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1945: El tesoro del hotel Rex en Veracruz.

4 junio 2018

Patio del hotel Rex (antiguo convento de San Francisco) a mediados de la década de 1940.

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Hoy encontré esta curiosa nota de 1945 sobre la búsqueda de un tesoro en el solar del antiguo convento de San Francisco de la ciudad de Veracruz. En ella se da cuenta del hallazgo de un documento en donde se informaba de un fabuloso tesoro enterrado en dicho convento de “la Villa Rica de la Vera Cruz”, ya se podrán imaginar el interés que debió despertar y ni tardos, ni perezosos empezaron a cavar. Hasta donde informa la nota no se había hallado nada y seguramente fue infructuosa la búsqueda.

Muy probablemente fue la broma de alguien que quiso despertar la codicia porque a todas luces dicho escrito era falso… por una sencilla razón, supuestamente el documento hace mención de la Villa Rica de la Veracruz, pero esta ciudad nunca fue la Villa Rica de la Veracruz, esta ciudad fue fundada en 1600 con el nombre de la Nueva Veracruz y esto, todos lo sabían en aquellos años, nunca se encontrará un documento original que mencione a esta ciudad como la Villa Rica de la Veracruz. El confundir ambas poblaciones es muy del siglo XX a la actualidad. Eso solo por destacar ese punto porque tiene otros detalles que confirmarían la falsedad del documento.

También, es interesante esto de los tesoros fantásticos en la ciudad, vienen a la memoria dos casos: uno ocurrido a fines del siglo XIX en las calle de la Huaca (hoy Doblado) en donde hasta el ayuntamiento expidió un permiso para buscar un tesoro y otro, cuando en 1909, un espirista lanzó la declaración de que en el cementerio el Canelo existía incalculables riquezas enterradas y muchos se lanzaron a excavar por todo el cementerio.

El mito de los tesoros es muy extendido y despierta la curiosidad, por el momento hay que disfrutar esta narración.

La Sombra de “Lorencillo”

Recientemente la casualidad puso al Sr Alfredo Merchant, Director de la Biblioteca del Pueblo, del puerto de Veracruz, sobre la pista de un fabuloso tesoro. Persiguiendo a un ratón que causaba daños en los anaqueles, AM halló un profundo agujero en un rincón de la biblioteca. Al tratar de cegar aquel hueco tropezó con un cilindro de cobre, dentro del cual había un viejo pergamino en el que se informaba de la existencia de un tesoro — 300 mil doblones y una cantidad asombrosa de joyas — y se precisaba el lugar en que se había enterrado. Se explicaba, además, que las autoridades de “la Villa Rica de la Vera Cruz” habían recurrido a ese expediente al tener noticias de que un famoso pirata del Caribe, Lorencillo, iba a asaltar la población para apoderarse de aquel tesoro, dispuesto para ser enviado a España.

El pergamino hace saber que 8 grandes barriles habían sido enterrados en un lugar determinado de la Villa, donde hoy se halla el Hotel Rex. De acuerdo con la propietaria del edificio, Sra Concepción Cangas, se procedió a buscar el tesoro. Muy pronto el agua llenó el sitio donde se inició la excavación. Hubo que hacer un contrato especial con los bomberos para que achicaran a medida que se ahondaba en el subsuelo. Se construyeron ataguías para evitar que la arena invadiera el hoyo y se apuntalaron cuidadosamente los muros para evitar un derrumbe, ya que el sitio marcado en el pergamino coincide exactamente con los cimientos del edificio. Los trabajos continúan con entusiasmo y confianza. Hasta la fecha se han encontrado un herrumbroso aldabón de cobre, varios cinchos de barril, de gran tamaño, clavos oxidados y un anillo de oro, de 24 quilates, que fue regalado a la Sra Cangas. En la excavación se marca ya claramente el contorno de un barril de grandes dimensiones, con sus duelas petrificadas.

Fuente: periódico El Tiempo, 5 de octubre de 1945.

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Notas relacionadas

Leyenda del callejón Líbranos Señor (José María Esteva, 1868)

1861: La tradición de Malibrán.

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Blas Real, el hermano de la supuesta Condesa de Malibrán.

31 mayo 2018

Firma del bachiller Blas Real, cura de la parroquia de San Juan de Ulúa en 1778.

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La familia de Beatriz del Real, la supuesta Condesa de Malibrán, no se ha podido documentar de manera completa, solo se tienen datos aislados. Sobre sus hermanos solo se sabe que cuando menos tuvo dos: Magdalena y Blas, de Magdalena se tiene mayor información por haber estado casada con Juan Malibrán, pero de Blas solo se conoce con certeza documental su nombre.

Se le encontró mencionado en dos documentos relacionados con Beatriz:

1.- En uno, Beatriz lo reconoce como hermano cuando relata que en 1775, le acompaño a un paseo que hizo a Orizaba, Puebla y México. (1)

2.- En el otro, se le desglosa entre los acreedores de Beatriz  al momento de casarse con Miguel Laso de la Vega en 1771. Beatriz le debía 103 pesos y un real  (2)

Se le busco en otros documentos de la época, localizándose a un bachiller llamado Blas Real, la primera impresión es que se trata del hermano de Beatriz pero no se encontró documento que lo confirme, sin embargo, es muy probable que lo sea porque además de ser homónimo:

1.- Vivió en la Nueva Veracruz y era contemporáneo a Beatriz.

2.- En los registros eclesiales y otros documentos del siglo XVIII relacionados con la ciudan, no se localizó a otra familia o persona ajena a la familia con el  mismo apellido.

Solo despierta una ligera duda que en los documentos relacionados con Beatriz no se le mencione con el título de bachiller, pero esto mismo sucede cuando al bachiller se le menciona en dos documentos: uno de la Inquisición de México  (3) y el otro de José Miguel Laso de la Vega ambos de 1780, (4) Esto aumenta la posibilidad que este bachiller sea el hermano de Beatriz.

El bachiller Blas del Real, en 1751, era propietario de la capellanía de misas fundada por el sargento mayor Juan de Echeverria  y su esposa Juana Montejo y Orozco con capital de 2000 pesos. Ademas de bachiller, era clérigo de ordenes menores. (6) Esto hace suponer que en ese momento, cuando menos, su edad debía rondar entre 20 y 30 años, lo que podría hacerlo mayor a Beatriz.

En 1778, era cura beneficiado por Su Majestad, vicario foráneo, juez eclesiástico y capellán de la Real Fortaleza de San Juan de Ulúa,(7)  cargo que ocupó hasta su muerte. No se tiene la fecha de su fallecimiento pero ocurrió antes de marzo de 1780. (8)

Esperemos que en el futuro se halle un documento que aporte de manera explicita la relación familiar con Beatriz y datos personales precisos.

Blas y la leyenda.

En caso de ser acertado esto, se tendría que Beatriz era hermana de un clérigo que fue cura de la parroquia de San Juan de Ulúa; sobrina del sacerdote que fue cura de la parroquia de la ciudad y comisario de la inquisición desde 1752 hasta 1777; madrastra de otro cura de la parroquia y comisario de la inquisición que ocupó ambos cargos casi por el resto del siglo XVIII; y por si faltara más, también tenía parentesco con el fray Agustín de Burgos, perteneciente a la orden de San Agustín y residente en el convento agustino de esta ciudad, además de ser notario revisor y expurgador del santo oficio, y en algunas ocasiones fungió como comisario nombrado de la inquisición; y pariente del teniente de cura en la capilla del Santo Cristo del Buen Viaje. Por si faltara poco pertenecía a siete cofradías y archicofradías.

Todo este entramado familiar (y no pocos amigos que debía tener) dentro de la iglesia e inquisición, ¿le sirvió para encubrir los supuestos excesos sexuales y su supuesta relación con la hechicería? Desde una percepción actual se podría afirmar que sí, pero parece difícil que en aquella época ocurriera, por varias razones. Las denuncias anónimas podrían haberse dirigido directamente a la inquisición de México o a los otros sacerdotes de la ciudad y ellos canalizarlas a México, además se tiene la situación familiar en donde después de 1785, no tuvo buenas relaciones con su hijastro, cura de la parroquia y comisario de la inquisición, que bien pudo haber levantado una información sobre el asunto, ¿se hubiera tentado el corazón para hacerlo? No lo parece, recordar que en 1779, como parte de una denuncia sobre las imágenes que tenía un reloj, se interrogó a Patricio Fernández, recién casado con la sobrina de Beatriz y en esos años, todavía no iniciaba el distanciamiento familiar. El mismo  Miguel Laso de la Vega no se libró de que se le acusase de que tenía antepasados de raza negra y por lo tanto, no legible para el cargo de comisario del Santo Oficio, el que que tomó la declaración a los testigos fue el fr. Agustín de Burgos, quien en una larga misiva expone la relación familiar y de amistad que tenía con José Miguel y su familia, y como a pesar de ello tomó con rigurosidad la declaración de los testigos.

Referencias:

(1) AGN, Civil, vol. 461, f. 41

(2) AGN, Civil, vol. 433, f. 112v

(3) AGN, Inquisición, vol. 1208, exp. 15, f. 131

(4) AGN, Inquisición, vol. 1143, exp. 2 f. 126

(6) AGN, Tierras, vol. 3345, exp. 1, f. 9

(7) AGN, Inquisición, vol. 1165, exp. 1, f. 2-3

(8) AGN, Inquisición, vol. 1143, exp. 2, f. 126

Documento que comprueba el cargo que ocupaba en 1778.

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Notas relacionadas:

Dar click sobre imagen para leer todo sobre

Veracruz banner Malibran Beatriz del Real 01

 

Jurisdicción territorial de la Nueva Veracruz

8 mayo 2018

1587: Jurisdicción compartida en Buitrón.

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1607: El virrey ordenó definir la jurisdicción de la Nueva Veracruz. (AGN – Cédulas Reales)

Nueva Veracruz: En 1608-1609 se delimita su jurisdicción. (AHCV Vol. 1)

—– Nueva Veracruz: Delimitando la jurisdicción en 1608-1609. (Escamilla – AHCV Vol. 1)

—– 1608: Delimitando la jurisdicción de la Nueva Veracruz. (Montero – AHCV Vol. 1)

1609: El virrey aprueba los límites de la Nueva Veracruz. (Trens – AHCV)

1610: La Antigua Veracruz pide respeten los límites de su jurisdicción. (AHCV Vol. 1)

Análisis de un expediente de 1796 del Archivo Histórico de Veracruz. (Santos – AHCV)

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1952: La Carta Geográfica del Municipio de Veracruz

INEGI: Límite entre los municipios de Veracruz y La Antigua.

Loma Iguana en los censos nacionales del siglo XX.

1896: Rancho de San Vicente (José Ingenieros), municipio de La Antigua.

1928: Dotación de ejidos a La Pureza, municipio de La Antigua.

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¿El nombre de la isla Salmedina es del siglo XVI?

29 abril 2018

Los nombres históricos de arrecife Chopas, donde actualmente se ubica la isla Salmedina, y el arrecife El Rizo, que en el siglo XVIII tuvo por nombre Salmedina, tal como aparecen en los planos consultados.

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La Fundación 500 años de la Vera Cruz, la Asociación de Agentes Aduanales de la ciudad de Veracruz y miembros de la  Asociación Cultural Caepionis de Chipiona, desde el 2017, han promovido que hace 500 años, habitantes de la Playa de la Jara se asentaron en Antón Lizardo y Alvarado, presentando como prueba que los nombres de las islas son idénticos en ambos lados del océano.

El 20 de abril de 2018, Antonio Lucas del Moral, presidente de la Asociación Cultural Caepionis declaró en Veracruz que:

“[…] los topónimos  que les ponen a las islas son todos de Chipiona: Salmedina, nosotros tenemos un arrecife enorme que cuando baja la marea, pues allí son unas mareas muy grandes, sobresale del mar pero cuando luego sube la marea lo cubre el agua y es muy peligroso, Salmedina, la isla de Enmedio también la tenemos nosotros allí los rizos, entonces es la prueba que venían de allí, justamente porque les pusieron los mismos topónimos que tenían allí en Chipiona.” (1)

El 11 de noviembre de 2016, la página de Facebook Chipiona en red publicó un artículo de Juan Luis Naval Molero , cronista oficial de Chipiona, en donde expone:

“Parece ser que, cuando la colonización de América muchos de los tripulantes que viajaban en las naves que iban hacía Méjico al llegar al Puerto de San Juan de Ulua, junto a la Villarrica de la Veracruz (población fundada por Hernán Cortés al comenzar la conquista de aquellas tierras), desertaban de sus navío y huían. Después se asentaron y fundaron poblaciones como Antón Luzardo y Alvarado.

A pocos kilómetros se encuentra Punta Ligardo, [sic] junto a la cual, al noroeste en aquel mar de Méjico, a corta distancia de la orilla, existen unos arrecifes. Unas pequeñas islas a las que estos hombres, muchos de ellos procedentes de esta zona, Chipiona, Sanlúcar, La Jara, etc., nombraron “Salmedina”, “De Enmedio”, Anegadilla de Afuera y el Cabezo.” (2)

¿Es cierto que esos inmigrantes fueron los que pusieron los nombres a los arrecifes e islas de Veracruz? ¿Hay algún documento histórico que lo avale? o ¿Sólo son deducciones de estas personas?

Ante la nula presentación de pruebas documentales, todo parece indicar que son deducciones hechas a partir de la existencia de los nombres idénticos.

Para empezar, está documentado que los nombres de las islas los fueron poniendo los primeros navegantes españoles según las iban localizando y haciendo sus cartas de navegación, (3) por lo que plantear que fueron las personas que vivieron en tierra firme es muy dudoso.

Isla y arrecife de Enmedio.

El nombre ya está en el mapa de 1580 y su origen no es muy complicado descifrarlo: está en medio del arrecife de la Anegada de Afuera y tierra firme. Es muy probable que lo primeros navegantes que pasaron por la zona, no se detuvieran a revisar cada uno de los arrecifes cercanos a la costa, así que vieron el que estaba más lejos, bautizándolo como el de afuera y el otro que vieron cercano a tierra firme, le pusieron el de en medio. Esta misma lógica, debió aplicarse a la laja o arrecife que esta entre la piedra Salmedina y tierra firme frente a Chipiona, se le puso “en medio” porque estaba entre los dos puntos referidos.

La ubicación es lo que determino el nombre del arrecife en el siglo XVI, no fue por hacer una referencia a un lugar semejante en Chipiona.

Isla de Salmedina.

El nombre, a falta de algún documento que compruebe lo contrario, se tiene que aceptar hace referencia a la piedra Salmedina de Chipiona, lo que no es nada disparatado por haberse dado un constante tráfico de naos entre Sanlúcar de Barrameda-Sevilla  y Ulúa-Veracruz desde el siglo XVI, lo que no está comprobado es que tal denominación se le haya puesto en el siglo XVI y mucho menos que la bautizaran las personas que habitaban en tierra firme, por una sencilla razón, no se conoce referencia documental o cartográfica que lo avale.

Se revisó la cartografía disponible en internet del Archivo General de Indias, la Biblioteca Nacional de España, Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico, Biblioteca Digital de la Real Academia de Historia, el Archivo General de la Nación, la sección de mapas de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, la Mapoteca de Orozco y Berra, con la finalidad de descubrir la evolución de la denominación “Salmedina” en la costa veracruzana. No se puede asegurar que sean todos los mapas existentes que contengan información sobre las islas y arrecifes de la zona pero los encontrados abarcan cuatro siglos así que dan un espectro aceptable.

Lo primero que se descubrió es que los nombres de los arrecifes e islas fueron cambiando al paso de los años y en algunos mapas los nombres se intercambiaron o fueron reubicados.

Bernal Díaz del Castillo documentó que fue en 1518 cuando le pusieron el nombre a la isla Blanca, siendo la única que menciona para esta zona, así que se puede suponer que no había otra isla. Esto coincide con el mapa de 1580 (4) donde aparece una isla, la isla Blanca, así como los arrecifes con sus respectivos nombres. Es hasta el mapa de 1729 (5) donde está por primera vez el nombre de “Sn Medina” para un arrecife, mismo que el mapa de 1580 tiene el nombre de El Batel y hoy se conoce como El Rizo. En el plano de 1760 (6) se le identificó como Salmedina el Chico. En los siguientes años se debió formar una isla, porque en el mapa de 1771 (7) tiene esa categoría, sin embargo rápido debió desaparecer porque ya desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad se le identifica como arrecife.

El arrecife que desde el siglo XVI se llamaba de El Palo, en el plano de 1760 por primera vez se le llama Herradura de Salmedina, siendo el único plano que tiene asignado el nombre de Salmedina para dos arrecifes, ya que al arrecife El Rizo se le puso por nombre Salmedina el Chico. En los mapas de 1771, 1784, 1792 y 1800 solo se le conoció como isla de la Herradura y arrecife de El Palo. Es en el mapa de 1818 (8) que a la isla se pone definitivamente el nombre de Salmedina,  mismo que aún lleva. El nombre de Herradura ya no se volvió a utilizar y al arrecife se le pone, también de manera definitiva, el nombre de Chopas.

Entonces, si en la cartografía conocida el nombre de Salmedina aparece en la zona hasta principios del siglo XVIII, ¿en que se sustentan los que dicen que le fue puesto en el siglo XVI? ¿Tienen documentos que acredite su dicho? Si es así,  tendrán que presentarlos y si no los hay, deberán aclarar que solo son deducciones.

Por lo pronto, todo lo dicho por los divulgadores de que los nombres de los arrecifes e isla fueron puestos por personas de La Jara en el siglo XVI solo debe tomarse como especulaciones, sin sustento documental.

Referencias:

(1) Aquino, José de, ¿Sabías que los jarochos vinieron de España?, Audio de entrevista, XEU –Noticias, 20 de abril de 2018, consultado el 29 de abril de 2018 en http://www.xeu.com.mx/nota.cfm?id=962824

(2) Naval Molero, Juan Luis,  SALMEDINA (1ª Parte), Chipiona en red , página de Facebook, 11 de noviembre de 2016, consultado el 29 de abril de 2018, en https://www.facebook.com/chipiona/posts/1332894423400901

(3) Díaz del Castillo, Bernal, Historia verdadera de la conquista de la conquista de la Nueva España, Madrid: Imprenta del Reino, 1632,  pp. 9-10

(4) [Descripción del pueblo de Tlacotlalpa y su jurisdicción, en el obispado de Tlaxcala] [Material cartográfico] / Francisco Stroza Gali [rúbrica], Tlacotlalpa, 5 de febrero de 1580, Biblioteca Digital, Real Academia de Historia, consultado el 25 de abril de 2018 en  http://bibliotecadigital.rah.es/dgbrah/es/consulta/registro.cmd?id=15876

(5)  Veracruz (México) Cartas náuticas 1729, 30 de Henero De 1729, Biblioteca Digital Hispánica, Biblioteca Nacional de España, consultado el 25 de abril de 2018 en http://catalogo.bne.es/uhtbin/cgisirsi/0/x/0/05?searchdata1=bica0000041580

(6) Map showing coast of Veracruz State, Mexico, between Tampico and Antón Lizardo. [?, 1760] Map. Library of Congress.  https://www.loc.gov/item/90683615/.

(7) “Mapa de una porcion de costa del Seno Mexicano que comprehende desde la Plaza de Vera Cruz a la Barra de Albarado, en que manifiesta el Canal que se puede abrir para comunicar las Lagunas de la Camaronera y Mandinga y la continuación del Estero del Arroyo moreno, hasta la expresada Plaza de Vera Cruz, con cuyas obras podrán venir todos los efectos Comerciantes y Comestibles, por Agua, sin salir a la Mar de las largas distancias en que son navegables los Ríos que desaguan por la expresada Barra de Albarado”, Archivo General de Indias, MP-MEXICO,270, 1771.

(8) Plano del Tenedero de Antón Lizardo situado en la Lat.d n.o 19º 4′ 24” y Long.d 89º 37′ 30” al Occ.te de Cádiz [Material cartográfico] / que por Orden del Rey N. S. se levantó, y fue remitido en 1818. Al Exmo. Sr. D. José Vásquez Figueroa, Secretario de Estado, y del Despacho Universal de Marina, por el Capitán de Fragata D. Francisco Murías, Comandante del Apostadero de Veracruz y copiado por la del Exmo. Sor Virrey de este Reino D. Juan Ruiz de Apodaca, habiéndose reducido en razón de 4 a 3 por el Capitán del Regimiento Ynfantería de la Corona de N. E. D. Rafael María Calvo, agregado al Real Cuerpo de Yngenieros; Subinspección de N. E.; Valentín de Ampudia, 16 de agosto de 1818, Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico, Consultado el 25 de abril de 2018 en http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=423126

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Fragmento del mapa de 1580, en donde están los arrecifes Palo, que en el siglo XVIII tenia por nombre arrecife de la Herradura y a partir del siglo XIX, se le conoce como arrecife Chopas. A su lado, esta el arrecife El Batel que en el siglo XVIII tuvo por nombre arrecife Salmedina y hoy se conoce como arrecife El Rizo.

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Fragmento del mapa de 1729 en donde aparece por primera vez el nombre de “Salmedina” (realmente en el mapa dice “Sn Medina”).

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Fragmento del mapa de 1760, en este mapa aparecen dos Salmedina: los arrecifes hoy conocidos como Chopas y El Rizo.

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Fragmento del mapa de 1771, aquí solo están indicadas las islas, no los arrecifes, con lo que quedo registrada la existencia de una isla en el siglo XVIII en el actual arrecife El Rizo, que poco después debió desaparecer provocando que el nombre de Salmedina se sobrepusiera al de la isla de la Herradura.

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Fragmento del mapa de 1818, aquí por primera vez se le pone el nombre de Salmedina a la isla que antes de le conoció como isla de la Herradura. El autor tuvo cierta duda y dejo el nombre aunque sin especificar lo que se designaba, ya que puno Chopas al arrecife, en mapas posteriores el nombre de Herradura desapareció.

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Notas relacionadas:

¿El jarocho viene de la Playa de la Jara, una imaginaria localidad española del siglo XVI?

21 de octubre de 1912: El capitán Hernando Limón sale de Veracruz.

27 abril 2018

Esta foto reiteradamente se atribuye a un evento de la invasión estadounidense de 1914 por el rotulo visible, pero en realidad esta foto fue tomada el 21 de octubre de 1912 y tenía un texto que así lo explicaba pero fue tachado. Fuente de foto: Archivo General de la Nación.

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Ya se había analizado esta fotografía de Ponciano Flores Pérez, determinándose que se trataba de algún acto de la sublevación del general Félix Díaz, entre el 16 y 23 de octubre de 1912, pero ahora el Archivo General de la Nación publicó esta fotografía de su acervo con mejor calidad, permitiendo leer algunas letras del rotulo que fue tachado y con ello saber con bastante certeza el día y acto que refleja la foto.

Arriba a la derecha, está la palabra “LIMON”; abajo a la izquierda: “(3) VERACRUZ” y al centro el monograma del fotógrafo.

Teniendo como única pista la palabra “Limón” se encontró que el capitán Hernando Limón, perteneciente al ejército federal leal al presidente Madero, estuvo en la ciudad el 21 de octubre como lo describe el siguiente texto:

“El general Beltrán estableció su campamento en Tejería, en medio de un espeso bosque. De allí fue enviado el día 21 a las siete de la mañana en una máquina con bandera blanca, el parlamentario Hernando Limón, del Estado Mayor del general Beltrán. Limón fue recibido por las avanzadas y dado cuenta de su presencia al general Díaz, previas las órdenes que diera, avanzó el parlamentario, vendado, como es de rigor. La conferencia que el general Díaz y Limón celebraron duró cerca de dos horas, en las que se trató de pedir la rendición incondicional de la plaza, contestando el general Díaz que aun cuando su anhelo era no derramar sangre humana y teniendo un gran cariño al ejército, se veía en el penoso trance de contestar que la plaza no se entregaría sino hasta morir el último de sus defensores. Poco después salían el coronel Díaz Ordaz y Limón, tomaron asiento en una carretela y se dirigieron a la estación de los Cocos. Al despedirse, Limón estrechó en sus brazos a Díaz Ordaz y le dijo unas cuantas palabras halagadoras al oído, que Díaz Ordaz contestó afirmativamente. Desde aquel momento, los jefes y oficiales que formaban las fuerzas revolucionarias, se mostraron tranquilos, pues se decía que el general Díaz había conseguido la unificación de las fuerzas del gobierno a favor de su causa, y que sólo habría en Veracruz una escaramuza de fusilería, y no un combate sangriento como se esperaba. Alguna razón debe haber apoyado tales versiones, pues provenían de personas que estaban en contacto directo con las fuerzas del gobierno. Comprendiendo Beltrán la dificultad que había para recuperar la plaza de Veracruz, pues el fuego de los rebeldes destruiría sus columnas de infantería y desmontaría sus cañones, resolvió retardar el ataque, consultando con el Ministro de la Guerra lo que debería hacer para recuperar la plaza.” (1)

La escena corresponde con la fotografía.

A reserva que se logre descifrar el resto del texto que se intentó ocultar en la fotografía, se puede asegurar que la foto fue tomada el día 21 de octubre de 1912, cuando el capitán Hernando Limón había terminado de platicar con el general Díaz y regresaba a Tejería, a reunirse con el general Joaquín Beltrán.

El texto rotulado que hace referencia a la invasión estadounidense de 21 de abril de 1914, fue sobrepuesto al reutilizarse la imagen.

Referencia:

(1) Licéaga, Luis, Félix Díaz, México: Editorial Jus, 1958, p. 73

Detalle del texto que se tachó, aunque se pueden leer dos palabras “LIMÓN” (arriba a la derecha) y “VERACRUZ” (abajo a la izquierda).

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Nota relacionada:

Foto de la rebelión felicista, no de la invasión de Veracruz. (2)

¿El jarocho viene de la Playa de la Jara, una imaginaria localidad española del siglo XVI?

20 abril 2018

En este fragmento del Plano de barra de Sanlúcar y puerto de Bonanza (1716) se aprecia la zona donde de ubicaba el Pago de La Jara, entre el castillo del Espíritu Santo y la Punta de Montijo, solo tiene representados algunos arroyos y los corrales de pesca. No muestra ningún núcleo de población.

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La Fundación 500 años de la Vera Cruz y la Asociación de Agentes Aduanales se han encargado de difundir que el término Jarocho proviene de la autodenominación que se hacían los marinos de la playa de la Jara que se asentaron en la costa veracruzana, al sur de Ulúa, y que fundaron Antón Lizardo y Alvarado hace 500 años.

Dejando fuera las dudosas fundaciones y su llegada, inmediata a la conquista, vale preguntarse dónde estaba ese poblado y su historia, ese poblado del que supuestamente vinieron los ancestros de los jarochos.

Después de una ligera búsqueda en libros de historia y planos antiguos de Sanlúcar resulto que no aparece tal poblado en el siglo XVI, XVII, ni en el XIX, solo está registrado en esos siglos un paraje conocido como Pago de La Jara (un “Pago” de los cientos que había en la zona). ¿Será que es un pueblo imaginario creado para un nuevo mito en la historia de Veracruz?

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define Pago con varias acepciones pero para el objetivo de esta nota podrían ocuparse tres: “Distrito determinado de tierras o heredades, especialmente de viñas u olivares”, “Pueblo pequeño o aldea” y “Lugar y región”. Sin mayor cuestionamiento, se puede decir que la misma definición señala la existencia de un pueblo o aldea, pero al rastrear los datos disponibles del siglo XVI (1) y XVIII, siempre son sobre tierras y no de un pueblo o sus habitantes y para mayor referencia el articulo Los pagos de Chipiona de Juan Luis Naval Molero, (2) menciona la existencia de unos 100 pagos, tan solo en dicho municipio y aclara que su uso es debido a que durante siglos, en Chipiona predominaron los terrenos plantados de viñas, no era por la existencia de aldeas o pequeñas poblaciones. Lo que también sería válido para la vecina Sanlúcar, donde estaba el Pago de La Jara.

En 1748, Juan Pedro Velazquez describio el Pago de La Jara en la Descripción del sitio de Sanlúcar de Barrameda y su término territorial:

“Saliendo de Sanlúcar azia esta parte [el oeste] por el sitio de Capuchinos, se extiende su término hasta el parage en que se divide de el de Chipiona, como media legua, en cuya distancia se comprehende a la salida casi de Sanlúcar un pinar perteneciente al Exmo. Sor Duque de Medina Sidonia, a que sucede, dando vista al mar, el pago llamado de La Jara, compuesto de varias suertes de viñas, arboledas frutales y tierras de pan sembrar, que corre por más de un quarto de legua hasta el sitio de La Reyerta, donde se dividen los términos de Sanlúcar y Chipiona, en cuya mediación está fabricado de cuatro años a esta parte un pequeño quartel de Caballería que, bajo superior orden, hize construir para custodia de la Marina y para servidumbre de los hazendados de este parage. Corren desde Sanlúcar a aquella villa tres caminos carreteros, que discurren el uno por la orilla del mar y los otros dos por lo alto de el terreno de la Barranca, cruzándolos distintas veredas abiertas para la comodidad de las haziendas”. (3)

En 1754, al hacerse un recorrido por los límites del municipio se describe esta zona en los siguientes términos:

“El día 19 salió la visita por el barrio de la Balsa por el camino de los navazos que están al pie de la barranca del pinar de los Capuchinos o Espíritu Santo y fuerte de este nombre, llevando a la derecha el mar, y siguiendo la playa que conduce a Chipiona y Regla hasta enfrentar con el corral de la pesquería llamado en la visita antigua del Gallego, y entonces de Juan Martín, propio hoy del Hospital de San Juan de Dios de esta ciudad, por donación posterior que le hizo la Santa Cartuja de Jerez de la Frontera. Y entrando por un callejón que está enfrente, bastantemente ancho, por donde se derrama los inviernos un arroyo en el mar, que es el que divide en forma de rehierta los términos de Sanlúcar y Chipiona; declaró la visita por primer mojón la casilla cuartel de las patrullas de caballería del resguardo de la costa que esta ciudad había fabricado pocos años antes en la parte de su territorio.

Y desde allí línea recta con el frente al sueste por la dicha Rehierta arriba, llevando los vallados del pago de la Jara, término de Sanlúcar a la izquierda, y lo del pago de Montijos, término de Chipiona, a la derecha, se fue a desembocar al mojón llamado de la Cruz, puesto a la salida del camino real alto que viene de Chipiona, a la entrada por aquella parte de nuestra dehesa del Hato de la Carne, quedando por detrás señalado el sitio de siete mojones antiguos que se encontraron borrados.” (4)

En ambas descripciones no se menciona la existencia de algún poblado, pero si “viñas, arboledas frutales y tierras de pan sembrar” y de edificaciones solo hay una “la casilla cuartel de las patrullas de caballería del resguardo de la costa” o “un pequeño quartel de Caballería”, que se confirma su existencia en el plano de 1765. En la misma playa este plano de 1765 tiene representadas edificaciones en el “Callejón del Espadero” y en el “Callejón de Diego Martines”, lo que podría indicar la existencia de algunas casas dispersas en el campo, tal como están representadas con mayor detalle en el plano de 1868, en donde hay seis  lugares llamados: Casa de la media legua, Huerta de don Francisco Rodríguez, Casa del Consul, La Marquesita, Casa de Colón, y Esparraquito. Todas tienen representadas una casa excepto la Huerta de don Francisco Rodríguez que tiene tres construcciones.

Esto permite exponer que el Pago de La Jara era el nombre de una zona rural no una población o rancho, si en pleno siglo XIX solo se contabilizan unas cuantas casas ¿Que puede esperarse en el siglo XVI? Supongamos que esas 6 o 9 casas hubieran existido en el siglo XVI, ¿Cuantas personas las hubieran habitado? y de esas ¿Cuantas hubieran emigrado o convertido en marinos? ¿y de ellos cuantos habrán llegado a Ulúa? ¿Acaso no decidieron ir a otros puertos o ciudades del continente? o ya estando en Ulúa ¿por qué no prefirieron ir a ciudades o lugares con fuerte presencia de españoles? ¿Acaso todos los que emigraron de ese paraje lo hicieron en caravana dirigiéndose a la tierra prometida ubicada en una deshabitado e inhóspita costa de la Nueva España? La posibilidad de que sucediera tal como lo imagino Luis Elizondo y Juan Luis Naval, se antoja remota.

La localidad que actualmente se conoce como Playa de La Jara debió surgir a finales del siglo XIX o principios del XX,  extiendose por los municipios de Sanlúcar de Barrameda y Chipiona, sin duda, el nombre de La Jara proviene del paraje que se conoció como Pago de La Jara, pero ello no valida la existencia de un asentamiento urbano desde el siglo XVI.

Si la Fundación 500 años de la Vera Cruz y la Asociación de Agentes Aduanales, así como los historiadores de Chipiona y Sanlúcar de Barrameda, desean que sea valido su planteamiento de que el término Jarocho es un gentilicio de los habitantes de la Playa de La Jara que convertidos en marinos emigraron a Antón Lizardo y Alvardo, tendrán que probar con documentos históricos la existencia de esa localidad en el siglo XVI y su emigración hacia la costa veracruzana.

Ya hay suficientes mitos en Veracruz como para darle la bienvenida a uno más.

Referencias:

(1) En 1527 y 1556 se mencionan tierras del Pago de La Jara que pagaban tributo al Convento de Nuestra Señora de Regla de Chipiona. Ver: Moreno Mollero, Antonio, “El convento de Ntra. Sra. de Regla en Chipiona (Cádiz). Formación de su patrimonio”, Cuadernos de Estudios Medievales, V1II-IX (1980-1981), 1983, p. 195, 196.

(2) Naval Molero, Juan Luis, Los pagos de Chipiona, en Cartare núm. 1, Sanlúcar de Barramesa, 2011, pp. 3-9.

(3) Camarero Bullón, Concepción y  Jesús Campos Delgado, Jesús, Sanlúcar de Barrameda 1752: según las respuestas generales del catastro de Ensenada, Madrid: Centro de Gestión Catastral y Cooperación Tributaria, Ministerio de Economía y Hacienda, 1995, p. 22.

(4) Velázquez Gaztelu, Juan Pedro, Historia antigua y moderna de Sanlúcar de Barrameda. vol. II Historia Moderna: de la Reconquista al reinado de don Fernando VI (1264-1760). Est. prelim. y transcrip. de Manuel Romero Tallafigo. Sanlúcar de Barrameda: Asociación Sanluqueña de Encuentros con la Historia y el Arte, 1994, pp. 238-239.

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Fragmento del plano de 1752, con el paraje de el Pago de La Jara.

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Fragmento del Plano de la Barra de S[an] Lucar de Barrameda y Puerto de Bonansa, de 1765, aquí ya esta representado el Cuartel de Caballería y otras construcciones en la playa con el nombre de Callejón del Espadero y “Callejón de Diego Martines”.

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Fragmento del Plano de la barra de Sanlúcar de BArrameda y el fondeadero de Bonanza de 1868, aquí estan representada 6 casas en la zona que ocupaba el Pago de La Jara, cada una con nombre propio. Lo que refuerza la idea que la actual localidad de la Playa de La Jara se formo a finales del siglo XIX o principios del XX.

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Limites del municipio de Sanlúcar de Barrameda y la localización del Pago de la Jara, en donde se formó la localidad de la playa de La Jara.

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Notas relacionadas:

Veracruz: Los jarochos en documentos de 1822.

Los jarochos olvidados del siglo XIX.

Siglo XIX: Primeros Jarochos en publicaciones.

 

Veracruz: Casa de Juan de Malibrán y Beatriz del Real en la av. Zaragoza.

10 abril 2018

Fachada actual de la antigua casa de Juan de Malibrán y su cuñada Beatriz del Real. Foto: Google maps.

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Beatriz del Real, la supuesta condesa de Malibrán, tuvo cuatro inmuebles dentro de la ciudad amurallada de la Nueva Veracruz, adquiridos por ella antes y durante su matrimonio con Miguel Laso de la Vega, mismos que aún tenía al momento de separarse de él.  Se desconoce si después añadió alguno más o los vendió antes de morir.  Una de esas casas aún está en la avenida Zaragoza, entre las calles Arista y Serdán.

No confundir estos inmuebles con el que se conoció como la “Casa de Beatriz de Real” que estuvo ubicada en la actual calle Julio S. Montero, propiedad de su esposo Laso de la Vega y donde vivió cuando estuvo casada con él.

El antecedente más antiguo conocido es que perteneció a Vicente Paredo, guarda de la Real Contaduría, Grúa y Contratación, quien se la vendió a Juan de Malibrán y Bosques. (1)

Juan vivió ahí junto con su esposa e hijos, hasta su muerte ocurrida a principios de 1766.  A consecuencia del embargo de sus bienes para el pago de deudores fue rematada el 10 de marzo de 1767. (2)

En el documento del remate se le describió como:

“(…)una casa de piedra y madera alta cubierta de azotea, que es en esta ciudad, y quedo por bienes de don Juan de Malibran y Bosquez y junto en la calle que sale del Colegio de la Sagrada Compañia de Jesus y plazuela que llaman del Maiz, para el valuarte que nombran de Hurtado, y nueva fundacion del hospicio de nuestra señora de Bethlem, que se compone de diez y ocho varas de frente y veinte y cinco de fondo, linda por un costado con casa que fue de Don Juan Lasso Nacarino, y por otra con casa que fue de Francisca Xaviera, parda libre y oi es de Juan Guido, y por el fondo con casas de Augustina de Segura muger lexitima de Juan Gallo maestro herrero y hace frente dicha calle en medio con casa que fue de doña Rosa Leonor de Arellano (…)”

El avaluó que se hizo para este remate le daba un valor de 7029 pesos.

Al momento del remate la propiedad estaba gravada por tres censos que sumaban 3560 pesos:

“(…) los quinientos de ellos al principal de un censo en favor de la Archichofradia de nuestra señora del Rosario, cita en el convento de señor santo Domingo de esta dicha ciudad : trescientos del principal de otro censo en favor de la Cofradia del Patriarcha señor san José, cita en la Santa Iglesia Parroquial de ella : y los dos mil setecientos y sesenta pesos restantes del principal de otro censo, que reconoce en favor de la obra pia fundada por el cuerpo de oficiales del Batallon de la Corona en el convento de Nuestro Padre San Francisco de esta misma ciudad (…)”

El poseedor del inmueble tenía que pagar el cinco por ciento anual de esa cantidad.

El remate se llevó a cabo a  las doce horas en punto, adjudicándose al único postor que fue Luis de Astudillo, quien ofreció  4686 pesos, el equivalente a las dos terceras partes del avaluó: reconociendo los censos y comprometiéndose a pagar los réditos, y dando en efectivo los restantes 1126 pesos.

Luis de Astudillo adquirió la casa, a nombre de Beatriz del Real, por lo que posteriormente debió hacer el traspaso.  En el periodo de 1767 y 1771, Beatriz le hizo mejoras a la casa, aumentándole “un algibe y varias piezas interiores a su casa propia calle de la Amargura, ascendiendo su costo a cinco mil pesos”. (3)

En 1771, a partir de que contrajo segundas nupcias con Miguel Lazo de la Vega, este comenzó a administrar la casa, junto con los demás bienes de Beatriz,  hasta el 21 de septiembre  de 1785 que se le regresó la posesión. (4)

A partir de entonces, no se tienen datos adicionales excepto que en 1788, estaba valorada en unos doce mil pesos. (5)

Es probable, la posesión continuó en manos de Beatriz hasta su muerte.

Ubicación actual de la casa.

La descripción de 1766 no permitía saber su ubicación actual, aunque la ubicaba en la calle de la Amargura, desde el siglo XIX se sabe que ese calle solo abarcaba dos cuadras de la avenida Zaragoza, de la calle Arista a la calle Canal pero no se identificó ningún lote con las dimensiones de la descripción.

Así que para la identificación se recurrió a otros documentos con descripciones de casas, encontrándose dos que permiten ubicar la casa sin dejar la menor duda:

1.- En 1771, el avaluo de la casa número 45, antigua propiedad  de la Compañía de Jesús pero ya perteneciente al ramo de Temporalidades, se  cita a Beatriz del Real y Manuela del Castillo como colindantes. En el encabezado del avaluo se lee:

“Esta casa hace frente al leste con casa propia de los regulares y por su fondo al oeste con casa de doña Manuela de el Castillo por el costado del norte con casa de doña Beatriz Real y por el del sur con casa de la Virgen de la Soledad su valor del terreno de 7 varas de frente 25 de fondo […]” (6)

2.- En 1752, la casa de Manuela Nicolasa del Castillo se describió como una:

“[…]casa que es de piedra y madera alta cubierta de asoteas situada en esta ciudad en el callejon que llaman del veedor que se compone de ocho varas de frente y veinte y tres de fondo que por una pate linda con casa de don Bernardo Mesura y por otro con casa de don Juan Fernando Gallo y por el fondo con el de casa perteneciente a la nueva fundacion de Nuestra Señora de Bethlen de esta ciudad y hace frente con las oficinas y seldas del convento de Nuestro Padre Santo Domingo y plazuela que llaman con dicho nombre a la salida de dicho callejón […]” (7)

Juan Fernando Gallo colindante de la casa de Manuela, es el mismo que se menciona como Juan Gallo como colindante de la casa de Beatriz.

Todo ello identifica a cuatro casas con colindancias comunes. Dos de ellas con frente a la calle de la Compañía (hoy, Zaragoza) y las otras dos al callejón del Veedor (hoy, callejón de la Campana).

Confrontando  estos datos con el plano de localización de inmuebles históricos del Centro Histórico se corroboro que el terreno coincidía con la medidas de 1766.

Colindantes y medidas sirven para identificar plenamente la ubicación de la casa que había sido propiedad de Juan de Malibrán y luego de Beatriz del Real en el siglo XVIII.

Ubicación de la casa de Juan de Malibrán y su cuñada Beatriz del Real , con sus colindantes en el siglo XVIII.

El inmueble en el siglo XIX

Beatriz del Real murió en 1802, y aunque no se tiene la certeza de lo que sucedió con las cuatro casas, incluso no se tiene confirmado que a su muerte todavía las poseyera, está comprobado que de algún modo sus casas se fueron transmitiendo agrupadas a otras personas porque en la lista de propietarios de fincas de 1858, las cuatro casas eran de los herederos de una misma persona: Josefa Godoy.

En total estos mismos herederos eran propietarios de siete fincas dispersas en la ciudad con los números 56, 57, 190, 242, 417, 418, y 954. (8) En el Plano Topográfico de la Heroica Ciudad de Veracruz de 1854, (9) se localizó que los inmuebles números 56 y 57, estaban en la 8ª calle de las Damas (hoy, 5 de Mayo) entre la 1ª calle Mesón del Buzo (hoy Esteban Morales) y 4ª calle de la Merced (hoy, Francisco Canal); el inmueble número 190 en la 2ª calle de Santo Domingo (hoy, Independencia) entre la calle de la Condesa (hoy, Esteban Morales) y la calle de Santa María (hoy, Arista); el inmueble número 242 está en la avenida Zaragoza (antes, de la Compañía), entre las calles Serdán y Arista; los inmuebles números 417 y 418 en la 1ª calle de Punta de Diamante (hoy, Francisco I. Madero) entre la 2ª calle Mesón del Buzo y 2ª calle de Punta de Diamante; y el inmueble número 954 en la calle de la Condesa (hoy, Esteban Morales) entre el callejón Naranjos y la 8ª calle de las Damas.

La casa con el número 242, corresponde a la antigua vivienda de Juan de Malibrán y su familia, y que luego compro su cuñada Beatriz del Real.

Otros tres inmuebles (los números 56, 57 y 954) coinciden con la ubicación de las casas que fueron propiedad de Beatriz del Real. Sin duda, hubo algún motivo por el que las cuatro propiedades conocidas de Beatriz se conservaran juntas más de 50 años después de la muerte de Beatriz . ¿Llegarían por una sucesión de herencias o por una compra general que se hizo a de Beatriz del Real o sus herederos? Esta duda se tendrá que resolver en el futuro, con los datos disponibles no se logró identificar una relación familiar. Por el momento, no se encontró con certeza la familia a la perteneció Josefa, ni cómo es que llego a sus manos este inmueble.

Actualidad y futuro.

La casa actualmente está abandonada y en ruinas, sin cubiertas, algunos muros derrumbados y vegetación creciendo en su interior. La fachada sigue siendo de dos niveles, tal como se describe en 1766, pero sin duda que al paso de los siglos tuvo modificaciones, incluso los detalles decorativos de la fachada son poco probables sean del siglo XVIII.

El haber sido propiedad de los protagonistas de la popular leyenda de la Condesa de Malibrán y única que todavía se puede considerar histórica, ya que las demás casas relacionadas con los personajes de la leyenda se han destruido, debe ser un factor importante para que se restaurara y ser un gran atractivo turístico.

Referencias:

(1) AGN, Civil, vol.  433, f. 129

(2) Ibídem, f. 128-130v

(3) Ibídem, f. 114

(4) Ibídem, f. 51; AGN, Civil, vol. 461, f. 69v.

(5) Ibídem, f. 114

(6) AGN, Tierras, vol. 3346, exp. 3, f.

(7) AGN, Bienes Nacionales, vol. 1901, exp. 11, f.

(8) Lerdo de Tejada, Miguel, Apuntes históricos de la heroica ciudad de Veracruz, Tomo III, México: Imprenta de Vicente García Torres, 1858, p. 156, 168, 161, 165 y 177

(9) Plano Topográfico de la Heroica Ciudad de Veracruz, 1854, Mapoteca Manuel Orozco y Berra, número clasificador: 879-OYB-7261-A.

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Notas relacionadas:

La casa de Beatriz del Real en Veracruz.

Historia de la hacienda de Malibrán (siglo XVIII-XX).

Biografía de Juan Malibrán (1710ca -1766)

Biografía de Beatriz del Real (1730ca-1802).