1766 y abril de 1768, se siguió una demanda contra los bienes de Lorenzo por liquidación y ajuste de cuentas que dejo pendientes el capitán Gonzalo del Real. La descripción de la ficha del catálogo del Archivo General de la Nación no aclara como se resolvió, en este caso lo importante radica en que fue un pleito que debió enfrentar Beatriz.

A principios de 1766, falleció su cuñado Juan Malibrán. Los acreedores remataron todos sus bienes para recuperar su dinero, excepto el rancho Santa Bárbara por no encontrar comprador. El rancho tenía una extensión de unas 16-17 hectáreas, a unos 2.5 kilómetros al sur de la ciudad de Veracruz,  mismo que el siglo XIX, fue conocido como rancho o hacienda de Malibrán. Estaba dedicado a la cría de ganado mayor pero, también, tenía dos hornos para hacer ladrillos y cal.

En febrero de 1768, ante el deterioro que estaba teniendo, los acreedores decidieron venderlo a Beatriz del Real en 10,000 pesos a pagar en un plazo de 3 años. En poco tiempo, Beatriz reactivo la producción de cal, teniendo su primer contrato con la Real Hacienda en 1769 y empezó a entregar cal el 2 de septiembre para las obras de Su Majestad que se realizaban en la ciudad y en el castillo de San Juan de Ulúa.

En este periodo, construyó “…un polvero de quarenta varas de largo y una galera poco mas chica de cal y canto, cuio costo ascendio a seis mil pesos poco mas o menos…”

Este fue su inicio como fabricante de cal, actividad que desempeño en las siguientes tres décadas.

En este periodo, también, adquirió la casa de Juan Malibrán. En 1767, la casa salió a remate y la compró Luis de Astudillo, posteriormente pasó a manos de Beatriz. La casa se ubicaba en la calle de la Amargura.

1771-1785

El 5 de mayo de 1771, después de 5 años de viudez, Beatriz se casó con Miguel Laso de la Vega. Ella rondaba los 40 años y él tenía 59 años. Miguel era comerciante que había tenido varios contratos con el gobierno virreinal.  En 1770 había quedado viudo de Josefa Bartola Brito y Zavala, tenía 7 hijos: José María, Miguel (1745), Pedro (1750), Rafael (1753),  María Guadalupe, María Soledad (1755) y María Josefa.  Al momento de casarse con Beatriz, varios ya eran adultos pero otros todavía eran adolescentes, que tuvieron que convivir bajo el mismo techo con ella. José María era presbítero y en las siguientes décadas llego a ser cura beneficiado de la parroquia y Comisario de la Inquisición; Miguel era capitán del Regimiento de España y vivía en México, Pedro era capitán y Rafael, alférez del mismo regimiento, ambos vivían en Veracruz. En 1787, en el testamento de María Soledad se consigna la existencia de un niño negro que Beatriz regaló a su hijo mayor.  Además, en algún momento de la convivencia, Beatriz regalo a sus hijastras alhajas de oro, perlas y diamantes.

La relación con su hermana Magdalena y sus dos sobrinas es muy cercana y de ayuda hacia ellas, ante la precaria situación económica en que quedaron tras la muerte de Juan Malibrán. En 1771, cuando se casó Beatriz, dejo varios esclavos fuera de la entrega que hizo a su marido para que el dinero que ganaban por trabajar externamente sirviera para la manutención de Magdalena y sus hijos. En 1773, Beatriz compró y reparo una casa pequeña en la calle de la Condesa, en donde vivió su hermana hasta su muerte en 1778. Las dos hijas de Magdalena, María magdalena y María Josepha se fueron a vivir con Beatriz y la casa se rentó con el fin de que el producto fuera para ellas. Manuel, el hijo varon de Magdalena,  parece que ya vivían por separado. En 1780, Magdalena se casó con Patricio Fernández y Josepha de fue a vivir con ellos, pero la relación siguió siendo muy cercana. Beatriz fue madrina de dos hijos de su sobrina María Magdalena, y durante el pleito que Beatriz tuvo con su esposo Miguel, Patricio fue su apoderado defensor. Esta cercanía continuó hasta la muerte de Beatriz, ya que la nombra  a Josefa como una de sus albaceas y beneficiaria del remanente de su caudal. María Josefa, igualmente fue madrina de uno de los hijos de su hermana Magdalena.

En esta etapa también recibe la ayuda de su tío el cura beneficiado de la parroquia, Miguel Francisco de Herrera, para adquirir la casa de la calle de la Condesa y parte de su herencia en 1777.

En este periodo, continúa estableciendo relaciones de compadrazgo como en 1778, donde es madrina de la hija de Christoval Tamaris Ramos, médico del hospital real de San Carlos y de  Rosa de Lon Mesura de Ybarra.

Además de las actividades cotidianas, familiares y amistosas, Beatriz tiene una activa participación en algunas construcciones propias y de su esposo, aunque desde el inicio de su matrimonio dejo en mano de su marido sus bienes patrimoniales.

Al parecer, todavía no se casaban Beatriz y Miguel y ya él participaba en los negocios de ella, pero es a partir de su casamiento que ella hace entrega total de sus bienes, así del rancho Santa Bárbara, como de los esclavos, dinero en efectivo, etc.

El 25 de mayo de 1771, unos días después de su casamiento, Miguel Laso de la Vega hace su primera entrega de cal para las obras reales, así mismo hará los siguientes contratos y cobros hasta el 24 de septiembre de 1785, en que ella vuelve a retomar el control.

A diferencia de su primer matrimonio, en varios casos ella se hizo cargo directamente de algunos asuntos, como en 1773, cuando  pidió se le pagase el medio sueldo que le correspondía como viuda del capitán Arrinda, ya que no se le quería pagar por no haber pedido licencia para contraer segundas nupcias a la Junta de Gobierno del Monte Pio Militar .

En 1773, adquirió y reconstruyó una pequeña casa en la calle de la Condesa, haciéndolo para beneficiar a su hermana y sus hijos.

En 1775, solicitó al cabildo de la ciudad  se le concediera un sitio en Punta de Diamante, lo que le fue concedido a cambio de pagar una renta por el piso al Ayuntamiento, allí construyó dos casas bajas de piedra. La propiedad estaba a su nombre pero la administración de las rentas la llevó su esposo Miguel.  También, ese año requirió y se le dio un permiso para construir una casa a extramuros, seguramente en la hacienda de Santa Barbara.

También, intervino con su dinero en las adecuaciones de una casa de su marido ubicada en la esquina de la actual av. Independencia y la calle Juárez. Participó en la compra del mesón llamado Nochebuena ubicado cerca de la Puerta México, aunque al final decidió que solo fuera de su esposo. En Medellín, construyó 4 cuartos junto a una casa propiedad de su cónyuge.

Todo esto, indica que aunque entregó sus bienes para que los administrara Miguel Laso de la Vega, ella seguía participando activamente en la adquisición y aumento de sus propiedades.

1785-1802

En 1785, hay una separación del matrimonio después de casi 14 años de unión, en ese momento ella contaba con unos 55 años y él con 73 años. Las disputas se generaron por el patrimonio con que disponía cada uno de ellos.  Los numerosos hijos del primer matrimonio de Miguel Laso de la Vega tuvieron disputas con Beatriz, lo que la llevo a solicitar de manera judicial se hiciera la separación de bienes, y le fuera entregado lo que llevo al matrimonio, además de lo adquirido durante el matrimonio, así como con las cuentas de cada uno de ellos. Los hijos de Magdalena, hermana de Beatriz, no se mencionan dentro de la disputa, pero seguramente no serían ajenos a estos alegatos.

No se conoce, cuando iniciaron los enconos, ya que Beatriz parecía tener buena relación con sus hijastras. Es probable, los numerosos hijos del primer matrimonio de Miguel, preveían el pronto deceso de su padre y trataban de hacer uso de sus bienes, entre ellos los de Beatriz, lo que habría despertado el recelo de ella. Será difícil determinar con certeza las relaciones personales cotidianas entre ellos que llevaron a la ruptura, pero esta historia no suena muy diferente a tantas que suceden en la actualidad.

Beatriz durante el proceso manifestó cuando menos dos veces ante el gobernador de la ciudad y por medio de cartas personales a su esposo, su disposición de restablecer la unión mtrimonial, tal como lo expone en un careo que tuvieron el 21 de agosto de 1788:

“…Doña Beatris Real exponiendo varios pasaxes que no contradijo Don Miguel, todos relatibos a manifestar haver estado siempre dispuesta y llana a restituirse a la reunion, que solo ha embarasado y no a tenido efectto por su parte, respecto a no querer su esposo don Miguel separarme de sus hijos y nietos, y si que doña Beatris viba en compañia de ellos, a que em manera alguna a querido no puede condesender respecto a la poca fidelidad que le han guardado; expuso assi mismo ser constante a su Señoria que en junta o careo igual a este hecho o celebrado por orden de la Real Audiencia expreso esto mismo: dijo tambien que al efecto de vibir con su exposo a de haver practicado barias dilixencias que los traxeran a la paz, le a escripto dos cartas una que se haya en los autos, y otra que para en su poder a las que contexto don Miguel Lazo : que aun no hera tiempo de que viniera a su compañia.= Don Miguel Lazo expuso, no contextar en este particular, y si reproducir la que antes de ahora tiene dicho, que por esta rason, y otras que reprodira en derecho en el tribunal de donde dimana esta providencia; se sobreseyese en este punto.”

En otra ocasión, el 6 de septiembre,  Beatriz dio muestra de ser respetuosa y tenerle afecto a su esposo al salir en su defensa:

“Ynmediatamente su esposa Doña Beatriz Real suplico a S.S. no se extrachara a Don Miguel Lasso, y se sobreseyese en este punto.”

Esto ocurrió ante la presión que le hacían el apoderado de ella y el gobernador para que contestara con precisión el cuestionamiento sobre si había recibido ciertas cantidades de dinero.

Esto dos hechos retratan a una Beatriz humana, diferente a la mujer dura y cruel de la leyenda, pero sobre todo con la intención de salvaguardar su matrimonio.

Aun con ello la disputa siguió y parece término hasta 1791, 6 años después de su inicio. La documentación con los detalles de todo el proceso consta de varios cientos de fojas que hacen difícil presentar un resumen, pero puede decirse que aunque parecía fácil y sencilla la petición de Beatriz de que le fueran devueltos los bienes que llevo al matrimonio que incluían bienes muebles inmuebles y hasta seres humanos. En los 14 años de matrimonio estos no se conservaron intactos. El rancho necesito de pago de deudas, reinversiones o habilitado, en lo que el esposo alegaba había puesto de su caudal y requería su reintegro. En las casas además de los ingresos por rentas, se tenía que descontar las reparaciones, o inversiones en su construcción; muchos muebles sufrieron el desgate de los años, otros se adquirieron durante el matrimonio, por lo que había que detallar quien y como se compró o llego al matrimonio. En cuanto a los esclavos, algunos murieron, otros fueron vendidos, por lo que determinar que sucedió con cada uno de ellos y como se usó el dinero producto de su venta, complicaba hacer las cuentas, lo mismo sucedió con el dinero en efectivo, las joyas. Si toda la actualización del costo y destino de cada uno de los bienes era complicado, a ello hubo que sumarle la mala situación económica de Miguel Laso de la Vega.  Que también pudo ser uno de los motivos originales del pleito y del retraso en la devolución del patrimonio de Beatriz.

La justicia desde el principio dio la razón a Beatriz y ordenó a Miguel que devolviera a su esposa los bienes.

Entre agosto y diciembre de 1785, le entregó a Beatriz el  rancho Santa Bárbara, la casa de la calle de la Amargura, así como bienes muebles, quedado pendientes de hacer cuentas sobre los ingresos y egresos habidos durante el matrimonio, ademas de diversos bienes muebles  o su equivalente en dinero que siguió reclamando Beatriz, los que tuvieron que esperar varios años en finiquitarse.

El 24 de septiembre de 1785, casi dos meses después, reinicia la entrega de cal para las obras reales, continuando con ello hasta fin de diciembre de 1786, que por algún motivo no aclarado, se interrumpió.

El 24 de enero de 1788, los Ministros de Real Hacienda, y cajas de la Nueva Veracruz y puerto de San Juan de Ulúa certificaron que desde 1768 hasta 1786, Beatriz había proveído de cal para las obras reales: de la muralla, la del hospital de la tropa San Carlos, la construcción de los nuevos almacenes, garitas de las tres puertas: México, Nueva, y Merced, composiciones del cuartel de dragones, y casas cuarteles de la tropa de infantería y otras de la misma naturaleza, como asimismo para las de la real fuerza y castillo de San Juan de Ulúa.

Seguramente, continúo produciendo cal para su venta a particulares, pero siempre con la intención de contar con entregas seguras y constantes que le dieran estabilidad a su empresa.

En julio y septiembre de 1790 se dirige al virrey conde de Revillagigedo solicitando le sea adquirida la cal que producía en su rancho, alegando que era su única fuente de manutención.  En ambas ocasiones, los ingenieros encargados de las obras del Rey se negaron a recibir la cal por no ser necesarias, ya que según ellos contaban con la suficiente.

En 1796, Beatriz vuelve a dirigirse al virrey, en este caso al marqués de Branciforte, para que le sean tomadas la fanega de cal que pueda producir en su fábrica, el virrey lo aprobó pero las autoridades locales después de varios meses se lo negó con la misma justificación que en 1790.

Esto no impidió que le compraran cantidades menores como lo demuestra un recibo del 22 de abril de 1797, en donde Luis Rafan, sobrestante de las obras reales, pagó a Domingo Josef Rubio 56 pesos y 2 reales por 150 fanegas de cal para la obra de composición de Casamata. La cal fue producida en la hacienda de Beatriz.

El 15 de octubre de 1794, Beatriz se dirige al virrey para solicitarle 12 indios mecos para su hacienda, exponiéndole que hacía días la tenía sin uso por escasear los trabajadores de campo. En esta ocasión le fueron negados, pero años antes había tenido otros que habían fallecido. No se sabe cuántos, ni cuantas veces le repartieron indios mecos, pero se tiene el dato que en 1781, su esposo había solicitado 6 indios.

En 1800, solicito se le concediera una asignación del Ramo de Vacantes Mayores y Menores, por encontrarse en las mayores necesidades. No le fue concedida.

Todo esto hace constar que esta última etapa de su vida como empresaria no le fue del todo bien y no escasearon los problemas, como el que tuvo con el ayuntamiento de la ciudad de Veracruz, que en su intento de mejorar las instalaciones que llevaban agua a la ciudad desde la laguna inmediata al rancho le ocasionó daños. En agosto de 1797, el rancho se inundó porque al construirse la presa sobre la laguna de Malibrán no se verificaron los niveles que alcanzaría el agua en temporada de lluvias. En marzo de 1798, Beatriz expuso al ayuntamiento los daños de la inundación, buscando le cubriera los daños y gastos que tuvo que hacer para desalojar el agua, buscar los animales que huyeron de su terreno. En los siguiente años, continuo con estos problemas.

En cuanto a su vida familiar en esta última etapa de su vida, poco se puede saber. La pareja vivió separada, no hubo divorcio. En 1795, Miguel murió siendo marido de Beatriz. El 28 de noviembre fue enterrado en el camposanto de la capilla del Santo Cristo del Buen Viaje. Nombro por herederos a sus hijos, y por supuesto, Beatriz quedo fuera de los beneficiarios.

Al dejar la casa de Miguel, no se sabe con certeza a donde se mudó pero es muy probable que viviera en la casa de la calle de la Amargura, que era de su propiedad. En 1790 las cartas las firma desde su rancho de Santa Bárbara, por lo que seguramente allí vivía. En 1796, residió en Xalapa, lugar en donde vivían dos hijas de su fallecido esposo, ¿Acaso hubo cierto acercamiento entre ellas? Parece que si, como lo demuestra el que en su testamento, al pedir que después que su heredera Josefa Malibrán falleciera, el remanente de su capital se distribuyera entre las mujeres necesitadas de su esposo fallecido, en caso que no hubiera parientas suyas en primero y segundo grado.

En esta etapa de su vida la religión también ocupó gran parte de su tiempo ya que era hermana profesa de la tercera orden de San Francisco, y pertenecía a 7 cofradías y archicofradías de la ciudad:  la Archicofradía del Santísimo Sacramento, la cofradía del Patriarca Señor San José, la cofradía del Santo Entierro de Cristo y Soledad de María, cita las tres en la iglesia parroquial; la Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario, la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, ambas en el convento de San Francisco; de la cofradía de la Pura y Limpia Concepción y de la cofradía de Nuestra Señora del Carmen en el convento de la Merced. No se sabe cuándo ingreso a cada una, es muy probable que en varias de ella haya entrado por influencia de su esposo Miguel Laso de la Vega, que igual perteneció a varias cofradias e incluso llegó a ser mayordomo.

Además de que toda su vida tuvo relación familiar y amistosa con la jerarquía eclesiástica: Los dos comisarios de la Santa Inquisición y curas beneficiados de la parroquia de la segunda mitad del siglo XVIII, fueron familiares: Miguel Francisco de Herrera era su tío, hermano de su madre (comisario de 1752 a 1777) y José María Laso de la Vega (comisario de 1777 a 1796ca) era su hijastro, hijo de su segundo esposo. El fray Agustín de Burgos, de la orden de San Agustín y notario de la inquisición, tenía parentesco con Beatriz, pero no sabe en que grado. Seguro que mantuvo amistad con varios sacerdotes, pero por el momento solo se puede comprobar la amistad y confianza con el presbítero Esteban Antonio de Burgos, teniente de cura en la capilla del Santo Cristo del Buen Viaje, que fue uno de sus albaceas y que por el apellido puede suponerse que era su pariente.

Beatriz falleció el 14 de septiembre de 1802 y fue enterrada al día siguiente en la entrada de la capilla del Santo Cristo del Buen Viaje.

*

(En proceso)

Referencias documentales y bibliográficas:

Archivo General de la Nación.

Archivo de la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora digitalizado en www.familysearch.org

Margarita de la Cruz del Ángel, et al., Catalogo de documentos coloniales 1608-1810, México : Archivo General de la Nación : Archivo Histórico de la Ciudad de Veracruz, 1993.

***

Notas relacionadas:

Dar click sobre imagen para leer todo sobre

Veracruz banner Malibran Beatriz del Real 01

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 238 seguidores