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1969: Buscando la fecha de fundación de la Villa Rica de Veracruz.

24 abril 2015
Recreación de la fundación de la Villa Rica de la Veracruz.

Recreación de la fundación de la Villa Rica de la Veracruz.

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Comentarios desde España.

Por Juan José González F.

Como lo anuncie en mi anterior colaboración de Aportaciones para la historia de Veracruz, escribo hoy, un primer comentario desde España, para ser más preciso desde Madrid. Mi primer punto de contacto en la difícil tarea que me encomendó la Universidad Veracruzana, con el fin de investigar la fecha exacta de la fundación de la primera Veracruz en el año de 1519.

La empresa ofrece serias dificultades, tal como lo decía en una de mis aportaciones de hace varias semanas, y bien, puede considerarse este trabajo como el del hallazgo de una ahuja en un pajar, presiento que va a ocurrirme igual que a don Francisco del Paso y Troncoso, cuando en el siglo pasado, busco durante varios meses la fecha de fundación de la Nueva Veracruz. Aquella vez el señor Troncoso informo al gobernador del estado, don Teodoro A. Dehesa que no existía ningún documento al respecto, pero que haciendo deducciones podía celebrarse el tercer centenario de la Nueva Veracruz en los días del 7 al 10 de marzo de 1901, y así fue como se hizo. En el caso de la fundación de la primera Villa Rica de la Veracruz mediaron circunstancias especiales cuando Hernán Cortés llego a las playas de Chalchicueyecan, sabemos bien que fue cosa cierta la fundación de la primera Villa Rica en el campamento del futuro conquistador de Tenochtitlán, sobre los arenales de la tierra firme, frente al islote de San Juan de Ulúa, en el sitio en donde hoy se levanta nuestra ciudad y podemos deducir, por la trascendencia del suceso y el especial cuidado que mostraba Cortés en la ejecución de todos sus actos para que estos tuvieran el respaldo legal, que se redacto acta de fundación ante escribano, pero igual que ocurre con la primera carta de relación de Hernán Cortés al Emperador Carlos V, el documento ha desaparecido.

Entrando en el terreno de las observaciones al leer la carta enviada por el Consejo y Regimiento de la Villa Rica de la Veracruz, el 16 de julio de 1519, a S. M. que fue escrita el 10 del mismo mes, se tiene buen cuidado de informar de todo lo ocurrido hasta esa fecha mencionando la presencia del escribano que da fe pero no se dice que el acta de fundación o una copia de ella fuera adjuntada a la carta.

Bernal Díaz del Castillo en su histórica crónica escrita a la manera de un meticuloso reportero cuenta que el Consejo y Regimiento de la Villa Rica envió dicha carta pero no dice que se incluyera la acta de fundación original, ni su copia. Sabemos que cuando Cortés emprendió la marcha al interior del territorio del Anahuac quedo en la Villa Rica un reducido número de españoles, que en su mayoría estaba integrado por gente impedida para acciones de guerra. A pesar de lo cual los más aptos participaron en la acción emprendida por Juan de Escalante contra Cuauhpopoca, que era jefe militar tenochca en la región de Nautla, quedando gravemente herido Escalante que murió a los tres días de regresar la expedición a la Villa Rica; que después fue nombrado alguacil mayor, Gonzalo de Sandoval pero Cortés lo retuvo y mando con designación de teniente a Alonso de Grado, instruyendole para terminar la construcción de la fortaleza pero este adopto grandes presunciones, exigiendo joyas de oro, mujeres y a la vez hacia que le rindieran homenaje especial dando a entender que tramaba conspirar, por lo que Gonzalo de Sandoval y Pedro de Ircio lo hicieron preso y asumieron el mando de la Villa Rica, asi fue como se observa que por ausencia de Portocarrero y Montejo, enviados a España para informar al emperador, la única autoridad del lugar radicaba en el alguacil mayor. En todo ese tiempo, solo Dios sabe que pudo ocurrir al archivo del ayuntamiento y es probable, que se perdieran sus documentos que fueron tan valiosos para la historia de México. Entre esos documentos debieron estar los del juicio y condena de quienes conspiraron en el plan para regresar a Cuba en una de la naves, contando entre ellos a Pedro Escudero y a Juan Cermeño que fueron ahorcado y a Gonzalo de Umbria a quienes cortaron los pies, a los hermanos Peñates que recibieron castigo de 200 azotes, escapando del castigo ejemplar el padre Juan Díaz por su carácter eclesiástico.

Bien se ve por todo lo comentado que en la Villa Rica de la Veracruz era única autoridad el alguacil mayor quien esas circunstancias debió imponerse como militar y puso poco cuidado en la conservación del primitivo archivo del ayuntamiento.

Por mi parte, sigo dudando en la existencia actual de aquella acta de fundación que creo se perdió al igual que la primera carta de relación escrita por Cortés y que se dice envió a Carlos V con Montejo y Portocarrero nombrados procuradores de la Villa Rica ante la corte española. Más a pesar de todo, buscaremos en el Archivo de Indias en Sevilla y entrevistaremos a quien hoy están dedicados a investigar en sus centenarios informes, haciendo acopio de valiosas opiniones para aclarar este misterio.

Confirmado nuestra teoría de la desaparición del acta de fundación de la Villa Rica de la Veracruz y la fecha en que debió ocurrir. El tiempo de que dispongo limitado a medio mes de trabajo porque debemos descontar los días empleados en el traslado y las horas en que permanecen cerrados los archivos, me ofrecen impedimentos muy difíciles de vencer, pero al final de la empresa abrigo la esperanza de poder llevar nuevos informes que enriquezcan la historia de Veracruz.

Fuente de texto: El Dictamen, 24 de abril de 1969, p. 4

Nota: La puntuación y separación de parrafos puede variar con el impreso original, debido a la circunstancia en la que se hizo la transcipción.

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1943: Localización de las ruinas de la Villa Rica de la Veracruz.

23 abril 2015
Ruinas de la Villa Rica de la Veracruz. Fotografía tomada el 7 de noviembre de 2010, por Manuel Neves.

Ruinas de la Villa Rica de la Veracruz. Fotografía tomada el 7 de noviembre de 2010, por Manuel Neves.

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LOCALIZACIÓN DE LAS RUINAS DE LA PRIMITIVA VILLA RICA DE LA VERACRUZ, FUNDADA POR HERNÁN CORTÉS DURANTE EL MES DE MAYO DE 1519.

Carlos Lascurain y Zulueta.

Considerando de interés geográfico o histórico el señalar, por vez primera, el lugar exacto en donde se erigió materialmente la Villa Rica de la Veracruz durante el mes de mayo del año de 1519, me permito presentar aquí el resultado de las investigaciones practicadas en la zona de la costa veracruzana en que tuvo lugar este suceso histórico.

El hallazgo de los restos de la Villa Rica cumple dos misiones, la primera es de fijar definitivamente que fueron tres las poblaciones fundadas por españoles en la costa del Golfo Mexicano, que han llevado, con ligeras variantes, el nombre de Veracruz; conviene, pues, señalarlas a continuación : la primitiva Villa Rica de la Veracruz, a la cual en esta breve monografía me prepongo citar, y que fué fundada por el extremeño Hernán Cortés, cabe el cerro de Quiahuixtlán y frente al Peñón del Feo Nombre, durante fines del mes de mayo de 1519, quedando abandonado dicho pueblo, por órdenes del propio Cortés, a fines de 1523 o principios de 1524, trasladándose a la margen izquierda del río Huizilápam, hoy conocido por la Antigua, mismo nombre que guarda la congregación situada en donde se levantaron los edificios de Villa Rica en este segundo puerto; ahí permaneció durante setenta y cinco años hasta que, por causas económicas, se mudó frente al islote de San Juan de Ulúa, recibiendo esta nueva población el nombre de la Nueva Veracruz, hasta quedar con el calificativo que actualmente tiene.

La segunda misión que llena el hallazgo mencionado es de que la Historia de México queda diáfanamente iluminada, pues los cronistas relatores de nuestro pasado han sido sumamente parcos en aquella parte que se refiere a los sucesos acaecidos durante los tres primeros meses después del desembarque de las fuerzas hispanas, en las candentes arenas de Chalchicueyocan. Solamente el inigualable y veracísimo Bernal Díaz del Castillo, que tuvo la visión directa de este hecho histórico habla con bastante familiaridad de la Villa Rica, En esta forma la parte aquella del Estado de Veracruz que fué el teatro viviente de un acto tan importante recobra vida histórica y es un rincón más en nuestra Patria que pasa al dominio público.

Para localizar las ruinas de la Villa Rica han sido organizadas tres exploraciones, la primera la encabezó el acucioso investigador veracruzano don Francisco del Paso y Troncoso, siendo Director del Museo Nacional de México, durante el año de 1890, ayudado en su labor indagatoria por el señor don Teodoro A. Dehesa, a la sazón Gobernador de Veracruz. Fue desafortunada, pues las ruinas continuaron ocultas; según parece cuando se inició la búsqueda en cuestión ya sobre el terreno, avisaron de Veracruz, en forma alarmante, que se aproximaba a la costa un fuerte huracán, por lo que se vió obligada la expedición a regresar; Del Paso y Troncoso lo hizo por tierra, aprovechando una visita que hacía tiempo que tenía proyectada a Zempoala, capital que fue del Totonacapan meridional.

La segunda exploración fué lograda por el señor Arthur Sinclair Holly, obteniendo iguales frutos que la anterior. Por último los señores Segarra y Julia, catalanes, vinieron de España animados para caminar la ruta que Hernán Cortés recorrió entre la costa veracruzana y la gran Tenochtitlán; colijo que debido a la hostilidad del trópico hizo que estos dos caballeros fracasaran en su intento y se concretaran a hacer el viaje a México ; esta tercera expedición fué hecha a principios de 1910. Es conveniente señalar que la investigación de las tres exploraciones alcanzó a llegar a la bahía de la Villa Rica, teniendo al frente el Peñón Cagado o del Feo Nombre, pero las ruinas se conservaron cubiertas por la apretada vegetación.

Durante el mes de junio del año 1933 fueron hallados los muros ruinosos de la Villa Rica de la Veracruz, lo que motiva una exposición más amplia, con mayores detalles, y que por carecer en esta breve obra del espacio suficiente, el autor se concreta, por hoy, a presentar los dos aspectos cardinales del hallazgo de la Villa Rica y que se divide en dos partes, siendo la primera la

HISTORIA

Siguiendo Hernán Cortés en su expedición, el rumbo de Juan de Grijalba, su antecesor, el Jueves Santo del día 21 de abril de 1519, llegó con toda su armada al islote bautizado por Grijalba con el nombre de San Juan de Ulúa, tierra por demás sugestiva para los conquistadores, pues los de la expedición anterior lograron cambiar cuentas de vidrio y objetos sin valor por dieciséis mil pesos en oro, en que fueron valuadas las joyas recibidas de los naturales. El ejército español bajó pues a tierra el viernes 22 del propio año, en el sitio precisamente en donde hoy se levanta la ciudad de Veracruz, conocido en aquel entonces con el nombre de Chalchiucueyecan, que traducido del náhualt significa: “la que tiene la enagua de chalchihuites” es decir, la “diosa verde del agua”.

Moctezuma II era por aquel entonces el emperador de los aztecas y desde la primera expedición dirigida por Francisco Hernández de Córdoba, había venido siendo informado con toda clase de detalles, lo que mucho le alarmaba la presencia de hombres blancos en la costa; así se explica que cuando las naves cortesianas anclaron en San Juan de Ulúa, ya estaban presentes ciertos embajadores aztecas, deseosos de conocer los propósitos que traían los hombres llegados por el mar, respecto a estas tierras y sus habitantes. En esta playa se iniciaron las pláticas entre españoles y aztecas, se hicieron mutuos regalos, siendo, claro es, mucho más valiosos los que venían de tierra adentro, aunque muy llamativos los donados por los hispanos. A través de estas conversaciones Moctezuma y Cortés querían conocer la potencia guerrera y diplomática con que cada uno contaba. No hubo posible aveniencia por ambas partes, pues el uno quería llegar a Tenochtitlán y el otro se oponía resueltamente, culminando esta situación con el rompimiento total de las pláticas, quedando en esta forma los españoles en completo abandono en esa ardiente playa. El desamparo creció de punto, cuando notaron los hispanos que la comida que era llevada por los naturales se había agotado y el comestible que ellos traían desde Cuba estaba mohoso y empezaba a heder feamente. La pesca era poca, el agua dulce era mala y el viento trascendía en ráfagas calientes y húmedas. Cortés ya había hecho un recorrido cuidadoso por los lugares cercanos a sus chozas de palma, en donde provisionalmente vivían y desechó por completo la idea de fundar, en ese sitio, una colonia española. Inmediatos a la playa se levantaban altos médanos de ardiente y fina arena que día y noche irradiaban sofocante calor; en las partes bajas de esos montículos vieron ciénagas de agua verdosa y espesa, de la cual salía un vaho mal oliente que nublaba la vista, al mismo tiempo millones de mosquitos picaban incesantemente las blancas carnes de los hispanos; sumándose a estos inconvenientes, la poca seguridad de las naves que estaban surtas en Ulúa, pues los vientos nortes, que son los de travesía, podían hundirlas fácilmente. Además, las poblaciones indígenas se hallaban muy distantes de ese sitio y la falta de comida era ya apremiante. Cortés, pues, resolvió internarse en el país, pero para ello necesitaba una base fortificada y un puerto seguros, tanto para defenderse de fatales ataques del Gobernador de Cuba, a quien desconoció poco antes de zarpar de Santiago como de que, en caso de verse obligado a retroceder, empujado por los habitantes de estas tierras, tuviera en donde presentar resistencia y no ser exterminados. Un grave problema para el de Medellín era su propia gente, pues entre su ejército venían muchos incondicionales de Velázquez que a todo trance querían evitar que aquél se internara tierra adentro y fundara una villa; alegaban entre otras razones de peso, que Cortés no estaba autorizado para dar esos pasos, que para ello se requería la anuencia del Gobernador de Cuba. Viéndose tu ese trance y con una astucia instintiva hizo que se formase un Ayuntamiento y que se le nombrará Capitán General de la Armada; así quedó revestido de poderes legales y podía desechar la intromisión que en esta empresa tenía dicho Gobernador. Entre otros dispositivos que tomaron los concejales, aconsejados, claro es, por Cortés, fué el de bautizar una población que se llamaría la Villa Rica de la Veracruz, pero que aún no era escogido el sitio, pero que en forma alguna sería ese de Chalchiucueyecan.

Francisco de Montejo y el ilustre piloto Antón de Alaminos fueron los comisionados por el Capitán Cortés para que navegando con rumbo norte buscaran un puerto en donde estuvieran mejor resguardadas las naves y cerca de él en sitio más amable que esta playa, se pudiera dar cima a la idea de establecer una villa. Estos exploradores llegaron hasta a desembocadura del río Pánuco y de ahí dieron vuelta decepcionados de no haber encontrado un regular puerto. En todo este trayecto, sólo descubrieron, al pie de unas altas sierras, una pequeña ensenada y enfrente de ella un islote, de color café claro; este pequeño promontorio venía siendo como la mitad de la superficie que tenía el de San Juan de Ulúa. Pudieron ver además, que a espaldas del puerto se levantaba un alto cerro de forma cónica, cubierto por espesos bosques y cuya cima era coronada por algunos adoratorios de los naturales. No tardaron los habitantes de esos sitios en aproximarse a los exploradores, animados por su curiosidad de ver la nave balanceándose en la rada; así los hispanos pudieron enterarse de que al cerro los indígenas le llamaban Quiahuixtlán y que al pie de él, existía una población totonaca, habitada a la sazón por guerreros aztecas. Prestos regresaron los exploradores a dar cuenta a Cortés de su hallazgo y le señalaron las ventajas que aquel tenía sobre éste. Con esta clara información el Extremeño resolvió trasladar su ejército a ese puerto. Los totonacas eran una tribu que habitaba la parle media del hoy Estado de Veracruz y sus términos estaban comprendidos entre el río de Tuxpan y el de la Antigua. Ellos, los totonacas, estaban al tanto de todas las pláticas sostenidas entre hispanos y aztecas y cuando supieron que éstos habían abandonado a los primeros resolvieron acercarse a los hombres blancos e invitaron a su jefe a visitar Zempoala que era la capital del Totonacapam meridional, — debemos advertir que los totonacas era una tribu dominada bajo el duro yugo de los aztecas.

Todos esos factores influyeron en el ánimo de Cortés para trasladarse al Puerto del Nombre Feo, cercano al cerro de Quiahuixtlán, para dar asiento a la Villa Rica de la Veracruz y para guarecer las naves en el mismo puerto. Además, para ir a Quiahuixtlán tenía que pasar por Zempoala que quedaba a medio camino entre Chalchiucuetecan y el Puerto del Nombre Feo. Sin más tardanza Cortés marchó por tierra con el grueso de su ejército, guiado por los totonacas y llegó a Zempoala, en donde fue afectuosamente agasajado; pernoctó en esa capital y al día siguiente siguió a Quiahuixtlán, llegando a la población totonaca a eso de las diez de la mañana. Tres o cuatro días después de algunos sucesos de gran importancia, que tuvieron lugar en Quiahuixtlán, el ejército hispano bajó a la llanura y se encaminó al inmediato Puerto del Nombre Feo, en cuya rada ya se balanceaban las once naves cortesianas. Sin más pérdida de tiempo, Cortés, tras buscar el mejor sitio cercano a la bahía, resolvió dar asiento a la primera colonia española de toda la América Septentrional. El sitio fué hallado y se iniciaron los trabajos febrilmente, antes que las lluvias avanzaran, pues era su época.

Por lo breve de esta monografía no es posible dar mayores detalles en la parte propiamente histórica, ameritándolo, pues todos son de importante interés histórico y de honda trascendencia en los primeros pasos que los conquistadores dieron en esta costa.

GEOGRAFÍA

En qué región de la costa del Golfo de México fué establecida la Villa Rica de la Veracruz, fundada por el Capitán General de la Armada Hernán Cortés el año 1519.

Orografía : — De la fragosa Sierra Madre Oriental, que corre paralela en gran trecho a la costa del Golfo Mexicano, que por el Oriente limita al Estado de Veracruz, se desprende un ramal o espolón volcánico que baja a sumergirse en las aguas del mismo litoral. Este desprendimiento se encuentra comprendido entre los 19° y 20° de latitud norte y 98* y 96° de longitud oeste del meridiano de Greenwich. La parte norte de esté saliente, inicia su avance hacia el oriente a la altura de Zacapoaxtla, Puebla, y entrando en el Estado de Veracruz, continúa al sureste de la villa de Misantla, estrechándose conforme avanza; por la parte sur comienza a descender a la altura de Xico y Teocelo, ambos pertenecientes al ex Cantón de Coatepec. Esta enorme conexión de montañas con el mar puede considerarse como la única en todo el litoral del Golfo de México, pues aunque existe, en el mismo Estado de Veracruz, otro brote de igual naturaleza, en las cercanías- del mar, que es la Sierra de San Martín, situada en el ex Cantón de los Tuxtlas, se encuentra aislado de la sierra principal.

Las diversas erupciones del Nahucampatepetl o Cofre de Perote, de las cuales no queda memoria, fueron sin duda, las que provocaron la formación de las altas montañas situadas en el espolón. La lava arrojada por el Cofre y por otros muchos pequeños volcanes situados en las faldas de esta montaña, fue bajando, buscando su nivel hasta entrar, en algunas regiones, en el mar. El contacto de la lava en estado fluido con el agua marina hizo posible la formación caprichosa de ensenadas, islotes, roca* cortadas en atrevidos tajos, suaves playas y cerros de diversas formas. Pues bien, precisamente en uno de los últimos escalones montañosos, dependientes del espolón volcánico, y que se hallan próximos al mar, es en donde se encuentran los ruinosos muros de la Rica Villa de la Veracruz. La situación geográfica de ellos, es la siguiente: a los 19° 38′ .y 40″ de latitud norte y los 96° 24′ y 50″ de longitud oeste del meridiano de Greenwich. Bernal Díaz del Castillo dice que el lugar escogido para dar asiento a la Villa Rica, estaba a medio tramo entre el cerro de Quiahuixtíán y el Peñón Bernal, punto en donde se construyó la fortaleza, por ser un lugar estratégico, ya que entra al mar, formando una pequeña península. La relación de Bernal en este aspecto es más o menos exacta, aunque parece hallarse la Villa Rica más próxima al Peñón arriba mencionado. El cerro de Quiahuixtíán y la población totonaca que tanta importancia tuvieron en los sucesos históricos, se encuentra el primero en la parte oeste de la Villa Rica, se trata de una eminencia perfectamente cónica, con 250 metros sobre el nivel del mar, distando de éste aproximadamente cuatro kilómetros. Los hispanos pareciéndoles un poco áspero el nombre de Quiahuixtlán le pusieron el Alto Bernal.

Las ruinas de la Villa Rica ocupan una superficie no mayor de una hectárea, pero aún se puede conocer el dispositivo que la puebla tenía; se alcanza a recorrer un gran tramo de la muralla que circundaba, la pequeña iglesia, la casa del Ayuntamiento y la fortaleza, aparte de otras pequeñas construcciones cercanas; todos los edificios obedecen a ejes claramente determinados. Los linderos inmediatos de la Villa Rica son los siguientes : por la parte norte se encuentra una pequeña garganta de un médano que llega hasta el cerro Coyotes ; por el lado este el Peñón Bernal, (no confundirlo con el Alto Bernal) dando lugar a que por el sur se abra una pequeña bahía, que es precisamente la que dio albergue a las naves más pequeñas, pues las de mayor tonelaje fueron amarradas al islote que por nombre recibió de Peñón Cagado, aunque Bernal con fino eufemismo le puso el Peñón del Feo Nombre y lo hizo extensivo también al Puerto del Nombre Feo.

Esta bahía fué teatro del hundimiento de las naves españolas, ordenado por Cortés, con objeto de quitar toda esperanza de regreso a Cuba de los descontentos que con él andaban. Por el mismo lado este, entre el espacio que media entre la población y el mar hay una pequeña cordillera de arena, con altura no mayor de seis metros, ocultando en esta forma su visión desde el lado del mar. Por la parte sur se encuentra la Laguna del Llano o del Camarón, misma que Bernal menciona diciendo que era una salina. Por la parte oeste está el cerro de Quiahuixtlán, hoy conocido por cerro de los Metates y otras eminencias de menor importancia. Las ruinas de la Villa Rica están al norte del actual puerto de Veracruz, distante de éste unos 50 kilómetros. El terreno en donde están localizadas forma parte de una propiedad denominada San Juan de Villa Rica.

El lugar precisamente en donde están los restos de la colonia, le llaman Potrero de Viejón o cerro de la Cantera. La Villa Rica pertenece políticamente al municipio de Actopan, ex Cantón de Xalapa, Estado de Veracruz. En los lugares vecinos a la Villa Rica se encuentran algunas rancherías, que representan un gran material para interesantes estudios de índole etnográfica y filológica, pues la gente que habita esos lugares son tipos españoles, fuertes y movedizos, demostrando en sus actos, cierta idea de superioridad; el autor ha podido recoger unos veinte vocablos de la lengua española, que ahora están fuera de uso, pero que eran comunes en los principios del siglo XVI. Es curioso, además, señalar que en esa región no se encuentra un solo indígena, según parece por la mucha hostilidad de parte de los habitantes de esa parte.

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Fuente de texto: Lascurain y Zulueta, Carlos, Localización de las ruinas de la primitiva Villa Rica de la Veracruz, fundada por Hernán Cortés durante el mes de mayo de 1519, Revista geográfica del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, Tomo LVIII, Núm. 1 y 2, enero-abril de 1943, pp. 191-202

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Siglo XIX: Jarochos pero NO de Veracruz.

20 abril 2015
Jarocho de tierra caliente. 1838.  Johann Moritz Rugendas. Colección Museo Nacional de Historia.

Jarocho de tierra caliente. 1838. Johann Moritz Rugendas. Colección Museo Nacional de Historia.

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Estos son los antecedentes más antiguos de la palabra Jarocho que nos permiten un acercamiento al uso que se le daba a principios del siglo XIX. La palabra ya se aplicaba como gentilicio definiendo a un grupo de personas relacionadas con el trabajo en haciendas, siendo un extracto bajo dentro de la clasificación social, pero no estaba relacionado con la costa veracruzana, o al menos no exclusivamente, como sucedió después de la lucha de independencia.

* ***  1726  ***

La referencia documental más antigua que se ha localizado del termino jarocho es en: “A new dictionarySpanish and english and english and Spanish” publicado en 1726, (1) asi como en otros diccionarios de 1786 (2) y 1800, (3) aunque solo traen un lacónico:

“Jarocho, vid. Xarócho”

Pero al buscar en la X, la palabra no aparece, por lo tanto se desconoce el significado que tenían los autores del diccionario.

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*** 1806 ***

Las dos siguientes referencias documentales datan del 24 de agosto 1806. En el Diario de México, se publicó una poesía (romance) bajo la firma de F. E. y O. (4):

Romance anti-fenómeno.

Señor Diarista: el afecto Que profeso á mis paisanos Me hace, que en este romance Los regañe, y eche un taco:

Diciendoles¿si es posible Que de un jarocho taimado Se hayas dexado engañar? ¡No lo creo, ni con mirarlo!

Pues no me cabe en el juicio, Que por que lo dice un payo, Y usted, por suma atención Lo anunciare en su diario, (…) Que las señales que tiene En el cutis sobre el cráneo, Fueron dos llagas viscosas Procedidas del contagio;

Cuyas cicatrices quiere El don jarocho encajarnos, Que son, por que allí tenía Los pitones, ó los cachos, (…)

La palabra es aplicada como gentilicio y como sinónimo de payo. En ambas referencias, lo presenta como autor de un engaño y en la primera le añade el adjetivo de “taimado” (astuto).

En el mismo año y diario, pero con fecha del 19 de diciembre, se encontró de nuevo la palabra Jarocho, en una supuesta carta firmada bajo la iniciales S.C. y con el título “Idioma del lenguaje payuno”. En la carta se hace sátira de la forma de expresarse de los payos. La supuesta carta es una respuesta a otra que se publicó el 7 de octubre de 1806, con el título: “Carta de un payo” firmada con la iniciales: J.N.C. hecha con el mismo sentido satírico.

“… lla se ve que yo no soy tan en demaciado de jarocho digo perdonuste cavayero que le corrompo su honrada palabra …” (5)

El texto, en general, trata de reflejar la manera de expresarse y escribir de los payos, quedando un escrito en donde se juntan palabras, se recortan otras o se deforman, dificultando una lectura fluida. La ubicación de la palabra jarocho no permite entender si hace referencia a un tipo de persona o solo es una deformación de alguna otra palabra.

Sin embargo, por el romance publicado el 24 de agosto, no queda duda que para estos años, la palabra Jarocho era usada como gentilicio, identificando a un grupo de personas de las mismas caracteristicas o semejantes a los payos.

Lo que no se puede determinar por el texto es si el termino esta relacionado con un ambito geográfico.

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*** 1810 ***

La aparición de la palabra Jarocho en “BOSQUEXO DE LA REVOLUCION DE NUEVA ESPAÑA” escrito el 19 de noviembre de 1810 en México por un autor no conocido y publicado en 1811 por José María Blanco White, (6) arroja bastante luz sobre el termino.

El texto que hace la crónica de los dos primeros meses del levantamiento insurgente, con sus avances y derrotas, contiene el siguiente párrafo:

“… El Cura Hidalgo se había declarado Generalísimo del exército de América : tenientes generales Allende, Aldama, y un tal Abasolo, con una larga promocion de Coroneles, y otros subalternos, formando su mayor fuerza de 3 mil hombres de tropa reglada de los cuerpos de Milicias infieles, y de 14 mil hombres de á caballo de los jarochos de las haciendas, que las iban talando, y destruyendo al paso.”

Explícitamente no hace referencia a la ubicación geográfica de estos jarochos, pero por el mismo contexto, se deja ver que la actividad insurgente se concentraba en Guanajuato, Michoacán y el estado de México, por lo que las haciendas debían estar en esa zona y por lo tanto, los jarochos mencionados eran de esa misma región. Nada que ver con Veracruz o la costa, ¿cabría la posibilidad que el autor aplicara mal la palabra? Eso no se puede saber, hasta tener otras referencias documentales.

En otro párrafo se lee:

“En México se creo un cuerpo de voluntarios de Europeos y Americanos, en que instantáneamente excedió el alistamiento de 4 mil hombres decentes de todas clases ; y temeroso el Virey de que el enemigo viniese á esta capital desde Valladolid por Toluca, despachó al teniente Coronel Dn. Torquato Truxillo, familiar suyo, con mil hombres escasos de tropa reglada y 500 lanceros de las haciendas inmediatas.”

Por contraste, se puede apreciar la diferencia en el tratamiento que hace el autor al referirse a las personas que laboraban en las haciendas y se integraron a la lucha. Llama lanceros a los que se unen a las fuerzas realistas y jarochos a los que integran a los insurgentes. Esta diferenciación nos informa dos cosas: la palabra podía darsele un uso peyorativo y habia relación con los lanceros. No creo que el autor haya querido hacer hincapié que los insurgentes forzaban a unirseles todos los habitantes de las haciendas, mientras que los realistas solo a los que tenían cierta preparación como lanceros.

En el texto se denuesta frecuentemente a los insurgentes (“infame revolución”, “entraron los vandidos”, etc.) mientras que a las fuerzas reales le atribuye mejores adjetivos (“La prontitud con que estas tropas llegaron á Queretaro salvo esta ciudad”, etc.) en esta línea no es extraño que las personas de las haciendas que se unieron a Hidalgo fueran llamados jarochos y lanceros a los que fueron leales al gobierno virreinal.

Al referirse, en general, al mismo tipo de personas con diferentes adjetivos, permite establecer una relación entre jarochos y lanceros. Tomando en cuenta que las lanzas eran semejantes a la garrochas, por lo tanto los lanceros también eran jarochos porque una de las teorías sobre el origen del termino jarocho proviene por el uso de las garrochas para el cuidado del ganado.

Esto puede ser una de las mas solidas fuentes que documenten el posible origen del termino.

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*** 1831 ***

La ultima referencia de Jarocho en el altiplano se encontró en una novela publicada en 1831. (7) En donde se menciona una trajinera que lleva el nombre “la jarocho”, puede parecer banal esta referencia, si se compara con la referencia de 1810, pero algo tiene de interesante al reflejar que la palabra era conocida y empleada en cosas cotidianas.

* Comentarios finales.

Estas son las referencias más antiguas que se tienen de la palabra y como se expreso al principio, demuestran su uso a principios del siglo XIX como gentilicio pero sin relación explicita con Veracruz o los habitantes de la costa veracruzana. Se puede deducir que ya venia usándose desde el siglo XVIII.

¿Podemos concluir que no era usada en Veracruz? No lo creo, seguramente, también se utilizaba pero no de manera exclusiva. ¿Como llego a identificarse con esta región? Ello seré cuestión de futuros estudios o hallazgos documentales que permitan dilucidar ese asunto.

Por lo pronto, queda claro un uso diferente al actual sobre todo en cuanto a su ámbito geográfico.

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Referencias bibliográficas:

(1) Stevens, John, A new dictionary Spanish and english and english and Spanish, Londres: J. Darby (y otros 8), 1726. 

(2) Diccionario español e ingles, Tomo I, Londres: Acosta de Piestre y Delamolliere, 1786, p. 393

(3) Baretti, Giuseppe, A Dictionary Spanish and English, and English and Spanish, Luke Hansard, Great Turnstile, Lincoln’-Inn Field, 1800.

(4) Diario de México, 24 de agosto de 1806, Núm. 328 Tom. 3 p. 469

(5) Diario de México, 19 de diciembre de 1806, Núm. 445 Tomo 4 p. 449

(6) Blanco Whatie, J. M., El Español, Tomo III, Londres: Imprenta de R. Juigné, 1811, (El Español, No. XIII, 30 de abril de 1811) p. 23 y 24

(7) Fernández de Lizardi, José Joaquín, La Quijotita y su prima: historia muy cierta con apariencias de novela, Tomo III, segunda edición, Mexico: Imprenta de Altamirano, 1831, p. 227

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Notas relacionadas:

1941: Recordando a Juan Fentanes Carrere.

24 marzo 2015
Don Juan Fentanes Carrere.

Don Juan Fentanes Carrere.

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EL ANGULO RECTO

(A la memoria de mi maestro don Juan Fentanes)

Tomado del libro “Páginas de la Vida y de la Escuela”.

Allá en los años de mi niñez, cuando concurría a la Escuela en la ciudad de Cosamaloapan, siendo nuestro profesor y Director don Juan Fentanes, recuerdo que entre los compañeros de aquel grupo escolar, figuraba un alumno llamadoBenjamín, sobrino político del maestro. Benjamín, era inteligente, pero muy faltista, por lo que tenía reducido aprovechamiento en las diversas materias del curso. Don Juan Fentanes era un maestro competente, amable, a pesar de su aspecto severo, y muy cariñoso con su familia. Había casado en segundas nupcias con la virtuosa dama doña Amada Lagos, teniendo en este segundo matrimonio, dos hijos Amadita y César. César, que era el menor, dió muestras de buena inteligencia, desde muy pequeño, y como la escuela estaba contigua a la casa paterna, concurría con frecuencia al salón de clases de la Escuela Cantonal “Manuel Carpio” ya, para ver a su papá, o para estar entre el grupo de alumnos donde era muy querido, por su precosidad de inteligencia.

Muchas veces llegaba al salón, comenzadas las cátedras, y sentábase en los últimos mesabancos, y desde allí, oía las clases, sin entender según nuestro juicio, mucho de lo que el maestro explicaba. Otras veces el papá amoroso le designaba una silla de los asientos llamados ojo de perdiz. César, que era aún pequeño, pues ni llegaba, según mis recuerdos, a los cinco años, subía las piernecitas a la silla y como en los chicos de esta edad, es muy frecuente el desarreglo de las funciones digestivas, solía a veces hacer algunade esas gracias de los niños, lo que motivaba el enojo de don Juan, y a nosotros el consiguiente regocijo, de lo que nos arrepentíamos bien pronto, porque comprendíamos que en esa edad, casi todos hemos incurrido en esas faltas. Así las cosas, el chiquitín concurría casi diariamente al salón, oía las clases y don Juan, siempre amoroso, lo recibía y acariciaba. En los ratos de recreo, César se entregaba, a su labor, a rayar los pizarrones con yeso y aun trazaba algunas letras.

Un día se presentó, sin anunciarse, una visita, designada por el Ayuntamiento, e integrada por personas conspicuas de la ciudad, figurando entre ellos, don Francisco Lagos Quevedo, Ingeniero de Minas, que había sido discípulo de don Gabino Barreda. El señor Lagos Quevedo, que aún vive, es un hombre ceñudo,de habla rápida, de concepción de ideas hermosas que, algo se deslustran por su mímica al emitirlas, muy afecto a inquirir sobre la calidad de los conocimientos que en las escuelas se impartían, era don Francisco en aquel tiempo, el coco de los muchachos, y más de una vez les dio malos ratos a ayudantes de escuelas mal preparados; pero en cada visita; dejaba algo nuevo para nosotros, en conocimientos positivos. Don Francisco era hermano del padre de Benjamín y de la madre de César. Esa mañana, que se presentó la visita, nosotros con el temor consiguiente producido por tal acto en los escolares, no teníamos el ánimo tranquilo, y también el maestro don Juan estaba con el ceño más fruncido que de ordinario, ya que muchos de nosotros, no nos distinguíamos por puntuales y aplicados. Preocupados en extremo, no vimos cuando César llegó al salón, y al notar la visita de aquellos señores bien trajeados, se quedó allá por los últimos mesabancos, sentándose pacientemente, como de costumbre a ver y oír. Se hizo el reconocimiento de la cátedra de lenguaje, en lo que don Juan era muy exigente. Habíamos ya también presentado el reconocimiento de Aritmética, y estábamos en el de Geometría cuando el señor Lagos Quevedo, al ver a su sobrino Benjamín y guiado por un noble anhelo, quiso cerciorarse de los conocimientos de éste y lo llamó al pizarrón. El gesto de don Juan fué de desconfianza, y también el nuestro. Llegó Benjamín frente al pizarrón, y ya entonces don Francisco Lagos le dijo:

— Traza un ángulo recto.

Benjamín se quedó sin comprender lo que se le decía, y nosotros muy mortificados por su ignorancia. El señor Lagos al ver que Benjamín no sabía trazar un ángulo recto, le dijo con gravedad y cierto enojo en el tono de la voz:

— ¿Pero es posible que no sepas una cosa tan sencilla?

El muchacho se quedó avergonzado e inclinó la cabeza.Y de allá de los últimos mesabancos, se oyó la voz de un niño que gritaba:

— ¡Yo sé! ¡yo sé! — Volvimos todos el rostro. Era César que levantaba su dedito, con aire de suficiencia.

Don Francisco, sonriendo le preguntó.

— ¿Tu sabes, César?

— Sí, tío Pancho. ¡Yo sé! ¡yo sé!

Pasa al pizarrón, veremos.

El chiquillo bajó del asiento, y como el pantaloncito le quedaba muy amplio de cintura y los faldoncitos de la camisa los traía fuera de la pretina, temeroso de que se le bajara el pantalón, prudentemente se los sujetó con una mano, y así como estaba, algo sucio el rostro, porque acababa de tomar su desayuno y se le había huido a la buena madre que no tuvo oportunidad de asearlo,se fué hacia el pizarrón, valientemente, seguro de lo que decía. Todos los rostros estaban asombrados, incluso el del maestro don Juan. Y llegó el niño y tomando decidido el yeso, de un solo impulso trazó el ángulo recto, de gran tamaño, ante el general asombro. El aspecto grave de don Juan se dulcificó y llegóse hasta su hijito, lo besó conmovido, y también nosotros sentíamos la emoción del buen maestro. Don Francisco Lagos Quevedo acarició a César y volviéndose y Benjamín le dijo.

— Ya ves, César, que es un niño, y apenas si llega a los cinco años, sabe más que tú. ¡Debería darte vergüenza!

Nosotros comprendimos que don Francisco tenía razón. La visita terminó y todos salimos haciendo los comentarios consiguientes, y Benjamín, se retiró a su casa, todo apenado, Pero la lección tan eficiente para él y para todos nosotros, no la aprovechó. Siguió faltando como antes a la Escuela. Después, su mamá con el afán de corregirlo, consiguió internarlo en uno de los buques de guerra surtos en el Puerto de Veracruz. En una visita que hice con unos normalistas al “Zaragoza” allí se encontraba de guardia. Después no he vuelto a saber de él. Este recuerdo de mi niñez, de César, y de aquella escena, se ha quedado como otros muchos, profundamente grabado en mi memoria, y al narrarlo es para demostrar que solamente la asiduidad, atención y disciplina, son la base de conocimientos firmes. Ya el maestro Juan Fentanes, hace cuarenta y cinco años que pagó su tributo a la madre naturaleza. Y en Cosamaloapan, apenas si su recuerdo se exalta por uno que otro de sus discípulos, que ya deben contar los que de esa época aún vivamos, más de medio siglo de edad.

En cierta ocasión se quiso designar una de las calles o plaza de la ciudad de Cosamaloapan, con el nombre del maestro Juan Fentanes, y hasta la fecha, y sólo en la Escuela Cantonal, “Manuel Carpio”, de la que él fué su primer Director, en la época en que el General Enríquez reformo la instrucción pública en Veracruz, figura su retrato en uno de los salones de clase.

Fue de los maestros que hicieron la práctica de la Enseñanza Objetiva, en la academia Normal de Orizaba, precursores de la Normal Veracruzana que después se abrió en Jalapa, en diciembre de 1886. Era el maestro Fentanes un hombre de conocimientos amplios; literato que escribió hermosos artículos y versos jocosos y sentimentales, según se comprueba por los periódicos de la época. Hombre de nobles tendencias políticas, de valorcivil probado y liberal y patriota como el que más. Pero así es la vida, en Cosamaloapan, se ha olvidado su recuerdo y ojalá se haga justicia a su memoria, cumpliendo con aquellos acuerdos edilicios, designando alguna calle o plaza con su nombre, o elevando un sencillo monumento en su sepulcro, para siquiera contrariar en parte,la sentencia del gran don Melchor Ocampo: “Hasta cuándo se apreciará más al hombre que enseña, que al hombre que mata”.

Tlacotalpan, marzo de 1941.

Prof. Avelino Bolaños.

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Fuente de texto: Illescas, Francisco R., Escritores veracruzanas: reseña biográphico-antológica, México: Imprenta Veracruz, 1945, pp. 356-359.

Fuente de foto: Ferat de Zamacona, Aurora, Historia de la cultura en Cosamaloapan de Carpio, 2a. edición, Xalapa; Editora del Gobierno del Estado, 1982, p. 34.

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Biografía de Manuel Fentanes Delfín

22 marzo 2015
Manuel Fentanes Delfín. La foto original no tiene fecha pero posiblemente Manuel tendría entre 30 y 40 años. Fuente de foto: Familia Sánchez Fentanes. Compartí en facebook: Ali Carr.

Manuel Fentanes Delfín. La foto original no tiene fecha pero posiblemente Manuel tendría entre 30 y 40 años. Fuente de foto: Familia Sánchez Fentanes. Compartí en facebook: Ali Carr.

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Manuel Fentanes Delfín nació el 23 de diciembre de 1872 (1) y murió a mediados del siglo XX (2), en la ciudad de Cosamaloapan, Veracruz. Orfebre, comerciante y funcionario público, pero destaca por ser considerado, el primer fotógrafo de Cosamaloapan, actividad que ejerció en los primeros años del siglo XX. Gracias a él se tienen las imágenes fotográficas más antiguas de la ciudad.

Biografia

Manuel fue descendiente de una de las familias más antiguas de la ciudad, formada por inmigrantes españoles que llegaron a principios del siglo XVIII.

Él fue el mayor de los hijos del matrimonio formado por Diego Fentanes y Candelaria Delfín, sus hermanos fueron: Francisco (24 de septiembre de 1874), Ángel (1 de octubre de 1878), Adolfina (25 de septiembre de 1880), Candelaria (28 de julio de 1882), Guadalupe Nieves de Jesús (5 de agosto de 1885) y Dolores (8 de mayo de 1891). También, tuvo una hermana llamada Maria Antonia Restituta que nació el 17 de mayo de 1870, hija de su padre y María Antonia Bravo, aunque se desconoce si vivió hasta la edad adulta.(3)

No hay datos de su infancia, pero debió transcurrir entre juegos, instrucción educativa y ayuda a sus padres. Diego Fentanes era orfebre o platero. (4) La familia Fentanes Delfín en algún momento entre 1885 y 1891, se mudó a Tlacotalpan, en donde permaneció durante toda esa década. En 1901, su padre Diego ya residía de nuevo en Cosamaloapan y falleció entre 1902 y 1906. Su madre Candelaria falleció entre diciembre de 1900 y 1902. Sus hermanos se casaron en Veracruz, quedándose a vivir en esa ciudad, aunque Francisco en 1906 se mudo nuevamente a Tlacotalpan.

El 21 de octubre de 1900, Manuel fungió como testigo en el casamiento civil de su primo hermano Leopoldo Moreno Delfín con la española Elvira Dorda. Leopoldo era hijo del español Felix Moreno. En esa ocasión, todavía se presento como soltero y vecino de Tlacotalpan, (5) pero durante el siguiente mes hizo los preparativos para casarse en Cosamaloapan y el 30 de noviembre, se caso por la iglesia con Adela Cuneo. (6) Su primer hijo, Humberto Manuel nació el 6 de septiembre de 1901 en Cosamaloapan, (7) por lo que puede suponerse que ya no regreso a vivir a Tlacotalpan. Adela Cuneo Robledo nació el 9 de agosto de 1881 en la ciudad de Veracruz. (8) Además de Humberto Manuel, este matrimonio procreo a Rafael (falleció el 9 de junio de 1967), Rosa (murió el 27 de agosto de 1996), María de Lourdes (falleció el 15 de marzo de 1952) (2), Adela (murió el 2 de septiembre de 1925) y Berta María (21 diciembre 1919 – 31 agosto 1997). Manuel tuvo otras relaciones amorosas de las que nacieron otros hijos este ellos: Diego Fentanes. (13)

En 1922, la familia Fentanes Cuneo vivía en la calle Nicolas Bravo. (10)

En 1900, Manuel se presentaba como fotógrafo pero se desconoce cuando inicio con esta actividad, puede suponerse que fue alrededor de ese año. En base a las fotografías disponibles se puede asegurar que continuo con esta actividad, cuando menos, hasta los años 1910s. En actas del Registro Civil de 1917 y 1918, Manuel declara ser comerciante, posiblemente a esta época se refiere la tradición oral familiar que recuerda se dedicaba a la venta de joyería en diversas poblaciones del río Papaloapan. Los familiares, también, relatan que se dedicaba a realizar joyas, (2) no se encontró algún documento que valide el dato, pero ya que su padre si era orfebre o como se les decía en esos años: platero, es razonamente lógico que el aprendiera el oficio y lo practicara. Esta oficio de platero, también, lo realizó Rafael Fentanes (nació alrededor de 1835), obviamente familiar de Diego y Manuel, aunque no se conoce el grado de parentesco. Esto nos hace plantear que este oficio era tradición familiar.

A partir de 1919, Manuel aparece con una nueva ocupación: empleado, sin embargo no especifica el tipo de empleo, ni la institución en la que prestaba sus servicios. En 1924, fungió como juez del Juzgado Primero Municipal.(11)

Manuel Fentanes falleció en Cosamaloapan en la década de 1960, para ese entonces rondaba los 90 años. (2) (13) En octubre de 1940, murió su esposa Adela. El último documento que se consultó en donde consta que vivia data de 1939, cuando se casó su hija Berta con Israel Arroniz,  él ya contaba con 67 años.(12)

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Referencias:

(1) Acta de bautismo de Manuel Fentanes Delfín. 25 de diciembre de 1872. Acta núm. 287. Archivo de la parroquia de San Martín, Cosamaloapan,Veracruz

(2) Conversacion vía facebok con Ali Carr. 2 de marzo de 2015.

(3) Diversas actas del Registro Civil y Parroquia.

(4) Acta de nacimiento de Dolores Micaela Fentanes Delfín. 22 de mayo de 1891. Acta número 119. Archivo del Registro Civil de Tlacotalapan.

(5) Acta de matrimonio de Leopoldo Moreno y Elvira Dorda. 31 de octubre de 1900. Acta número 148. Archivo del Registro Civil de Cosamaloapan.

(6) Acta de matrimonio religioso de Manuel Fentanes Delfín y Adela Cuneo. 30 de noviembre de 1900. Acta número 231. Archivo de la parroquia de San Martín, Cosamaloapan,Veracruz.

(7) Acta de bautismo de Humberto Manuel Fentanes Cuneo. 11 de octubre de 1901. Acta número 628. Archivo de la parroquia de San Martín, Cosamaloapan,Veracruz.

(8) Acta de bautismo de María Romana Adelaida Cuneo Robledo. 1 de enero de 1882. Acta número 3. Archivo de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Veracruz, Veracruz.

(9) Conversacion vía facebok con Ali Carr. 2 de marzo de 2015.

(10) Acta de nacimiento de Berta María Fentanes Cuneo. 3 de enero de 1922. Acta núm. 2. Archivo del Registro Civil de Cosamaloapan, Veracruz.

(11) Acta de defunción número 51 del 16 de febrero de 1924 y Acta de defunción número 76 del 29 de marzo de 1924. Archivo del Registro Civil de Cosamaloapan, Veracruz.

(12) Acta de matrimonio religioso de Israel Arroniz y Berta Fentanes. Año 1939. Archivo de la parroquia de San Martín, Cosamaloapan,Veracruz.

(13) Conversación vía Facebook con Exipion Fensan. 22 de marzo de 2015.

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Acta de bautismo de Manuel Fentanes Delfín del 25 de diciembre de 1872. Sus padrinos fueron Buenaventura Vidal y Rafaela Delfín.

Acta de bautismo de Manuel Fentanes Delfín del 25 de diciembre de 1872. Sus padrinos fueron Buenaventura Vidal y Rafaela Delfín.

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Manuel Fentanes Delfín. La fotografía no tiene fecha pero es probable Manuel tendría entre 50 y 60 años. Fuente de foto: Familia Sánchez Fentanes. Compartí en facebook: Ali Carr.

Manuel Fentanes Delfín. La fotografía no tiene fecha pero es probable Manuel tendría entre 50 y 60 años. Fuente de foto: Familia Sánchez Fentanes. Compartí en facebook: Ali Carr.

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Colección de fotografías conocidas de Manuel Fentanes Delfín tomadas a principios del siglo XX.

Colección de fotografías conocidas de Manuel Fentanes Delfín tomadas a principios del siglo XX.

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Notas relacionadas:

Tranvía núm. 19 (de Veracruz a Illinois).

2 febrero 2015
Tranvía núm. 19 circulando en el Illinois Railway Museum, de Chicago, EE. UU. en el 2014.

Tranvía núm. 19 circulando en el Illinois Railway Museum, de Chicago, EE. UU. en el 2014.

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Posiblemente, estos son dos de los tranvías que en 1961, Gerald E. Grookins compro a la Cooperativa para llevarselos a Estados Unidos. Fotografía tomada en 1960.

Posiblemente, estos son dos de los tranvías que en 1961, Gerald E. Grookins compro a la Cooperativa para llevarselos a Estados Unidos. Fotografía tomada en 1960.

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Tranvía núm. 19 ya restaurado, dando servicio en el Columbia Park and Southwestern, en Ohio, Estados Unidos. La fotografía, posiblemente, es de los años 1960s.

Tranvía núm. 19 ya restaurado, dando servicio en el Columbia Park and Southwestern, en Ohio, Estados Unidos. La fotografía, posiblemente, es de los años 1960s.

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Otra fotografía, aparentemente, de los años 1960s, en el Columbia Park and Southwestern.

Otra fotografía, aparentemente, de los años 1960s, en el Columbia Park and Southwestern.

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Fotografía de los años 1970s, en Ohio, EE. UU.

Fotografía de los años 1970s, en Ohio, EE. UU.

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Fotografía de 2007, los tranvías habían dejado de circular, debido a cambios en la compañía propietaria.

Fotografía de 2007, los tranvías habían dejado de circular, debido a cambios en la compañía propietaria.

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Otra vista del tranvía núm. 19, en el 2007 cuando solo estaba en exhibición.

Otra vista del tranvía núm. 19, en el 2007 cuando solo estaba en exhibición.

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Llegada del tranvía núm. 19 al Illinois Railway Museum, la tarde del domingo 1 de noviembre de 2009.

Llegada del tranvía núm. 19 al Illinois Railway Museum, la tarde del domingo 1 de noviembre de 2009.

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En el 2009, el tranvía fue puesto en subasta y adquirido por el Illinois Railway Museum, de Chicago. La fotografía fue tomada el primer sábado despues de su llegada al museo, el 7 de noviembre de 2009.

En el 2009, el tranvía fue puesto en subasta y adquirido por el Illinois Railway Museum, de Chicago. La fotografía fue tomada el primer sábado despues de su llegada al museo, el 7 de noviembre de 2009.

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Tranvía núm. 19 dando servicio en el Illinois Railway Museum, en el 2010.

Tranvía núm. 19 dando servicio en el Illinois Railway Museum, en el 2010.

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Tranvía núm. 19 en el Illinois Railway Museum de Chicago, EE. UU.

Tranvía núm. 19 en el Illinois Railway Museum de Chicago, EE. UU.

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El tranvía del Recuerdo en Veracruz.

18 enero 2015
El tranvía del Recuerdo en la av. Xicoténcatl, casi esquina con Azueta y Troncoso, durante la segunda mitad de la década de los 70s.

El tranvía del Recuerdo en la av. Xicoténcatl, casi esquina con Azueta y Troncoso, durante la segunda mitad de la década de los 70s.

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El 23 de octubre de 1976, inicio sus recorridos el Tranvía del Recuerdo, siendo inaugurado por el Presidente Municipal Juan Maldonado Pereda.

“El día de la inauguración el tranvía hizo el recorrido de la ruta Villa del Mar por Bravo, tripulado por cuarenta niños vestidos a la usanza de 1908. A bordo del tranvía iban edecanes que servían nieve a los niños y narraban la historia de Veracruz durante el trayecto.” (1)

Este tranvía nació con la intención de buscar una salida a la situación financiera de la Sociedad Cooperativa. El servicio estaba enfocado al sector turístico, ya que se daban recorrido que partían desde el Parque Zamora, llegando hasta Villa del Mar. Al tranvía se le asigno el número 001, pero en realidad, fue el carro número 8 el que se restauró. (2)

El tranvía circuló por cinco años hasta que el sistema de tranvías se dio de baja el 15 de junio de 1981. Tres días más tarde, el 18 de junio, los tranviarios hicieron un último recorrido.

El 29 de junio de 1982 se publico en los periódicos El Dictamen y La Tarde, la venta de nueve de unidades 1982. (1) Lo que se concreto ese mismo año, entre ellos estaba el Tranvía del Recuerdo, mismo que fue rescatado por el presidente municipal Virgilio Cruz Parra lo rescato cuando ya se lo llevaban. (3)

En 1984, este tranvía fue llevado a San Francisco, California, para participar Festival de Tranvías Históricos en donde estuvo hasta 1985, cuando fue solicitada su devolución al puerto. (4)

A su regreso en lugar de continuar circulando como en San Francisco, fue puesto en un pedestal frente al parque Zamora, sobre la av. Gral Prim, casi esquina con Rayón. Allí permaneció hasta 1999, (5) cuando

“… un pequeño grupo de extranviarios encabezados por el señor Sabino Rosas y Don Moisés Hernández -incasables guardianes del tranvía- acudieron al Ayuntamiento de Veracruz presidido por el Ing. Francisco Ávila Camberos para solicitarle la restauración de la unidad que se encontraba a la intemperie frente al parque Zamora y en un lamentable deterioro, la respuesta fue positiva y fue llevado al taller del señor Román Usla extrabajador de la cooperativa en el área de carpintería; fue restaurado en su totalidad, no solamente en su carrocería sino también en el motor, esto ya por mano del señor Javier Ahumada Pérez quien también trabajó en la compañía. Una vez que fue terminada de reparar la unidad fue resguardada temporalmente primero en el Recinto de la Reforma causando absurdas polémicas, en uno de los túneles del puente Morelos y finalmente en las cocheras de la estación de bomberos en donde se puso su motor a andar, para probar este antiguo tranvía caminó un pequeño tramo de 10 metros.” (3)

En el 2003, todavía existía la intención de poner a circular el tranvía del recuerdo. (6)

Finalmente, se volvió a colocar en el mismo sitio que estuvo hasta 1999, frente al Parque Zamora. En esta nueva etapa se le construyó una estructura alrededor para protegerlo de la intemperie. Sin embargo, esta construcción también impide que se aprecie adecuadamente.

Recientemente, el 20 de abril de 2013 se publico una entrevista con Félix Martínez González, ex tranviario, dejando entrever el viejo sueño de poner a circular el Tranvía del Recuerdo. (7)

Hasta principios de 2015 no hay planes oficiales de ponerlo a circular, al contrario de los tranvías veracruzanos de su tipo que fueron comprados en Estados Unidos que fueron restaurados y están en servicio.

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Referencias:
(1) García de Benaglio, Marta, Historia de los tranvías del puerto de Veracruz, 1863-1981, Veracruz: Museo de la Ciudad de Veracruz, 1992, p. 89
(2) Don Ross Grup, Consultado el 1 de febrero de 2015.
(3) Cañas Montalvo, Ricardo, El recuerdo de Veracruz… viaja en tranvía,
(4) MUNI F-Market Line, Consultado el 1 de febrero de 2015.
(5) Este dato se contradice el dato proporcionado por Héctor Lara y Fernando Aguayo: “A finales de septiembre de 1998 fue retirado para llevar a cabo su restauración…” según se expone en: El sistema de tranvías eléctricos de la Ciudad de México, Héctor Lara / Femando Aguayo, Memoria Del III Encuentro Nacional Sobre Conservación Del Patrimonio Industrial Mexicano (11-13 de junio de 2003), Comité Mexicano para la Conservación del Patrimonio Industrial, 2005, p. 226
(6) Ídem.
(7) Zamudio, Isabel “Cobra Vida” el proyecto, publicado en Cambio Digital, 20 de abril de 213, consultado el 15 de enero de 2015.

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Tranvía del Recuerdo en el boulevard M. Avila Camacho en 1981. Atras, parec, esta el hotel Villa del Mar.

Tranvía del Recuerdo en el boulevard M. Avila Camacho en 1981. Atras, parec, esta el hotel Villa del Mar.

Tranvía del recuerdo en 1981, circulando por la calle M. Doblado casi esquina con la av. Gral. Prim.

Tranvía del recuerdo en 1981, circulando por la calle M. Doblado casi esquina con la av. Gral. Prim.

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El Tranvía del Recuerdo circulando por la av. Gral. Prim, frente al Parque Zamora, en mayo de 1981.

El Tranvía del Recuerdo circulando por la av. Gral. Prim, frente al Parque Zamora, en mayo de 1981.

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El tranvía del Recuerdo se llevo a San Francisco, EE.UU., para un festival de tranvías en 1984-1985. En donde participaron tranvías de diversas partes del mundo.

El tranvía del Recuerdo se llevo a San Francisco, EE.UU., para un festival de tranvías en 1984-1985. En donde participaron tranvías de diversas partes del mundo.

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En San Francisco, EE. UU., el mes de septiembre de 1984.

En San Francisco, EE. UU., el mes de septiembre de 1984.

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En San Francisco, EE. UU., el mes de agosto de 1984,

En San Francisco, EE. UU., el mes de agosto de 1984,

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El Tranvía del Recuerdo en la década de 1990, colocado enfrente del Parque Zamora. Foto: lorenagonzalez / Flickr.

El Tranvía del Recuerdo en la década de 1990, colocado enfrente del Parque Zamora. Foto: lorenagonzalez / Flickr.

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Estado actual del Tranvía del Recuerdo. Fotografía tomada el 9 de julio de 2013.

Estado actual del Tranvía del Recuerdo. Fotografía tomada el 9 de julio de 2013.

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Notas relacionadas:

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