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Cementerio en el campamento militar de Hernán Cortes en 1519.

21 noviembre 2016
Posiblemente, un paisaje semejante a este fue el que encontraron los españoles en 1519 al establecer su campamento militar frente a la isla de San Juan de Ulúa. Foto: Playa de Chachalacas en septiembre de 2016. Autor: Fernando Montes Gonzáles.

Posiblemente, un paisaje semejante a este fue el que encontraron los españoles en 1519 al establecer su campamento militar frente a la isla de San Juan de Ulúa. Foto: Playa de Chachalacas en septiembre de 2016. Autor: Fernando Montes Gonzáles.

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El 22 de abril de 1519, Hernán Cortes y su armada, desembarcaron en los arenales frente a la isla de San Juan de Ulúa, en donde formaron un real o campamento militar para aproximadamente unos 500 soldados, más marineros y ayudantes. Sobre la conformación espacial del campamento no se sabe nada pero Bernal Díaz del Castillo describe de manea general el orden y zonas que inicialmente se hicieron: donde estaba la defensa, la definición de un centro religioso y espacio en donde se concentraban los dirigentes, esto es un centro político-militar, así como  la zona habitacional de los soldados y una caballeriza:

“… y asestaron los tiros, como mejor le pareció al Artillero, que se decía Mesa, y hizimos un Altar, adonde se dijo luego misa; e hicieron choças, y enramadas para Cortés, y para los Capitanes; y entre tres (cientos) soldados acarreavamos madera, e hicimos nuestras choças, y los cavallos se pusieron adonde estuviesen seguros: …”

Al paso de los días, tuvieron que definir el sitio donde enterrar los cadáveres, esto es, formar un cementerio, porque:

“…ya se avian muerto en el Real de heridas de lo de Tabasco, y de dolencias y hanbre, sobre treinta y cinco soldados,…”

No se tienen detalles de cómo y dónde fueron sepultados, pero seguramente debió ser en un sitio sacralizado por algún rito cristiano. Hasta podría pensarse que hubiera sido cerca de donde se celebraban las misas.

Según la narración de Bernal, luego se fundó la Villa Rica de la Veracruz y su cabildo, y a los pocos días, vino la mudanza hacia el norte, para establecerse cerca de Quiahuiztlán, en lo que sería el segundo asentamiento de la Villa Rica de la Veracruz.  Así que el sitio fue abandonado.

El cementerio quedo olvidado y no se sabe de su ubicación exacta. Este  puede definirse como el primer cementerio español, más o menos formal,  en el territorio de lo que más adelante sería la Nueva España.

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Referencia:

Díaz del Castillo, Bernal, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Madrid, Imprenta del Reyno, 1632.

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Notas relacionadas:

Cementerios antiguos de la actual ciudad de Veracruz.

Cementerios antiguos de la actual ciudad de Veracruz.

20 noviembre 2016
Cementerios antiguos de la ciudad de Veracruz.

Cementerios antiguos de la ciudad de Veracruz.

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Los espacios que se han ocupado para sepultar a personas en la zona de la actual ciudad de Veracruz, data desde la estancia provisional de los españoles en 1519, viendo interrumpida por quedar deshabitada esta zona, hasta que poco a poco se fue poblando formando el asentamiento que se conoció como buitrón en donde se reiniciaron los enterramientos y a partir de 1600, con la fundación de la Nueva Veracruz, los habitantes aumentaron, igual que las iglesias, que además eran ocupados como cementerios. Esto ocurrió hasta 1790, cuando se estableció el primer cementerio ventilado a extramuros. Luego le sucedieron otros 3 cementerios, entre todos ellos en ocasiones especiales se hicieron entierros de lugares de manera provisional.

A la par que la zona frontera a San Juan de Ulúa estaba deshabitada en el siglo XVI, en la isla se iniciaron los entierros de personas que estaban de paso y de manera fija en ella. A partir de 1600, estos entierros disminuyeron pero volvieron a ser frecuentes en el siglo XIX hasta 1914.

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Cementerios antiguos de la actual ciudad de Veracruz.

1.- ¿Cementerio o Panteón?

2.- Cementerio en el campamento militar de Hernán Cortés en 1519. (Leer aquí)

3.- Cementerio en San Juan de Ulúa del siglo XVI al XX.

4.- Cementerios en Buitrón-Nueva Veracruz del siglo XVI a 1790.

5.- Nueva Veracruz: Cementerio en la ermita de Santo Cristo de 1790 a 1833

6.- Veracruz: Cementerio General “El Canelo” de 1833 a 1913.

7.- Veracruz: Cementerios provisionales del siglo XIX y XX.

8.- Veracruz: Cementerio Particular Veracruzano desde 1895.

9.- Veracruz: Cementerio General de Casa Mata de 1913 a 1988.

10.- Veracruz: Hallazgo de huesos en la Huaca en 2009. (Leer aquí)

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Veracruz: Hallazgo de huesos en la Huaca en 2009.

20 noviembre 2016
Huesos localizados en el callejón Toña La Negra, en diciembre de 2009. Fotografia recuperada de: Paleoanthropo.blogspot.com

Huesos localizados en el callejón Toña La Negra, en diciembre de 2009. Fotografia recuperada de: Paleoanthropo.blogspot.com

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A principios de diciembre del 2009, se hallaron huesos de seres humanos  durante la obra de adoquinamiento del callejón Toña la Negra, entre las calles Manuel Doblado y Victimas del 25 de Junio. Algunos vecinos expresaron a medios de comunicación locales que en otras ocasiones habían localizado más huesos, dando por cierto los comentarios de que esta zona era un cementerio.

El hallazgo se reportó al Centro INAH-Veracruz, y  su entonces delegado, Fernando Pérez Vignola, planteo  la probabilidad que se tratara de los restos de algún esclavo africano del siglo XVII, ya que sabían que la Huaca era habitado por esclavos y que en las inmediaciones del callejón enterraban a sus muertos.  Sugiriendo esperar a que se analizaran los huesos encontrados para determinar su antigüedad y raza.

No se conoce la razón por la que se plantea que en esta parte del callejón hubo un cementerio, no hay registro documental, ni bibliográfico que lo sustente, seguramente se confunden con cementerio extramuros que se ubicó atrás de la ermita del Santo Cristo del Buen Viaje y que funcionó entre 1791 y 1833. En términos generales el camposanto estaría delimitado por la actual avenida General Prim, la calle Manuel Doblado y el callejón del Cristo, aproximadamente unos 200 metros del callejón Toña La Negra.

Por otro lado, el entierro de las personas esclavizadas se hacía en las iglesias, igual que los cristianos de otras razas. Está documentado que en la iglesia parroquial se hicieron muchos, pero bien podrían ser centenas de entierros de esclavos. Se desconoce de dónde se obtuvo el dato que los esclavos se sepultaban extramuros y a campo abierto.

Sin embargo, la presencia de estos huesos y la referencia de que hay muchos, plantea la interrogante de su origen, ya que como se mencionó no hay registro de un cementerio, exactamente en esa calle.

Al ser estas versiones de vecinos, puede ser que muchos de esos huesos que se atribuyen a humanos sean restos de animales destinados al consumo humano, y que la existencia de algún resto humano, se tratase de algún entierro clandestino o restos de alguna muerte fortuita, todo ello de manera casual y sin llegar a ser algo sistemático.

Si aquí fue un sitio de entierros organizado y regular, haciendo un rápido repaso de la historia de la zona y la ciudad se pueden plantear como posibilidades (remotas pero al fin posibilidades) que se tratase de:

1.- Un sitio de entierros prehispánicos.

2.-El sitio donde se enterraron a los primeros españoles que llegaron con Hernán Cortés entre abril y mayo de 1519.

3.- El sitio donde enterraban a los no cristianos, acaso judíos, protestantes o negros no bautizados, durante los siglos XVII y XVIII; perdiéndose su ubicación en los registros documentales y olvidado en la tradición oral.

4.- En el sitio se hubieran depositado como relleno los escombros de alguna iglesia o hospital a principios en el siglo XVIII o XIX. Como sucedió con el mercado Malibrán que se rellenó con material del Cementerio General alrededor de 1986-1988, cuando se construyó Reino Mágico.

5.- Podrían tratarse los restos de personas que murieron en alguno de los asedios que tuvo la ciudad amurallada en la primera mitad del siglo XIX, siendo abandonados por causa de alguna retirada y que fueran sepultados de manera natural por la arena desplazada por el viento.

Alguien con mayor imaginación podría plantear otras posibilidades, lo que queda claro es que el sitio que ocupa el callejón no fue ninguno de los cementerios conocidos de la ciudad.

Por lo pronto, no hay información adicional. Será interesante saber si el INAH llego a determinar el origen de los huesos o si algún investigador profundizó sobre el tema.

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Referencias:

Carvajal, Ignacio, “Pide INAH parar obras de remozamiento del callejón Toña La Negra tras encontrar restos óseos.” Al Calor Político, 2 de diciembre de 2009, consultado el 20 de noviembre de 2016, recuperado de: (enlace)

Peralta, Ivan, “Encuentran restos óseos en La Huaca; podrían ser de Cuauhtémoc”, Diario de Xalapa, 3 de diciembre de 2009, consultado el 20 de noviembre de 2016, recuperado de: (enlace)

“Huesos hallados en La Huaca podrían ser de Cuauhtémoc; INAH lo niega”, Paleoanthropo, 9 de diciembre de 2009, consultado el 20 de noviembre de 2016, recuperado de: (enlace)

Barranco, Rodrigo, “Común, encontrar huesos en La Huaca”, Agencia Imagen del Golfo, 2 de diciembre de 2009, consultado el 20 de noviembre de 2016, recuperado de: (enlace)

Barranco, Rodrigo, “En riesgo 20 edificios históricos del Puerto: INAH”, Agencia Imagen del Golfo, 27 de febrero de 2010, consultado el 20 de noviembre de 2016, rescatado de: (enlace)

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Distancia aproximada que separa el callejón Toña La Negra y el antiguo Cementerio de la ermita del Santo Cristo del Buen Viaje.

Distancia aproximada que separa el callejón Toña La Negra y el antiguo Cementerio de la ermita del Santo Cristo del Buen Viaje.

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Notas relacionadas:

Cementerios antiguos de la actual ciudad de Veracruz.

Nueva Veracruz: Calle de la Condesa.

30 octubre 2016
Calle Esteban Morales, antes 3a. calle de la Condesa. Vista desde la av. Independencia haca la av. 5 de Mayo. Esta postal fue utilizada en 1912, pocos años después que cambio de nombre.

Calle Esteban Morales, antes 3a. calle de la Condesa. Vista desde la av. Independencia haca la av. 5 de Mayo. Esta postal fue utilizada en 1912, pocos años después que cambio de nombre.

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Los nombres antiguos de la calles de la Nueva Veracruz despiertan a unos, la curiosidad y a muchos más, la imaginación, al tratar de indagar y determinar el origen de tales denominaciones. La antigua calle de la Condesa no es la excepción, esta calle actualmente lleva el nombre de Esteban Morales, un eminente maestro español que radicó y murió en Veracruz.

A lo largo del siglo XX hasta hoy en día se ha creído que el nombre de Condesa se debe a que en dicha calle vivió la imaginaria “Condesa de Malibrán”, entre los cronistas que creyeron esto está Juan Klunder, (1) incluso se habían identificado dos casas de esa calle donde supuestamente había vivido: El Patio de Vergara en la esquina de la av. Landero y Cos y en el sitio que hoy ocupa la escuela José Miguel Macias, entre la av.  5 de Mayo y el callejón Héroe de Nacozari. (2) Todo lo anterior es falso. En 1708 esta calle ya tenía el nombre de “Condesa”, mientras que Beatriz del Real nació décadas después, hacía 1730 y murió en 1802. (3)

Exactamente no se sabe el motivo del nombre, ni cuando se empezó a denominarle así, pero se ha encontrado un documento del 24 de diciembre 1708 en donde ya lo tenía. El documento forma parte del expediente de la capellanía de misas mandada a fundar por Juan Moreno Costilla, imponiéndose un censo redimible de un mil pesos sobre la casa de Joseph Alcaraz ubicada en la esquina de la actual avenida 5 de Mayo y la calle Esteban Morales:

“…la casa principal de su morada que es de piedra, alta, cubierta de azotea y hace esquina en la calle que llaman de las Damas y la que sale de la mar por la que llaman de la Condesa  a la muralla de la banda del poniente, y sobre otras siete casas de piedra bajas cubiertas de azotea que tienen accesorias a la referida las cuatro de ellas que están en dicha calle de las Damas y las otras tres en dicha calle que va para la muralla de la banda del poniente que todas se comprehenden en un solar de cincuenta varas en cuadro…” (4)

Sin embargo, hay otro documento de 1700 que describe la misma casa y no menciona la calle con ese nombre. Este documento forma parte del expediente de la capellanía de misas mandada a fundar por Francisco de la Parra y la describe así:

“… tenemos compradas para la dote y fundación de la dicha capellanía dos pares de casas principales las unas que son las de la morada del capitán don Joseph Alcaras y Villafaña vecino de esta dicha ciudad que son en ella en esquina de la calle que llaman de Las Damas que por una parte lindan con casas de Francisca Mendez parda libre y por otra calle en medio con casa de Augustin de los Reyes y hace frente con casas que fueron de Joseph de Vertiz y de doña Theresa de la Gasca y por el fondo con casa que oy poseen los herederos de María Clemencia morena libre difunta que dicha casa tiene la vivienda principal y cinco asessorias vajas todas de piedra y madera cubiertas de azotea.= Y la otra…” (5)

No puede plantearse que el nombre se puso entre 1700 y 1708, porque las descripciones de las casas muchas veces solo se copiaban de documentos más antiguos y en otros se actualizaba la información. Si acaso se puede suponer que el nombre empezó a utilizarse alrededor de 1700.

Otro documento que sirve para comprobar la antigüedad del nombre data del 22 de marzo de 1737. Aparece en un poder otorgado en Xalapa y según la página web del Archivo Notarial de Xalapa lo describe así:

“Doña Dominga Rosa de Santa Marina, mujer legítima de Miguel de Castro, vecinos de este pueblo de Jalapa, otorga poder especial a su marido, para que cobre, ceda o traspase 100 pesos, que tiene a favor de una casa de Josefa, llamada La Isleña, ubicada en la calle de la Condesa, en la Nueva Veracruz, la cual le pertenece por herencia de su padre Bernardo Antonio de Santa Marina.” (6)

Estos documentos permiten desligar a Beatriz del Real con el nombre de la calle y acercarse al origen del nombre de esta calle.

Ubicación.

Sólo fueron tres cuadras las que tuvieron por nombre “de la Condesa”:

La 1ª. Calle de la Condesa que abarcaba de la actual av. Landero y Cos hasta la av. Zaragoza

La 2ª. Calle de la Condesa de la actual. Av. Zaragoza a la av. Independencia.

La 3ª. Calle de la Condesa de la actual av. Independencia a la av. 5 de Mayo.

El tramo de calle desde la actual av. 5 de Mayo hasta la muralla se llamaba Mesón del Buzo.

Cambio de nombre.

En enero de 1901, el Ayuntamiento tomó el acuerdo cambiarle el nombre a esta calle, el día 11 el periódico El Tiempo así lo dio a conocer:

“EN HONOR DE UN PROFESOR.- El ayuntamiento de Veracruz ha acordado que la calle de la “Condesa” se denomine en lo sucesivo de “Esteban Morales,” en recuerdo de los servicios que el sabio pedagogo ha prestado á la juventud veracruzana.” (7)

Inmediatamente se empezó a utilizar, como consta en una nota del 27 de enero, en donde ya se refiere a la calle con el nombre del profesor.(8) Sin embargo, en los años siguientes es frecuente encontrar que muchos siguieron utilizando el anterior por costumbre.

El nombre dejo de usarse después de alrededor de 200 años.

Localización de la calle de la Condesa en sus tres partes. Los nombres de las avenidas son los actuales para facilitar su comprensión. Se utilizó como base el plano de 1800.

Localización de la calle de la Condesa en sus tres partes. Los nombres de las avenidas son los actuales para facilitar su comprensión. Se utilizó como base el plano de 1800.

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Referencias:

(1) Klunder y Díaz Mirón, Juan, Las antiguas calles de Veracruz, México: Citlaltépetl, 1972, p. 51-52.

(2) En otra nota se ha aclarado la ubicación de la llamada “Casa de Beatriz del Real” que en realidad estaba en la actual calle Julio S. Montero. (Leer aquí)

(3) Biografía de Beatriz del Real. (Leer aquí)

(4) Archivo General de la Nación, Bienes Nacionales, volumen 1493, expediente 1, f. 9-9v

(5) Archivo General de la Nación, Bienes Nacionales, volumen 1898, expediente 2, f. 10-10v.

(6) Archivo Notarial de Xalapa, Clave del acta:  27_1737_16285, Tipo de contenedor:  Protocolo, Año(s):  1737 al 1737, No.:  22, Folio y/o foja:  67 – 68 vta., Fecha:  1737-03-22, Lugar del acta: JALAPA. Consultado el 30 de octubre de 2016. (Ver aquí)

(7) “En honor de un profesor”, El Tiempo, 11 de enero de 1901, p. 3.

(8) “Nueva escuela”, El Tiempo, 27 de enero de 1901, p.4.

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Notas relacionadas:

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Veracruz banner Malibran Beatriz del Real 01

1956: Un amor de Doña Beatriz del Real.

29 octubre 2016
Fragmento de la ilustración del relato

Fragmento de la ilustración del relato “Un amor de Doña Beatriz del Real” Autor: Francisco Fernández Terán.

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Francisco Broissin Abdalá escribió a mediados del siglo XX un relato teniendo como tema secundario la Leyenda de la Condesa de Malibrán, denominándolo: “Un amor de Doña Beatriz del Real”. Él lo denominó leyenda pero en realidad es una narración de ficción propia, hasta se podría definir como un cuento;  en donde el protagonista es un personaje ficticio  llamado don Juan de Gasca y Gómez Díaz, descendiente de una familia noble española, narrando desde su llegada a la ciudad hasta su muerte en manos de verdugos sirvientes de Beatriz del Real. La leyenda popular que tiene como protagonista principal a Beatriz del Real, en este relato solo sirve de trasfondo.

En el prólogo del libro, el autor aclara esto:

“Estas “Leyendas de Veracruz” son una modesta recopilación de las tradiciones que allá en años mozos escuché de labios de los ancianos. Han sido escritas, como es natural, sin un estricto apego a esas narraciones, y sí con un mucho puesto por la imaginación; pero sírvame de disculpa el que todas las consejas brotan espontáneamente, y cada quien las reforma a su gusto y a su estilo, pero siempre conservando su fondo inicial. Y esto es lo que he buscado.”

Aunque el autor se contradice al indicar que es una “recopilación” pero “un mucho puesto por la imaginación”, es una buena advertencia para leerla sin tomarla como una verdadera leyenda.

El autor fue un periodista y escritor nativo de la ciudad, siendo más conocido a nivel popular por su libro “Leyendas de Veracruz”, en donde incluyó este relato que se comparte ahora. Esta es la versión que se publicó en la segunda edición en 1956, (1) pero se conoce otra publicada en “Escritores veracruzanos: reseña biográphico-antológica” de 1945, (2) entre ambas solo hay pequeñas variantes en la redacción.

Los siguientes párrafos sirven como ejemplo de las diferencias:

1945:

“…y frente al palacio de doña Beatriz, pasa ahora un acicalado mancebo que nerviosamente retuerce las guías de sus mostachos, y posa la enjoyada mano sobre el pomo de la larga tizona, en el plan de conquistador más grande, en su pensar, que se ha presentado a la señora marquesa.”

1956:

Poco después veíase pasar por frente al palacio de la señora Condesa de Malibrán a un acicalado mancebo que nerviosamente tuerce las guías del mostacho, y posa la enjoyada mano sobre el pomo de la larga tizona, en el más genuino plan de conquistador de corazones, que, a su pensar, se hubiere presentado a doña Beatriz del Real…”

En la publicación de 1945, se confunde el título nobiliario y le atribuye el de “Marquesa” aunque en otras partes del mismo texto le asigna el de “Condesa”; en 1956, quita esa palabra y uniformiza todo el texto sólo con el título de “Condesa”.

Sobre la leyenda poco puede decirse ya que solo da generalidades; al comentar sobre su belleza, lo que se rumoreaba de ella sobre brujería,  que había llegado hacia poco, pero no aporta datos precisos, no sugiere, ni precisa donde quedaba la casa en la ciudad, ni el nombre de la puerta de la ciudad por la que la vio entrar, por señalar dos datos.  Hasta podría decirse que la historia podría estar ubicada en cualquier ciudad porteña, a no ser que menciona a la “Villa Rica de la Vera Cruz” que por cierta esta ciudad nunca fue “Villa Rica”, para mayor precisión en ese entonces la ciudad se llamaba “Nueva Veracruz”; la ciudad que había tenido el nombre de “Villa Rica de la Veracruz” estaba y todavía está a orillas del río Huitzilapan, hoy conocida como La Antigua.

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UN AMOR DE DOÑA BEATRIZ DEL REAL.

Autor: Francisco Broissin Abdalá

Don Juan de Gasca y Gómez Díaz, hidalgo valiente y arrogante, desembarcó en las playas de la Villa Rica de la Vera-Cruz, una mañana canicular del año de gracia de 1 . . . después de hacer un accidentado viaje desde las Españas, a bordo del galeón “María Mercedes”, que hacía un recorrido similar a la ruta que siguiera don Cristóbal Colón, para seguir después y terminar su travesía en la Villa Rica.

Era don Juan de Gasca y Gómez Díaz el tercer vástago de una noble familia, a cuyo primogénito se dedicó al servicio de las armas del Rey; al segundo, Dios lo llamó para que le sirviera en el sacerdocio; y sólo don Juan no encontró ocupación digna de su condición, aunque a fe que no le preocupaba mucho aquello mientras que en la casa señorial de los Gasca y Gómez Díaz tuviera pitanza segura y doblones en el bolso.

Pero un buen día, picóle a don Juan el mosquito de las aventuras; tanto oía hablar de la Nueva España, que sin pensarlo poco ni mucho empaquetó sus mejores trajes, reunió sus joyas, saqueó la faltriquera de su hermano el Capitán, y, previo acto de contrición recogió la limosna que en su iglesita había recaudado durante ocho días su venerable hermano el sacerdote, se encomendó devotamente a todos los santos del cielo, y partió para la tierra extraña que ardía en deseos de conocer. Fué así como nuestro héroe se encontró en la Villa Rica de la Vera-Cruz, aquella mañana canicular en que hasta las piedras despedían rayos de fuego.

Encontró acomodo don Juan en una de las mejores hostelerías, y después de acicalarse como correspondía a hombre de su linaje que busca aventuras de cualquier guisa, lanzóse a las calles ansioso de lucir su gallardía, (qué bien gallardo era nuestro don Juan), y comenzó a recorrer la ciudad, pues que una voz interior decíale que aquí encontraría las emociones que le incitaran a venir a estas playas tan remotas.

Así, en su recorrido, sorprende a don Juan la noche; pero la obscuridad no le arredra y con su característica audacia se aventura sin temor alguno en las sombrías callecillas o por los tortuosos callejones; únicamente por precaución empuña la daga cuajada de pedrería que le obsequiara un buen marido agradecido por las atenciones que le mereciera su mujer, y reposadamente, con ese paso lento y majestuoso que era digno de prosapia, prosiguió su camino, hasta que ante sus ojos desemboca cerca de una de las puertas de la ciudad un brillante cortejo que da escolta a bellísima dama, que señora principal debe ser puesto que todos le rinden homenaje. Don Juan contempla a la dama, y ésta lo mira fijamente al pasar por su lado, mientras que el aventurero siente que algo extraño recorre todo su ser.

¡Y a fe que la señora doña Beatriz del Real, Condesa de Malibrán y dama de otros títulos nobiliarios muy esclarecidos, es una realísima hembra, que con una carita de ángel, un cuerpo escultural, y una gracia irresistible, trae de cabeza a todos los señores de la Villa Rica, quienes por cierto no hacen caso alguno de ciertos rumores que dicen de pactos con el demonio, de contubernio con seres infernales, o de algo sobrenatural, y todos siguen cual falderillos a esa soberana belleza que es la reina de la ciudad!

La calle está ya desierta, pero don Juan permanece estático, fija la mirada por donde desapareciera la hechicera mujer. ¡No sabe quién es ella, pero sí sabe que la anhelada aventura está ya en puerta! Se lo dice así el desordenado latido de su corazón, y la extraña mirada que se le clavó en el cerebro, mirada cuyo verdoso resplandor tiene ante sí.

Nuestro don Juan sigue su camino; va embebido en pensamientos agradables en los que la heroína es la linda para él desconocida, y él, pues no podía ser menos que el protagonista.

Bruscamente es arrancado de sus pensamientos. ¡Un lamento terrible; un alarido salvaje atraviesa el espacio hasta alcanzar un extraordinario fragor, y va a perderse a lo lejos, dejándolo con los cabellos erizados y el cuerpo escalofriado!

¡El quejido horripilante que, pasado los años, quitará el sueño a los pacíficos vecinos de la ciudad,  había sido escuchado por primera vez por don Juan de Gasca y Gómez Díaz!

Pero el mancebo no se arredraba, y pasado el momento de pavor, sigue su camino hasta cruzarse con un caballero a quien detiene para preguntarle gentilmente a qué se debe lamento tan horripilante; la sorpresa es muy grande pues recibe por contestación que nada se ha oído. Hace la misma pregunta a varias personas, y nada, nadie ha escuchado nada.

¿Es pues, esto un aviso dedicado exclusivamente a mí?, se pregunta; y nuevamente ante su imaginación se aparece la mirada de aquellos ojos verdes, profundos y misteriosos, que arrojan reflejos endemoniados.

Pero don Juan está enamorado; don Juan suspira y vuelve a suspirar; y llega por fin a su albergue después de haber indagado el camino, que si no lo hiciera no hubiese encontrado la hostería. Y tiene, como es de rigor en estos casos, sueños muy extraños, sueños en los que se enlazan la desconocida que le ha cautivado, el salvaje quejido de agonía espantosa, y otros detalles más que le hacen pasar una noche agitada y sin descanso, pues que apenas conciliaba el sueño, resonaba el terrorífico alarido en sus oídos y le hacía despertar sobresaltado y hasta hubo vez que empuñara su daga y buscara bajo la cama y tras las cortinas, esperando encontrar algo. Más apenas aparece el sol, ya don Juan está de pie y a poco sale de la hostería, dispuesto a averiguar todo lo que pueda acerca de la dama y también acerca del grito espantoso que no lo deja tranquilo ni un momento.

Recorre don Juan los palacios de ricos hidalgos, igual que las miserables pocilgas de gentes del pueblo; nadie ha escuchado el grito horroroso, pero todos, ricos y pobres, están de acuerdo en que la dama es la muy ilustre señora doña Beatriz del Real, que ha concedido a la ciudad el privilegio de su presencia desde hace algún tiempo; y en voz baja, alguien ha insinuado al preguntón algo acerca de brujas y aquelarres, lo que despierta en el galán, no recelos ni desconfianzas, sino iras y disgustos en contra de los que se atreven, envidiosamente, a lanzar tamaño desacato a dama tan gentil.

Poco después veíase pasar por frente al palacio de la señora Condesa de Malibrán a un acicalado mancebo que nerviosamente tuerce las guías del mostacho, y posa la enjoyada mano sobre el pomo de la larga tizona, en el más genuino plan de conquistador de corazones, que, a su pensar, se hubiere presentado a doña Beatriz del Real…

II

Cierta noche don Juan Gasca y Gómez Diaz, malhumurado y con desaliento, puesto que no ha logrado volver a contemplar a la dama de sus pensamiento, desemboca en la calle que da al palacio de está,  y al volver la esquina tropieza con violencia en contra de un embozado que ha de ser caballero, pues que el porte es de tal.

“Vive Dios, imbécil, fijáos donde andáis” — ruge el desconocido agresivamente.

“Lo de imbécil lo podéis masticar, asno enjaezado, y ando por donde quiero al igual que esta hoja toledana está dispuesta a ayudaros a hacer la digestión”, — es la rápida respuesta de nuestro amigo, que como puede verse, tiene el genio bastante vivo.

Y tan vivo o más lo tiene el desconocido, que se desemboza y desenvaina la espada. Los aceros se cruzan, y en menos tiempo que se tarda en decirlo, don Juan de Gasca y Gómez Díaz recibe en el pecho algunas pulgadas de acero. Con esas pulgadas de acero dentro del pecho nadie puede permanecer en pie, y esto fue lo que ocurrió a don Juan, que rueda por los suelos, cosa que es de rigor en tales casos, manchando de sangre y lodo el rico traje que estrenara en ese día para ver si lucirlo podía ante su dama.

El ruido del breve combate atrae a la ronda que veloz se acerca; pero el desconocido, vuelto a embozarse, ríe sarcásticamente y desaparece;  sólo flota en el ambiente un penetrante olor a azufre, y los hombres de la ronda sienten para sobre si un hálito de muerte, mientras recogen el cuerpo inanimado del desventurado galán.

Los curiosos que nunca faltan en estos casos, ven entonces que las puertas del palacio de doña Beatriz del Real se abren para dar paso a un grupo de servidores, quienes explican a los guardias que su señora es amiga del herido y desea encargarse de su más rápida curación para evitarle mayores males. Y el solo nombre de doña Beatriz es mágico conjuro para que se acceda solícitamente a sus deseos, con lo que don Juan de Gasca y Gómez Díaz, sin saberlo, se encuentra aposentado en el palacio de su adorada, con el pecho taladrado por la dolorosa herida.

III

Pasan los días; don Juan es nuevamente el hidalgo gallardo que enajenara su alma al encanto de la Condesa de Malibrán; y pide permiso de ésta  para agradecerle por salvarle la vida. Entonces, por vez primera, el doncel se encuentra frente a la doña Beatriz; toda su audacia desaparece; toda la elocuencia de que diera muestras brillantes en ocasiones bien parecidas a ésta, se ha esfumado. Sólo queda un hombre enamorado, ante una bellísima mujer que sabedora de su influjo, le aplica el irresistible embrujo de su mirada verdosa.

Y el hombre se postra ante ella como si fuera una divinidad: todo desaparece de su vista para solo ver a Ella, la mujer hechicera que su corazón anhelaba y los reflejos demoníacos de los ojos verdes figúransele tiernas miradas de querube; todo parece un sueño, hasta que sin explicarse el milagro, don Juan de Gasca y Gómez Díaz, se encuentra en los brazos de doña Beatriz del Real, la hechicera Condesa.

Como la necesaria continuación del sueño, así pasa la vida don Juan en el palacio de la misteriosa dama. Él, que nunca dejara de ir los domingos a escuchar la misa, si no devotamente, cuando menos, como casi todo el mundo, para que vean que cumple, no recuerda ya ese tiempo; él, que siempre salía a lucir su gallardía en calles y plazas, permanece ahora en su habitación, viviendo nuevamente con la imaginación los hechizos de su dama, a la que dedica para adorarla cada día, cada hora, cada minuto.

Don Juan  espera confiado, puesto que “Ella” le ha prometido una sorpresa muy agradable.

IV

Lánguida, aparece ante el caballero la Condesa; un estrecho abrazo los confunde; los labios se unen con ese fuego que sólo la pasión enciende… y el hidalgo tiene un brusco despertar para  encontrarse en poder de los hombres de armas de doña Beatriz, atado de pies y manos, en el centro de una sala de tormentos en la que su mirada espantada descubre toda clase de instrumentos de tortura nunca imaginados.

¿Qué ha pasado? —se pregunta; ¿Dónde está doña Beatriz? –inquiere-; y sólo le responden las risotadas y sarcasmos de los verdugos que preparan un instrumento desconcertante en el cual colocan al infeliz hidalgo.

¡Después…  gritos de agonía!, clamores de espanto; los muros de piedra se estremecen ante el dolor de aquellas quejas, mientras la soldadesca encanallada, aprieta… aprieta… aprieta… hasta las paredes saltan trozos de carne sangrentadas; los pisos desaparecen entre ríos de roja y joven sangre; y así también de rojo están teñidos los verdugos, cual monstruos del infierno.

Por fin, el silencio, el Gran Silencio…

Don Juan de Gasca y Gómez Díaz, ha pagado su amor a doña Beatriz del Real, Condesa de Malibrán.

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Fuente: Broissin Abdalá, Francisco, Leyendas de Veracruz, 2ª. edición, México: Editorial Grijalva, 1956, pp. 93-100.

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Referencias:

(1) Broissin Abdalá, Francisco, Leyendas de Veracruz, 2ª. edición, México: Editorial Grijalva, 1956. pp. 93-100

(2) Illescas, Francisco R, Escritores veracruzanos: reseña biográphico-antológica, México : Imprenta Veracruz, 1945, pp. 654-659

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Notas relacionadas:

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La casa de Beatriz del Real en Veracruz.

25 octubre 2016

veracruz-calle-montero-1880s-elevacion-puerto-03

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En la leyenda veracruzana de la Condesa de Malibrán, se relata que la protagonista, Beatriz del Real, iba y venía entre su hacienda y una casa en la ciudad de la Nueva Veracruz. ¿Se conoce dónde estaba esta casa? Aparentemente sí, los cronistas a los largo del siglo XX hasta la actualidad han manejado dos opciones, sin embargo ambas están equivocadas, pero si existió un edificio conocido como “Casa de doña Beatriz del Real”.

Escuela José Miguel Macías.

Una de las opciones que han manejado los cronistas de la ciudad es ubicar la casa en el predio que actualmente ocupa la escuela José Miguel Macías, en la calle Esteban Morales entre la avenida 5 de Mayo y el callejón Héroe de Nacozari. La referencia más antigua que se ha encontrado de esta versión data de 1906:

“…la propia Doña Beatriz que tenía en Malibran casa de horca y cuchillo, según tradiciones cuentan y en Veracruz mansiones señoriales como lo que es ahora la escuela de Alejandro Macías y una buena parte de la finca de Galainena.” (1)

Esta ubicación la han repetido a lo largo del siglo XX hasta la actualidad varios cronistas, como Juan José González, Antonio Salazar Páez y últimamente,  Ricardo Cañas. No se conoce la razón por la que esta casa se atribuye a Beatriz del Real, ninguno ha  aportado alguna prueba documental que lo sustente.

La principal razón para asegurar que esta casa no fue de Beatriz del Real es que no aparece entre las propiedades listadas en los documentos que se presentaron durante el pleito que tuvo con su marido Miguel Laso de la Vega entre 1785 y 1893; aunque si compró y poseyó una casa en esa  calle, pero era  una muy pequeña que estaba entre Zaragoza e Independencia, frente al antiguo edificio del Estanco. Esos documentos disponibles son del periodo que abarcan las décadas de 1770 y 1780, que fueron las de mayor prosperidad para ella. En la década de 1790, frecuentemente hace referencia a su escaso poder adquisitivo, así que es poco probable que haya adquirido otras propiedades. A pesar de ello, no se puede asegurar que la casa que existió en ese sitio no hubiera tenido alguna relación con Beatriz o con alguno de sus parientes, lo que hubiera generado la idea que esa casa perteneció o que allí vivió Beatriz. Habrá que esperar a conocer los antecedentes históricos de ese edificio para tener una certeza al respecto.

Casa de la calle Esteban Morales que se ha atribuido a Beatriz del Real. Actualmente, en ese sitio está la escuela José Miguel Macías.

Casa de la calle Esteban Morales que se ha atribuido a Beatriz del Real. Actualmente, en ese sitio está la escuela José Miguel Macías.

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La casa del Patio de Vergara.

El otro edificio que se atribuye a Beatriz del Real, es la casa conocida como “Patio de Vergara” ubicada en la esquina de la av. Landero y Cos y la calle Esteban Morales; en donde ahora está la Biblioteca y Archivo Histórico de la Ciudad, en contra esquina del edificio del Ilustre Instituto Veracruzano.

Como se ve, ambas casas están en la calle Esteban Morales, cuyo nombre antiguo era “Calle de la Condesa”, probablemente, esa fue una de las razones por la que se ha tratado de ubicar su casa en esa calle, ya que algunos creyeron que tal nombre se puso porque allí vivió Beatriz del Real, lo que es falso, esa calle tenía el nombre de “Condesa” desde cuando menos principios del siglo XVIII, antes del nacimiento de Beatriz.

¿Desde cuándo se empezó a asociar esta casa con Beatriz del Real? ¿y quién fue su principal promotor? Esto no se puede determinar con la información disponible, aunque parece esta relación no es muy vieja, por el momento, el dato localizado más antiguo al respecto data de 1975, en una nota periodística sobre la donación de la casa a la Secretaría del Patrimonio Nacional.

“Gran obsequio al P. Nacional.

VERACRUZ (AEE).- Espléndido es el obsequio que hizo el Sr. Antonio Exome a la Secretaria del Patrimonio Nacional pues compró a la familia Muerza, el que fuera patio de cuadra y mansión de la Condesa Beatriz del Real, en dos millones de pesos y lo entregó con todos los documentos a la citada dependencia.

El local se encuentra en la esquina de Esteban Morales y Landero y Coss. Lo recibió el Sr. Alberto Tapia Carrillo Presidente de la Junta Federal de Mejoras Materiales quien agregó un exhorto para que los ricos de Veracruz que suman docenas den algo de lo mucho que han obtenido en este puerto para obras de beneficio social histórico cultura, etc.

Es factible que ese patio de tan fantástico historial porque allí tenía mansión y cuadras la fabulosa Beatriz del Real noble de España, que según la leyenda gustaba de los jovencitos a quienes daba muerte luego de dormir con ellos, se entrega al ayuntamiento para que lo destine a alguna obra de integración histórica de Veracruz. Nadie le pidió a Exome que hiciera ese donativo que fue de una gran espontaneidad pues lo compró de la familia Muerza e inmediatamente lo escrituró a nombre de la SEPANAL.” (2)

Esto no quiere decir que fuera generalizada esta creencia de que Beatriz del Real fue dueña de esta casona, como se comprueba con la posición del profesor Antonio Salazar Páez en la novela “Orfandad”  de 1969 (3) y el artículo “La condesa de Vergara y Malibrán” de 1988, (4) en donde se deja bien claro que eran distintas las casas que se atribuían a cada una de las supuestas condesas de las dos leyendas. La de la esquina de Landero y Cos con Esteban Morales, para la Condesa de Vergara y la casa de la calle Esteban Morales, en donde está la escuela José Miguel Macías , para la Condesa de Malibrán.

Con esto se puede plantear que ligar esta casa con Beatriz del Real se pudo originar por haberse confundido a las dos supuestas condesas o hubo la intención de darle un “valor agregado” al edificio con motivo de su venta y futuros fines culturales.

Otra opción, es la que aporta la arq. Concepción Díaz Chazaro, cronista de la ciudad, que en un video de 2013 de manera fortuita da la pista de cómo pudo haberse originado y sustentado esto de relacionar este edificio con Beatriz del Real. El video fue editado por el periódico El Dictamen y está en Youtube desde el 31 de octubre de 2013, en él la cronista hizo la narración de la leyenda basándose en lo que escribió Nicolás Pizarro en la novela “La Coqueta” de 1861, (5)  en medio de narración hace este comentario sobre la casa:

“… (La Condesa) llegaba a una casa que estaba en la 1ª. calle de la Playa, frente a la casa de la Proveeduría y de Artillería, si nos ponemos a situarla resulta la casa en que hoy está el archivo histórico, en la que nos encontramos, si situamos como nos dice la leyenda…”

Sin embargo, la cronista confunde el edificio de la Proveeduría con los almacenes, (6) ya que el texto  que escribió Pizarro dice:

“El coche se detenía en la calle de la Playa en una casa que tiene el frente hacia los almacenes de artillería, …”

Parecieran pequeñas las diferencias, pero explican el error. La casa de la Proveeduría y los almacenes eran edificios diferentes, uno frente al otro. La Proveeduría estaba en la esquina Oeste de las calles Montero y Esteban Morales, en donde está el Ilustre Instituto Veracruzano. Los Almacenes en la esquina Este de las mismas calles, son los edificios que se conocen como atarazanas. Así que lo que Pizarro dice es que la casa de Beatriz estaba frente a las Atarazanas, no que la Proveeduría estaba frente a la casa de Beatriz.  Una errónea identificación de los edificios llevo a malinterpretar lo escrito por Pizarro, haciendo creer que el edificio llamado “Patio de Vergara” era la casa de Beatriz.

El Patio de Vergara frente al Ilustre Instituto Veracruzano, está casa también se ha atribuido a Beatriz del Real sin documentos que sustente tal postura.

El Patio de Vergara frente al Ilustre Instituto Veracruzano, está casa también se ha atribuido a Beatriz del Real sin documentos que sustente tal postura.

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Casa de Doña Beatriz del Real.

Las hasta hoy conocidas como “Casa de la Condesa de Malibrán”, como se vio, son atribuciones que surgieron en un momento dado y que se fueron popularizando a través del tiempo, pero por otro lado a principios del siglo XIX, si existió una casa que era conocida como “Casa de Doña Beatriz del Real”, como se comprueba con el Padrón de 1801.

En la foja del Padrón de 1801 “que comprehenden las quadras seguidas que hay desde la de Probeduria hasta la de Punta de Diamante”, (7) hay una “Casa de doña Beatriz del Real” ubicada en la 1a. calle de la Playa marcada con el núm. 2. En esa misma calle, entre las actuales calles de Esteban Morales y Francisco Canal, habían otras 4 casas: La núm. 1 era la Proveeduría, la núm. 3 era ocupada por Almacén de Artillería, la núm. 4 y 5 eran de los herederos de Osuna. En fotografías de la década de 1860 y el plano de 1878, de pueden distinguir las 5 casas y por lo tanto, siguiendo la numeración se puede determinar que la denominada “Casa de Doña Beatriz del Real” estaba junto a la Proveeduría: Era una casa de dos niveles con cubierta de tejas a dos aguas, que se demolió cuando se construyó el edificio del Ilustre Instituto Veracruzano en 1910.

Esto coincide exactamente con lo expresado por Pizarro en su novela “La Coqueta” en 1861.

“El coche se detenía en la calle de la Playa en una casa que tiene el frente hacia los almacenes de artillería, …”

Estos almacenes, son los mismos que en el plano de 1800 y documentos de esos años nombraban como “Reales Almacenes”; en el plano de 1854, como “Almacenes de Proveeduría” y en el plano de 1878 y 1889, era el “Cuartel de Artillería”. Actualmente, se conocen como “Atarazanas”

Esta coincidencia sería más que suficiente, para afirmar que la casa que menciona Pizarro es la misma del Padrón de 1801, pero para despejar cualquier pequeña duda, se pueden añadir que esa casa pertenecía en 1783 a Miguel Laso de la Vega, quien fue el segundo esposo de Beatriz entre 1771 y 1795.

En el Archivo Histórico de la ciudad de Veracruz hay cuando menos dos documentos de 1783 relacionados con esta casa, descritos en el Catálogo como sigue:

“1783.- Escrito de Miguel Lazo de la Vega pidiendo licencias para fabricar un portal en el frente de su casa que tiene en esta ciudad, contigua a los reales almacenes de proveeduría.”

“1783.- Acuerdos con el obrero mayor para la construcción del portal solicitando a Miguel Laza. (sic)” (8)

Con el nombre de “reales almacenes de proveeduría” se refieren al edificio conocido como de la Proveeduría, ya que los Reales Almacenes, que estaban enfrente, no tenían otras construcciones a su lado, así que según esta breve descripción: la casa de Miguel estaba “contigua a los reales almacenes de Proveeduría”,  es decir, a su lado y por lo tanto, es la misma casa que aparece en el Padrón de 1801 y la mencionada por Pizarro en 1861.

Además, Miguel Laso de la Vega manifestó varias veces que vivía en una casa de la calle de la Playa, (9) por lo que puede suponerse que era está casa y por consiguiente, allí habitó Beatriz entre 1771 y 1785, desde que se casaron hasta su separación.

El motivo por el que aún en 1801, era conocida con su nombre no se puede determinar, a lo mejor era por tradición o porque  la heredó de su esposo en 1895 a pesar de estar separados y enojados. Eso habrá de conocerse a detalle cuando se localicen otros documentos. En todo caso, en ese año ella no vivía allí y más bien por la lista de hombres que aparecen en el Padrón, parece que estaba rentada a militares.

Todo lo anterior aclara la ubicación de la casa que en el siglo XIX se conoció como “de Doña Beatriz del Real” pero no se logra precisar si fue de su propiedad o solo era identificada con ese nombre por haber vivido allí entre 1771 y 1785.

Casas que habitó.

Conocer exactamente todas las casas en que vivió Beatriz del Real no será fácil de precisar. Ella a lo largo de su vida habitó varias casas de la ciudad. Empezando en donde pasó su infancia hasta que se casó en 1751; en otra, cuando menos, durante el periodo de 1751 a 1765, cuando estuvo casada con Lorenzo de Arrinda, y que pudo ser la misma u otra la que ocupó durante su periodo de viuda entre 1766 y 1771, al momento de casarse con Miguel Laso de la Vega, ella  rentaba no vivía en casa propia. Entre 1771 y 1785, habitó la casa de la 1ª calle de la Playa con su esposo Miguel Laso de la Vega. A partir de 1785, debió residir otra casa en la ciudad pero no se sabe si fue una de las de su propiedad, por ejemplo, la casa de la calle de la Amargura, lo que sí sabe es que por periodos cortos vivió en su hacienda y en Xalapa.

Casas de su propiedad.

Beatriz tuvo varias casas dentro de la ciudad amurallada aunque no se halló algún dato que permita saber si en algún momento las habitó o solo las tenía en renta. Las casas identificadas (10) que fueron propiedad de Beatriz son:

1.- La casa de la calle de la Amargura, que adquirió entre 1768 y 1771; antes fue propiedad de su cuñado Juan Malibrán y Luis de Astudillo;

2.- La casa de la calle de la Condesa, ubicada frente al Estanco del Tabaco Real, comprada en 1773 y;

3.- Las dos casas bajas de Punta de Diamante, que construyó a partir de 1775 (11) en terrenos del ayuntamiento, y que por lo mismo le pagaba derecho de piso.

Durante su matrimonio con Miguel, también participó en la construcción o compra de la casa que después se conoció como de la Aduana Quemada en la esquina de la av. Independencia y Juárez, y el mesón de la puerta de México, que al final quedaron en manos de su marido. Miguel Laso, tuvo muchas casas, que vendió o cedió a sus hijos, difícilmente alguna de ellas podría haberse relacionado como propiedad de Beatriz, a excepción de una, la ya mencionada casa de la calle de la Playa.

Comentario final.

Esta nota va en la línea de cuestionar los datos históricos que se conocen sobre la ciudad, ya que muchas veces surgieron como una creencia popular o personal, que al paso de los años otros retomaron sin cuestionar, así la repetición fue haciendo que se convirtieran en verdades por haberlo dicho o escrito determinada persona. Es necesario, dudar e investigar, para determinar el momento histórico en que fueron apareciendo y tratar de conocer su sustento para evaluar su validez o como en este caso de Beatriz del Real, localizar la documentación histórica que confirme o desmienta lo que se ha venido publicando o dicho sobre ella desde hace poco más de 150 años.

Sobre la ubicación de la casa de Beatriz del Real se han tenido dos versiones sin tener pruebas documentales, solo la tradición oral o lo que escribieron los cronistas.

Ahora se ha localizado un documento de 1801 que da noticia de una casa “de Doña Beatriz del Real” en la misma ubicación que lo hace la publicación más antigua conocida de la leyenda hecha 1861, así como otros documentos de 1783 relacionados a esta casa en donde era propietario el esposo de Beatriz del Real. Esto no significa que allí vivió toda su vida, al contrarió solo fue una parte de su matrimonio con Miguel Laso de la Vega y por otra parte no se pudo determinar si en algún momento fue de su propiedad. Esto quedará para futuras investigaciones.

Referencias:

(1) “Charla al día. Un poco del Veracruz virreinal.” La Opinión, 11 de noviembre de 1906, p. 1.

(2) “Gran obsequio al P. Nacional.” El Siglo de Torreón, Torreón, 11 de noviembre de 1975, p.1

(3) Salazar Páez, Antonio, Orfandad. De hospicio a centro cultural. Historia y leyenda, México: Citlaltépetl, 1969, p.96

(4)Salazar Páez, Antonio, “Las condesas de Vergara y Malibrán”, El Siglo de Torreón, Torreón, 22 de enero de 1989, p.74

(5) Pizarro Suárez, Nicolás, La Coqueta, México: Premia Editora, 1982, pp. 22-26. Aunque la cronista hizo varios añadidos a lo que escribió, tomando partes de otras versiones de la leyenda.

(6) Por no mencionar que el Patio de Vergara no estaba en la “1ª calle de la Playa”, según la nomenclatura más conocida esta cuadra se identificaba como la “9ª calle de la Playa”, iniciándose la cuenta a partir de la calle Montesinos a Francisco Canal, de norte a sur. En el padrón de 1801, se atribuye la “1ª calle de la Playa” al tramo entre las calles Francisco Canal y Esteban Morales, es decir, empieza a numerase las calles desde Francisco Canal a Montesinos, de sur a norte. En esta opción el Patio de Vergara estaría en la “2ª calle de la Playa”.

(7) “Padron de los hombres blancos que comprehenden las quadras seguidas que hay desde la de Probeduria hasta la de Punta de Diamante…” 29 de abril de 1801. AGN, Indiferente Virreinal, caja 1980, expediente 28, f. 1.

(8) Margarita de la Cruz del Ángel, et al., Catalogo de documentos coloniales 1608-1810, México : Archivo General de la Nación : Archivo Histórico de la Ciudad de Veracruz, 1993, pp.152-153

(9) AGN, Civil, volumen 433 y 461.

(10) AGN, Civil, volumen 433 y 461.

(11) Margarita de la Cruz del Ángel, et al., Catalogo de documentos coloniales 1608-1810, México : Archivo General de la Nación : Archivo Histórico de la Ciudad de Veracruz, 1993, p. 88.

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Ubicación de la denominada Casa de Beatriz del Real, junto a la Proveeduría, en la 1a calle de la Playa.

Ubicación de la denominada Casa de Beatriz del Real, junto a la Proveeduría, en la 1a calle de la Playa.

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Casa de Beatriz del Real frente a los antiguos Reales Almacenes, lo que coincide con lo escrito por Nicolás Pizarro en 1861.

Casa de Beatriz del Real frente a los antiguos Reales Almacenes, lo que coincide con lo escrito por Nicolás Pizarro en 1861.

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Padrón de los hombres blancos que habitaban las casas de la 1a calle de la Playa (hoy, calle Montero), en el que aparece una denominada Casa de Doña Beatriz del Real, junto a la Proveeduría. Fuente: AGN, Indiferente Virreinal, caja 1980, exp. 28, f. 1.

Padrón de los hombres blancos que habitaban las casas de la 1a calle de la Playa (hoy, calle Montero), en el que aparece una denominada Casa de Doña Beatriz del Real, junto a la Proveeduría. Fuente: AGN, Indiferente Virreinal, caja 1980, exp. 28, f. 1.

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Casa de Doña Beatriz del Real en la 1a calle de la Playa y junto a la Proveeduría. Fuente: AGN, Indiferente Virreinal, caja 1980, exp. 28, f. 1.

Casa de Doña Beatriz del Real en la 1a calle de la Playa y junto a la Proveeduría. Fuente: AGN, Indiferente Virreinal, caja 1980, exp. 28, f. 1.

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Notas relacionadas:

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Historia de la hacienda de Malibrán (siglo XVIII-XX).

1 octubre 2016
Malibrán en diferentes mapas desde el siglo XIX hasta el presente.

Malibrán en diferentes mapas desde el siglo XIX hasta el presente.

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En el imaginario popular veracruzano se menciona la hacienda de Malibrán como una unidad territorial de grandes dimensiones y propiedad de los, también, imaginarios “Conde y Condesa de Malibrán”. Ni lo uno, ni lo otro, como se confirma con la revisión de la historia del predio que aquí se presenta.  Primero conviene aclarar que este rancho o hacienda en el siglo XVIII se llamaba Santa Bárbara y es hasta el siglo XIX y XX que se le conoció como rancho o hacienda de Malibrán.

El predio original del siglo XVIII tenía una extensión de un poco más de 17 hectáreas. En el siglo XIX, el predio se hizo más grande y aún en las décadas de 1930 y 1940 tenía unas 266 hectáreas.  Muy lejos de las miles de hectáreas que poseían haciendas cercanas.

En el siglo XIX, la hacienda de Malibrán estuvo ligada a varios eventos históricos y con la ampliación del terreno, la Casamata quedo dentro de sus límites aunque siguió siendo propiedad del gobierno federal. En 1894, tiene una primera reducción porque una parte se vendió para construir el Cementerio Particular Veracruzano y ya en el siglo XX, en 1913, se construyó el nuevo Cementerio General; después, el crecimiento urbano hizo fraccionar todo el terreno. Como reminiscencias del nombre del predio quedan una calle, cerca de donde se asentó la casa principal, así como una laguna y un mercado.

Tratando de ubicar el predio dentro de la ciudad moderna, se puede decir que el terreno primigenio del siglo XVIII, estaba aproximadamente alrededor de las cuadras que ocupan el Centro de Estudios Cristóbal Colón Primaria, Colegio Cristóbal Colón, la agencia de autos Nissan,  en un cuadrado de 415 metros (500 varas) por lado. Ahora que el predio de finales del siglo XIX y XX, se definen sus límites: al norte, cerca de la av. Simón Bolívar; al oeste, la av. Lafragua, prolongación de la v. Díaz Mirón hasta llegar a Ejercito Mexicano, frente el cuartel de la Boticaria; al Sur, la av. Ejército mexicano, el canal de la Zamorana hasta la av. Miguel Alemán; al este, la av. Miguel Alemán hasta aproximadamente la av. Simón Bolívar. Esto es abarcaba el Cementerio General (hoy, Reino Mágico), el Cementerio Particular Veracruzano, Plaza Crystal, la Universidad Cristóbal Colón campus Torrente Viver, Col. Antillas, fraccionamiento Floresta, el mercado y la laguna Malibrán; solo por mencionar algunos partes relevantes.

Esta breve historia del predio se ha hecho básicamente con información documental y bibliográfica disponible en internet y el Archivo General de la Nación, faltando por consultar el Archivo General Agrario (AGA), el Archivo General del Estado de Veracruz (AGEV), el Registro Público de la Propiedad y el Archivo Histórico de la Ciudad de Veracruz. Lo que hace que sea incompleta y con varias lagunas de datos, pero sin duda es lo más completo. Esperemos en el futuro se le puedan añadir otros datos que permitan tener una visión total.

Varios eventos históricos solo se han apuntado, porque se ha dado mayor importancia a las fuentes que aportan datos sobre la constitución física del rancho y su contexto natural.

Historia

1730-1761

El marqués de Casa Fuerte por decreto de 23 de enero de 1727 concedió a Antonio del Castillo un terreno cuadrangular de 500 varas por lado en compensación de las casas y horno que tenía “á tiro de fusil de la muralla“ y que se le mandaron a demoler por impedir el libre uso de la artillería de los baluartes. (1)

En 1735, el rancho fue adquirido en subasta pública por el capitán Andrés Berdeja,(2) tras el fallecimiento de Antonio del Castillo.

En algún momento estando bajo el dominio de Andrés Berdeja, se formó una capellanía por 1,100 pesos a cargo del rancho siendo beneficiado el bachiller Antonio Basilio Berdeja, hijo de Andrés. (3) Los propietarios tenían que pagarle cierta cantidad por intereses de esos 1,100 pesos. No se sabe quiénes fueron los siguientes beneficiados y cuando se quitó este cargo al rancho.

1761-1788

El bachiller Antonio Berdeja como apoderado de su padre Andrés, vendió el rancho a Juan Malibrán, según escritura del 30 de septiembre de 1761, otorgada ante el escribano José de Mauleón. (4)

Fue hasta el 14 de mayo de 1764 cuando Malibrán tomó posesión del rancho. El motivo que hubiera este retardo no se sabe pero es probable que los bienes de Andrés Berdeja estuvieran en litigio por deudas. (5)

Descripción de los límites del terreno, según la posesión de 1764:

“… salimos de prenominada casa (la principal del rancho de Malibrán que se halla á la cabeza de la ciénaga que llaman del Castillo), (6) todos los aquí contenidos con el referido Malibrán, y caminando por la banda del S.E., que es por donde va el camino que llaman de la  Boticaria para el pueblo de Medellin, y habiendo llegado al paraje que hace crucero con el nuevo camino que sale de la Aljona y cruza por la ciénega de la Hormiga, más acá del almacén de la pólvora ó casa-mata el que va  línea recta hacia la orilla del mar, (…) dicho señor Alguacil Mayor hizo poner la primera mojonera una vara más adentro del camino de la Aljona y como diez dichas del que cruza para el de Medellín,  (…) Inmediatamente se empezó á tender un cordel de 100 varas que llevan los maestros alarifes prevenido, caminando hácia la banda del Norte, orilla de la dicha ciénega, donde habiendo tendido cinco cordeles de dichas cien varas completas y á las quinientas se hizo otra cavacion, en que se formó la segunda mojonera, en donde amparó nuevamente en su posesion al predicho Malibran; y habiendo desde este mismo paraje empezado á tender otros cinco cordeles para banda del Oeste; cumplidas que fueron las 500 varas se formó otra cavacion y en ella la tercer mojonera, en la que tambien al susodicho le amparó en su posesion; y habiendo empezado desde este paraje á tender otros cinco cordeles caminando para el Sur, en donde habiéndose cumplido las quinientas varas en un pedazo como de mas de 25 varas de la ciénega de la Hormiga se hizo la cavacion y en ella la cuarta mojonera, desde la cual se empezaron á tender otros cinco cordeles caminando para el Este, hasta haber llegado á la primera referida mojonera donde se empezó á medir dicha tierra, dejando siempre libres los dos caminos ya mencionados.”  (7)

Esquema del terreno con la información de la toma de posesión de 1764.

Esquema del terreno con la información de la toma de posesión de 1764.

El terreno de forma cuadrada con 500 varas por lado (415 metros) tenía una superficie de 172,225 metros cuadrados, esto es 17 hectáreas 22 áreas 25 centiáreas.  Un área muy pequeña para ser considerada una hacienda en ese entonces, cuando por ejemplo:  La hacienda Buenavista que estaba a cerca, constaba de 2 sitios de ganado mayor (unas 3,400 hectáreas),(8)  o la de Santa Fe que tenía 34 sitios de ganado mayor, 1 sitio de ganado menos, 2 sitios de potrero, 13 caballerías y un pedazo de tierra, (9) de todo ello tan solo los sitios de ganado mayor eran 57,800 hectáreas.

Juan Malibrán poseyó el rancho apenas un poco más de un año y medio, ya que murió a principios de 1766. (10) El rancho era de ganado mayor con dos hornos de labrar cal y ladrillo.

Los acreedores, sin ser los dueños legales lo pusieron en venta para tratar de recuperar su dinero, sin lograrlo. Ante esta situación el rancho, seguramente,  paró su producción y los bienes que lo componían quedaron en estado de suspenso. Pasaron casi dos años, y al no tener dueño los bienes del rancho peligraban arruinarse, así que a principios de 1768, los acreedores decidieron venderlo a Beatriz del Real, cuñada de Juan y viuda del capitán Lorenzo de Arrinda, tratando de evitar mayor perjuicio.

La venta se concretó el 17de febrero de 1768 por un monto de 10,000 pesos, dándole un plazo 3 años para pagarlo. (11)

En poco tiempo, Beatriz reactivo la producción de cal. En un documento se establece que hace su primera entrega de cal el 20 de febrero de 1768, (12) pero en otro, se da a entender que su primer contrato con la Real Hacienda fue hasta 1769, (13)  empezando a entregar cal el 2 de septiembre para las obras de Su Majestad que se realizaban en la ciudad y en el castillo de San Juan de Ulúa.

La nueva propietaria se preocupó por mejorar las instalaciones, así que construyó “…un polvero de quarenta varas de largo y una galera poco mas chica de cal y canto, cuio costo ascendio a seis mil pesos poco mas o menos…” (14)

En 1771, Beatriz del Real contrajo segundas nupcias con Miguel Lazo de la Vega, a quien le cedió la administración del rancho. En los siguientes años, el realizó los contratos con la Real Hacienda para la fabricación de cal, dispuso de los esclavos y las labores que se realizaron en el rancho.

Al recibirlo, hizo un inventario:

“Rancho Santa Barbara

Se compone de las varas de tierra que señalan (en)  los cuatro vientos las mojoneras; y en el centro de ellas fabricadas a saber.

Una casa de maderas baja cubierta de paja.

Una dicha de caña, y paja para los vaqueros.

Dos hornos de cocer cal, uno grande, otro chico.

Un polvero de piedra cubierto de azoteas.

Una cocina de tablas, y tajamanil mui deteriorada

Un horno medio derrivado para cocer ladrillo.

Una cocina con solo el recinto de piedra.

Una fabrica imperfecta con quince pilares de materia, y algunas vigas.

Treinta y seis machos, y mulas los mas casi desechables.

Dies, y seis caballos viejos, y flacos.

Veinte, y una vacas chichiguas con sus becerros y aunque ai mas se han retirado al monte de donde no se pueden ahora sacar por falta (de) caballos.

(…) Catorze negros esclavos, (…)” (15)

Como se ve, las instalaciones del rancho para la producción eran de piedra, mientras que las de habitaciónes y servicios eran sencillas, de madera con cubiertas de tejamanil y paja, en piedra solo estaba una aparte de la cocina, aunque ya estaba en construcción la casa principal. En cuanto a animales, solo se cuentan un poco más de 21 vacas con sus becerros, 16 caballos y 36 machos y mulas. Cifras muy modestas pero acordes a la dimensión del terreno.

Entre 1771 y 1785, lo administró Miguel Laso de la Vega como esposo de Beatriz.

A raíz de pleitos familiares, Beatriz en marzo de 1785, le solicto a su esposo le fueran devueltos los bienes que llevo al matrimonio. A los pocos meses, en agosto, Miguel Laso de la Vega hizo entrega del rancho con el siguiente inventario:

“Primeramente los tres esclavos de los antiguos

(…)

It. una casa alta de piedra y madera maltratada la vigueria de los corredores y cocina

It. un polvero y havitaciones del mayordomo, y esclavos tambien de cal y canto.

It. una cocina, gallinero y granero de lo mismo descompuesto por las vigas de la entrada el ultimo

It. un machero deteriorados los pesebres

It. un Corral con tres paredes de cerca la una deteriorada a la entrada

It un chiquero para los becerros amenazando ruina el techo

It. un colgadizo o techado entre la havitacion de los esclavos y la cocina que llaman cochera

It un quarto independiente de la casa y demas havitaciones que llaman la tienda

It. un potrero o corral grande con cerca de cal, piedra y ladrillo.

It. tres hornos para hacer cal

Nota Que no se ha entregado el titulo de propiedad de la hacienda, ni las cartas de los esclavos

(…)

Bestias mulares

Treinta y una mulas y machos utiles

It. una mula coja inservible

It dos dichas para coche regaladas a la señora

It dos dichas para bolante de la misma conformidad

It un macho para la leche regalado

Caballos

Seis caballos

It dos dichos para tiro regalados a la señora

Ganado Bacuno

Siete bacas de las antiguas

It seis crias de un año de dichas

It un toro de tres años

It uno dicho de dos años

It dos novillas

It cinco vacas de la ultimas que compro la Señora a Burgos

It cinco crias de un año de dichas bacas

It un toro de dos años regalado a la señora

Cria de animales

Nueve patos grandes y siete pequeños de quince dias

It dos pabos grandes y tres chicos

Itcinco cerdos, el uno capon, dos enteros, y dos hembras

It trece obejas y carneros.” (16)

Después de 14 años el rancho seguía teniendo las mismas dimensiones y no se tienen datos posteriores que se hubieran comprado tierras adicionales, pero lo más seguro es que no, debido a que Beatriz reiteradamente expone no encontrarse en buenas condiciones económicas.

Lo que sí cambio notablemente es el tipo y material de las casas, ya no eran de madera sino de piedra, aunque no en muy buenas condiciones. La casa principal que en 1771, estaba en construcción se terminó haciéndose de dos niveles. (17)

Disminuyeron considerablemente los esclavos de 14 que recibió, entrego solo 3, los demás, murieron o se vendieron. No reponiéndolos por otros.  Esta escasa mano de obra, parece que la suplieron con indios mecos, ya que en 1781, Miguel Laso de la Vega solicitó le fueran repartidos 6 indios. No se tiene la confirmación sí en esa  ocasión se los dieron pero, en 1794, Beatriz confirmó que tuvo indios mecos pero estos habían fallecido. El 15 de octubre de 1794, Beatriz se dirigió al virrey solicitándole 12 indios mecos para su hacienda, exponiéndole que hacía días la tenía sin uso por escasear los trabajadores de campo. En esta ocasión le fueron negados. No se sabe cuántos, ni cuantas veces le repartieron indios mecos.

En cuanto a la producción de cal, Beatriz la siguió pero ya no tendría el nivel de años pasados.

El 24 de septiembre de 1785, casi dos meses después de recibir el rancho, reinició la entrega de cal para las obras reales, continuando con ello hasta fin de diciembre de 1786, que por algún motivo no aclarado, se interrumpió. Seguramente,  continuó produciendo cal para su venta a particulares, pero se tuvo la intención de contar con entregas seguras y constantes que le dieran estabilidad. En julio y septiembre de 1790, Beatriz se dirigió al virrey conde de Revillagigedo solicitando le fuera adquirida la cal que producía en su rancho, alegando que era su única fuente de manutención.  En ambas ocasiones, los ingenieros encargados de las obras del Rey se negaron a recibir la cal por no ser necesarias, ya que según ellos contaban con la suficiente.

En 1796, Beatriz vuelve a dirigirse al virrey, en este caso al marqués de Branciforte, para que le sean tomadas las fanegas de cal que pueda producir en su fábrica, el virrey lo aprobó pero las autoridades locales después de varios meses se lo negaron con la misma justificación que en 1790.

Esto no impidió que le compraran cantidades menores como lo demuestra un recibo del 22 de abril de 1797, en donde Luis Rafan, sobrestante de las obras reales, pagó a Domingo Josef Rubio 56 pesos y 2 reales por 150 fanegas de cal para la obra de composición de Casamata. La cal fue producida en la hacienda de Beatriz.

A finales de la década de 1790, además del problema de conseguir colocar la producción de cal, tuvo uno adicional cuando el ayuntamiento de la ciudad de la Nueva Veracruz dispuso construir una presa en la laguna de Malibrán, en su intento de mejorar las instalaciones que llevaban agua a la ciudad.  En agosto de 1797, el rancho se inundó porque al construirse la presa sobre la laguna de Malibrán no se verificaron los niveles que alcanzaría el agua en temporada de lluvias. En marzo de 1798, Beatriz expuso al ayuntamiento el problema de la inundación, buscando le pagaran todo el daño causado a las instalaciones y materiales del rancho, así como los gastos que tuvo que hacer para desalojar el agua, buscar los animales que huyeron de su terreno. En los siguiente años, continuo con estos problemas. (18)

La información disponible, parece indicar que Beatriz conservó el rancho hasta su muerte ocurrida el 14 de septiembre de 1802. No se conoce su testamento, ni que dispuso hacer con el rancho y demás bienes, excepto por una breve cláusula en su acta de defunción que indica hacer con “(…) el remanente que quedase liquido de sus bienes, deudos derechos y acciones, respecto a no tener heredero forzoso ascendiente ni descendiente que conforme a derecho la debiese heredar, mando a sus alvaceas que su liquido lo impusiesen a reditos, y con estos acudiesen a Da. Maria Josefa Malibran su sobrina, a su subsistencia y despues de su muerte redimiesen dicho principal, y lo distribuyesen por iguales partes entre las parientas pobres de primero y segundo grado y no otras que aparescan respectivas a su linage, y por falta de estas entre aquellas de igual necesidad que resulten por linea de su difunto esposo D. Miguel Laso de la Vega, por lo que dexaba hecha la institucion de heredero.”  (19)

Siglo XIX

Los siguientes años a la muerte de Beatriz, no se sabe que sucedió con el rancho ¿El rancho se vendió o quedo en manos de familiares? Seguramente, el dato estará en algún documento del Archivo Histórico de la Ciudad de Veracruz, ya que hay varios expedientes de alrededor del año 1800 que tratan sobre la obra de la presa en la laguna de Malibrán, así como de arreglos de la cañería que iba hasta la ciudad de Veracruz. En la ficha de un documento de 1806, se expone que José Serrano presentó un oficio al ayuntamiento solicitando se le cubran los gastos de los daños causados en su casa por la inundación de la laguna de Malibrán, ese mismo año pidió se le pagase lo gastado por la limpieza del río Tenoya, así como los “gastos que erogó para bajar el rio de Tenoya junto a la presa de la laguna.” (20) ¿Él sería el dueño del rancho Santa Bárbara? Eso se sabrá hasta consultar los documentos originales.

Por lo pronto, las breves descripciones de estos documentos del Archivo publicados en el Catalogo, (21) aportan otro dato nuevo, en los últimos años del siglo XVIII, la laguna cercana al rancho ya era conocida como Malibrán, apellido del propietario entre 1761 y 1766, y que en 1764, aún se conocía como “Laguna de Castillo”, apellido de Antonio de Castillo, primer propietario entre 1727 y 1735.

Años después, hacia 1820, al rancho Santa Bárbara ya se conocía como “de Malibrán”. ¿Por qué se perdió en anterior nombre? No se sabe, el hecho es que predomino el nombre de la laguna sobre el nombre del rancho. Ya sea como rancho, hacienda, terreno o predio el lugar ya no perdió el “de Malibrán” hasta su fraccionamiento y urbanización a mediados del siglo XX.

El capitán Cristóbal Domínguez, seguramente en 1806, (22) realizó una copia de un mapa de Veracruz y sus alrededores, del que se conserva una copia de 1846 en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, probablemente, este último realizado por un estadounidense con poca comprensión del idioma español, ya que cometió varios errores gramaticales al hacer la copia en 1846, (23) entre ellos el nombre del rancho Santa Bárbara (después conocido como rancho de Malibrán), pero que en el mapa esta con el nombre de la propietaria que lo tuvo entre 1768 y 1802: Beatriz del Real. Sin embargo, está mal escrito, ya que lo hizo como “R°. de Sᵃ. Beatriz”, lo que podría entenderse que dice “Rancho de Santa Beatriz”, (acaso una combinación entre “Santa Bárbara” y “Doña Beatriz”) o posiblemente, originalmente era: “R°. de Dᵃ. Beatriz”.  Beatriz murió en 1802, así que el mapa de donde el capitán Domínguez hizo la copia debió realizarse entre 1768 y 1802. Este es el documento gráfico conocido más antiguo en donde está representada la ubicación del rancho. Otro dato que serviría para orientar la fecha del mapa original es la presa, que se construyó alrededor de 1800.

Mapa de 1846, copia de un plano de alrededor de 1800. Fuente de mapa: Library of Congress.

Mapa de 1846, copia de un plano de alrededor de 1800. Fuente de mapa: Library of Congress.

Luego vendrían los años convulsos de la guerra de Independencia y las diferentes revueltas internas, así como las invasiones extranjeras. El rancho estaba al paso del camino que iba hasta Medellín pasando por la Boticaria, único acceso a la ciudad desde el sur. Esta posición estratégica sirvió para que varias veces la zona fuera asiento de tropas que sitiaron a la ciudad. Además,  al estar cerca de la ciudad, propicio que, también se usara o tuviera intención de ocuparlo como sitio de recreo o paseo. Así que gran parte del siglo XIX, el lugar tuvo la ambivalencia entre ser centro de recreo y campamento militar; y aunque no se pudo documentar, se puede deducir que el rancho siguió siendo usado para la ganadería, tal como se usaba en el siglo anterior, claro ya sin la función de producir cal y tabique.

No se ha encontrado alguna referencia directa sobre la ocupación del rancho de Malibrán para actividades militares en las décadas de 1810 y 1820, pero seguramente así fue cuando menos durante el sitio que pusieron los insurgentes comandados por Antonio López de Santa Anna, en junio y principios de julio de 1821; y durante la estancia del general  José Antonio Echávarri que llego a controlar la insurrección de Santa Anna hecha finales de 1822 y principios de 1823, y que llevo a la firma del Plan de Casa Mata el 3 de febrero de 1823.

Hacia 1830 y 1831, Malibrán se convirtió en centro de diversión, tal como dan fe varios ejemplares del periódico El Censor  de principios de 1831. Las referencias dan cuenta de su funcionamiento, aunque no se aclara cuando inicio pero sí se deja entrever que no tenía mucho tiempo. Tampoco se sabe con exactitud el tipo de actividades que se llevaban a cabo, sin embargo,  por los datos aislados del periódico se sabe que había corridas de toros y juegos, como lo expresa … :

“…Junto al convento de la Merced me halló un amigo y me preguntó si iba para Malibran, le dije que si, pero no a jugar, porque no tenía medio, pero si haber el toro, para divertirme, a lo que me contesto: ¿y si el toro te revuelca? Y yo le dije: mejor quiero andar en los cuernos del toro que los tendra acerrados, y yo no, que en la lengua de mi mujer.” (24)

y se servía comida, tipo restaurante:

“MALIBRAN

El que suscribe tiene el honor de avisar al público que el prócsimo domingo 6 del corriente se servirá en Malibran una esquisita comida a las dos en punto de la tarde, por el precio de dos pesos cada persona.

GEORGE COLLINS” (25)

Lo que no queda claro si también había bailes o se ejercía la prostitución.

El centro de diversión tenía vigilancia militar, por los

“El escuadron activo de esta plaza mandará hoy a las 12 del dia a Malibran la escolta correspondiente con las ordenes acostumbradas.” (26)

“Para las 12 del dia dará el escuadron permanente un sargento, un cabo y cuatro dragones para cuidar el buen orden en Malibran.” (27)

Sin embargo no todos veían con agrado el nuevo centro de diversión, una persona con el seudónimo de Toribio envió al periódico su inconformidad el 19 de abril de 1831:

“Desde que se anunció la inocente divercion que llaman de Malibran, vaticinaron los hombres de juicio los funestos resultados que produciria á este vecindario bajo los auspicios que se preparaba: la esperiencia tiene acreditable la exactitud de aquellos cálculos, y la única equivocacion que pudo padecerse, es la falta del remedio oportuno, que justamente se prometian: las opiniones en este particular se dividieron; unos esperaban que el Sr. gefe superior político acudiria con medidas suficientes á precaver los perjuicios que debia resentir la juventud inesperta en los talleres de los vicios con que allí se les iba a brindar: otros creyeron, y yo uno de tantos, que si aquel gefe no se dignaba tomar este asunto en consideracion, acaso por falta de noticias ciertas, los Sres. sindicos uno de ellos testigo ocular alguna vez de las ecsenas que allí se representan, y el otro escesivamente celoso hasta tocar en ocasiones la línea de impertinente en negocios de menor interes, y ámbos obligados por su representacion, promoverian lo necesario para cortar un mal tan visible como trascendental, mas todas las esperanzas fueron vanas, la mision comenzó en sus trabajos con toda la publicidad que corresponde, y el pueblo segun las mejores noticias, ha empezado á coger el fruto de tan útil establecimiento: las tres B como se dice vulgarmente, son las que se ponen alli en ejercicio, y el receso que hoy se advierte es porque la mision está ocupando otro punto donde si se representan iguales escesos, por ser á mayor distancia son menos nocivas. Para la correccion de tamaños males, invoco la autoridad suprema del Estado, si es que como parece las de la ciudad no se creen con la investidura suficiente para estorvarlos; …”  (28)

No duro mucho este estado de cosas, ya que en los primeros días de 1832, vino la rebelión de Santa Anna proclamando el Plan de Veracruz, lo que culminó con el enfrentamiento entre las fuerzas rebeldes y el ejército mexicano comandado por el general José María Calderón el 3 de marzo en Tolomé. Siendo derrotado Santa Anna regresó a refugiarse a la ciudad amurallada de Veracruz. El ejército del general Caldéron llego a Vergara el día 18, repartió sus fuerzas entre este sitio, Pocitos y Malibrán, en donde al final asentó su cuartel general. Es hasta el 13 de mayo, que el general Caldéron se retiro del lugar para dirigirse a Xalapa (29)

Seguramente después que pasó todo, el centro de diversión continúo porque su actividad se ve reflejada en dos textos publicados en la década de 1840, pero sus autores Mathieu de Fossey y Gabriel Ferry estuvieron en la ciudad en la década anterior.

Mathieu de Fossey estuvo en la ciudad en 1832, (30) cuando venía de Coatzacoalcos y se dirigía a la ciudad de México; pero también, alrededor de 1840, cuando salió a Francia y en 1843 cuando regreso a México. En su libro “Viage a Méjico” publicado en 1844, hace un comentario sobre el Paseo de Malibrán, ubicándolo en 1832 y señalando las incomodidades del lugar:

“Respecto al paseo, que llaman de Malibran, no se puede considerar como tal para la gente de á pié, porque allí se sume uno en el polvo y en la arena hasta el tobillo, y á menudo se vuelve cubierto de pinolillos, especie de garrapatas muy pequeñas y muy molestas.” (31)

A pesar de ello no expresa nada sobre las actividades del lugar: si había fiestas, corridas de toros o juegos.

Gabriel Ferry que aparentemente estuvo en Veracruz el año de 1837 (32) escribió un párrafo relacionado con Malibrán. El autor no lo redactó en primera persona sino que atribuye la mención a uno de sus acompañantes, cuando estaban en un lugar llamado “El Manantial”, antes de llegar a la ciudad de Veracruz, a donde iba para embarcarse rumbo a Francia:

“¡Ah!”  dijo a mi lado un Jarocho cuyo pelo empezaba a encanecer, “en el último fandango de  Malibran, (1) Quilimaco perdió una de sus orejas, y Juan de Dios la nariz, por una hermosura, que no valía la pena uno solo de los bucles de pelo de la mujer que ahí estaba.”

“(1) Una pequeña villa a unas tres leguas de Veracruz.” (33)

No es una referencia directa y descriptiva, pero hace referencia a las fiestas o fandangos realizados en Malibrán, en esos años. Si bien parece que el autor no conoció directamente  el lugar, sino de oídas, por decir que era un pequeño pueblo y errar en la distancia por bastante, ya que todas las referencias documentales señalan media legua (unos 2.5 kilómetros) que era la real, de todos modos es importante, porque es contemporánea y se nota que el lugar era renombrado, tomado como punto de referencia regional por sus fiestas o fandangos, que incluían hasta peleas entre los asistentes.

En 1843, José María Esteva en la primera línea de su poesía “El Jarocho” menciona a Malibrán, aunque solo lo toma como un punto en el camino a Medellín, no indica nada sobre algún tipo de actividad que se hiciera allí. (34) En 1844, El Museo Mexicano publicó el artículo “El Jarocho” que retoma parte del texto de Gabriel Ferry, y aunque hace referencia a la pelea de Quilimaco, la palabra Malibrán desapareció:

“-¡Cómo no! ¡Ave María! Calro le dio una llegadita á Quilimaco, y como el crijtiano es un belitre, se fue diendo junto á la casa, y salieron á la requejta Alifonso y Juan Sacramento, que se hicieron bola: al último no hubo nada; Quilimaco perdió una oreja, y Alifonso la punta de las narices.”  (35)

El artículo está fechado en Veracruz el 27 de marzo de 1844. ¿Acaso el autor al estar en la ciudad y actualizado en los lugares de diversión decidió que mencionar Malibrán no era apropiado por ser ya un sitio abandonado? No se puede saber, pero si es un hecho que en marzo de 1847, cuando en marzo lo ocuparon el lugar los estadounidenses, ya estaba en ruinas desde hacía tiempo porque describen la casa con amates en sus paredes.

Malibrán en ruinas.

Las referencias bibliográficas de la década de 1840 en adelante, citan al rancho en ruina pero siguió siendo escenario de varios eventos bélicos a la par que siguió teniendo cierto atractivo como paseo. En esta etapa, hace su aparición cuando menos de manera documental, la leyenda de Beatriz del Real.

El rancho fue ocupado como cuartel del ejército de Estados unidos en marzo de 1847, cuando sitiaron y bombardearon la ciudad. El conflicto bélico entre el gobierno de México y los Estados Unidos inicio en 1846, pero es hasta 1847 cuando se hace presente en Veracruz. El día 9 de marzo, empezó el desembarco de las tropas en la playa de Collado, al sur de la ciudad, (frente al moderno fraccionamiento Reforma), terminando el sitio con la rendición y entrega de la ciudad el 29 de marzo.

Las narraciones de este evento bélico dejaron constancia que el rancho ya estaba en ruina. Las primeras descripciones del estado físico del rancho y su contexto natural se hacen cuando se relata el desembarco y la primera incursión tierra adentro:

“Después de abrirnos camino a través de las colinas de arena y densos matorrales, nos acercamos a las ruinas de Malibrán, un antiguo convento. Frente a él había una gran ciénega, de cien o más yardas de ancho (91 metros). Justo detrás estaba una destacada colina, en la que había dos grandes edificios ocupados por los mexicanos como un almacén y arsenal, y defendidos por una fuerte fuerza del enemigo.

Nuestro regimiento cruzó la ciénaga y se detuvo detrás del antiguo convento para reconocer la posición del enemigo. (…)” (36)

Esto permite tener una imagen general de los elementos naturales que rodeaban al rancho.

La ciénega era la llamada laguna de Malibrán, ubicada al norte-noreste del rancho, coincidiendo con la descripción de 1764. La colina era el médano donde estaba la casamata.

En esta narración (y en otras) se refieren al antiguo rancho como convento, ¿Eso les pareció o alguien les conto eso? No se localizó otra fuente diferente a las de los estadounidenses en donde se le atribuya la función de convento.

En los siguientes días, los invasores rodearon toda la ciudad e iniciaron las hostilidades. En el rancho de Malibrán se estableció un cuartel y el edificio de casamata se destinó para hospital, además se hicieron en sus cercanías baterías desde donde se atacó a la ciudad.  Esto llevo a que las narraciones contengas varias referencias sobre Malibrán, pero destaca para el objetivo de esta nota, la descripción y el grabado que hizo George C. Furber en el libro The Twelve Months Volunteer, quien lo ubica como parte de sus actividades del día 24 de marzo, en pleno bombardeo:

 “Este antiguo edificio que usted ve, todavía fuerte en sus ruinas, fue una vez un lugar espléndido. Fue construido hace más de doscientos cincuenta años, por un conde español; – Fue ocupado por sus descendientes, como un palacio, durante varias generaciones; -entonces se fue a la ruina, y así permanece.- Los muros, que rodeaban el recinto, están rotos; – Algunos  se pueden ver en la imagen. Estos que están en el primer plano, que circundan el lago, están casi completos; tiene varios agujeros redondos, que son tinajas colocadas para ayudar al material de construcción, en esta sección, los antiguos habitantes colocaron, en la paredes, filas de jarras cada una llena de tierra, y rellenaron el espacio entre ella con mortero y piedra, quedaban fuertes y firmes. Ahora, muchas de ellas están rotas y la arena las ha cubierto.

El agua de enfrente es parte del lago, que se extiende hacia atrás, hacia la ciudad; en la imagen, se supone que estamos sobre el muro, donde acaba el agua, con la ciudad detrás de nosotros.- Varios centinelas están de pie alrededor del edificio; los arcos arruinados del edificio son aún perfectas habitaciones de piedra;  varios de los oficiales los usan como alojamiento. En la parte superior de las ruinas se levanta una especie de hiedra, que crece como un árbol, al no encontrar tierra para sus raíces, estás se introducen en cada grieta de la piedra, extendiéndose hacia todos lados de la ruina, por dentro y por fuera, aferrándose con gran tenacidad.- Los muertos y heridos son traídos de las baterías, que están retumbando detrás de nosotros.

En las colinas, a la derecha, están las tiendas de algunas compañías de infantería, mientras que detrás del edificio, y a la izquierda, apiñadas, se encuentran las de nuestro regimiento, y dos compañías del segundo regimiento de Tennessee. En la pequeña cuesta, atrás de las tiendas de campaña, hay varios de nuestros hombres mirando el bombardeo. La parte superior de las antiguas ruinas, también, estaría llena pero el General Patterson ha prohibido a los hombres ir hasta allí, porque atraería los proyectiles del enemigo, que ignora, hasta ahora, que estos son sus cuarteles. Estos están en el edificio de la derecha, pero poco se puede ver de ellos. Los fusiles de la compañía se apilan ante sí, y un centinela los vigila. A la izquierda de la imagen esta un oficial, que viene a toda velocidad del cuartel del general Scott, conduciendo órdenes para el general Patterson.- Dos marineros están montando pequeños burros que han recogido, que son el más apasionante deporte.” (37)

Ruinas del rancho Santa Bárbara propiedad de Beatriz del Real desde 1768 a 1802. En el siglo XIX, se conoció como rancho de Malibrán. Grabado hecho en base a un dibujo de George C. Furber de 1847.

Ruinas del rancho Santa Bárbara propiedad de Beatriz del Real desde 1768 a 1802. En el siglo XIX, se conoció como rancho de Malibrán. Grabado hecho en base a un dibujo de George C. Furber de 1847.

Esta es la única imagen que se tiene de la casa principal del rancho que era, casi sin duda, la casa que construyó Beatriz del Real. Es poco lo que puede decirse sobre sobre la distribución de sus espacios: la fachada principal hacia el norte, hace la ciudad, por lo que al ser un edificio de dos niveles con un pórtico al frente y sobre él, lo que parece una terraza, seguramente tenía una vista panorámica privilegiada de la ciudad y sus alrededores.

Sobre el murete que rodea la ciénaga o laguna de Malibrán, es revelador el sistema constructivo utilizado, y solo cabe señalar que debió hacerse ante los problemas de inundación que provocó la construcción de la presa alrededor de 1800, esto también plantea que la misma estaba más hacia el norte, hacia la ciudad.

George Ca. Furber no lo identifica como convento, sino como castillo, esto es, una función civil o particular, más acorde con todo lo conocido del rancho. Le atribuye una antigüedad de 250 años y como constructor a un conde español. La primera impresión que da esta afirmación es que se confundió con la fundación de la Nueva Veracruz que efectivamente se había hecho unos 250 años antes (en 1600), por el conde de Monterrey. ¿Sería una confusión del autor o de quien le contó la historia? Aun con esta probable confusión que se deduce por los datos aportados, es interesante la mención por la leyenda que para entonces se debía estar fraguando a nivel popular, en donde se atribuía la propiedad a alguien de la nobleza española, según el relato de Pizarro Suárez, y que posteriormente se convirtieron en los ficticios “conde y condesa de Malibrán” ¿la construcción de la leyenda se fue tejiendo y armando con base en dos datos de la fundación de la Nueva Veracruz?

Regresando al estado físico del rancho, después dela descripción de Fuster no se tienen referencias bibliográficas adicionales, excepto por los publicaciones que van retomando datos y eventos pasados, que en cierto sentido van manteniendo vivo el pasado inmediato del rancho.

En el libro “Recuerdos históricos de la ciudad de Veracruz y Costa de Sotavento”, el capitán Sebastián I. Campos confirma que hacia finales de la década de 1850, el rancho continuaba en ruinas. El capitán relata que se hacía acompañar de Pizarro Suárez  en sus paseos a las ruinas de Malibrán, a quien le contó la leyenda de Beatriz del Real, a este  le gustó mucho por lo que la incluyó en su novela La Coqueta. (38) Esta anécdota se convierte en la primera prueba documental sobre dicha leyenda, además de revelar que se iba por esparcimiento a lo que quedaba del rancho en esos años.

Vendría luego la etapa en que Juárez toma a Veracruz como su refugio, volviéndolo blanco de ataque por parte de los conservadores. En el sitio que estos pusieron a la ciudad a principios de 1860, el nombre del rancho de Malibrán sale a relucir cuando el general Miguel Miramón, lo toma como campamento o cuartel general el 5 de marzo, estando allí hasta el día 21 que se retiró rumbo a Xalapa. (39)

En 1861 el gobierno de Benito Juárez decreto la suspensión del pago de la deuda externa, ante ello Francia, Inglaterra y España decidieron enviar tropas a México. En diciembre de 1861, desembarcaron los españoles en Veracruz, el día 5 de enero de 1862 llegó la escuadra inglesa y el día 7, la franceses.  “… Entonces salieron á acampar en Malibran los españoles que ocupan la plaza de Veracruz, recibiendo á la vez la órden de avanzar a la Tejeria, Medellin y Santa Fe…” (40) El campamento fue breve y sin mayor trascendencia militar, pero forma parte de la historia del rancho. La historia de la intervención continuó, luego llego el acuerdo en el pueblo La Soledad, del 19 de febrero con el que se retiraron los ingleses y españoles, las tropas francesas estuvieron hasta 1866.

Vista panorámica desde Casamata en 1862, estos terrenos en un momento dado pertenecieron al rancho de Malibrán. La vista original fue realizada por el español capitán de ingenieros José Iribe, durante la expedición española que realizó de manera conjunta con los franceses e ingleses. El grabado esta firmado por el dibujante ilustrador español Federico Ruiz y publicado en El Museo Universal el 8 de febrero de 1865.

Vista panorámica desde Casamata en 1862, estos terrenos en un momento dado pertenecieron al rancho de Malibrán. La vista original fue realizada por el español capitán de ingenieros José Iribe, durante la expedición española que realizó de manera conjunta con los franceses e ingleses. El grabado esta firmado por el dibujante ilustrador español Federico Ruiz y publicado en El Museo Universal el 8 de febrero de 1865.

En plena ocupación francesa, y bajo el gobierno del emperador Maximiliano, la ciudad fue teniendo mejoras materiales y de servicios, entre ellos la construcción del tranvía.  En 1864, a los pocos días de haberse constituido la compañía “Ferrocarril Urbano” se pensó “…convertir á Malibran en lugar de recreo uniéndolo a la ciudad por medio del ferrocarril urbano.” (41) Solo quedo en eso, pero queda claro que no se olvidaba que Malibrán había sido un sitio de diversión y fandangos.

Este recuerdo, también,  continuó presente en la literatura con la difusión de las obras de Ferry y Fossey, que influenciaron cuando menos a Gustavo Aimard, que escribe “Los dos rivales” (42) en la década de 1860.

El párrafo en donde se trae a colación a Malibrán es con motivo de negarse dos señoritas a bailar en un fandango de Medellín por lo que una de las personas trata de provocar su orgullo al insinuar que los fandangos que se hacen en Malibrán y el Manantial podrían ser mejores a los de ese pueblo:

 “- ¿Oyen Vds., señoritas? -repuso el jóven volviéndose á las jóvenes é inclinándose de nuevo;—¿los fandangos de Malibran y Manantial (1) vencerán los de Medellin? Vds. solas pueden darnos el triunfo. “

“(1) Dos pueblecitos de las cercanías de Veracruz.”

En primer lugar, no cabe duda que el mencionar estos dos sitios lo hace sustentándose en el relato de Gabriel Ferry, escrito en la década de 1830 y en donde se asienta que Malibrán era un pueblo cercano a Veracruz en donde había fandangos, pero si en Ferry eso era medio verdad, ya que no era un pueblo, en Aimard se convirtió en un desacierto total, porque él  situó su relato en el año de 1860 y para entonces, el rancho ya estaba en ruinas desde hacía muchos años.

Fines siglo XIX y principios siglo XX.

El destino del rancho en las siguientes décadas nada se sabe, si acaso algún asesinato, robo o agresiones a cazadores, o evento natural (43) que sucedió en sus cercanías.

La tranquilidad y prosperidad porfiriana deben haber hecho nuevamente productivo el rancho. El rancho resurgió con sus límites ampliados, ya no se circunscriba al cuadro de 500 varas por lado, ahora su dominio se extendía hacia el sur. Además que ya para finales del siglo y principios del XX se le consideraba un lugar tradicional o legendario (44). La leyenda de Beatriz del Real era ampliamente conocida, aunque todavía era confuso el título nobiliario que se le atribuía (condesa o marquesa)  El estar relacionado el rancho con la leyenda, seguro le atribuía cierto encanto para ser visitado en una excursión o para celebrar una fiesta, como lo hizo la comunidad gallega en 1908:

“El sitio escogido para el festival, cedido galantemente por don Miguel de Velasco, no pudo ser mejor ni más poético: el cercano y pintoresco rancho de Malibrán.

Ahí, en la amena é histórica posesión que, en los buenos tiempos viejos, perteneció á la famosa Condesa doña Beatriz del Real, de quien tantas anécdotas macabras refieren las abuelas, y cuya aristocrática figura aún parece cruzar por esos campos que fueron suyos, envuelta en una aureola de tradiciones lúgubres, ahí, en la paz augusta de las campiñas que se extienden en torno de la casa señorial que se alza magestuosa y á modo de un recuerdo de otras épocas que por obra de magia se hubiese petrificado, se tributó homenaje al valiente Patrón de la Península Ibérica.” (45)

Los dueños a lo largo del siglo XIX son desconocidos, es hasta finales de ese siglo que se sabe que el dueño era el español Ramón de la Fuente, quien falleció el 31 de enero de 1896. Sucediéndole en la propiedad su viuda, la señora Josefa Vela. En 1900 todavía seguía siendo la propietaria.

Hacia 1908 el propietario era Miguel de Velasco y en 1909 se le menciona como productor de leche, (46) con lo que queda claro que se dedicaba la ganadería. En el plano de 1915, continúa apareciendo como dueño.

No se saben los límites del rancho en ese entonces, pero lo que sí es seguro es que ya se había extendido hacia el sur, como se comprueba con la venta de una fracción de poco menos de 9 hectáreas para el Cementerio Particular Veracruzano en 1894, ubicado al sur de Casamata. (47) Es muy probable, que el rancho tuviera  la misma extensión declarada en 1930.

Dentro de los límites de este predio se localizaba la Casamata. Este edificio militar construido en 1649 para almacenar la pólvora, estuvo bajo el dominio del Gobierno Federal hasta 1881, cuando fue cedido al ayuntamiento para instalar un lazareto. En las siguientes décadas, funcionó como tal cada vez que se presentaban casos de enfermedades contagiosas; la última referencia que se tiene con este uso es en 1920 pero no se conoce cuando dejo de usarse de manera definitiva. En el plano de 1915, la superficie del terreno donde estaba la casamata medía 70 por 135 metros, aproximadamente.  El edificio fue demolido hacia la década de 1930, y su terreno integrado al Cementerio General.

El nuevo Cementerio General se formó en 1913, en parte de los terrenos del rancho, se ubicó entre la casa principal y el Cementerio Particular Veracruzano, a un lado de Casamata. El área destinada para el nuevo cementerio era de aproximadamente 20 hectáreas, según el plano de 1915. (48)

Campamento militar estadounidense en 1914. La foto pareciera ser una de tantas que son difíciles, por no decir imposibles de ubicar ya que no tienen referencias naturales o edificios que permitan identificar el punto exacto desde donde se hicieron; sin embargo, en esta foto arriba de las tiendas de campaña se pueden ver unas cruces, este detalle junto con otra foto similar pero donde aparece el Cementerio Particular Veracruzano, permiten identificar que la foto fue tomada desde el médano de la casamata viendo hacia el oriente, al fondo se ve la costa y el mar. Las cruces son las primeras tumbas del Cementerio General abierto en 1913 y que funcionó hasta la década de 1980, hoy en este sitio esta Reino Mágico. Muy probablemente esta sea la foto más antigua de este cementerio.

Campamento militar estadounidense en 1914. La foto pareciera ser una de tantas que son difíciles, por no decir imposibles de ubicar ya que no tienen referencias naturales o edificios que permitan identificar el punto exacto desde donde se hicieron; sin embargo, en esta foto arriba de las tiendas de campaña se pueden ver unas cruces, este detalle junto con otra foto similar pero donde aparece el Cementerio Particular Veracruzano, permiten identificar que la foto fue tomada desde el médano de la casamata viendo hacia el oriente, al fondo se ve la costa y el mar. Las cruces son las primeras tumbas del Cementerio General abierto en 1913 y que funcionó hasta la década de 1980, hoy en este sitio esta Reino Mágico. Muy probablemente esta sea la foto más antigua de este cementerio.

Siglo XX

El siguiente propietario que se conoce es el licenciado Alberto Campero que en 1930 hizo la:

“… escritura número 83 de fecha 27 de agosto de 1930, pasada ante la fe del Notario Público número 4 de la ciudad de Veracruz, Estado de Veracruz, documento que fue inscrito en el Registro Público de la Propiedad de la ciudad de Veracruz, con fecha 15 de noviembre de 1930 y bajo los números 20 y 56 a fojas de la 93 a la 102 y de la 175 a la 184, de los tomos 323 y 329, de las secciones segunda y primero, respectivamente.” (49)

Este documento hace constar que el predio estaba compuesto por 266-30-80 hectáreas, cantidad muy lejana de las 17 hectáreas que tenía en el siglo XVIII. Este es primer dato preciso de su extensión desde el siglo XVIII y por lo pronto no se tienen datos de cómo y cuándo se expandió el rancho, lo que sí se puede asegurar que fue en el siglo XIX, muy probablemente en la segunda mitad de esa centuria.

En el censo de ese mismo año, se registra por primera vez un poblado con el mismo nombre en la finca, (50) mismo que en 1932 solicitó se le hiciera dotación de tierras, pero por su dimensión el predio no era afectable, así que en 1938 le dieron tierras de la finca El Jobo, predio un poco más al oeste de la finca Malibrán. (51)

El dueño, trato de asegurar que su propiedad no fuera considerada para otros ejidos en el futuro, así que el 26 de noviembre de 1943 inició el trámite para obtener un certificado de inafectabilidad. El 13 de septiembre de 1944, el Presidente de la República, Manuel Avila Camacho emitió el acuerdo declarando inafectable el predio para dotación, ampliación o creación de nuevo centro de población.  (52)

Este trámite también puede considerarse como consecuencia de los trabajos de desecación de la Ciénega de la Boticaria, ubicada en el extremo sur del predio. Estos trabajos, los inicio el ayuntamiento en 1942 y posteriormente, lo retomó el gobierno federal. Por lo tanto, el dueño debió presumir que su terreno se volvería apetecible a líderes agrarios.

En los siguientes años el rancho se fraccionó. En 1954, la parte Este del predio era propiedad de José Bada González, Aurelio Beltrán Peña y una parte era ocupada por el Cementerio Municipal, todo con una extensión de unas 90 hectáreas; y la parte Oeste con una área de176-17-59 hectáreas , era propiedad de Oscar Zuccolotto Chicato:

“…con las colindancias siguientes: al Norte, con Belen Z. de Abascal; al Sur, con varios propietarios, caño de La Zamorana de por medio; y Ciudad Militar, carretera Jalapa-Veracruz de por medio; al Este, con cementerio municipal, Aurelio Beltrán Peña y José Bada González y al Noroeste, Colonia Pedro Ignacio Mata, ejido de el Coyol y ciudad de Veracruz, derecho de vía del Ferrocarril de Veracruz al Istmo y a Alvarado de por medio.” (53)

El 24 de mayo de 1954, por acuerdo presidencial se declaró esta fracción del predio, inafectable para dotación y ampliación ejidales o de creación de nuevo centro de población agrícola. El predio en conjunto ya tenía certificado de inafectabilidad desde 1944, pero como se había fraccionado y cambiado de propietario, el sr. Zuccolotto debió considerar pertinente volver obtener el certificado a su nombre y por su fracción, trámite que inicio el 21 de mayo de 1951.

Hasta mediados del siglo XX que puede considerarse la historia del rancho o hacienda de Malibrán, como un conjunto. En los siguientes años y décadas, las fracciones se siguieron subdividiendo, por ejemplo: en el plano de la ciudad de 1961, solo se ve fraccionada la parte Este del antiguo predio. (54)

En la actualidad, dentro de límites del rancho que tuvo su fase embrionaria en el siglo XVIII, hay escuelas, la universidad Cristóbal Colón, el Cementerio Particular Veracruzano, Reino Mágico, el fraccionamiento Floresta, el mercado y laguna de Malibrán, así como propiedades particulares con diversos fines comerciales y habitacionales, todo integrado al resto de la ciudad. Tres grandes avenidas (Miguel Alemán, Ejército Mexicano y prolongación Díaz Mirón) y el canal de la Zamorana quedan como recuerdo de los límites que tuvo el rancho a partir del siglo XIX. El lindero norte del rancho está un poco difuso pero seguramente con la información que resguardan los archivos se podrá definir con exactitud en el futuro.

Este repaso de la historia del rancho de Malibrán  permite tener datos firmes sobre la evolución de esta parte de la ciudad alejada de la imaginación de escritores de leyendas.

Límites aproximados del rancho de Malibrán a principios del siglo XX y en 1954. La ubicación de los nombres de los colindantes, solo se pusieron en el orden que presenta la descripción y no necesariamente, están en la posición exacta.

Límites aproximados del rancho de Malibrán a principios del siglo XX y en 1954. La ubicación de los nombres de los colindantes, solo se pusieron en el orden que presenta la descripción y no necesariamente, están en la posición exacta. En línea roja esta marcado el trazo del plano de 1915, que sirvió para identificar el límite norte del rancho.

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Referencias y notas:

(1) César, J.N., Memoria sobre el estado que guardan los ramos de la administración municipal de Veracruz escrita en 1861. Veracruz: tipografía de J. M. Blanco, 1864, p. 59.

(2) El apellido Berdeja en algunos documentos de la época se escribe como Berdejo o Verdejo, como en la Relación de Méritos y Servicios de 1737. En 1861, Juan N. César lo transcribe como Bersexa y en 1947, Manuel B. Trens consigna el apellido como “Bercera” posiblemente, el cambio se deba a una mala interpretación  por en deteriorado estado físico del documento original que está en el Archivo Histórico de la ciudad de Veracruz.

(3) AGN, Civil, volumen 433, f.

(4) César, J.N., Memoria sobre el estado que guardan los ramos de la administración municipal de Veracruz escrita en 1861. Veracruz: tipografía de J. M. Blanco, 1864, p. 59.

(5) Hay algunas fichas del catálogo del AGN relacionados a un litigio de ciertas casas de Andrés Berdeja y sus acreedores. No se saben los detalles por no haberse consultado esos documentos. Por ejemplo: “Veracruz.- Manuel Eusebio del Toro y Santacruz, contra Andrés de Berdeja, sobre adjudicación de unas casas ubicadas en el barrio de la Caleta. Concurso de acreedores a bienes de Andrés de Berdeja.- Juris. Veracruz.” AGN, Tierras, volúmenes 783, 784 y 785, expediente 1, 1754-1807.

(6) La frase entre parentesis evidentemente es un añadido al texto original porque en 1764 y el resto del siglo XVIII el lugar se llamaba “Santa Bárbara”, es hasta el siglo XIX que se le llamó “rancho de Malibrán”.

(7) César, J.N., Memoria sobre el estado que guardan los ramos de la administración municipal de Veracruz escrita en 1861. Veracruz: tipografía de J. M. Blanco, 1864, p. 59-60.

(8) AGN, Tierras, volumen 2788, exp. 1 f. 3v.

(9) AGN, Vinculos y Mayorazgos, volumen 268, exp. 1, f. 1

(10) Ver biografía: Biografía de Juan Malibrán (1710ca -1766)

(11) AGN, Civil, volumen 433, f.

(12) AGN, Indiferente Virreinal, caja 5707, exp. 48.

(13) AGN, Civil, volumen 433, f. 115.

(14) AGN, Civil, volumen 433, f. 113v.

(15) AGN, Civil, volumen 461, f. 9v.

(16) AGN, Civil, volumen 461, f. 67-68v.

(17) AGN, Civil, volumen 461, f. 70.

 (18) Ver Biografía de Beatriz del Real (1730ca-1802).

(19) Ver: 1802: Acta de defunción de Beatriz del Real.

(20) Margarita de la Cruz del Ángel, et al., Catalogo de documentos coloniales 1608-1810, México : Archivo General de la Nación: Archivo Histórico de la Ciudad de Veracruz, 1993, p.271, 308, 309.

(21) Margarita de la Cruz del Ángel, et al., Catalogo de documentos coloniales 1608-1810, México : Archivo General de la Nación: Archivo Histórico de la Ciudad de Veracruz, 1993, p. 23, 201, 217, 242, 244, 246-248, 255, 271, etc.

(22) Aportación de Emilio Borque: “el mapa de D. Cristóbal Domínguez creo que puede fecharse en 1806, pues el año en el que Domínguez es nombrado Académico y en ese mismo año José de Iturrigaray es nombrado alférez del Regimiento de Caballería del Príncipe.” Comentario hecho el 22 de octubre de 2011, en la nota: Mapa del siglo XIX con el puerto de Veracruz y sus alrededores, del blog: aguapasada.wordpress.com

(23) Ver: Mapa del siglo XIX con el puerto de Veracruz y sus alrededores.

(24) El Censor, Veracruz, 1 de enero  de 1831, p.3

(25) El censor, Veracruz, 31 de enero de 1831, p.4; El Censor, Veracruz, 4 de febrero de 1831, p. 4.

(26) El Censor, Veracruz, 16 de enero de 1831, p. 4

(27) El Censor, Veracruz, 20 de enero de 1831, p. 4.

(28) El Censor, Veracruz, 20 de abril de 1831, p. 3.

(29)Lerdo de Tejada, Miguel, Apuntes históricos de la Heróica Ciudad de Veracruz p.375-379.

(30) Se define el año porque menciona a Anastacio Bustamante como vicepresidente, puesto que ocupo de 1829 a finales de 1832, y si Fossey llego a la zona de Coatzacoalcos en 1831, así que es muy probable, llegara a Veracruz en 1832.

(31)Fossey, Mathieu de, Viage a Méjico, México:  Imprenta Ignacio Cumplido,1844. p. 119

(32) El año se retoma de lo expuesto en el artículo: Juan Domingo Vidargas del Moral. “El primer francés en el noroeste de México. Los relatos de Gabriel Ferry.” en Históricas. Boletín de información del Instituto de Investigaciones Históricas,  UNAM, Mayo-Agosto 2010, núm. 88 pp.22-34.

(33) Nota: ya existe una traducción en español del libro bajo el título: Escenas de la vida salvaje en México, pero no se consultó. La traducción que sí se consultó es la del libro: Panorama de la música Mexicana desde la independencia hasta la actualidad (1941), de  Otto Mayer-Serra; que en la pág. 111 lo traduce en estos términos: “¡Ah! decía cerca de mí un jarocho, cerca de mí un jarocho, cuya cabeza empezaba a encanecer; en el último fandango de Malibrán, Quilímaco perdió una oreja y Juan de Dios la punta de la nariz por una hermosa que no valía lo que uno de los negros bucles que lleva esa. “ La traducción del párrafo se hizo basándose en la versión francesa que está en:  FERRY, GABRIEL, “Les Jarochos”, en Journal pour tous : magazine hebdomadaire illustré, 16 de septiembre de 1870, p.378; y la version en ingles publicada en 1856:  Ferry, Gabriel, Vagabond life in Mexico, New York : Harper & brothers, 1856. p. 302. Consultada en: http://hdl.handle.net/2027/miun.agd6601.0001.001

(34)El Museo mexicano, ó, Miscelanea pintoresca de amenidades curiosas é instructivas, Volumen II, México: Ignacio Cumplido, 1843, p. 368.

(35)“El Jarocho”,  El Museo mexicano, ó, Miscelanea pintoresca de amenidades curiosas é instructivas, Volumen IV, México: Ignacio Cumplido, 1844, pp. 60-62.

(36)“Letter from St. Mary Parish”, New Orleans daily crescent, 5 de junio de 1861, p. 2

(37) Furber, George C., The twelve months volunteer, or, Journal of a private, in the Tennessee regiment of cavalry, in the campaign, in Mexico, 1846-7, Cincinnati: J. A. & U. P. James, 1850, p. 531-532. La traducción es propia, es probable requiera una revisión para afinar alguna interpretación más apegada a la idea original, sin embargo se puede afirmar que la idea esencial dela autor se conservó.

(38) Campos, Sebastián I., Recuerdos históricos de la ciudad de Veracruz y Costa de Sotavento del estado durante las campañas de “tres años,””la intervención” y el “imperio,” México: Oficina tip. de la Secretaría de fomento, 1895, p.24

(39) Rivera Cambas Manuel, Historia antigua y moderna de Jalapa y de las revoluciones del Estado de Veracruz, I. Cumplido, 1871, p. 304, 313.

(40) Rivera Cambas Manuel, Historia antigua y moderna de Jalapa y de las revoluciones del Estado de Veracruz, I. Cumplido, 1871, p. 497.

(41)La Sociedad, México, 4 de noviembre de 1864, p. 2.

(42)Aimard, Gustavo, Los dos rivales : (Episodio de la Revolución Mejicana de 1860), Versión española por Francisco Nacente, Barcelona : Luis Tasso, Impresor-Editor, calle del Arco del teatro 21 y 23, 1875

(43)La Voz de México, 15 de junio de 1894, p. 4; El Siglo Diez y Nueve, 16 de octubre de 1880m p. 3;  “Incendio en el bosque”, El Siglo Diez y Nueve, 13 de abril de 1878, p. 3.

(44)“Personales y de sociedad. Los gallegos.” La Opinión, 27 de julio de 1908, p. 4; La Voz de México, 15 de junio de 1894, p. 4

 (45)“La fiesta gallega en Malibrán”, La Opinión, 28 de julio de 1908, p. 1.

(46) “La cuestión de la leche”, La Opinión, 27 de noviembre de 1909, p. 2

(47) Cañas Montalvo, Ricardo, Los antiguos panteones de Veracruz, publicado en: xeu.com.mx, consultado el 1 de octubre de 2016.

(48) Plano del perímetro del egido de la ciudad de Veracruz, Departamento de trabajos de Campo, Dirección Agraria, Secretaría de Fomento Colonización e Industria, Mayo de 1915. Mapoteca Orozco y Berra.

(49) Acuerdo sobre inafectabilidad del predio Rancho Malibran, Ver., Diario Oficial, México, 31 de mayo de 1945, p. 8

(50)Quinto censo de población, 15 de mayo de 1930. Estado de Veracruz, México: Talleres Gráficos de la Nación, 1934, p.176.

(51)“Resolución en el expediente de dotación de tierras al poblado Malibrán, Estado de Veracruz.”  Diario Oficial, México, 29 de noviembre de 1939, pp. 4-5.

(52) Acuerdo sobre inafectabilidad del predio Rancho Malibrán, Ver., Diario Oficial, México, 31 de mayo de 1945, pp. 8-9

(53)“Acuerdo sobre inafectabilidad de una fracción del predio Malibrán, propiedad del señor Oscar Zuccolotto Chicato, en Veracruz, Ver .”, Diario Oficial, México, 24 de agosto de 1954, p. 9.

(54) Plano de la ciudad y puerto de Veracruz, Ver. 1961, publicado en centrohistorico.veracruzmunicipio.gob.mx, consultado el 1 de octubre de 2016.

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